viernes, 22 de agosto de 2025

Estresada yo?

Tenés que escribir, nos dijo mi amiga el otro día, y como nosotras te somos obedientes, acá estamos.
No es que tengamos mucho para contar. Lo que tenemos es mucho de qué quejarnos.
Año de mierda viene siendo el 2025.
Durante el verano nos la pasamos puteando a los veraneantes, y desde marzo que estamos puteando al universo.
Cronológicamente vendría a ser algo así. Marzo nos avisaron que se vendió el local en donde habíamos instalado el taller. ¿Cuánto tiempo tenemos?- preguntamos. Y...lo antes posible, -fue la respuesta.
Salimos de raje a buscar locales, es una ciudad con limitados espacios en alquiler. Los que estaban disponibles salían un ojo de la cara, y nosotras queríamos seguir siendo videntes.
Encontramos uno, enorme, al que había que hacerle muchos arreglos, pero en fin, dijimos, démosle para adelante. 
La dueña resultó ser la Gata Flora, y nos tuvo veinte días, que sí que no, que bueno, que ahora quiero que me reasegures con tal cosa, y tal otra, que además me tenés que hacer de depósito porque no tengo donde meter todas esas mierdas que hay en el local, que ahora no sé si te lo quiero alquilar, que bueno te lo alquilo pero no te tengo confianza, hasta que nosotras dijimos, andá a cagar y se terminó la historia.
A todo esto ya estábamos en abril con el pescado sin vender. Salimos corriendo a buscar otros locales. Encontramos dos pero para pagar cualquiera de ellos, debíamos vender un órgano, y qué querés que te diga, nosotras pretendíamos seguir enteras.
Otra vez de raid por toda la Península y aledaños a conseguir un espacio donde meter nuestros petates.
Encontramos uno. Bueno, bonito y barato. Contratamos electricista para que nos diga si podíamos colocar el horno nuevo que venía de Alemania, y nos dijo: quédese tranquila doña, acá cero problema.
Ahí fuimos nosotras, a la inmobiliaria, a firmar el contrato. Mientras tanto seguíamos embalando esculturas, esmaltes y pelotudeces.
En qué parte del año estábamos? 20 de abril. 1 de mayo, teníamos que meter pies en polvorosa y sacar todo del local de Margarita.
Nos fuimos a Buenos Aires, a levantar lo que quedaba de nuestra vida anterior, y recibimos una oferta por nuestro departamento que estaba en venta.
Quiero tanto, no te quiero pagar, no me lo compres, pero yo lo quiero, entonces pagame lo que te pido, dejame pensarlo, te hago otra oferta, yo te digo que no, te subo cinco más, te vuelvo a decir que no, que quiero que me pagues lo que yo quiero o no te lo vendo.
28 de abril, cargo el auto, tomo Buquebús y vuelvo a Punta del Este.
1 de mayo con los de la mudadora, Alejandra en el local, yo en el viejo taller controlando que no me rompan nada. Armamos taller. Desembalar, acomodar, desembalar, acomodar, desembalar, acomodar.
En paralelo seguimos con las negociaciones de la venta de Buenos Aires. El de la inmobiliaria de BA llamando, ahora ofrecen tanto, te dije que no, que yo quiero tanto si no no me sirve, bueno pensalo, ya lo pensé y quiero lo que quiero y si no le gusta que no me lo compre, bueno al final dice que ok, que te paga lo que querés,  estábamos ya a 15 de mayo, ok vendéselo entonces, pero escrituramos en julio cuando vuelvo del viaje.
Empieza el electricista a trabajar, si eso es trabajar, y comienza la telenovela. Dieciocho audios por día, de cuatro minutos cada uno, en el que lo único que se oía era: Señora Elizabeth, no sabe lo que pasó! Bla, bla, bla, bla. Y porque no le dije que bla, bla, bla, bla. Y ahora que me doy cuenta, en realidad su horno nuevo no es tan fácil de poner, porque bla, bla, bla. 
Para hacer la historia corta, el puto electricista nos estafó y el horno, la Ferrari de los hornos, era imposible de conectar en el local. Nos tomó mayo y junio entender que el tipo era un garca. A estas alturas ya había cobrado la mitad de lo presupuestado. Sí, boludas nosotras.
Pará, pará, no terminamos ahí. 
Nos enfermamos dos semanas antes de nuestro viaje a Europa. Covid de la concha de su madre con saturación 91, placa, médicos, antibióticos porque podía llegar a ser una neumonía, pero nos parece que no, aunque por las dudas, así que tomalo diez días, y entre tos y tos, fiebre y estrés, cancelando pasajes, hoteles, boletos de tren, llamando a medio mundo a disculparnos porque no podíamos ir al casamiento, sintiéndonos como el orto, culposas y sin poder respirar.
Mientras seguíamos con el tema escrituración Mendoza y puesta a punto del taller Maldonado.
Llegó julio y volvimos a Buenos Aires a firmar escritura. Bastante mejor de lo que pensábamos resultó el trámite. Pero dignas hijas de nuestros padres, dijimos, no cantemos victoria que el año no terminó.
Cuatro días en CABA y tomamos nuevamente Buquebús para volver a casa. Llegamos, nos enfermamos de nuevo.
Desensillamos y  contratamos otro electricista, nos reunimos con los jefes de UTE, (Edenor uruguayo) y la administración del edificio. 
Doña, nosotros le damos la trifásica pero sale 15 lucas verdes que lo tiene que pagar el consorcio. Consorcio nos mira y nos dice, ni en pedo, este es un edificio de trabajadores, que para juntar esa guita necesitan por lo menos tres años. ¿Tres años y nosotras sin laburar? No es viable.
Solucionamelo Mabel. 
¿Qué hacemos? Nos mudamos de local? Compramos un terreno y construimos? Vendemos el departamento al que nos acabamos de mudar y compramos casa para vivienda y taller? 
Bruuumm, brrruuummm, bruumm, nos hacían las neuronas. Bah, las que nos quedaban vivas a esta altura.
Internet, Google, hornos cerámicos, cuánto sale, cuándo me lo podés mandar? Listo, te hago una transferencia. Horno Simcic llegará a mediados de septiembre si los vientos acompañan, mientras Helmut Nabertherm se caga de risa desenchufado en el taller y nosotras lloramos lágrimas de sangre.
Esto es lo último y cerrame la ocho.
Anteayer nos transferimos dinero de Uruguay a Buenos Aires para pagar ganancias, y los dólares desaparecieron en el éter. Banco Galicia dice, acá no llegó nada, y nosotros no podemos ayudarla y hoy es viernes. Si tiene alguna otra duda nos consulta. 
Nuestra respuesta fue: Te consulto, el Banco Galicia me afanó 1600 dólares y me lo decís tan suelto de cuerpo? 
Ahora deberemos esperar hasta el lunes para ver cómo hacemos explotar el Banco Galicia y que nos devuelva la guita.
Llegamos a agosto con lo justo y necesario de vida. No sabemos si terminamos el año, firma Alberto Migré.
Bienvenida primavera.



martes, 8 de julio de 2025

Round 1000

 27 de abril fue la última vez que te escribí. Y te hablo a vos porque es lo mismo que hablarme a mí misma. A vos, mi otro yo.
A veces decir en voz alta lo que una piensa, es sacarse una mochila de encima. Y vos, yo, venís desde hace un tiempo largo, cargando con una, tres, mil mochilas llenas de piedras.
Algunas tuyas, otras mías, otras que nada tienen que ver con nosotras y como si no tuvieras suficiente, te ponés al hombro la mochila del mundo.
Las llevás como quien levanta un estandarte. Y quisieras sacudírtelas de encima, pero no siempre podés, porque a veces tus manos no llegan hasta tu espalda. Pesan. Mucho pesan. 
Hay días en que no las notás, y caminás por la vida como si no existieran, porque tu padre te enseñó que hay que ponerse las anteojeras de los caballos y seguir mirando hacia adelante. 
Pero hay otros, muchos, que no te dejan ponerte de pie. Te tiran para abajo, como hundiendo tus zapatos en el cemento.
Los dulceros dirían que remás en dulce de leche. Nosotras que somos un poco más pragmáticas, diríamos que estamos en un ring y nos están noqueando.
Y vos, yo, que venís llevando la vida sola, no te da para tirar la toalla. Seguís la pelea hasta que tu cuerpo diga basta.
Y últimamente tu cuerpo está gritando que no da más. Que pares. Pero no podés porque las cosas tienen que hacerse. Y vos qué hacés? Vas para adelante como si el camino fuera infinito. 
Sos terca y eso lo sabes vos, yo y los pocos que te conocen mucho. 
Algunos confunden tu terquedad con capricho. Si sólo fuera capricho, no habrías vencido los miles de obstáculos que se te presentaron en el camino. Porque los caprichosos se ahogan en un vaso de agua, y vos con tu terquedad cruzaste océanos.
Muy pocos te entienden. Otros te critican y se enojan. A esos les has contado hasta cien mil en el cuadrilátero porque no entendieron que estaban peleando solos arriba del ring.
El 2025 te estaría siendo un año difícil. Tu psiquiatra diría ¿ y cuándo tuviste uno fácil?

domingo, 27 de abril de 2025

Los diez mandamientos según Soysola



No opines si no te lo pido. 
No me aconsejes si no te pregunto. 
No me critiques si no podés ponerte en mis zapatos.
No dictamines como si fueses mi juez.
No me ordenes porque no sabés lo que necesito.
No me presiones porque me canso.
No me atosigues porque me ahogo.
No me controles porque me escapo.
No me insistas si querés sacarme buena.
No me lastimes si no querés perderme.

A veces sólo necesito que me escuches. Nada más. Ni nada menos. Simple. Sencillo. 


martes, 18 de marzo de 2025

Dando pelea

No nos estaría gustando este mundo en el que vivimos. Atemoriza. Mejor dicho aterroriza.
No encontramos la parada para bajarnos. Tocamos el timbre varias veces, pero no frena.
Estamos transitando un ciclo de la historia que da miedo. Y cuando te digo que da miedo, quizás vos no entiendas muy bien porqué, porque tu realidad es diferente a la mía. 
Yo soy judía. Y aún cuando no me da temor decirlo, porque lo porto con orgullo, en algún rincón de mi humanidad, un poquito de miedo me da.
Una vez, cuando todavía no había pasado el 7 de octubre, una idiota que se autopercibe como inteligente, me dijo, al hablar de mi judaísmo y del Holocausto: "ah, mirá vos...nosotros los normales no vivimos eso".
No quise decirle: vos de normal solo tenés el antisemitismo, porque en ese momento no es que no le haya dado importancia, pero era un episodio más de racismo que vivía y sabía que mi vida no corría peligro. 
Casi cuatro años después de ese evento, mi vida sí corre peligro.
Antes no te preguntabas quién era tu aliado y quién no, y hoy me encuentro preguntándome quiénes de mis amigos me esconderían y cuáles me delatarían. No es que no lo tenga claro, de hecho si sospechara que alguno, llegado el caso, podría delatarme, no estaría ya siendo más mi amigo.
Pero esas son las preguntas que nos hacemos los judíos hoy en día. Como en 1939.
En una clase de arte, hoy, el profesor dijo algo así como: "no es que el mundo se repite, nos repetimos nosotros." 
Debe ser cierto. El humano se repite porque no aprende. Comete siempre los mismos errores y juzga siempre con la misma vara. Una vara inexistente, hecha a medida de la narrativa personal de gente que tiene una agenda en donde no cabe el otro.
Y yo vendría a ser, como hace miles de años, el otro.
Mi primera pelea que implicó la xenofobia, la tuve a los 10 años, hace 49, imaginate, con una nena que me dijo que los judíos matamos a Jesús. Recuerdo haberme violentado por dentro, pero responderle, palabras más, palabras menos, que era una ignorante.
La segunda fue a los 15 con la reverendísima hija de puta de la Prof. Becker, que al llegar al capítulo de Historia donde se hablaba del Holocausto, dijo sin ningún pudor, "esta parte la salteamos porque es todo mentira", provocando en mi trasero una especie de resorte, que hizo que me levantara y le respondiera "¿quiere que le traiga a mi papá para que le cuente lo que usted dice que es mentira?". Mi respuesta tuvo como consecuencia , no solo que mi vieja tuviese que ir a hablar con la directora, sino que las dos materias que daba la basura esa, Historia y Contabilidad, me las llevara a diciembre, marzo y previa, porque mientras Becker estuvo en la mesa, jamás me aprobó. Hoy esperamos sinceramente que se esté revolviendo en el infierno.
La tercera fue alrededor de los 16 con la madre de una amiga, Marita, que me dijo :"vos sos la única judía que soporto". Mi respuesta fue bastante elegante, cosa que hasta a mí me sorprendió. Le dije "entonces no tenemos nada más que hablar", me levanté y me fui. La pobre Marita, atrás mío pidiéndome perdón, pero sin retorno. Fue, por supuesto, el fin de la amistad.
La tercera, la cuarta, quinta y quincuagésima octava vez, fue con los taxistas de Buenos Aires, amén de alguno uruguayo.
Como verás, no es la primera vez que experimento en carne propia el antisemitismo, pero sí es la primera vez que me da miedo. O me doy miedo. Me doy miedo porque reacciono. Y hoy no es chiste reaccionar ante un antisemita. Es peligroso.
Y volvemos a la frase del profe, no es el mundo el que se repite, somos nosotros los que nos repetimos. 
Y yo me repetiría una y mil veces, porque de muy chica me juré que a mí los nazis no me iban a matar sin pelear. Y acá estoy, peleando todos los días, como creí que nunca iba a tener que hacerlo. 
Peleo por mi viejo, mis abuelos y mis tíos. Peleo por mis sobrinas y mis sobrinas nietas. Peleo por vos que sos mi amigo/a y también por vos que no lo sos. 
Porque si no peleo ganan ellos. 
No, no me estaría gustando el mundo en que vivimos, pero si me bajo en la próxima parada, perdí.




domingo, 12 de enero de 2025

Chupate esta mandarina 59 casi 60!

 Hoy cumplimos 59 años. Los 60 están a un paso, y más allá la inundación.
Cuando la normalidad de la gente hace su balance a fin de año, nosotras, que ya se sabe no somos normales, lo hacemos al principio, que es cuando llega nuestro onomástico. Palabra horrible si las hay, aunque me dirán que el significado es lo que cuenta. Para nosotras lo que cuenta es el número y no nos jodan con eso de que lo bueno es que seguimos cumpliendo años. Si no los cumpliera, no estaría acá escribiendo. Y si estoy escribiendo y no estuviese acá, asustate. 
Sos joven y tenés muchos años por delante, nos dicen. No me conforma Mabel, nosotras queremos tener los años de atrás. Los que ya pasaron. Los queremos de vuelta. Ahora que nos damos cuenta lo buenos que eran y que sabemos cómo deberíamos haberlos vivido, traémelos. De qué nos sirve saberlo si no lo podemos aplicar, porque para lo que podríamos haber hecho en ese entonces, ya estamos viejas ¿De qué nos sirvió ser jóvenes hace 30 años si recién ahora lo apreciamos?
Todos deberíamos ser Benjamin Button. Posta. O Dorian Grey.
Volvamos al balance de cumpleaños que nos fuimos por las ramas...otra "ventaja" de la edad...la vaguedad...te vas al carajo cuando querés decir algo.
No logro, aproximadamente desde los 55 años, hilar una frase completa sin que en el medio te cuente algo que no tiene nada que ver, cosa que acabo de hacer nuevamente. 
Balance Elizabeth, concentrate.
A pesar de siempre creer que nuestra contabilidad es negativa, debemos aceptar que hemos logrado más de lo que alguna vez imaginamos. 
Hemos vencido miedos tan grandes que preferimos hacer de cuenta que no lo hicimos, porque nos asusta nuestra valentía. A lo mejor no es valentía sino inconsciencia. De todos modos preferimos no indagar tanto para no arrepentirnos.
Mi papá decía que luego de la Shoá, tuvo que ponerse las anteojeras de los caballos para poder seguir adelante. Si bien nosotras estamos muy lejos de ser tan sabias como nuestro padre, evidentemente algo de eso mamamos. 
Muchas veces nos preguntamos qué es lo que nos hace vivir. La famosa pulsión de vida. La mayoría de esas veces, no sabemos respondernos, pero seguimos. 
Creo que si nos detenemos por un segundo a pensarlo no estaríamos acá. Y no, ya te respondo por las dudas, nunca tuvimos pensamientos suicidas. A lo que me refiero es que no estaría esta que hoy conocés. Es probable que nos hubiéramos quedado encerradas en nuestra cabeza para siempre, si no nos hubiésemos topado con un tipo, gran psiquiatra, que tuvo la paciencia y la sabiduría para llevarnos, remando en dulce de leche el pobre, por el camino de la libertad. O hacia la libertad. 
Él por supuesto, modesto, dice que el laburo fue nuestro, y que solo nos acompañó.
Así que hoy no sé a quién celebramos, si a nosotras o a Pablo.
Bueno, feliz cumpleaños a mí, a nosotras, a mi yo, mi otro yo y al yo de mi otro yo. Y a Pablo también aunque no cumple años.

domingo, 22 de diciembre de 2024

Turistas go home

Llegó diciembre, se largó la temporada, y vos vivís en el mismo lugar en que la gente veranea. De pronto te sentís en comunión absoluta con los catalanes, romanos y parisinos que detestan a los turistas más que a las palomas que te cagan el auto.
Te agarran unas ganas inmensas de irte hasta la playa a hacer un piquete con un cartel que diga: Fuera bicho. 
Tu edificio, pasa de ser el paraíso del silencio a tener que escuchar como el de arriba mea, porque acá todo es de durlock y se oye el chorrito contra la porcelana del inodoro. Ni te cuento cuando garchan...Canal porno en vivo y en directo.
El tránsito se multiplica por cuatrocientos mil, con exactamente cuatrocientos mil tarambanas que se creen los dueños de la calle. De tu calle. Porque en diez de los doce meses del año, esa calle es solamente tuya y de nadie más, porque nadie más vive en la zona. Bueno, es nuestra calle. La mía y de mis tres vecinos que viven todo el año acá. 
Ir a trabajar, cosa que me da mucho placer, se vuelve una tortura vietnamita. No importa a la hora que vayas, no hay ni habrá hasta fines de febrero, lugar para estacionar. 
Cuando yo era chica, mediana y grande, mi padre siempre tuvo un solo auto. A donde sea que fuésemos de vacaciones, íbamos con un coche. Quizás ya de adultos, cuando nos juntábamos para un año nuevo en la casa familiar de la costa, a lo sumo y con toda la furia, había tres autos para doce personas. Uno por grupo familiar. Ahora si no viene cada zángano con su propio auto, parece que no hay vacaciones. Ejemplo: mi vecino de al lado, inquilinos de temporada, señor, señora e hija, un auto cada uno. Tres personas, tres autos. Explicame porque no entiendo. Ya sé que soy lenta de entendederas, pero esto va más allá de cualquier lógica.
Multiplicalo por los cuatrocientos mil turistas que se esperan en la temporada 2025 acá en Punta del Este. Cuatrocientos mil, oíste bien. Después pedime que no me vuelva la Tana Ferro.
He desarrollado un nivel de intolerancia, que ni mi madre tenía. Me encuentro a mí misma, sacada, dentro del auto, gritando como si con ello se me fuera la vida. Salí de ahí boludo! Decidite imbécil! Vas a la derecha o a la izquierda? Vaaaamooos, avancen muchachos!!
Vos, que recién hace dos años que manejás y toda la vida criticaste a tu hermana, porque parecía un camionero al volante. Vos, sí, vos, de repente te convertiste en Pablo Moyano, gritando en un acto de la CGT: ¡Qué se vayan todos!
Mañana armo el sindicato. Se va a llamar PDEPLRTGH : Punta Del Este Para Los Residentes Turistas Go Home.
Acepto propiedad como parte de pago...Ups...perdón...empecé por la corrupción antes de tener asociados. Mala mía.



lunes, 4 de noviembre de 2024

La inevitabilidad de la muerte y mis reflexiones de trasnoche

 Lo único inevitable es la muerte, me dijeron toda la vida. Y para llegar hasta ahí lo inevitable es envejecer. Algo con lo que no me estaría llevando muy bien.
Nadie me dijo que el tránsito era doloroso. No es lento sino todo lo contrario. 
Envejecer con gracia dicen... No sé a quién le hace gracia, a mí no.
Llegamos a noviembre, como pudimos, y se acercan las fechas que más detestamos. Año Nuevo y nuestro cumpleaños.
Todo es un año más. Todo suma, pero no suma a favor, si no en contra. En contra nuestra.
Sos jóven todavía, me dicen. Bueno, depende del lado que lo mires. Y últimamente me  miran del lado decreciente. Y para ellas soy vieja. Los otros ya no miran. Y me siento un fantasma.
¿Siempre tuve un tema con la edad? Obviamente no. Sólo cuando pasé los 50 y largos. Antes era jóven. Hoy soy más grande que mi mamá el día de mi casamiento. Es muy fuerte.
Siempre recuerdo un día específico, en el que la acompañé a lo de Aída, la modista, y mientras Aída le tomaba las medidas, mi mamá, mirándose al espejo dijo: "yo sé que esa en el espejo soy yo, pero no me reconozco. Sé que esa señora tiene 60, pero yo me miro y adentro mío sigo teniendo 20".
Lapidario. Me quedó grabado a fuego. Hoy la entiendo a mi madre. 
A esta edad estás de vuelta, hacés lo que querés, cree la mayoría. No. Hacés lo que podés y lo que el cuerpo te permite. Es cierto que no estaría llegando en las mejores condiciones, pero son las condiciones que hay. Y con esto es con lo que tengo que trabajar diariamente. No soy muy buena para cuidarme aún cuando sé que es el único cuerpo que tengo y soy la única con la que cuento. El enojo conmigo misma me gana. Siempre me ganó y aunque sé que es algo que debería cambiar, habiendo cambiado ya tantas cosas en mi vida, no me queda energía para cambiar otra más.
Mientras la cabeza dé...Ayer estuve media hora tratando de acordarme una palabra, hasta que desistí. No. No la recordé. 
Sentí cómo mi cerebro se quemaba lentamente y pude oír cómo mis neuronas iban muriendo de a poco.
Suena a chiste, pero no lo es. Stress me dice el psiquiatra. No sé qué es lo que me estresó esta vez.
Tuviste un año difícil, me dice. Y yo me pregunto si alguna vez tuve alguno fácil.
No estoy deprimida. Tampoco resignada. Estoy indignada.
Los que me conocen saben que siempre hablo de la muerte porque no me asusta. Lo que me asusta es el camino hasta ella. 







sábado, 7 de septiembre de 2024

Senza aria, más no la de Puccini.

Buenos días o buongiorno, como más te guste. Nosotras seguimos acá en Italia. Podríamos entrar ya el libro Guinness de los récords. Siamo stancas, muy cansadas y muy quejosas para no perder la costumbre. 
Hagamos un pequeño racconto de nuestra estadía faentina. Alguien nos dijo que podríamos titular esta entrada como: Cómo subsistir 64 días sin aria condizionata, más conocido como aire acondicionado en castellano.
Spolier alert, no se puede, ya te lo digo. 
Este fue, para nuestra desgracia uno de los veranos más calurosos de la historia italiana. Entre 35 y 40 grados todos los días. Y vos, sin un puto aire acondicionado en tu dormitorio. La señora dueña del departamento se negó a comprar más que un mísero ventilador, ofreciendo un “refrescatore” que sería la nada misma. Es un aparato al que le ponés hielo y te tira como un supuesto aire fresco. Nosotras ya bastante empapadas estábamos todas las noches como para tener un coso que encima que nos tire agua. Además, la recomendación era: prendé eso, dejá las ventanas abiertas y acompáñalo con el ventilador. 
Señora ¿qué mierda más quiere de nosotras? Por empezar la habitación era chica. La ventana al abrirla chocaba contra la cama que era dos plazas, por ende no se abría más que una hoja y hasta ahí nomás. Frente a la misma además del ventilador, teníamos una cómoda que de cómoda no tenía nada, era más bien una molestia.De un lado de la cama el radiador y del otro una silla y un ropero del año 20…Más nosotras que medimos metro y medio de diámetro. ¿Qué catzo más querés meter ahí adentro? Gentilmente nos negamos al refrescatore, que además ya se había hecho evidente, tampoco pensaba comprarlo. 
La pregunta que seguro te estás haciendo, es ¿cómo pudo aguantar así dos meses y pico? La respuesta es no pude.
El resultado está a la vista si vieras mi cara. Y mi humor. 64 días puteando a todo el mundo, bah, a todo el mundo que se lo merecía y al que no le pedimos perdón. Mis pobres compañeros de residencia más el resto de los amigos, tuvieron que soportarnos quejosas (más de lo habitual), y de mal humor. Agradézcanselo a la signora propietaria.
Puestos en autos, y como si esto fuera poco, mi experiencia laboral, aclarando que el resultado final fue maravilloso, resultó más estresante que disfrutable. Todos los colaboradores creyeron que el proyecto era más suyo que mío, nadie quería escucharme, todos creían saber mejor que yo cómo debería ser mi obra, qué material usar, cómo debía hornearlo, etc, como si mis 35 años de experiencia en la cerámica fueran inexistentes. Para todo tuve que luchar como Titanes en el Ring. Eso sí, fui el Ancho Peuchele. Y Rubén siempre gana, pero las consecuencias de la batalla ganada, son un estrés tal que de los tres días en Capri, uno y medio me la pasé durmiendo. Y si me dejás, los cuatro que me quedo en Sorrento, también. 
Conclusión de la experiencia en Faenza: última vez. Chau Faenza, si te he visto no me acuerdo.
Ahora nos queda por delante el congreso en Portugal. Lo único bueno que vislumbro de eso es que voy a estar con dos queridas amigas. 
Del resto no tengo grandes expectativas, más que presenciar la más grande lucha de egos que uno pueda imaginar durante la asamblea general.
Como podrán darse cuenta, estoy tan cansada que hasta perdí el sentido del humor y ni me hables que cualquier cosa me hace llorar, aunque lo que más me hace llorar hasta el momento son los 30º que hay en Capri.
Arrivederci y hasta nunca Faenza.

 
 

miércoles, 17 de julio de 2024

Derribando mitos italianos

Buena serata a tutti. Siamo qui en el inferno, llámeselo verano italiano.
Es tu quinta vez en Italia, la tercera en Faenza, y estás empezando a encontrarle el pelo al huevo.
Empecemos por derribar mitos italianos.
Mito uno.
En Italia la gente tiene re buena onda. Bugie, mentira.
La mayoría, debemos decirlo, tienen bastante buen humor, hasta que. Pero no es un hasta que como el argentino. El hasta que del tano es corto. Cualquier boludez puede desencadenar un ¡porca miseria! cuando menos te lo esperabas. Así, de golpe de la nada, porque le pediste que en vez de azúcar te dé una sacarina, por lo bajo, pero lo suficientemente alto como para que lo escuches, lanza un madonna santa che porca miseria, va fangulo! Y vos, no podés decirle porqué no te vas un poco a la puta que te parió, porque la palabra puta es entendible en castellano, italiano y en swahili.
Mito dos. En Italia se come como los dioses.
Ok. Certo, siempre y cuando sea pasta o pizza.
Andá a pedirte un pedazo de pollo o un bife. No, no lo pedirías por dos motivos. Uno porque los pollos y las vacas italianas no tienen gusto ni a pollo ni a vaca. No pudimos descifrar gusto a qué. Según nuestra compañera de taller, tienen gusto a goma. Para nosotras el pollo, por lo menos, tiene gusto a pavo. Es muy probable que nos den pavo por pollo, como gato por liebre. 
Motivo dos, es porque cuestan un huevo ambos, la madre del huevo y la carne.
Mito tres.
El hombre italiano es hermoso…
Te pedimos por favor que nos digas en qué parte de Italia están, porque por estos lares niente…
Todavía estamos buscando a Roberto, el que conocimos allá por el año 82 en Punta del Este, y que nos autografió una foto: A Elizabeth, “chi non ho il tempo di conoscere bene”, tal cuál como hizo con todas las minas que se le acercaron, cambiando el nombre obviamente. 
Mito cuatro. 
Los mejores vinos del mundo son italianos.
Y e vero hasta que vas de copas una noche y el dueño del boliche te dice: tenés que probar este vino, buenísimo, cosecha de la zona, y te trae un bianco con gusto a hongo. 
Mito cinco y último por hoy.
El idioma italiano y el español son casi iguales. 
Andá a entenderle a un italiano cuando te habla cosas fuera de contexto. Quiero decir, del contexto que vos entendés. Y lo mismo es al revés, salvo que les hablás en castellano y te miran como si estuvieses hablando en sánscrito.
Eso sí, descubrimos que nuestro italiano está desmejorando día a día, no sabemos si es por el calor, o porque la mitad de la gente con la que estamos, nos habla en inglés y romagnolo. A veces, cuando las neuronas se nos iluminan, logramos tener una conversación más o menos coherente.
Hay una sola cosa con la que nos sentimos totalmente identificadas con el habitante de Italia. 
Se quejan. Todo el tiempo se quejan. Y de todo. No hay cosa de y por la cuál no se quejen. Igualito que nosotras! Italia y yo estamos cortadas por la misma tijera. Italia, la cuarta hija de Rujele.


sábado, 6 de julio de 2024

Piccolo todo

Llegamos a Faenza, figurita repetida, pero es como cuando se te repite la de Messi y a vos no te importa porque está bueno tenerla muchas veces.
Palazzo Zanelli, en Vicolo Pasolini 9, queda nuestro nuevo hogar. No, no nos convertimos en reina. Aclaremos que acá cualquiera vive en un palazzo. Así como allá le decís edificio, acá se llaman palazzos. O sea, de realeza niente y menos vamos a conseguir un príncipe por estos lares. Ya los conocemos a casi todos luego de 6 años y dudamos mucho que podamos encontrarlo en la feria de la Piazza del Poppolo. Casi todo segunda mano.
Primo piano del palazzo, abrimos la puerta, y nos damos cuenta que no hay que creer en San Airbnb. Es como Tinder. Siempre te llevás un chasco.
La bañadera que tan linda salía en la foto y nosotras cantamos bingo, resultó ser cuasi como esas palanganas para bañar bebés. Nunca en la vida hemos visto un artefacto del estilo. Podría decirse que es media bañera. Medirá unos 80 cm de largo por 35 de ancho, y tiene como una especie de asiento, vaya a saber para qué, (imagínate el dibujo de El Principito donde la boa se come al elefante, esa vendría a ser la forma) por lo que nos quedarán unos 40 cm para estar paradas y otros 40 para sentarnos suponemos que para lavarnos los pies. El duchador está a la altura de mi sobrina nieta, con lo cuál para lavarnos el pelo tenemos que estudiar contorsionismo. Ni te cuento para lavarte el tujes. Si el asiento estuviera debajo de la ducha, bueno…pero no, está en la otra punta. Durante tres días creímos que la cortina también era media, hasta que nos avivamos que por lo menos daba casi toda la vuelta.
Para terminar con el baño, tiene un bidet que tampoco vendría a ser muy práctico. No sé cómo explicarlo sin ser muy escatológica, pero el agua sale por un lugar en el que jamás llegaría a destino.
Pasemos al dormitorio. 35° el día que llegamos y el ventilador no andaba. Nos compraron uno nuevo que tampoco anduvo, hasta que llegó el tercero y lo armamos mal, y ahora corremos riesgo de morir decapitadas.
La cama y las almohadas son compradas en las mazmorras del Coliseo. Creemos que están hechas de heno con un revestimiento plástico como el asiento del Gordini de mi abuelo.
Cocina y comedor, piccolinos, pero no tenemos de qué quejarnos, salvo que lo tenemos ocupado por el tender porque no hay donde ponerlo.
Calculamos que en dos meses vamos a acostumbrarnos a este lujo y luego lo extrañaremos, como solemos hacer con todo. Menos con nuestros exes que esos sí eran incómodos.
Por suerte el taller nos queda cerca y lamentablemente el supermercado nos queda lejos, cosa que hace que saquemos los bofes cargando bolsas por 15 cuadras cuando necesitamos agua, pero nos ha convertido en vegetarianas porque el pollo no sobreviviría ni muerto esa distancia, con este calor. Mirá si te volvemos flaquitas, flaquitas, como diría Susana?
Nuestro proyecto para la feria Argillá marcha lento y a paso no muy firme. El 3D es muy lindo pero cuando sabés hacerlo. Nosotras dependemos de nuestro asistente/técnico, que nos estaría teniendo una paciencia fuera de este mundo. San Alessandro di Faenza, patrono del G-Code.
Nuestras compañeras de residencia son divinas. Una es nueva, la otra es del año pasado, a la que se suma nuevamente, por fuera del circuito, mi compañera y vecina del año pasado. Así que por ese lado siamo tutti bene. Pizza y birra sin faso.