miércoles, 7 de enero de 2026

Yetta allá vamos

 Hace mucho que no decíamos esto, pero se viene otra aventura en solitario.

Esta vez marchamos a un casamiento en Miami.

Vestido listo, valija casi terminada y tres blisters de Rivotril en mano.

Vaya a saber qué nos pasó este año que volvimos a los ataques de pánico. Según Pablo no se entiende.

Como aquel 27 de junio del 2012 en el que tomábamos un avión después de veinte años, así estamos.

Nosotras tenemos una teoría. Ayer fue Reyes, y Gaspar, Baltazar y Melchor, consideraron que habíamos derrapado un poco este año, y decidieron que nos harían esperar seis días más para darnos nuestro regalo. 

Sesenta años, nos dijeron. Eso es lo que te vamos a regalar. Así que jodete.

A nosotras no nos cayó muy bien semejante declaración de guerra, y entramos en pánico.

Esa es la explicación que le dimos a Pablo hoy en la sesión.

Nos miró como diciendo, dejate de pelotudeces, pero ya nos conoce y prefirió asentir con la cabeza, como se hace con los locos.

Así que mañana, subiremos muy drogadas al avión, posiblemente nos saltearemos la cena y nos despertaremos recién para el desayuno.

Una vez aterrizadas, enfilaremos hacia Boca Ratón a juntarnos con la familia de la novia, que es nuestra familia, y si nos da el tiempo, a recorrer geriátricos, que dicen que allá son muy top. Ya no somos la Nanny Fine , más bien somos Sylvia, la madre.

Los sesenta ameritan que al menos empecemos a echar un vistazo por el área.

Ya hemos comprobado que quienes posiblemente deberían ocuparse de nosotras en un futuro, solo nos van a venir ver si hay playa cerca, así que iremos a chusmear.

Chequeado el Uber, la ruta aérea, la temperatura y la dirección del viento, mañana, como bien decíamos, emprendemos una nueva aventura en solitario y no tanto.

Hasta la vista bobe.