viernes, 16 de enero de 2026

Free Plus Size

Aquí Soysola reportándose desde la Florida.
Aterrizamos mucho más drogadas de lo calculado, y enfilamos hacia migraciones temerosas de que el oficial nos hiciera las preguntas de rigor, a dónde va, a quién viene a ver, dónde se queda, ADN de sus parientes, color de sus calzones y notara que no podíamos responder ninguna dado nuestro alto grado de clonazepan en sangre.
Cabe destacar que entre Argentina y EEUU no hay gran diferencia en el tiempo de demora para hacer migraciones y la cara de tujes de los oficiales. La única es que en USA tienen los huevos al plato de tanto visitante y migrante y en casa es simplemente envidia y ganas de joder. Cuando digo a casa no es a Uruguay, porque ahí somos tres gatos locos y se alegran cuando no tienen que matar el tiempo.
Vamos a resumir los primeros cuatro días en Boca Ratón, porque no tenemos nada malo que decir, salvo el personal del hotel, que ya se llevó su parte con nuestra mala reseña.
Ir a un casamiento en otro país, es una de las experiencias más recomendables para quien pueda hacerlo. La única estresada era nuestra pobre prima, la madre de la novia, que tuvo que recibir a medio planeta de invitados y bancarse a la wedding planner que la torturaba cada dos minutos.
Para el resto de nosotros fue pura joda. Evento de día, de tarde y de noche, cagándonos de risa, poniéndonos al día porque todas vivimos en diferentes países. Catorce adentro de una habitación maquillándonos y peinándonos. Divertidísimo.
O sea, búscate un novio extranjero y casate en Italia que ahí vamos todos.
Boca Ratón es precioso, viviríamos ahí, sí. Ya hace cinco años que residimos en Uruguay y estamos haciendo scouting de ciudades a donde mudarnos.
En el medio cumplimos sesenta años y no nos morimos ni nos pasó nada raro, así que todo bien. 
Emigramos de Boca Ratón a Miami Beach con la promesa de volver y buscar un geriátrico o bien un millonario.
Viviendo en la playa como vivimos, la de Mid Beach no es algo que nos atraiga demasiado así que enfilamos para el shopping.
El Aventura Mall es ¿cómo explicarte? del tamaño del planeta Tierra y un poquito más también.
Vos, que llegaste y dijiste papita p´al loro, que acá encontramos ropa para gordas, mirá vos que no. Resulta que eso de que USA es el país de los obesos, pues era. Ya no. Todo es fitness.
Ustedes nos dirán, no se habla de los cuerpos, todo es body positive, bla, bla, bla. Bueno, ustedes no hablen de mi cuerpo, pero nosotras sí estamos autorizadas. Tras el último novio, allá por la década pasada, nos pusimos tantos kilos encima para espantar psicópatas, que ahora nos damos cuenta que los kilos se los deberíamos haber puesto a ellos en el orto y no a nosotras.
Caminamos diez mil pasos, lo que recomienda el señor Steps App, para intentar conseguir un guardarropas digno y no lo que usamos a diario en el taller. Vaya a la sección plus size te dicen las empleadas. Vas, y sí, ropa hay…pero quién carajo se pone esas porquerías inmundas? 
¿Por qué los diseñadores consideran que la gente gorda o vieja, o vieja y gorda en este caso, sólo podemos usar estampados de floripondios gigantes blancos con bordeaux, negro y amarillo? 
Quién dijo que las carpas (túnicas) le favorecen a las gordas? Quién fue el hdp que se le ocurrió que los diseños con cintura abajo de las tetas es lo ideal para señoras de cuerpo voluminoso? Señor, los brazos no me pasan por ese hueco! Dónde está escrito que los pantalones tienen que ser de rayón, que al mínimo contacto con otro ser humano, uno de los dos sale eyectado por la estática?
Las gordas no tenemos derecho a usar cinturones acaso? Si encontrás uno avisanos.
Nosotras, post menopausia tenemos el cuerpo de un Minion, y si ellos consiguieron jeans, por acá también queremos!
Ante semejante frustración, sólo compramos bombachas. Veinte para que te quede claro el nivel de frustración.
Demás está decir que puteamos a todos los diseñadores del planeta, menos a nuestra sobrina que hace para todos los cuerpos.
Este año no, porque nos estaríamos yendo a China a trabajar por tres meses, pero a la vuelta largamos la cerámica y nos ponemos a diseñar ropa para gordas.
Señoras no se apliquen más Ozempic porque en un futuro cercano llega El Arte de la Elegancia por Soysola Cartier (para + 60)
Aventura Mall 0, Soysola -10




miércoles, 7 de enero de 2026

Yetta allá vamos

 Hace mucho que no decíamos esto, pero se viene otra aventura en solitario.

Esta vez marchamos a un casamiento en Miami.

Vestido listo, valija casi terminada y tres blisters de Rivotril en mano.

Vaya a saber qué nos pasó este año que volvimos a los ataques de pánico. Según Pablo no se entiende.

Como aquel 27 de junio del 2012 en el que tomábamos un avión después de veinte años, así estamos.

Nosotras tenemos una teoría. Ayer fue Reyes, y Gaspar, Baltazar y Melchor, consideraron que habíamos derrapado un poco este año, y decidieron que nos harían esperar seis días más para darnos nuestro regalo. 

Sesenta años, nos dijeron. Eso es lo que te vamos a regalar. Así que jodete.

A nosotras no nos cayó muy bien semejante declaración de guerra, y entramos en pánico.

Esa es la explicación que le dimos a Pablo hoy en la sesión.

Nos miró como diciendo, dejate de pelotudeces, pero ya nos conoce y prefirió asentir con la cabeza, como se hace con los locos.

Así que mañana, subiremos muy drogadas al avión, posiblemente nos saltearemos la cena y nos despertaremos recién para el desayuno.

Una vez aterrizadas, enfilaremos hacia Boca Ratón a juntarnos con la familia de la novia, que es nuestra familia, y si nos da el tiempo, a recorrer geriátricos, que dicen que allá son muy top. Ya no somos la Nanny Fine , más bien somos Sylvia, la madre.

Los sesenta ameritan que al menos empecemos a echar un vistazo por el área.

Ya hemos comprobado que quienes posiblemente deberían ocuparse de nosotras en un futuro, solo nos van a venir ver si hay playa cerca, así que iremos a chusmear.

Chequeado el Uber, la ruta aérea, la temperatura y la dirección del viento, mañana, como bien decíamos, emprendemos una nueva aventura en solitario y no tanto.

Hasta la vista bobe.



miércoles, 31 de diciembre de 2025

Quiero tanto

Y se va terminando el 2025.
Llegamos a fin de año como pudimos, recogiendo pedazos de alma para remendarlos y entrar a un 2026 que viene con mucho camino por recorrer.
Hoy a las 00 hs, en la soledad de nuestro living, levantaremos la vista, miraremos las estrellas y pediremos los deseos que quedaron silenciados, arrinconados, por miedo o por desidia, ahí, en algún lugar de nuestra vasta humanidad. 
Hace mucho que no pedimos. Hace mucho que no queremos. Como si hubiéramos perdido esa sana costumbre que teníamos de querer. Y de querer en grande. Total que el no, lo tenemos garantizado.
Quiero la paz que tenía antes de perder la cabeza por vos.
Quiero un lugar donde mis ideas se entretejan con la locura productiva de tus manos.
Quiero que me golpees la puerta para decirte está cerrado.
Quiero dos, cien, mil abrazos de esos que me faltan desde que me fui y se fueron.
Quiero la luna en mi ventana y mariposas en el pelo para que dejen de papar moscas.
Quiero tu sonrisa, tu sonrisa y tu sonrisa impregnadas para siempre en mis retinas, amores de mi vida.
Quiero el disfraz de indiecita de sala de cuatro y a esa niña que se fue temprano.
Quiero un avión que me deje en China en dos horas ida y vuelta, porque la espera me está angustiando.
Quiero las horas que perdí explicándote lo que nunca ibas a entender, porque tu no entender agota.
Quiero agarrarme fuerte de las agujas del reloj para detener el tiempo que ya no tengo.
Quiero desenojarme con el mundo, porque es urgente que el mundo se desenoje conmigo.
Quiero gritar tan fuerte que mis alaridos se escuchen en el infinito y más allá, porque más acá sólo me dejan aturdida.
Quiero no tener este ojo clínico para elegir papanatas porque me han quitado las ganas de enamorarme.
Quiero saber a donde voy a partir de ahora con este nuevo cambio de década. Hasta donde me ha traído la anterior no estaría siendo tan de nuestro agrado.
Quiero la libertad como una extensión de mi brazo, para extender la palma hacia arriba, y esperar que se pose en mi mano.
Quiero todo lo que no tiene sentido, porque con lo que parecía tenerlo, lo he perdido todo.
Quiero un taller con casa tan enorme que puedan caber todas mis esperanzas.
Quiero. Otra vez quiero y lo bien que se siente seguir queriendo.
Feliz año nuevo.

jueves, 20 de noviembre de 2025

No todo lo que reluce es oro

Hace cinco años ya que te viniste a vivir a Uruguay. El mundo era otro. Tu mundo era otro.
Con la inconsciencia que te caracteriza, un diecinueve de diciembre del dos mil diecinueve, le dijiste a tu mamá y al resto de tu familia: no tolero un gobierno kirchenrista más, me voy. Sacaste un pasaje, subiste al Buquebús, y llegaste al paisito a hacer los trámites de residencia.
En marzo te cerraron las puertas del mundo con la pandemia y esperaste a que Franca cumpliera un año, no te lo querías perder, para después cruzar el charco.
Recuerdo exactamente ése 16 de noviembre en la plaza de Barrancas de Belgrano, festejando el cumple de la gordita al aire libre, sentada lejos de todo, porque entre el terror que te daba contagiarte de Covid y el cagaso que tenías de irte a vivir a otro país, tenías el estómago revuelto, pero nadie lo entendía. Para el resto vos lo habías elegido, nadie te puso un chumbo en la cabeza, de qué te quejás, porqué tenés esa cara de culo, quién te entiende... 
No importa que veraneaste en Punta del Este toda tu vida. No es lo mismo dejar tu casa, tu madre, tus amigos, tu vida cotidiana, e irte sola con tu alma y tres valijas a una ciudad semi desierta en donde no tenés a nadie. 
Tras trece horas de viaje, llegaste un veinte de noviembre del veinte veinte a Punta del Este. Cuarentena obligatoria una semana y un PCR para poder salir a la calle.
La culpa de "abandonar" a tu mamá en sus últimos años de vida hizo que todo se te hiciera cuesta arriba. 
La soledad fue tan palpable que dejó un hueco en el costado izquierdo de tu cama. Es tu compañía.
De pronto la gente te olvida como a propósito. Porque vos tomaste una decisión unilateral, no consensuada con el resto. Y esas cosas parece que tardan en perdonarse. 
Tu madre muere y vos estás sola. Tu madre muere, y por más que sos una adulta, necesitás que alguien te haga sentir que no estás sola ni invisible. No pasa. 
La sensación de orfandad te sigue a todas partes. Y vos estás en otro país, cerca pero lejos, presente para ciertas cosas pero ausente para el mundo.
Cinco años hace ya que te fuiste de tu país y aún no encontrás tu lugar.
De lejos tu vida parece maravillosa. De cerca no lo es tanto.
Cinco años y ya te empezás a preguntar a dónde podés ir. Porque ni acá, ni allá, ni en el otro lado. Vos no estás cómoda en ningún lugar del mundo. Vos sos incómoda.


martes, 2 de septiembre de 2025

Inside my head

Try to live inside my head, 
You´ll see what madness is.
Never heal, never rests, never stops.
Like the speed of light
crossing over and over again
through my brain.
Try to see inside my head, 
the pain, the shout of desperation. 
The broken cords of my sanity.
An overdose of noise inside it.
Words pile up and up as a never ending movie.
No one would ever imagine 
what my thoughts look like.
They seem like the buzzing of a thousand bees, 
That´s what my mind would sound
if you dare to listen.



viernes, 22 de agosto de 2025

Estresada yo?

Tenés que escribir, nos dijo mi amiga el otro día, y como nosotras te somos obedientes, acá estamos.
No es que tengamos mucho para contar. Lo que tenemos es mucho de qué quejarnos.
Año de mierda viene siendo el 2025.
Durante el verano nos la pasamos puteando a los veraneantes, y desde marzo que estamos puteando al universo.
Cronológicamente vendría a ser algo así. Marzo nos avisaron que se vendió el local en donde habíamos instalado el taller. ¿Cuánto tiempo tenemos?- preguntamos. Y...lo antes posible, -fue la respuesta.
Salimos de raje a buscar locales, es una ciudad con limitados espacios en alquiler. Los que estaban disponibles salían un ojo de la cara, y nosotras queríamos seguir siendo videntes.
Encontramos uno, enorme, al que había que hacerle muchos arreglos, pero en fin, dijimos, démosle para adelante. 
La dueña resultó ser la Gata Flora, y nos tuvo veinte días, que sí que no, que bueno, que ahora quiero que me reasegures con tal cosa, y tal otra, que además me tenés que hacer de depósito porque no tengo donde meter todas esas mierdas que hay en el local, que ahora no sé si te lo quiero alquilar, que bueno te lo alquilo pero no te tengo confianza, hasta que nosotras dijimos, andá a cagar y se terminó la historia.
A todo esto ya estábamos en abril con el pescado sin vender. Salimos corriendo a buscar otros locales. Encontramos dos pero para pagar cualquiera de ellos, debíamos vender un órgano, y qué querés que te diga, nosotras pretendíamos seguir enteras.
Otra vez de raid por toda la Península y aledaños a conseguir un espacio donde meter nuestros petates.
Encontramos uno. Bueno, bonito y barato. Contratamos electricista para que nos diga si podíamos colocar el horno nuevo que venía de Alemania, y nos dijo: quédese tranquila doña, acá cero problema.
Ahí fuimos nosotras, a la inmobiliaria, a firmar el contrato. Mientras tanto seguíamos embalando esculturas, esmaltes y pelotudeces.
En qué parte del año estábamos? 20 de abril. 1 de mayo, teníamos que meter pies en polvorosa y sacar todo del local de Margarita.
Nos fuimos a Buenos Aires, a levantar lo que quedaba de nuestra vida anterior, y recibimos una oferta por nuestro departamento que estaba en venta.
Quiero tanto, no te quiero pagar, no me lo compres, pero yo lo quiero, entonces pagame lo que te pido, dejame pensarlo, te hago otra oferta, yo te digo que no, te subo cinco más, te vuelvo a decir que no, que quiero que me pagues lo que yo quiero o no te lo vendo.
28 de abril, cargo el auto, tomo Buquebús y vuelvo a Punta del Este.
1 de mayo con los de la mudadora, Alejandra en el local, yo en el viejo taller controlando que no me rompan nada. Armamos taller. Desembalar, acomodar, desembalar, acomodar, desembalar, acomodar.
En paralelo seguimos con las negociaciones de la venta de Buenos Aires. El de la inmobiliaria de BA llamando, ahora ofrecen tanto, te dije que no, que yo quiero tanto si no no me sirve, bueno pensalo, ya lo pensé y quiero lo que quiero y si no le gusta que no me lo compre, bueno al final dice que ok, que te paga lo que querés,  estábamos ya a 15 de mayo, ok vendéselo entonces, pero escrituramos en julio cuando vuelvo del viaje.
Empieza el electricista a trabajar, si eso es trabajar, y comienza la telenovela. Dieciocho audios por día, de cuatro minutos cada uno, en el que lo único que se oía era: Señora Elizabeth, no sabe lo que pasó! Bla, bla, bla, bla. Y porque no le dije que bla, bla, bla, bla. Y ahora que me doy cuenta, en realidad su horno nuevo no es tan fácil de poner, porque bla, bla, bla. 
Para hacer la historia corta, el puto electricista nos estafó y el horno, la Ferrari de los hornos, era imposible de conectar en el local. Nos tomó mayo y junio entender que el tipo era un garca. A estas alturas ya había cobrado la mitad de lo presupuestado. Sí, boludas nosotras.
Pará, pará, no terminamos ahí. 
Nos enfermamos dos semanas antes de nuestro viaje a Europa. Covid de la concha de su madre con saturación 91, placa, médicos, antibióticos porque podía llegar a ser una neumonía, pero nos parece que no, aunque por las dudas, así que tomalo diez días, y entre tos y tos, fiebre y estrés, cancelando pasajes, hoteles, boletos de tren, llamando a medio mundo a disculparnos porque no podíamos ir al casamiento, sintiéndonos como el orto, culposas y sin poder respirar.
Mientras seguíamos con el tema escrituración Mendoza y puesta a punto del taller Maldonado.
Llegó julio y volvimos a Buenos Aires a firmar escritura. Bastante mejor de lo que pensábamos resultó el trámite. Pero dignas hijas de nuestros padres, dijimos, no cantemos victoria que el año no terminó.
Cuatro días en CABA y tomamos nuevamente Buquebús para volver a casa. Llegamos, nos enfermamos de nuevo.
Desensillamos y  contratamos otro electricista, nos reunimos con los jefes de UTE, (Edenor uruguayo) y la administración del edificio. 
Doña, nosotros le damos la trifásica pero sale 15 lucas verdes que lo tiene que pagar el consorcio. Consorcio nos mira y nos dice, ni en pedo, este es un edificio de trabajadores, que para juntar esa guita necesitan por lo menos tres años. ¿Tres años y nosotras sin laburar? No es viable.
Solucionamelo Mabel. 
¿Qué hacemos? Nos mudamos de local? Compramos un terreno y construimos? Vendemos el departamento al que nos acabamos de mudar y compramos casa para vivienda y taller? 
Bruuumm, brrruuummm, bruumm, nos hacían las neuronas. Bah, las que nos quedaban vivas a esta altura.
Internet, Google, hornos cerámicos, cuánto sale, cuándo me lo podés mandar? Listo, te hago una transferencia. Horno Simcic llegará a mediados de septiembre si los vientos acompañan, mientras Helmut Nabertherm se caga de risa desenchufado en el taller y nosotras lloramos lágrimas de sangre.
Esto es lo último y cerrame la ocho.
Anteayer nos transferimos dinero de Uruguay a Buenos Aires para pagar ganancias, y los dólares desaparecieron en el éter. Banco Galicia dice, acá no llegó nada, y nosotros no podemos ayudarla y hoy es viernes. Si tiene alguna otra duda nos consulta. 
Nuestra respuesta fue: Te consulto, el Banco Galicia me afanó 1600 dólares y me lo decís tan suelto de cuerpo? 
Ahora deberemos esperar hasta el lunes para ver cómo hacemos explotar el Banco Galicia y que nos devuelva la guita.
Llegamos a agosto con lo justo y necesario de vida. No sabemos si terminamos el año, firma Alberto Migré.
Bienvenida primavera.



martes, 8 de julio de 2025

Round 1000

 27 de abril fue la última vez que te escribí. Y te hablo a vos porque es lo mismo que hablarme a mí misma. A vos, mi otro yo.
A veces decir en voz alta lo que una piensa, es sacarse una mochila de encima. Y vos, yo, venís desde hace un tiempo largo, cargando con una, tres, mil mochilas llenas de piedras.
Algunas tuyas, otras mías, otras que nada tienen que ver con nosotras y como si no tuvieras suficiente, te ponés al hombro la mochila del mundo.
Las llevás como quien levanta un estandarte. Y quisieras sacudírtelas de encima, pero no siempre podés, porque a veces tus manos no llegan hasta tu espalda. Pesan. Mucho pesan. 
Hay días en que no las notás, y caminás por la vida como si no existieran, porque tu padre te enseñó que hay que ponerse las anteojeras de los caballos y seguir mirando hacia adelante. 
Pero hay otros, muchos, que no te dejan ponerte de pie. Te tiran para abajo, como hundiendo tus zapatos en el cemento.
Los dulceros dirían que remás en dulce de leche. Nosotras que somos un poco más pragmáticas, diríamos que estamos en un ring y nos están noqueando.
Y vos, yo, que venís llevando la vida sola, no te da para tirar la toalla. Seguís la pelea hasta que tu cuerpo diga basta.
Y últimamente tu cuerpo está gritando que no da más. Que pares. Pero no podés porque las cosas tienen que hacerse. Y vos qué hacés? Vas para adelante como si el camino fuera infinito. 
Sos terca y eso lo sabes vos, yo y los pocos que te conocen mucho. 
Algunos confunden tu terquedad con capricho. Si sólo fuera capricho, no habrías vencido los miles de obstáculos que se te presentaron en el camino. Porque los caprichosos se ahogan en un vaso de agua, y vos con tu terquedad cruzaste océanos.
Muy pocos te entienden. Otros te critican y se enojan. A esos les has contado hasta cien mil en el cuadrilátero porque no entendieron que estaban peleando solos arriba del ring.
El 2025 te estaría siendo un año difícil. Tu psiquiatra diría ¿ y cuándo tuviste uno fácil?

domingo, 27 de abril de 2025

Los diez mandamientos según Soysola



No opines si no te lo pido. 
No me aconsejes si no te pregunto. 
No me critiques si no podés ponerte en mis zapatos.
No dictamines como si fueses mi juez.
No me ordenes porque no sabés lo que necesito.
No me presiones porque me canso.
No me atosigues porque me ahogo.
No me controles porque me escapo.
No me insistas si querés sacarme buena.
No me lastimes si no querés perderme.

A veces sólo necesito que me escuches. Nada más. Ni nada menos. Simple. Sencillo. 


martes, 18 de marzo de 2025

Dando pelea

No nos estaría gustando este mundo en el que vivimos. Atemoriza. Mejor dicho aterroriza.
No encontramos la parada para bajarnos. Tocamos el timbre varias veces, pero no frena.
Estamos transitando un ciclo de la historia que da miedo. Y cuando te digo que da miedo, quizás vos no entiendas muy bien porqué, porque tu realidad es diferente a la mía. 
Yo soy judía. Y aún cuando no me da temor decirlo, porque lo porto con orgullo, en algún rincón de mi humanidad, un poquito de miedo me da.
Una vez, cuando todavía no había pasado el 7 de octubre, una idiota que se autopercibe como inteligente, me dijo, al hablar de mi judaísmo y del Holocausto: "ah, mirá vos...nosotros los normales no vivimos eso".
No quise decirle: vos de normal solo tenés el antisemitismo, porque en ese momento no es que no le haya dado importancia, pero era un episodio más de racismo que vivía y sabía que mi vida no corría peligro. 
Casi cuatro años después de ese evento, mi vida sí corre peligro.
Antes no te preguntabas quién era tu aliado y quién no, y hoy me encuentro preguntándome quiénes de mis amigos me esconderían y cuáles me delatarían. No es que no lo tenga claro, de hecho si sospechara que alguno, llegado el caso, podría delatarme, no estaría ya siendo más mi amigo.
Pero esas son las preguntas que nos hacemos los judíos hoy en día. Como en 1939.
En una clase de arte, hoy, el profesor dijo algo así como: "no es que el mundo se repite, nos repetimos nosotros." 
Debe ser cierto. El humano se repite porque no aprende. Comete siempre los mismos errores y juzga siempre con la misma vara. Una vara inexistente, hecha a medida de la narrativa personal de gente que tiene una agenda en donde no cabe el otro.
Y yo vendría a ser, como hace miles de años, el otro.
Mi primera pelea que implicó la xenofobia, la tuve a los 10 años, hace 49, imaginate, con una nena que me dijo que los judíos matamos a Jesús. Recuerdo haberme violentado por dentro, pero responderle, palabras más, palabras menos, que era una ignorante.
La segunda fue a los 15 con la reverendísima hija de puta de la Prof. Becker, que al llegar al capítulo de Historia donde se hablaba del Holocausto, dijo sin ningún pudor, "esta parte la salteamos porque es todo mentira", provocando en mi trasero una especie de resorte, que hizo que me levantara y le respondiera "¿quiere que le traiga a mi papá para que le cuente lo que usted dice que es mentira?". Mi respuesta tuvo como consecuencia , no solo que mi vieja tuviese que ir a hablar con la directora, sino que las dos materias que daba la basura esa, Historia y Contabilidad, me las llevara a diciembre, marzo y previa, porque mientras Becker estuvo en la mesa, jamás me aprobó. Hoy esperamos sinceramente que se esté revolviendo en el infierno.
La tercera fue alrededor de los 16 con la madre de una amiga, Marita, que me dijo :"vos sos la única judía que soporto". Mi respuesta fue bastante elegante, cosa que hasta a mí me sorprendió. Le dije "entonces no tenemos nada más que hablar", me levanté y me fui. La pobre Marita, atrás mío pidiéndome perdón, pero sin retorno. Fue, por supuesto, el fin de la amistad.
La tercera, la cuarta, quinta y quincuagésima octava vez, fue con los taxistas de Buenos Aires, amén de alguno uruguayo.
Como verás, no es la primera vez que experimento en carne propia el antisemitismo, pero sí es la primera vez que me da miedo. O me doy miedo. Me doy miedo porque reacciono. Y hoy no es chiste reaccionar ante un antisemita. Es peligroso.
Y volvemos a la frase del profe, no es el mundo el que se repite, somos nosotros los que nos repetimos. 
Y yo me repetiría una y mil veces, porque de muy chica me juré que a mí los nazis no me iban a matar sin pelear. Y acá estoy, peleando todos los días, como creí que nunca iba a tener que hacerlo. 
Peleo por mi viejo, mis abuelos y mis tíos. Peleo por mis sobrinas y mis sobrinas nietas. Peleo por vos que sos mi amigo/a y también por vos que no lo sos. 
Porque si no peleo ganan ellos. 
No, no me estaría gustando el mundo en que vivimos, pero si me bajo en la próxima parada, perdí.




domingo, 12 de enero de 2025

Chupate esta mandarina 59 casi 60!

 Hoy cumplimos 59 años. Los 60 están a un paso, y más allá la inundación.
Cuando la normalidad de la gente hace su balance a fin de año, nosotras, que ya se sabe no somos normales, lo hacemos al principio, que es cuando llega nuestro onomástico. Palabra horrible si las hay, aunque me dirán que el significado es lo que cuenta. Para nosotras lo que cuenta es el número y no nos jodan con eso de que lo bueno es que seguimos cumpliendo años. Si no los cumpliera, no estaría acá escribiendo. Y si estoy escribiendo y no estuviese acá, asustate. 
Sos joven y tenés muchos años por delante, nos dicen. No me conforma Mabel, nosotras queremos tener los años de atrás. Los que ya pasaron. Los queremos de vuelta. Ahora que nos damos cuenta lo buenos que eran y que sabemos cómo deberíamos haberlos vivido, traémelos. De qué nos sirve saberlo si no lo podemos aplicar, porque para lo que podríamos haber hecho en ese entonces, ya estamos viejas ¿De qué nos sirvió ser jóvenes hace 30 años si recién ahora lo apreciamos?
Todos deberíamos ser Benjamin Button. Posta. O Dorian Grey.
Volvamos al balance de cumpleaños que nos fuimos por las ramas...otra "ventaja" de la edad...la vaguedad...te vas al carajo cuando querés decir algo.
No logro, aproximadamente desde los 55 años, hilar una frase completa sin que en el medio te cuente algo que no tiene nada que ver, cosa que acabo de hacer nuevamente. 
Balance Elizabeth, concentrate.
A pesar de siempre creer que nuestra contabilidad es negativa, debemos aceptar que hemos logrado más de lo que alguna vez imaginamos. 
Hemos vencido miedos tan grandes que preferimos hacer de cuenta que no lo hicimos, porque nos asusta nuestra valentía. A lo mejor no es valentía sino inconsciencia. De todos modos preferimos no indagar tanto para no arrepentirnos.
Mi papá decía que luego de la Shoá, tuvo que ponerse las anteojeras de los caballos para poder seguir adelante. Si bien nosotras estamos muy lejos de ser tan sabias como nuestro padre, evidentemente algo de eso mamamos. 
Muchas veces nos preguntamos qué es lo que nos hace vivir. La famosa pulsión de vida. La mayoría de esas veces, no sabemos respondernos, pero seguimos. 
Creo que si nos detenemos por un segundo a pensarlo no estaríamos acá. Y no, ya te respondo por las dudas, nunca tuvimos pensamientos suicidas. A lo que me refiero es que no estaría esta que hoy conocés. Es probable que nos hubiéramos quedado encerradas en nuestra cabeza para siempre, si no nos hubiésemos topado con un tipo, gran psiquiatra, que tuvo la paciencia y la sabiduría para llevarnos, remando en dulce de leche el pobre, por el camino de la libertad. O hacia la libertad. 
Él por supuesto, modesto, dice que el laburo fue nuestro, y que solo nos acompañó.
Así que hoy no sé a quién celebramos, si a nosotras o a Pablo.
Bueno, feliz cumpleaños a mí, a nosotras, a mi yo, mi otro yo y al yo de mi otro yo. Y a Pablo también aunque no cumple años.