Nǐ hǎo, se viene otra aventura en solitario y tu colon lo sabe.
Mañana Dani nos pasará a buscar para llevarnos a Ezeiza, mientras recitaremos nuestro mantra habitual "Daniel, va a llover, o, está lloviendo?" según sea el caso, a la vez que comenzaremos a dosificarnos el Rivotril sublingual.
Mientras el mundo se cae a pedazos, vos te vas a China. Trump anda a los gritos amenazando a cuánto papanatas se le cruce por el camino, y en ese contexto vos vas a cruzar el planeta.
Es sabido que nosotras tenemos un problema de timing para la vida. O llegamos tarde, o elegimos el momento menos adecuado. Lo mismo con los hombres. No, te juro que no es Trump nuestro hombre, pero los últimos dos se le parecían bastante. Sacando el jopo naranja, ambos tenían esos exabruptos despóticos.
Soltá Elizabeth, ya pasaron muchos años. Sí, sí, los solté sin lugar a dudas. Los solté en un precipicio.
Soltá Elizabeth, ya pasaron muchos años. Sí, sí, los solté sin lugar a dudas. Los solté en un precipicio.
Volvamos al viaje.
Por el tiempo que nos vamos, tuvimos que solicitar la visa en el consulado. Lo hicimos primero en el de Argentina, mes y medio por anticipado, y al no obtener respuesta reiniciamos los trámites en el de Uruguay.
Te lo resumo pero fueron decenas de llamados a ambos consulados, tal es así que las cónsules ya nos conocen. O quizás preferirían no conocernos...
Llenar el formulario nos llevó cuatro días la primera vez, y la segunda dos. Lo que se dice un chino, justamente.
Finalmente obtuvimos la visa por 120 días. Te preguntarás porqué por 120 si vamos por tres meses...Bueno, porque en realidad son 91 días y teníamos pánico de que en migraciones al salir, nos dijeran, señora, usted se pasó un día, marche presa. Y presa en China, no estaríamos con ganas de experimentarlo.
Vamos a la ciudad de Yixing a hacer una residencia, previa escala en Ámsterdam.
A decir verad, son dos meses y medio, empalmando luego con el congreso de la Academia Internacional de Cerámica y un mini tour a Beijing y Xian. No te quiero entrar en detalles y decirte que en el tour no nos llevan a ver la Gran Muralla, porque ya tuvimos nuestra pequeña crisis de ira, pero los organizadores nos dijeron, gritá lo que quieras que no vamos a modificar nada.
Te cruzás, literalmente 19.638 kilómetros y no te incluyen la muralla. Eso sí, nos van a mostrar 300 museos y 1000 hornos cerámicos, que no es que no nos interesen, pero con uno o dos nos alcanza. La muralla, te la debo.
Bueno, no te la debo porque la idea es abandonar el tour un día antes e ir por privado a verla.
Estudiamos las palabras básicas en chino para la vida diaria, pero aún no aprendimos a putear.
Quizás en 91 días las aprendamos, así que a nuestro regreso, si te digo algo en mandarín, con una semi sonrisa, sabé que te estoy puteando.
Hoy y mañana nos encomendaremos a San Enrique y Santa Rujele para que nos protejan en el viaje.
Así que sin más, por el momento, zài jiàn o bài bài. Xièxie.
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