jueves, 20 de noviembre de 2025

No todo lo que reluce es oro

Hace cinco años ya que te viniste a vivir a Uruguay. El mundo era otro. Tu mundo era otro.
Con la inconsciencia que te caracteriza, un diecinueve de diciembre del dos mil diecinueve, le dijiste a tu mamá y al resto de tu familia: no tolero un gobierno kirchenrista más, me voy. Sacaste un pasaje, subiste al Buquebús, y llegaste al paisito a hacer los trámites de residencia.
En marzo te cerraron las puertas del mundo con la pandemia y esperaste a que Franca cumpliera un año, no te lo querías perder, para después cruzar el charco.
Recuerdo exactamente ése 16 de noviembre en la plaza de Barrancas de Belgrano, festejando el cumple de la gordita al aire libre, sentada lejos de todo, porque entre el terror que te daba contagiarte de Covid y el cagaso que tenías de irte a vivir a otro país, tenías el estómago revuelto, pero nadie lo entendía. Para el resto vos lo habías elegido, nadie te puso un chumbo en la cabeza, de qué te quejás, porqué tenés esa cara de culo, quién te entiende... 
No importa que veraneaste en Punta del Este toda tu vida. No es lo mismo dejar tu casa, tu madre, tus amigos, tu vida cotidiana, e irte sola con tu alma y tres valijas a una ciudad semi desierta en donde no tenés a nadie. 
Tras trece horas de viaje, llegaste un veinte de noviembre del veinte veinte a Punta del Este. Cuarentena obligatoria una semana y un PCR para poder salir a la calle.
La culpa de "abandonar" a tu mamá en sus últimos años de vida hizo que todo se te hiciera cuesta arriba. 
La soledad fue tan palpable que dejó un hueco en el costado izquierdo de tu cama. Es tu compañía.
De pronto la gente te olvida como a propósito. Porque vos tomaste una decisión unilateral, no consensuada con el resto. Y esas cosas parece que tardan en perdonarse. 
Tu madre muere y vos estás sola. Tu madre muere, y por más que sos una adulta, necesitás que alguien te haga sentir que no estás sola ni invisible. No pasa. 
La sensación de orfandad te sigue a todas partes. Y vos estás en otro país, cerca pero lejos, presente para ciertas cosas pero ausente para el mundo.
Cinco años hace ya que te fuiste de tu país y aún no encontrás tu lugar.
De lejos tu vida parece maravillosa. De cerca no lo es tanto.
Cinco años y ya te empezás a preguntar a dónde podés ir. Porque ni acá, ni allá, ni en el otro lado. Vos no estás cómoda en ningún lugar del mundo. Vos sos incómoda.