Esto de ponerte a festejar Navidad siendo judío, tiene sus severas consecuencias con el de arriba.
Digamos, el Padre y mi papá desde donde esté, no quieren que nosotros festejemos el nacimiento del Niño, porque somos los mismos que lo liquidaron en la cruz. En definitiva, juntarte con la familia, el 24 a la noche trae aparejada la ira divina, que se traduce en: te salto los tapones del edificio. Pero no de todo el edificio. Sólo de algunos pisos. Coincidentemente, los departamentos de los judíos. Las teorías conspirativas del Mossad y el FBI, dirían que no fue casualidad, sino, un atentado contra parte de la comunidad que no respeta lo kosher porque está caro, y adora los becerros de oro, dado que el oro está subiendo y no es cuestión de andar perdiéndose los boinos negocios por una cuestión de religiosidad mal entendida . O sea, somos los goy de la comunidad judía. Herejes merecedores del peor de los castigos: que te corten la luz, dos minutos antes que lleguen los invitados.
Si de por sí mi familia está loca, sin luz, no les cuento lo que somos. Sentados alrededor de la mesa, cuál última cena, porque éramos 13, volaban de un lado al otro, los knishes, sambusas, matambre kosher, vitel thoné, ensaladas varias, tartas light, pan dulce, helados, champagne y gaseosas, todo al grito de memuerodecalor, nopuedeserquesecortelaluz, laputamadrequelopariópaísdemierda, quéhacemosahoraconmamá, llevátelavos, noquesequedeentucasa, mequieroiralamierda, y así,seguíamos opinando sobre cómo debería terminar la velada.
Edenorylaconchadesumadre, no te atienden un teléfono ni por servicio de emergencia. Así, nos unimos en comunión con los miles y miles de argentinos que hace días están sin luz. Esto de que el Papa Francisco sea tan ecuménico, despertó en mí, y en parte de los concurrentes, la conciencia colectiva solidaria. Morfando cuál cerdos, tuvimos un momento de reflexión, pensando en los pobres de verdad, que no tienen luz jamás, ni agua ni nada que se le parezca a una vida digna, y menos que menos, comida en un plato. Así que pronto dejamos de quejarnos de nuestro castigo divino, y pudimos finalmente terminar la cena en paz, decidiendo a quién mandábamos a crucificar. Obviamente al electricista que había estado esa tarde y seguro se mandó una cagada.
Pero como Jesús, yo he resucitado al llegar a mi casa, y encontrarme con mi amado aire acondicionado y el regalo de Papá Noel, que en recompensa por haberme portado tan bien durante 47 años, me dejó pasar el nivel 275 del Candy Crush. Eso se llama milagro de Navidad!
Así que ahora, para Año Nuevo, en el que vamos a festejar la circuncisión de Cristo, espero que D´s, tenga conmiseración por los que padecimos habiendo siempre pagado nuestros impuestos, y recuerde a quienes nos ponen a los argentinos en esta situación, y corte la luz en el Calafate, ya que no creo que se dejen cortar el prepucio.
¡Feliz Navidad Edenor, Edesur, Sra, De Vido, Capitanich, Kicillof, Moreno y el gabinete completo, que Dios se los lleve a la gloria y no los deje volver!
Digamos, el Padre y mi papá desde donde esté, no quieren que nosotros festejemos el nacimiento del Niño, porque somos los mismos que lo liquidaron en la cruz. En definitiva, juntarte con la familia, el 24 a la noche trae aparejada la ira divina, que se traduce en: te salto los tapones del edificio. Pero no de todo el edificio. Sólo de algunos pisos. Coincidentemente, los departamentos de los judíos. Las teorías conspirativas del Mossad y el FBI, dirían que no fue casualidad, sino, un atentado contra parte de la comunidad que no respeta lo kosher porque está caro, y adora los becerros de oro, dado que el oro está subiendo y no es cuestión de andar perdiéndose los boinos negocios por una cuestión de religiosidad mal entendida . O sea, somos los goy de la comunidad judía. Herejes merecedores del peor de los castigos: que te corten la luz, dos minutos antes que lleguen los invitados.
Si de por sí mi familia está loca, sin luz, no les cuento lo que somos. Sentados alrededor de la mesa, cuál última cena, porque éramos 13, volaban de un lado al otro, los knishes, sambusas, matambre kosher, vitel thoné, ensaladas varias, tartas light, pan dulce, helados, champagne y gaseosas, todo al grito de memuerodecalor, nopuedeserquesecortelaluz, laputamadrequelopariópaísdemierda, quéhacemosahoraconmamá, llevátelavos, noquesequedeentucasa, mequieroiralamierda, y así,seguíamos opinando sobre cómo debería terminar la velada.
Edenorylaconchadesumadre, no te atienden un teléfono ni por servicio de emergencia. Así, nos unimos en comunión con los miles y miles de argentinos que hace días están sin luz. Esto de que el Papa Francisco sea tan ecuménico, despertó en mí, y en parte de los concurrentes, la conciencia colectiva solidaria. Morfando cuál cerdos, tuvimos un momento de reflexión, pensando en los pobres de verdad, que no tienen luz jamás, ni agua ni nada que se le parezca a una vida digna, y menos que menos, comida en un plato. Así que pronto dejamos de quejarnos de nuestro castigo divino, y pudimos finalmente terminar la cena en paz, decidiendo a quién mandábamos a crucificar. Obviamente al electricista que había estado esa tarde y seguro se mandó una cagada.
Pero como Jesús, yo he resucitado al llegar a mi casa, y encontrarme con mi amado aire acondicionado y el regalo de Papá Noel, que en recompensa por haberme portado tan bien durante 47 años, me dejó pasar el nivel 275 del Candy Crush. Eso se llama milagro de Navidad!
Así que ahora, para Año Nuevo, en el que vamos a festejar la circuncisión de Cristo, espero que D´s, tenga conmiseración por los que padecimos habiendo siempre pagado nuestros impuestos, y recuerde a quienes nos ponen a los argentinos en esta situación, y corte la luz en el Calafate, ya que no creo que se dejen cortar el prepucio.
¡Feliz Navidad Edenor, Edesur, Sra, De Vido, Capitanich, Kicillof, Moreno y el gabinete completo, que Dios se los lleve a la gloria y no los deje volver!