jueves, 30 de abril de 2026

LA FOTO? MINTIÉN.

 Qué decirte....
Es tanto lo acontecido en esta última semana que no sabemos ni cómo empezar y menos cómo resumirlo. Porque todo lo que te pasa acá en China, es tan enorme y magnificado como el territorio mismo.
Al no tener manera de que ciertas aplicaciones no nos discriminen por rubia, decidimos comprar un teléfono para usar acá. Volvimos a lo de las cuatro chicas de la semana pasada a comprar un chip y un celular, pero esta vez nos acompañaba una intérprete, o sea, nuestra coordinadora de residencia. Un amor de chica, cuando no está en Babia o fumada. El trámite no fue rápido, porque acá nada es rápido. Sólo los autos van rápido como bólidos. Ya explayaremos otro día.
Tras una hora, entre que otra vez nos tomaban los datos y averiguaban si el celular que ya nos habían hecho pagar, se podía vender o no, nos hicimos de un Huawei a un precio irrisorio a diferencia de lo que te lo venden en Argentina o Uruguay.
Pudimos configurarlo en español, pero las aplicaciones están en chino. Algunas tienen la opción del castellano, pero la que nos ocupa hoy está solo en chino simplificado.Es una dicotomía que el chino se llame simplificado. Por más que intento no lo encuentro nada simple.
Taobao vendría a ser un Amazon chino, o mucho mejor, porque hasta hemos comprado, gracias a nuestra compañera coreana que nos facilitó su teléfono, un cacho de queso parmesano que nos mandaron envasado al vacío. 
250grs de parmesano italiano que pagamos a la razón de 9101 pesos argentinos o 265 pesos uruguayos. Creo que vamos a llevar para vender.
Volvamos a lo que nos incumbe. Taobao. Chochas de la vida, con nuestro número chino, bajamos la aplicación. Nos disponemos a comprar unas Birkenstock orientales, que cuestan 20 dólares, y resulta que cuando queremos ir a pagar, la reputísima Taobao no acepta nuestra tarjeta Visa, porque no es china. Y la reconcha de tu madre Taobao y Gran Hermano con las putas restricciones. O sea, ahora seguimos sin poder comprar nada y con un teléfono nuevo que nos meteremos en el ojete próximamente. En el medio, la otra coordinadora, a la que hemos bautizado, al no poder pronunciar su nombre,  Alba/Aurora dependiendo de su estado de ánimo, con toda su buena voluntad, intentando hacer que la aplicación nos acepte algún medio de pago, nos tiraba las ideas más descabelladas, hasta llegar a la última "dice mi hermana que te abras una cuenta en un banco acá". Sí, mintién, mañana, le respondimos nosotras. Mintién, la única palabra extra que aprendimos en estos días, además del ni hao, xie-xie y bu lá.
Mintién, según nos explicó un conocido, puede significar mañana o nunca. Acá todo es mintién en su segunda acepción. O sea, los chinos bien podrían ser argentino/uruguayos o viceversa.
A mí igual, todos me recuerdan a mi tío Iosl. Insisto en que mi tío debía tener ancestros orientales que de algún modo llegaron a Polonia.
Cambiando el ángulo de la información, diría el difunto César Mascetti, con Mariel seguimos siendo objeto de acoso fotográfico. 
El otro día sin ir más lejos, nos agarró un señor al grito de poto poto, indicándonos que su señora esposa, que vestía un conjunto rojo de pies a cabeza, con la leyenda  "gorgeous", nos sacaría la foto. Sin decir agua va, nos abraza como si fuésemos dos maniquies de vitrina, y luego, para la segunda y tercera foto, sí, acá no hay dos sin tres, nos toma los brazos cual muñecas de trapo, y los pasa por los suyos a modo de fotografía de casorio antiguo. Lo escribimos y se nos pone la piel de gallina. Acá no existen los límites si sos gringa y rubia. Al terminar el último click, salimos rajando anonadadas y bastante molestas, por decirlo de una manera educada. Faltaba nomás que nos metiera una mano en el culo y era cartón lleno.
Mañana vamos a pedir lecciones de puteadas en chino simplificado, y si no lo simplificaremos con puteadas en castellano. Porque imaginate qué se nos cruzó por la cabeza....eso...sí, nos conocés...mañana el tipo muestra las fotos y nos venden como esclavas sexuales, o bien, aparecemos en algún sitio porno...No, si para imaginación nos alcanza con la nuestra.
El tema comida está un poco más resuelto ya que encontramos que en esta zona la comida no es picante. Tenemos un par de restaurantes preferidos, aunque seguimos sin preguntar carne de qué es lo que nos sirvieron. Mejor no saber. Lo mejor hasta ahora fueron los fideos que nos hicimos en el taller.
Van a haber dos cosas que no querremos comer más en la vida a nuestro regreso. Sopa de wonton y galletitas con queso blanco. La ilusión de volver flacas se nos está desvaneciendo gracias a las papas fritas de paquete con gusto a tomate.
La casa sigue roñosa, con el agravante de que la heladera no anda, hoy se nos tapó el baño y el aire acondicionado está al borde de la muerte. Y eso que todavía no empezó el calor ni los mosquitos.
Por último, ya completamos el plantel de residentes. Sólo podemos decir que no vamos a emitir opinión. Aunque aclararemos, a modo de información para el futuro, que las tres primeras nos llevamos bárbaro. 
Han quedado cosas en el tintero que es imposible transcribirlas, sólo son comprensibles si acompañamos con video.
Hasta mintién o wǎn ān como más te guste.
Wonton 1= China 0