martes, 31 de diciembre de 2013

Japi ñu ier 2014!

Acá estamos las dos, mejor dicho las tres, yo, mi otro yo y mi vieja. A punto de festejar que se va un año de mierda y llega otro que todavía no sabemos qué nos depara. Seguramente nos deparará otro año de mierda, pero le ponemos todas las fichas a que va a estar bueno. No como Buenos Aires.
Vamos a hablar nosotras dos, porque no vamos a poner en boca de mi madre, cosas que ni siquiera se imagina que su hija escribe. Gracias a Dios todavía sabe que tiene hijas, lo que no tiene idea es que somos cuatro. No sabe que toda esta semana estuvo conviviendo con una que en realidad son dos. No quiero asustarla, viste? Este año la pobre ya tuvo bastante.
La trajimos a un hotel cinco estrellas, diciéndole que eran vacaciones, cuando en realidad, lo que hicimos fue escaparnos de los festejos añonuevescos.
Mi otro yo se niega a tirar cañitas voladoras, y yo, me niego a todo. Hasta me niego a lo que no debería negarme. Pero soy así, negadora de alma.
El hotel muy lindo, sin mosquitos, con algún que otro moscardón, y un par de abejorros y sin ningún caballero a la vista. Eso sí, infestado de niños. Niños parlantes. Altoparlantes. Megáfononiños se llaman ahora, que no sólo hablan, gritan, lloran, juegan, se caen, se lastiman y vuelven a llorar, que también nadan como renacuajos en una pileta no apta para 136 habitaciones y 5789 angelitos de dios, dejándola hecha un caldo de cultivo para infecciones de todo tipo y factor, diría Sheldon Cooper.
Y estas criaturitas vienen con padres incluidos. Que son tan parlantes como sus vástagos, y terminas enterándote que a una las lolas le quedaron mal, y que está arrepentida. Y vos tenés ganas de decirle, ¿a mí qué carajo me importa? Por lo menos tus tetas miran para adelante y no hacia abajo como las mías.¡Andá a quejarte a otra pileta! ¡Acá sólo se aceptan Adelaidas!
Por suerte para mi, también hay toda clase de fauna marina. Sirenas hay pocas, algún que otro bagre, pez globo, abundan los lenguados y casi no hay orcas. O sea que la única ballena franca soy yo. Gracias a dios. Digo, por lo de franca.
El hotel está situado en Nordelta, que vendría a ser el Universal Studios autóctono. Todo parece de cartón pintado y la sensación de que en cualquier momento te desmontan la escenografía.
La habitación muy linda. Para discapacitados. Posta. El inodoro tiene un metro treinta de altura, la bacha está al lado de la ducha, que no tiene mampara ni cortina, con lo cual abras la canilla que abras te empapas. No sé porqué la gente supone que los discapacitados necesitan regarse,pero no lavarse el tujes. El bidet inexistente.
El primer día no había aire acondicionado, lo arreglaron. El segundo día, no teníamos agua caliente en la ducha, lo arreglaron. El tercero se cayó el rosetón de dicha ducha, sin matar a nadie, lo arreglaron. El cuarto, recién habilitaron la pileta al mediodía, asunto solucionado. Hoy es el quinto, veremos qué pasa. Mañana sexto a lo mejor nos depara algún nuevo problema, y el séptimo día, como Dios, sin pecar de blasfema, espero descansar.
Mientras, mi vieja lee y se afana el diario del desayuno.
Abajo todos festejan la llegada del nuevo año,  y aquí estamos, las tres, en la habitación. Una durmiendo, la otra escribiendo, y mi otro yo puteando, porque el iPad hace lo que quiere.
Así que es hora de hacer los pedidos del 2014 antes de que me convierta en carroza.
Quiero los zapatos de Cenicienta y una calabaza que se transforme en Mercedez Benz. Un tipo que la maneje, y no haya sido una rata previamente, ni lo sea posterior o eternamente. Si se puede parecer a G.C mejor, si no, gordito y pelado también se aceptan.
Quiero seguir siendo quien soy. Quizás un poco menos quien, y un poco más soy. Los quién cotizan en toneladas, los soy en quilates. O sea, quiero ser un diamante en bruto.
Quiero un año que empiece bien y termine mejor.
Quiero un lago lleno de barquitos. No sé para qué. Sólo porque salen bien en la foto de fondo.
Quiero lo imposible de querer, como el retorno del más allá.
Quiero un viaje a las estrellas, infinito, perderme en la Vía Láctea sin tener intolerancia a la lactosa.
Y por último, LOS QUIERO.
Feliz Año Nuevo.

















miércoles, 25 de diciembre de 2013

Dios aprieta, no ahorca, pero te ahoga.

Esto de ponerte a festejar Navidad siendo judío, tiene sus severas consecuencias con el de arriba.
Digamos, el Padre y mi papá desde donde esté, no quieren que nosotros festejemos el nacimiento del Niño, porque somos los mismos que lo liquidaron en la cruz. En definitiva, juntarte con la familia, el 24 a la noche trae aparejada la ira divina, que se traduce en: te salto los tapones del edificio. Pero no de todo el edificio. Sólo de algunos pisos. Coincidentemente, los departamentos de los judíos. Las teorías conspirativas del Mossad y el FBI, dirían que no fue casualidad, sino, un atentado contra parte de la comunidad que no respeta lo kosher porque está caro, y adora los becerros de oro, dado que el oro está subiendo y no es cuestión de andar perdiéndose los boinos negocios por una cuestión de religiosidad mal entendida . O sea, somos los goy de la comunidad judía. Herejes merecedores del peor de los castigos: que te corten la luz, dos minutos antes que lleguen los invitados.
Si de por sí mi familia está loca, sin luz, no les cuento lo que somos. Sentados alrededor de la mesa, cuál última cena, porque éramos 13, volaban de un lado al otro, los knishes, sambusas, matambre kosher, vitel thoné, ensaladas varias, tartas light, pan dulce, helados, champagne y gaseosas, todo al grito de memuerodecalor, nopuedeserquesecortelaluz, laputamadrequelopariópaísdemierda, quéhacemosahoraconmamá, llevátelavos, noquesequedeentucasa, mequieroiralamierda, y así,seguíamos opinando sobre cómo debería terminar la velada.
Edenorylaconchadesumadre, no te atienden un teléfono ni por servicio de emergencia. Así, nos unimos en comunión con los miles y miles de argentinos que hace días están sin luz. Esto de que el Papa Francisco sea tan ecuménico, despertó en mí, y en parte de los concurrentes, la conciencia colectiva solidaria. Morfando cuál cerdos, tuvimos un momento de reflexión, pensando en los pobres de verdad, que no tienen luz jamás, ni agua ni nada que se le parezca a una vida digna, y menos que menos, comida en un plato. Así que pronto dejamos de quejarnos de nuestro castigo divino, y pudimos finalmente terminar la cena en paz, decidiendo a quién mandábamos a crucificar. Obviamente al electricista que había estado esa tarde y seguro se mandó una cagada.
Pero como Jesús, yo he resucitado al llegar a mi casa, y encontrarme con mi amado aire acondicionado y el regalo de Papá Noel, que en recompensa por haberme portado tan bien durante 47 años, me dejó pasar el nivel 275 del Candy Crush. Eso se llama milagro de Navidad!
Así que ahora, para Año Nuevo, en el que vamos a festejar la circuncisión de Cristo, espero que D´s, tenga conmiseración por los que padecimos habiendo siempre pagado nuestros impuestos, y recuerde a quienes nos ponen a los argentinos en esta situación, y corte la luz en el Calafate, ya que no creo que se dejen cortar el prepucio.
¡Feliz Navidad Edenor, Edesur, Sra, De Vido, Capitanich, Kicillof, Moreno y el gabinete completo, que Dios se los lleve a la gloria y no los deje volver!


miércoles, 18 de diciembre de 2013

La calor me pone loca

La ola de calor que se cierne en estos días en el país, ha logrado freír los cerebros de algunos habitantes de la nación. El alerta naranja, no sirvió de nada para que estos mal llamados seres pensantes, se protejan de los efectos nocivos del deterioro de la capa de ozono.
A saber en el día de la fecha, he oído y leído cosas como las que paso a comentar.
"Para el Gobierno, los cortes de luz son por el crecimiento económico. Según Capitanich, la demanda energética crece porque más argentinos han accedido al empleo y por ende, a bienes durables como los aires acondicionados"
No sé si reírme o pegarle. Creo que optaría por lo segundo si tuviese enfrente a este híbrido nacido de la cruza de Palito Ortega con Antonio Banderas.
"Proponen que la Argentina dé asilo a los gays de Rusia e India. El activista por la diversidad sexual, Alex Freyre, dijo que el país debería ser embajador de quienes son ilegales en sus lugares por su orientación sexual".
Ok, juro que no tengo problemas con los gays, que vengan todos los que quieran. Pero me pregunto ¿no estaría bueno empezar por casa? Digo, ¿no sería genial que los gays y trans que vienen del interior del país, no tengan que prostituírse por no conseguir laburo? Ponele.
Además imaginate, si ya tenemos problemas de energía porque todo el mundo se compra aires acondicionados, si vienen millones de rusos e indios, ¿qué hacemos? ¿Compramos abanicos? Y eso es algo que se vende en el Barrio Chino, así que seguiríamos aumentando el crecimiento laboral y por ende económico, con sus consecuentes cortes de luz por exceso de consumo de energía. Y entonces deberíamos construír otro Yacyretá, y así seguiríamos creciendo energéticamente nosotros y el consumo. Todo se concatena con todo en este bendito país. Y como diría Soledad Silveyra, ¡adelante mis valientes!
Después escuchás a Rial, a Fantino, a Chiche Gelblung, Wanda Nara y la Xipolitakis y el combo de la cajita feliz está completo. Sin olvidarnos de la noticia más relevante del día: la reconciliación de las filósofas pos-contemporáneas Moria Casan y Sofía Gala. ¡Menos mal, porque no sabés lo mal que me tenía eso! Estuve a punto de pedirle una sesión extra a mi psiquiatra porque no podía dormir pensando en esa tragedia griega.
¿Me puse muy seria? Bah, yo no, mi otro yo. A mí últimamente, me importa poco y nada todo. Con lo cuál todo se convierte en la nada misma. Y de nada sirve. Eso, según Moris, es escaparse de uno mismo. Y como ya sabemos, yo me escapo y mi otro yo me trae de vuelta. No entendimos muy bien para qué. Yo quiero estar en Europa o en el Caribe, y mi otro yo, insiste en que me tengo que quedar acá, cagándome de calor, y hacerle el aguante a los compañeros de Edenor, Edesur y los de Plumas Verdes, que vendría a quedar en la con#@a de la lora. Porque es ahí a donde vamos a ir a parar todos algún día.
Con lo dicho y como cierre, haremos el pedido del día.
Quiero un verano con 26 grados constantes. Una reposera en primera fila en La Bristol frente a los lobos marinos. Lo único es que a lo mejor, la gente se pararía a mi lado para sacarse la foto, confundiéndome con los bichos de cemento. Aunque a mí, todavía algo de cuello me queda.
Quiero ponerme un conchero y bajar las escaleras del Lido de París como Josephine Baker.
Tener cintura de avispa para volar por el mundo y esparcir el polen de mi sabiduría (prohibido reírse). El aguijón no lo quiero porque soy alérgica a las picaduras, y con mi suerte, es probable que me la clavara a mi misma.
Quiero ser la musa inspiradora de un Chagall, o de un Picasso, y no ser una musaraña en la casa de Marc o Pablo. Si tengo que elegir, elijo quedarme en la casa de George C., como musaraña, araña pollito, o babosa de jardín. Con cualquiera de estas opciones, mínimamente sabría quién soy, gracias al jardinero o al servicio de desinfección domiciliaria.
Quiero el Taj Mahal. Necesito hacer natación, por mi hiperlordósis, y nada mejor que unos cuántos largos en la pileta de entrada.
Quiero el País del No me Acuerdo, porque la memoria ya me falla, y ahí sería Reina aunque sea por un día, ya que al siguiente no me acordaría de nada.
A mi otro yo, la calor la pone pedigüeña. Sabrán comprender.


miércoles, 11 de diciembre de 2013

¿Feliz Año Nuevo?

Y llega otra vez, mi otro yo, esta vez para instalarse, por un trimestre por lo menos. Aparece cuando menos la necesito, o podría decirse, que no la necesito a menos que aparezca. Seamos honestas, viene cuando creo que no quiero, y se queda hasta que se le da la gana. Nunca la echo, porque soy muy educada. Si tengo visita, aunque inesperada, yo la recibo con cara de tujes, pero la recibo igual. Así me enseñaron generaciones y generaciones de madres, abuelas, tías y tías abuelas judías.
Le pongo una sonrisa impuesta, le doy una palmadita en la espalda, y por más sutilezas que tenga, no logro que se vaya hasta que se le cante. Le doy unos knishes, un tei mit limene, y si me sobró leicaj de miel, se lo ofrezco con la excusa de que endulza la vida.
Calculo que su inteligencia, la de mi otro yo, se entiende, debe estar un poco por encima de la mía, ya que intuyo, aparece en momentos cruciales de mi vida, como por ejemplo, fin de año.
¿Quién le dijo al mundo, que toda la humanidad es feliz con la llegada de la Navidad, Hannuka , Año Nuevo y mi cumpleaños?
No festejo el nacimiento de Jesús, porque sería una dicotomía, que si los judíos lo matamos, festejemos que nació. Soy retorcida pero no tanto. Podría, digamos, festejar la muerte de un ex cuñado, por ejemplo, pero no la de Jesús que no me hizo nada. Eso habla bien de mí y de mi otro yo, porque en algún punto de nuestra locura, tenemos cierta coherencia.
Todo muy lindo, todo muy bien, pero, ¿por qué debo festejar que tengo un año más de vida, cuando en realidad, cada año que pasa, tengo uno menos? No soy Benjamin Button que cumple al revés.
A mi no me cae bien estar por cumplir 48 años, y a mi otro yo, ni les cuento. La gente te llama y te saluda, como si te quisiera, cosa que si analizás detenidamente, no es verdad.
Decime vos, reverendo hdp, qué corno me llamás para desearme un feliz cumpleaños, si lo único que está pasando acá, es que cumplo más y vivo menos? ¿O desde cuándo cumplir años te hace más jóven? Ni que hablar, cuando te recuerdan que ya pasaste la "mitad de tu vida".¡Ah,sí! ¡Qué felicidad! ¡Ahora en vez de quedarme por delante treinta años, me quedan veintinueve! ¡Festejemos! Eaeapepe!!
La tasa de suicidios sube en cada festejo de fin de año. No voy a ponerme en Jim Jones, pero la verdad es que nadie se suicidó porque yo cumplo años, salvo mi anterior otro yo. Este que vino a visitarme, es nuevo.
Así que el quiero de hoy, vendría a ser una cosa por el estilo: Quiero quedarme en los cuarenta y ocho, ni uno más ni uno menos. El cuarenta y siete, será de ahora en más, mi número de la mala suerte.
Quiero un calendario juliano, azteca, maya, lunar o cualquiera que no sea el gregoriano.
Quiero un febrero con 32 días en vez de 28 o 29, porque eso te alarga la vida y trae suerte, según Mirta Legrand.
Quiero lo que siempre quiero y después no. Quiero un Judas que me niegue tres veces, y se venda por un puñado de dinares. Los dinares no se devaluaron como el peso, por ende, seguiré valiendo mi peso en oro, y es algo que le conviene mucho a quien vaya a venderme. Todos los días subo, como dicho metal.
Quiero un Mundo Marino que me acepte como soy, mitad sirena, mitad ballena. Ustedes armen el rompecabezas y decidan qué parte quieren arriba, y cuál abajo. Yo sugeriría que la de sirena me la dejen arriba, porque en la cabeza de la ballena, no sabemos bien dónde están los ojos, y mis ojos, dicen, son lo más lindo que tengo.
Quiero ser Penélope tejiendo y destejiendo, esperando a mi Ulises que tiene la cara de George Clooney.  No me importa que venga ciego, encadenado o medio muerto, mientras sea George.
Quiero que me retiren la orden de restricción para hablar, mencionar, o acercarme al señor Clooney, porque mi otro yo se está volviendo loca y no sé cómo controlarla. A lo mejor con un Nespresso la calmamos. Descafeinado s´il vous plait.
Quiero mi isla propia, con palmeras sin cocos, arenas blancas y mar azul, sin Christian Castro, y de paso sin Fidel ni su hermano.
Quiero llegar al fin del mundo, mirar un ratito, y volver caminando despacio, porque nadie me apura.
Quiero la felicidad en frasquitos con gotero, para ir dosificandola de a poco, y no tener que internarme después por una sobredosis, porque para eso todavía no encontraron la cura. Encontraron la lo-cura.
Quiero esta locura que tengo, que no la entiendo, pero que me acompaña como fiel seguidora, a todos lados, sin cuestionarme, sin juzgarme y fundamentalmente, dejándome ser.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Gualichos para el amor

No quiero superhéroes llamados Batman o Robin disfrazados de murciélagos, porque los murcis te pegan enfermedades como la rabia, y tenés ganas de matarlos. Ni un Superman de acero, porque la gente de acero será muy fuerte, pero el corazón debe ser del mismo material. Eso de que por fuera es indestructible y por dentro blando como un flan, no está probado por la Unión de Obreros Metalúrgicos, ni tiene el sello IRAM. Tampoco un Guasón que se nos cague de risa en la cara, ni un Hombre Araña que larga telarañas por todos lados. Las telarañas te atrapan, o sea Spiderman es un psicópata que necesita que la presa caiga en su trampa. Además no estamos andando con un plumero todo el día, para limpiar ese tipo de porquerías.
Menos que menos un Increíble Hulk que anda con un humor de perros , y te trae la ropa para  zurcir.
Quiero una Fundación de Lucha contra el mal de Amores, y encontrar la cura, para ganar el Premio Nobel de Química Orgánica aplicada al desasosiego amoroso.
Quiero un hombre de carne y hueso, con más carne que hueso, dada mi circunstancia extracorpórea llamada adiposidad sobrante.
Quiero un candado para mi boca, entre otras cosas, para no comer porquerías todo el día, y de paso si me sirve, para no hablar boludeces. Cumpliría con dos funciones fundamentales en la vida de cualquier ser humano que me rodee. No putearme cuando como lo que no corresponde, y no escuchar la cantidad de gansadas que digo por segundo cósmico.
Quiero ser más sofisticada que simple. Para simple ya soy bastante complicada.
Quiero alguien que me vea como Don Quijote a Dulcinea, y no siempre encontrarme con los Sancho Panzas montados en un burro, que siguen a un loco que lucha contra molinos de viento. Eso denota falta de seso o exceso de altruismo al pedo.
Quiero un romántico empedernido, no un meloso que empalague. Si llegaras a cruzarte con éste último, primero tomarse un Omeprazol y luego espantarlo, acercándole un panal de abejas. Eso debería hacerlo huir al menos por unos años.
Quiero derretirme con el pincel de Dalí, y no con la humedad de Buenos Aires. Se necesita un papel secante gigante en esta ciudad, para absorber los efluvios corporales de la gente y del asfalto.
Quiero vivir la muerte como se vive la vida, de manera inconsciente. La conciencia no te hace más feliz.
Quiero ir y volver, volver e ir, quedarme un rato, o ratearme para siempre. Quiero el libre albedrío de hacer con la vida lo que te plazca, sin joder al prójimo que no te hizo nada. Al que te hizo, jodámoslo. De jodida nomás que soy.
Quiero un rato para mí , apagar la luz de mi cerebro, y quedarme a oscuras dentro mío y pensar en cómo liberarme del ser extraño que vive en mi interior.
Quiero el gualicho para el amor, y enamorarme de mí misma, que parece es la receta adecuada, para lograr la felicidad.
En definitiva, todo se reduce siempre a lo mismo: quiero un George Clooney que me traiga un Nespresso vestido de Armani todo el día, para poder mirarlo, y decirle a las otras, miralo y no lo toques.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Estrellita mía

Quiero una pared infinita donde colgar los recuerdos, ya que en mi cabeza no caben. Son tantos y tan lindos, que debería empapelar la Muralla China y todavía me quedaría corta.
Quiero cinco minutos al día para apagar el switch de mi cerebro y desconectarme del mundo, o que el mundo se desconecte de mí.
Quiero un regalo de Navidad sin Navidad, de cumpleaños sin cumpleaños, porque odio las fiestas recordatorias de que el Mundo es Mundo y que se ha hecho para joder a media humanidad. El Mundo, digo. Las fiestas también.
Quiero un submarino amarillo, no sé muy bien para qué, pero supongo que será para sumergirme en el fondo de mi alma y encontrar si la tengo todavía, o la perdí allá lejos y hace tiempo.
Quiero una casita en Siena, porque el color siena es el de la nostalgia, y quiero ser nostalgiosa porque eso me da un aire de misterio onda Mona Lisa.
Cada vez queremos más a George, yo y mi otro yo. Ella más que yo, porque todavía tiene cierta ingenuidad infantil, que la sigue haciendo un poco más especial que a mí. Yo ya perdí las esperanzas con Clooney, el día que me convertí en traficante de toallas sucias. ¿Qué le digo cuando me ofrezca un Nespresso? Hello, my name is Elizabeth and I only drink decaf cause I need to be awake when my dirty towels arrive because I´m a smuggler?
Quiero ser un retrato de Modigliani para parecer flaca y alta. No importa que tenga una expresión de tristeza constante, porque entre la cara que tengo y esa, saldría favorecida.
Quiero un Planetario para mí sola, con la flecha Jacinta que me vaya mostrando las constelaciones. A lo mejor encuentro entre tanta estrella, la que dicen que corresponde por ser capricorniana, extraterreste, interplanetaria, incomprendida, insoportable e inmensamente hincha pelotas. Creo que se llama: Piquito de Oro, bautizada así por el portero de la calle Ayacucho y Guido en el año 1969.
Quiero ser el Dalai Lama, para no tener problemas conmigo misma, ya que sólo lo tendría con los chinos, que me superan en cantidad. No en masa, porque en eso les gano a todos.
Quiero ser introspectiva, y menos pedigüeña. Aprender a callarme la boca cuando es necesario, y cuando no lo es, también.
Quiero un verano templado, no caluroso, porque el calor es sólo para aquellos que lo disfrutan, y para las que estamos cerca de la menopausia es una tortura.
Quiero el Glaciar Perito Moreno, el Himalaya, los Apeninos, los Pirineos y los Alpes. No quiero los Andes, para no ser comparada con el Libertador General San Martín, porque perdería por no saber andar a caballo.
Quiero un barco con 55 metros de eslora, no sé para qué, porque no sé cuál es la eslora y para qué sirve. Sólo lo quiero porque estoy acostumbrada a querer todo. O a lo mejor para poder decirle a alguien: andáte a la c#@a de la eslora.
Quiero el trabajo de turista, que aún cuando es duro, es más placentero que ser local. Quiero vivir en un eterno viaje de ida, sin vuelta, perderme en el más allá, recorrerlo todo, y si algún día me canso de viajar, saber que en el más acá, no me espera nada más que mi locura.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Bagayera vieja nomás!

Érase una vez, una mujer un tanto colapsada por la situación, que dejó sobre su cama italiana, una bolsa con toallas y sábanas sucias, prontas para el lavadero. Pero hete aquí, que no las pudo llevar al lavatutti italiano, ni meter en la valija, antes que el avión partiera, porque si no, no vería a su padre aún con vida.
La señora entonces, llamó por teléfono a una fémina ítaloamericana, suplicándole le enviara sus cosas a su país natal, cosa que esta buona donna hizo.
Tras un mes de llamados, rastreos, e-mails y unos cuántos euromorlacos, el envío llegó casi a destino.
Casi, bien decimos, ya que la ingenua mujercilla, confió en que un señor llamado Guillermo Moreno, al que ahora han mandado a molestar al Papa, no la trataría de traficante de armas.
Y una destemplada mañana de noviembre, doña ignota Elizabeth Andrea, recibe un correo, notificándole que sus toallas mojadas, sus sábanas sucias, su edredón de plumas y sus preciadas herramientas , vienen a ser algo así como "una importación textil" retenida en la aduana de Ezeiza.
Sí señores, de ahora en más, esta pelotuda dama, se ha convertido en la traficante N'1 de mercancías textiles importadas. He pasado a ser  BUSCADA por los agentes de C.I.P.O.L, la C.I.A, el F.B.I, Scotland Yard y Los Gansos de Viena, la Batucada Carioca, y la Policía Montada.
Todo esto, por tres toallas de mano, una bata, un toallón, una juego de sábanas, un piumino y una bolsita con herramientas de trabajo. Raro que no me hayan pedido la captura internacional por terrorista, cuando en dicha bolsita, venían armas mortales, tales como lancetas, devastadores, lama de goma y de acero inoxidable, lápices para porcelana, y algún que otro sello de metal, madera y cerámica. Extraño también, que no hayan solicitado, mi extradición, cárcel y horca, por tráfico de metales preciosos, dado que portaba entre mis "textiles" dos frasquitos que contenían oro y platino líquido, para tercer fuego (término cerámico, a no confundirme con piromaníaca).
Quizás por esta importación de productos textiles adquiridos a través de la mafia siciliana, me pidan que exporte por el mismo monto, misiles aire-tierra cargados con ojivas de plutonio, o soretes del Ganges.
Aleluya damas y caballeros! He logrado convertirme gracias al poco criterio de un grupete de cerebros de mosquito en una bagayera vieja nomás!
Digan que rompí tanto las pelotas con mi piumino (edredón) que si no les diría que se lo metan por el culo y se lo saquen por las orejas.
No daremos el brazo a torcer! Ahora desde la clandestinidad del blog que tiene mi nombe y apellido, dirección, teléfono y C.U.I.T, voy a convertirme en el F.L.E.E.S.Y.T o Frente de Liberación Elizabethista de Edredones, Sábanas y Toallas.
Citando al héroe de la Revolución Setentista Mexicana, el Chapulín Colorado: Síganme los buenos!




domingo, 24 de noviembre de 2013

De refranes está hecho el camino del infierno

Quiero un Armando Manzanero, apenitas más alto y más joven, que me componga temas de amor, y no un amor que me descomponga.
Los amores que descomponen abundan en el Universo Elizabeth, y es hora de erradicarlos, o de radicarme en otro lado.
Quiero todo lo imposible, porque de ser posible, quisiera estar imposibilitada para el sufrimiento. Ser la aguja en el pajar del ojo ajeno, la calavera que chilla porque por quedarme callada mucho tiempo, dieron por sentado que otorgaba. Ya que estamos, quiero poder hablar un poco menos que cuando no hablaba nada, porque en The world of Liz, parece, no hay grises, y el blanco es demasiado blanco, y el negro cada vez me oscurece más.
Quiero devanarme los sesos, a ver si se me ordenan las neuronas que perdí cuando comencé a destejer mis pensamientos. De paso si alguien encuentra mis ideas, por favor llamar al 0-800-inteligenciaperdida-666, que con gusto serán puestas en un frasco con formol.
Quiero encontrar el control remoto del aire acondicionado, que desapareció en el caos de mi hogar dulce hogar. Los controles remotos deberían venir con un dispositivo, que cuando uno los busca al grito de: ¿¿ande te metiste?? ellos respondan mientras recorrés tu casa levantando almohadones, sacos y libros: frío, frío, tibio, caliente, caliente…¡¡te quemaste!!
Quiero un amor secreto, que no salga nunca a la luz. La luz es mala, distorsiona y amplifica los defectos. No porque yo tenga defectos…que no los tengo. Los defectos me tienen a mí.
Quiero la imperfección hecha puré y no carne, porque la carne me sube el colesterol y los triglicéridos, y para subidas están las del Trastevere, que quedó allá lejos y hace tiempo.
Quiero Las Meninas de Velázquez por Picasso, que hacen juego con la onda decontracté de mi casa. Quiero cambiar todas mis esculturas por el David de Miguel Ángel, y ponerlo en lugar de la mesita de luz. A decir verdad, quiero casarme con el David, o ser Miguel Ángel. No sé, a lo mejor sería ideal que quisiera ser yo misma con el talento ajeno o el poco propio.
Quiero creer en algo que no creo, para creer que algo cree en mí. Quiero amigarme con la fe, no con la que mueve montañas, simplemente con la que me quitaron hace tantos años, que apenas movía mi mundo.
Quiero ser Mamá Noel para dar la vuelta al mundo entero en 24 hs. La panza la tengo y la barba empieza a crecer.
Sigo queriendo un pasaje de ida al Monte Everest, sentarme en la punta a meditar, mientras me congelo el tujes, intentando descubrir, en qué me equivoqué en esta vida, que no deba repetir en la próxima.


sábado, 16 de noviembre de 2013

París y más allá la inundación

Quiero ser la que todos creen que no soy y que tampoco pienso ser. Porque si pensara que siendo así voy a conseguir algo, seguramente no conseguiría nada.
Quiero un álbum de figuritas de terciopelo y brillantina, que me recuerden que alguna vez fui una niña sin preocupaciones que esperaba el jueguito de té para ser feliz.
Quiero un pasaje ida y vuelta al más allá, para ver, abrazar y volver. Quiero vivir en el Infierno del Dante, que es más emocionante que el cotidiano.
Sigo queriendo a George, aunque agregamos a Blake. Total, ninguno de los dos me va a dar bola, y yo les hago un promedio entre edad y peso:  \rho = \frac{m}{V}\,, por más que jamás develaré la incógnita.
¿Cuál sería la gracia si alguien descubriese la ecuación y diése con la solución? Solamente me clavaría una daga en el corazón y no lograríamos ningún buen resultado, salvo un suicido de mi masa.
Quiero ser una conejita de Playboy (por favor evitar imaginarme para no sufrir una crisis nerviosa) y terminar colgada en una gomería, antes de que mis gomas terminen colgadas gracias a la puta Naturaleza.
Quiero un músculo plano abdominal, sin hacer ejercicio. Éste último fue inventado con el único propósito de torturar a la clase humana sobresaliente en grasas saturadas.
Quiero recuperar la memoria que perdí y no sabía para qué la quería. A lo mejor la quiero para volver a perderla. Quizás si la encontrara no sabría con qué llenarla. Ultimamente todo lo que leo o veo es una mierda, con lo cuál, seguramente, mi memoria está bien donde está y es mejor que se quede ahí con el unicornio de Silvio Rodríguez.
Quiero una isla del Caribe para mí sola. Como Robinson Crusoe pero sin Viernes. Sólo con Jueves, porque los jueves voy al taller y la paso bien.
Quiero la casita de Rodin en París, con los campos de Van Gogh y las redondeces de Botticelli. Quiero los Jardines de Luxemburgo para hacer un asadito con amigos, y jugar al tejo en medio del césped brillante. Y quiero la Torre Eiffel para hacer bungee jumping y estrolarme contra los hierros.
Quiero las rosas de Queen´s Garden, sin las abejas y menos la reina, porque para reinas estoy yo, y me la banco sin ningún cortejo de súbditos. Son molestos, no me gustan los tábanos obsecuentes.
Quiero bañarme en el Amazonas, sin pirañas y sin cocodrilos. A lo mejor con una boa constrictor, pero tampoco es seguro que quiera bañarse conmigo.
Por último, quiero detener el tiempo, volver a donde estaba, pegar la vuelta y no aparecer más.




jueves, 7 de noviembre de 2013

Des-variaciones varias.

Hay días en el que el dolor no te deja respirar, otros en los que te arranca una sonrisa a regañadientes.
El humor va y viene...generalmente va, y de vez en cuando viene. Siempre del mismo color: negro.
Ni que el mío alguna vez hubiese tenido otro tinte...
Te preguntás qué diría. Abrazás el aire por las dudas que el espíritu te ande rondando. Te das cuenta de las veces que se pelearon, quisite acogotarlo y seguramente él quiso darte un tortazo, y se contuvo porque ya eras adulta. Y te preguntás porqué no aprovechaste más el tiempo. Cuarenta y siete años no es toda una vida. Los padres deberían vivir hasta que los hijos los alcancen en edad. Ahora que estoy leyendo Inferno de Dan Brown, la teoría de la tecnología genética no me parece tan descabellada. Deberíamos conseguir que a partir de los ochenta años, el tiempo biológico se detenga para ellos, y nos esperen como Walt Diseny, hasta que nosotros lleguemos a la misma edad. Entonces nos vamos juntos, y nadie sufre la pérdida.
Nadie dijo que estoy cuerda. Sólo mi psiquiatra podría afirmarlo, y no creo que lo haga en estos días, ni en un futuro cercano.
Mi papá no era de ningún cuadro. Cuando le preguntabas de qué equipo era, te decía: a mi me gusta el fútbol. Mientras sea un buen partido, me gusta el fútbol.
Yo, por otro lado, no soy amante del fútbol ni de ningún deporte en particular, ni en general. Se podría decir que mi deporte favorito es el pensar boludeces. Como cuando le propuse a mi segundo ex, cambiar el reglamento de arbitraje del fútbol. Me parecía cruel, dos amarillas, una roja y estás fuera del juego. ¿Por qué, si no hiciste un foul a propósito, quedás a disposición del humor cambiante de un tipo que está corriendo por toda la cancha y no tiene ojos multidireccionales? ¿Y si se equivocó? ¿Por qué no darle un changüí al jugador, eh? En ése entonces mi propuesta era: ante la primera falta, una amarillo patito, para ir anticipándole que te está haciendo enojar. Con la segunda, una amarillo huevo duro. A la tercera, amarillo huevo rabioso. Antes de echarlo, luego de la tercera advertencia, sacarle una tarjeta rosa, en aviso que ya te estás calentando. Y por último recién, la roja. El arco debería medir como el del hockey. Me dan no sé qué esos equipos que pierden 6-0, 5-1, o con una diferencia vergonzante. Para ahorrarles esos disgustos, o el arco es más chico, o por cada gol del contrincante, al equipo contrario se le computa medio gol a favor. Así nos vamos todos más o menos contentos a casa.
Las camisetas deberían tener todas el número 10, cosa de que nadie se sienta más que el otro, y la autoestima ayude a ambos equipos y a los hinchas, porque todos tendrían al mejor jugador.
Como dije anteriormente, nunca fui amante del fútbol. Es más, me parecen veintidós tarados corriendo detrás de una pelota, o sea, no sé porqué me preocupo por cambiar algo. No entiendo el sentido del juego, ni las copas Libertadores, Playmóvil, Verano, Invierno, Sudemaricana, Intercontinental ni la Comebol, que ya de por sí suena rara.
Otra cosa, el Fútbol, no es el deporte nacional. Es el Pato. Quiero Pato para todos y todas!! Canal Siete transmite, "Pato para todos", "A las 6, a las 7 y a las 8, al agua Pato!"y "El romance del Moreno y la Patovica"protagonizada por Pito Fáez y Andrea del Boca.
De a poco la vida se va normalizando…la de los otros…la mía sigue patas para arriba.


sábado, 26 de octubre de 2013

Cerrado por duelo

Una semana infinita y el desenlace final, que te sorprende y te clava el puñal en lo más profundo de tu alma, aún cuando lo esperabas.
La muerte no se digiere. La muerte no te deja respirar. La muerte es una mierda que no debería existir. Adhiero a la superpoblación mundial por falta de muertes.
La muerte es un negocio para pocos. Los especuladores del dolor, se regodean ante la pérdida y uno siente que estalla, pero se rinde ante la desesperación de que el ser amado no descanse en paz.
Quiero una ley que dictamine que los hijos de puta sean enterrados en el Ceamse entre la basura, y los hombres de bien en el Jardín del Edén.
Quiero la vida eterna para mis seres queridos, y para mí, la agonía y el éxtasis.
Quiero verle la cara a La Parca y reclamarle que me devuelva a los míos.
Quiero no tener corazón para que no me duela tanto y para no sentir remordimiento.
Quiero no responder a los requerimientos de consuelo de los demás, cuando a la que se le parte el alma es a mí.
Quiero pensar que me escucha para decirle mil veces te quiero.
Quiero seguir siendo la nena y no esta adulta en la que me convertí sin quererlo.
Hoy me doy cuenta que quiero lo único que no puedo tener. Quiero a mi papá de vuelta.

domingo, 13 de octubre de 2013

Benvenuto a San Francesco a Ripa

Parece que mi vecino de arriba tiene algún problema gástrico. De otra manera no entendería el porqué del hedor que de la nada apareció en el baño(o toda la casa, porque el depto tiene el tamaño del mismo) y de su constante caminata por sobre mi crujiente techo.
Es eso, o me extrañó tanto este fin de semana ,que estuve en Faenza y Bologna, que me recibió con las tres flores de la costa (mier, sore y bos) a modo de bienvenida.
En fin... Son las cosas de la vida, son las cosas del querer, dirían Ángela Molina y  Manuel Banderas.
Viernes y partimos hacia la estación de trenes de Ostiense. Previa espera de Jordan y mía a Ali, que jamás apareció a la hora pactada. Por supuesto, mis primeros pensamientos al ver que no llegaba y se nos iba el bondi, fueron, la asaltaron en el camino y le afanaron el celular, la violaron y la mataron tirándola al Tiber, entraron ladrones a la casa y la asesinaron...no pude pensar que se quedó dormida o que quizás no nos entendimos sobre en qué esquina nos encontrábamos. No. Yo sólo puedo imaginar nimiedades como estas. ¿Cuál sería el sentido de mi judaísmo si no? ¿De qué me serviría ser una idishe mame frustrada?¿Debo cambiar de psiquiatra?
Por suerte Alison llegó sana y salva a Faenza.
Muy lindo todo y todos. El hotel genial, sin quejas, salvo que sigo preguntándome qué problema tienen los europeos con el tema ducha. Todas miden 30cm x 40 cm, cosa que me obliga a hacer dieta o a entrar de chanfle por la mampara. Como se habrán dado cuenta por las fotos, opto por lo segundo.
La resultante de mi decisión es que todos caminan a los pedos, y yo quedo rezagada 30 km detrás. Pero a mi no me importa mientras sigan existiendo los gelattos y los zapatos italianos.
Faenza es muy linda, chiquita, barata en comparación a Roma, y no entendí aún porqué teniendo, ponele, 20 manzanas x 20 manzanas, la gente tiene autos de lujo que conduce cuál circuito de Monza.
Mientras el entusiasmo de Chris, Ali, Lori-Ann y Paolo, crecía por la capital de la cerámica italiana, Jordan y yo, poníamos el mismo entusiasmo en ver las vidrieras.
Entramos en un negocio, y vemos que los dueños nos miran raro y hablan entre ellos en italiano. Cuando ya nos íbamos, nos dicen algo que ninguno entendió, así que le dije: scuzzi ma non capisco italiano. Entonces me dicen en inglés: usted tiene colgada en el cuello la estrella de David (sí agárrense de los pelos, me compré una por primera vez en mi vida, luego de un brote de misticismo que me surgió el día que operaron a mi mamá). Le digo, ah, si! ¿Por? Me responde, es que nosotros somos judíos. La única familia judía en todo Faenza, y nos sentimos un poco solos.
Dios existe! Alguien que se siente más solo que yo! El milagro se hizo.
Así que, ya me conocen, aproveché y les dije que vengan a Roma para la inauguración. Estoy invitando a medio mundo. No conozco a ése medio mundo, pero ustedes saben cómo soy, capaz de hablar hasta con las piedras.
Io sonno una artiste de la ceramiche aryentini, e voy a fare una exposizione en decembre, io te aspetto allá. Así nomás, a lo tana-argento.
Domingo vuelta a Roma, previo paso por Bologna, solita con mi alma, hasta que saliera el tren. Tres horitas para pasear. O shopear. Porque ambas se combinan perfectamente. Bellísimo lo poco que pude ver, amén de una manifestación de 6 personas, protestando en frente de Mac Donalds, en contra de la matanza de animales. Ahora, putean a los yanquis, pero de la salchicha que le ponen a todo y el prosciuto di Parma, no se habla.
Lo que amo de Italia, es que los negocios abren los domingos, por lo menos hasta la 1 y media. Foto va, compra viene, llegué a la stazione pensando que el tren salía de ahí nomás. Cargada como un camello, porque encontré Zara Home y unas bellas zapaterías, más mi bolso que pesaba alrededor de 15 kilos de libros, caminé, sacando los bofes, 38 kms hasta llegar al terraplén 18. Salimos puntuales, y torré cuál marmota, babeando con la boca abierta, las dos horas y media de viaje. Esto de viajar, repito, es un trabajo pesado, que debería estar regulado por un sindicato, con sueldo, aguinaldo y vacaciones. Sin contar las horas extras, como por ejemplo, los 45 minutos que estuve esperando un taxi, en la Stazione Ostiense.
Y finalmente llegué a home sweet home,que sigue teniendo termitas, y tres pisos interminables.
La intención de la que suscribe al pie, es seguir viajando por la península itálica lo que quede de su estadía, para continuar con esta lucha sindical.
Elizabeth presidente, Dolce e Gabbana al poder!
École quá!


Elizabeth Dychter
www.elizabethdychter.com

miércoles, 9 de octubre de 2013

Grin pis

Noveno día de mi vida en Roma y parece que mi rostro mutó al de una italiana. La gente me para por la calle a pedirme indicaciones de cómo llegar al Vaticano o a Piazza Santa María di Trastevere. Lo que se dice : Vini, Vidi, Vinci. Sonno romana senza el idioma que sigo sin cazar una. Mis respuestas suelen ser del tipo: io non sonno di qui, ma siga dereito (mezclo portugués también para que vean que soy políglota) e doble a la sinistra, y ahí va a ver la chiesa (me persigno por si no me entienden cuando dibujo en el aire una iglesia)  Capisce? Para cuando hago esta última acotación, ya me importa un comino, porque huí antes que me puedan responder. O sea, soy toda una tana hecha y derecha. En cualquier momento empiezo a las puteadas con los automovilistas. Stronzo! Me nefrega, va fangulo!
He logrado también a fuerza de carisma o cara de desesperación, que mi bienamado mozo de la pizzería de al lado, me diga un par de palabras en castellano. Anoche hasta me tocó el hombro. Atenti! Primer contacto humano masculino en lo que va del viaje! Ojo que Elizabeth se convirtió en la Mata Hari del Trastevere! Empezamos con un mozo y quien te dice que terminamos con monseñor, el dueño del edificio donde está el taller. Con tal de conseguir taller, cualquier cosa....
Yo sabía que Italia era un país católico, pero lo que no me había imaginado, era que a dónde quiera que mires, hay un cura. Conste que estoy en Roma y no en el Vaticano, pero esto es como una iglesia a cielo abierto. Lo más dramático de todo, es como hablábamos hoy con los chicos, los curas son cada vez más jóvenes y buen mozos. Si es el efecto Bergoglio, por favor que vuelva Ratzinger.
Se ve que el año pasado estaba demasiado entretenida yendo a museos y ruinas, que no reparé en el curerío. Ahora que soy italoargentina, tengo más tiempo para observar.
 Las campanas de las iglesias, muy lindas, muy lindas, pero avísenle a alguien que los horarios de tocada, son a las y media y en punto. Necesitan un suizo que les sincronice los campanarios, porque hoy eran las 18.39 y dale que va con el ding dong.
Mi departamento sigue siendo una bosta, no importa cuán local me sienta. Los tres pisos que tengo que escalar todos los días, cada vez me parecen más altos. Hoy llegué, y detrás mío entro mi vecina de piso, que debe tener unos diez años más que yo. Mientras ella iba por el segundo ,yo estaba todavía en el rellano del primero. Hay dos cosas que es hora que los europeos entiendan. Una, para algo se inventaron los ascensores, y dos, el bidet es más higiénico y ecológico que el papel.
Otra cosa. Estamos en contra del reciclaje. Estamos, yo y mi otro yo, que volvió para hacerme compañía.
Los lunes y miércoles tenés que sacar la basura orgánica. Los martes y viernes, el papel. Los jueves el plástico, los sábados no me acuerdo y los domingos nada. Pero mi antigreenpeace, se debe a que por muy ambientalistas que parecen, en este edificio, la basura se acumula toda la semana sin que nadie la saque, con el consecuente aroma del Cairo. Las calles están llenas de bolsas que el Ceamse romano no se digna a levantar. O sea, para qué tanto reciclaje si Roma es lisa y llanamente una mugre, y yo ya estoy podrida de tener tres recipientes diferentes que huelen a lo que son, en un departamento de 3 x 4.
Para qué no digan que lo único que hago es quejarme, también hay cosas buenas acá. A saber, los zapatos. Ya pasamos por la experiencia de comprar, y esperemos que podamos seguir haciéndolo, cosa que nos llena de alegría a mí y a mi otro yo.
En este mismo instante, siendo las once de la noche,escucho fuera de la ventana, el ruido de algo que no logro identificar. Las posibilidades son estas: gansos o patos que vuelan hacia el Tiber, murciélagos que chillan y el sonido rebota en las casas antiguas, el perro de enfrente haciendo quilombo, o cientos de gatos en celo.
Los dejo con la incógnita hasta que la devele el día que pueda comunicarme en castellano con algún ser humano.
Arrivederci e buona serata.

sábado, 5 de octubre de 2013

Se busca galán se busca.

Ya casi una semana chi sono arrivato a Roma y salvo por la lengua, soy toda una italiana.
Creo que del año pasado a este, o los tanos cambiaron de idioma o a mi se me murieron una cuántas neuronas. Cuando voy a la feria, como por ejemplo el día de la fecha a las 13.30 hs, el verdulero me suplica que le hable en inglés antes que en italiano o castellano. No me hago entender ni por las buenas ni por las malas. Y lo más curioso del caso, es que mi inglés también se deteriora día a día.
Con suerte cuando vuelva, a lo mejor todavía me acuerdo cómo se habla el español.
Amigos,gracias a una aplicación de Apple, soy feliz. Ya no me pierdo más en Roma! Amo el Ulmon Rome!! El coso este te marca dónde estás parada y mientras caminás, te va mostrando como con una especie de haz de luz, tipo linterna, para dónde estás yendo. Ayer me fui caminando desde el taller hasta el Panteón, a Piazza Navona, y de ahí a darme el baño en la Fontana di Trevi, para luego retornar al taller, sin siquiera haberme perdido una sola vez!! Gracias San Jobs que estás en el cielo.
Roma es hermosa, pero sucia y llena de turistas molestos. Porque yo ya no soy una turista, sono romana chi parla cocoliche.
Mi gran desafío de la semana fue, llegar de Via San Francesco a Ripa 156, del Trastevere(léase home con termitas sweet home con termitas) a Via dei Delfini 17 (léase taller) sin mirar los carteles de la calle. Y como diría Marley (el boludo ,no Bob) desafío cumplido! Me siento en la gloria! Y de canchera nomás miro a los turistas con mapa, de soslayo y con sonrisita sarcástica. O sea toda una hija de puta argentina.
Anoche, tras una inauguración a la que concurrimos todos, los italianos posta y nosotros, los residentes, mis nuevos amigos, me llevaron de copas. El grupete a saber, se compone por, Alison, 22 años, Jordan, 23 años y  Christopher, que no le pregunté exacto, pero rondará los 25. Creo que no hace falta que describa el panorama.... Mamá gallina con los tres pollitos. O su versión más realista, tres pendejos con la jovata a cuestas. Sus respectivas madres tienen mi edad o apenas unos años más.Los guachos me hicieron cruzar toda la ciudad, para ir a tomar unas copas a un bar lleno de ídemes a ellos, con lo cuál, la única anciana seguía siendo yo. Ellos chupan, yo apenas si me mojo los labios con vino y ya estoy en pedo. Pero nos divertimos mucho sacándoles el cuero a nuestros anfitriones. Llegamos a teorías conspirativas creadas por la imaginación etílica, además de otras conclusiones todavía mucho más elaboradas sobre ciertas situaciones personales, de asistentes a la expo, (a quienes no conocemos) como bisexualidades encubiertas, poligamia, etc.Todo eso gracias a un poco de chianti, whisky, margaritas y birra.
Ya adoro a estos chicos, que pasaron a ser mis nuevos sobrinos, a falta de las reales que quedaron en casa.  Y como si tuviese poco con todos ustedes, ellos también ya me están buscando novio.
Juro que no todo es joda, trabajo como una yegua. Tres esculturas en 4 días no es poca cosa.
Como relataba en el post anterior, acá los hombres me miran, pero eso sí, todavía no logré arrancarles una palabra. Mi restaurante vecino, siempre está lleno de señores, ejemplo, jueves a la noche. Los mozos ya más o menos me tienen junada, y me hablan en inglés. Situación: tavola para uno per favore. Le piace questa? Señala una de la calle. Perfecto, grazie.
Detrás mío, dos caballeros hablando italiano. Se sienta en la mesa de al lado otro caballero, y escucho: Mozo, está bien para mi sólo una pizza chica?(todo en castellano). Mozo: no, mejor una grande, si es para vos solo (¡en castellano! A mi el turro me habla en inglés sabiendo que soy argentina) . Tras cartón, los dos bombones Baci,que estaban en la mesa de al lado, le empiezan a hablar a mi compatriota, preguntándole de donde era. Argentina, dice el flaco. Así qué ni corta ni perezosa me dí vuelta, y dije: yo también soy argentina!
Ni me miraron. Con lo cuál estoy deliberando conmigo misma para llegar a una respuesta más o menos razonable, o contratar un sociólogo que me lo explique. Las opciones a saber son: soy el fantasma Gasparín, soy un bicho canasto, los italianos son todos putos.
Por mi salud mental, me quedo con la tercera.
Ciao bella, va fangulo!
Besos a tutti li fiocchi.

martes, 1 de octubre de 2013

Siamo fuori

Tras unos días en el Reino de Bélgica, un Rivotril y un sublingual, siamo arrivato a Roma vía aérea. Es decir, me pusieron una estampilla en el tujes, y aquí estamos en la segunda Argentina.
Si el de Bruselas es el aeropuerto más largo del mundo, Fiumiccino es igual, pero sin cintas transportadoras de personas cansadas. Otra vez caminé como Pepinucho Coliflor, pero munida de un bolso de mano que pesaba 467 kilos, más mi cartera en la que había puesto todo lo que no me entraba en el bolso, ni en la valija. Sacando los bofes, y sin indicaciones, los pasajeros del vuelo 159 de Alitalia, llegamos sin saber cómo a retirar el equipaje. Primer síntoma argentino.
Me abalanzo sobre mi valija, y hago la cola de la aduana, junto con el resto de la gente. No hay nadie. Ni un aduanero, ni un polizia, ni nada que se le parezca a Moreno. Así que drogada y todo tras esperar 10 minutos, abrí la puerta y me fui, seguida por los demás . Segundo síntoma argentino. Pasar por la aduana y que nadie te revise.
Me esperaba mi caballo blanco, en forma de auto con chofer, mandado por mis anfitriones. No parliamo inglese, no parliamo spagnolo, e non parliamo niente. Otro que corría con mi valija...lo que me hizo preguntarme, cuál es el apuro de esta gente, que sale a los pedos con tu equipaje, como si las valijas fuesen las que le van a pagar la tarifa al llegar a destino.
Tercer síntoma nacional, el hombre iba puteando a cuanto automovilista se le cruzara y en la radio se escuchaba hablar de fútbol.
Tras varias vueltas, que está es la dirección, que no, que a mi me dijeron otra, que no, que la señora me dijo 56, no 156, y yo que sí, que es 156, llegamos al palacio.
Hagamos memoria y recordemos que mi valija pesaba lo que un dinosaurio vivo, y mi bolso, uno muerto. Algo me decía que seguramente mi departamento quedaba arriba de todo y sin a scensor. Es bruja! dijo la partera cuando me puso en brazos de mi madre. Terzo piano y sin anestesia! Tercer piso a pata! Cualquiera diría que tengo el culo pesado. Sí, además, pero venía cargada hasta el caracú. Por suerte mi príncipe mudo, por unos dinares, me la subió. Yo le hubiese dado unos lecop, pero prefirió euros.
Pasemos al palazzo mesmo. Un ambiente antiiiiiiiiiguo, tan antiguo, que de las vigas de madera del techo caen cosas. "Cosas" vendría a ser la misma madera que se está haciendo polvo, y questa cosa es la que me enmugrece el castillo. La mansión cuenta con un futon duro como una piedra del Coliseo,(hoy me trajeron otro colchón para ponerle encima porque aduje no se qué de la operación), una cocina incorporada que me da un poco de asquito, una mesa con dos sillas y un mantel de plástico, un baño con ducha que para enjabonarte los pies te golpeas la cabeza, y no te cuento si queres pasarte jabón por la parte de atrás. Inodoro,lavarropas, ventana a los vecinos y bidet! Sí señores, habemus bidet. Y muchas vigas de madera podrida.
En resumidas cuentas y para no cansar, las sábanas eran inexistentes y los toallones del año 1389 A.C, con lo cuál me bañé y sequé con la toalla de mano que había traído para teñirme el pelo y no arruinar nada, y dormí vestida, usando como almohada el cuellito inflable del avión y una pashmina a modo de frazada.
Primera compra en Roma? Muchos artículos de limpieza que subí gracias a una vecina amable que me veía desfallecer, una bata de baño y un juego de sábanas. Por suerte hace calor, porque en cuanto empiece a refrescar me compro un acolchado de duvet, para no usar lo que ellos llaman frazadas, y yo estopa.
Me levanté con el cuerpo dolorido esta mañana, y marché hacia el taller. Facilísimo llegar, si sos romano. Yo me perdí como corresponde al día de la fecha, y llegué transpirando como una yegua.
Primera agradable sorpresa, el taller impecable, y con absolutamente todo, o casi todo lo necesario. Le faltaría una slab roller laminadora, por lo demás hay todo. Lori-Ann y Paolo son súper buena onda y dispuestos a darte una mano. Mis compañeros de residencia son divinos. Dos pendex yanquis, una chica ( que todavía no le entendí el nombre) y un varón  Jordan. También hay un pasante inglés, amoroso, que se llama Christopher. Yo vengo a ser la vieja chota del grupo, pero no me importa.
Amigos, pónganse contentos. Los italianos me miran. Todavía no se muy bien porqué. Si porque les atraigo o porque e voy cargada como una mula con guía y GPS en mano. Ninguno de los dos anda, pero los llevo ya de costumbre.
Anoche baje a comer al restaurante de al lado y en una mesa había 13 hombres y una sola mujer. Creí que era la Última Cena de Leonardo da Vinci. Tengo esperanzas todavía. Parece que en Roma hay más hombres que mujeres. Pero no levantemos la perdiz, no sea cosa que se vengan las argentinas flacas para acá.
Todavía no pude ver mucho de la ciudad, salvo la mugre, y los carteles de las calles para no perderme.
Acá hay mucha organización basureril, pero las calles parecen el Riachuelo. Otra similitud patriótica. Andá a criticar a Macri después de caminar por el Trastevere. Juro nunca más rezongar contra mi Buenos Airees querido.
Ahora tengo que ver como lograr pasear por Italia sin sentir la culpa judía de no estar trabajando. Porque eso si, ella va conmigo a todas partes.
Gente, los voy dejando para irme a dormir que mañana quiero ir hasta la Fontana di Trevi a ver si puedo darme un baño como la gente al estilo Anita Ekberg en La Dolce Vita.
Ci vediamo domani.



viernes, 27 de septiembre de 2013

Hay maní con chocolate, palito, bombón, heladoooo

Si, sí señores, yo soy de Bélgica, si, sí señores, de corazón, porque este año desde Bruselas, desde Bruselas, salí hecha un lechón!
Bye, bye London, bienvenue  Bruxelles. Llegué a Bruselas en tren, tras pasar por el Eurotúnel, mientras pensaba, si acá hay una filtración de agua, cagamos. Ya me veía como en la película Poseidón, pero yo estaba entre las ahogadas. O sea, es la misma sensación que en el avión, pero en un tren submarino, cosa rara si las hay.
Mi valija pesa 345 kgs, con la resultante convicción de tomarme un taxi en la estación. Tachero como los que a mi me gustan. Carbón, charlatán, sabelotodo, y cada tanto refunfuñaba en voz baja. Digamos, como en casa.
Dejé mis bártulos en el hotel (divine), cacé mapa y salí a buscar la otra estación de tren para sacar el pasaje a Brujas para mañana. Aller et retour. A esta altura del viaje y de mi vida, no sé para qué pido un mapa, si voy a morir sin entenderlos. Decí qué como acá, por esas cosas del destino está lleno de españoles, les voy preguntando a ellos para donde tengo que doblar. O, directamente, los sigo. Total todos vamos a los mismos lugares.
Como por arte de magia, llegue a la Gare Central, guiándome por las indicaciones españolas. ¿Cómo no encontrarla, si en la puerta está el Pitufo más grande y feo que vi en mi vida? Listo el pollo, una vez que ubicaste al Pitufo, imposible perderte en Bruselas. O sea, Pitufo = Ciudad vieja. Ecuación resuelta.
Adquirido el pasaje a Brujas, me dediqué a pasear... No entiendo una cosa...¿ por qué en Europa las cuadras son redondas? ¿O nosotros somos los animales que hacemos manzanas cuadradas? ¿O es que justamente se las llama manzanas por la forma y nosotros vivimos equivocados?
No me perdí no solamente por el Pitufo, sino justamente, porque sólo di vueltas en círculos. No importaba de donde saliera, terminaba llegando al mismo punto de partida. De una punta a la otra (que no es muy grande) de la Grand Place al Manekenn Pipi, y de ahí de nuevo a la Grand Place. O Bruselas es un pañuelo, o yo necesito urgente una brújula.
Señoras y señores, encontré mi lugar en el mundo. Nada de Punta del Este, Colonia o las grandes tiendas Harrods...Bélgica es mi paraíso perdido. O encontrado, que se yo. Bruselas es para mí, lo que el Maracaná al fútbol. A dónde quiera que vayas hay una chocolatería. Chocolate por aquí, trufas por allá, frutas secas bañadas en chocolate belga por dónde mires, y papas fritas!! Todo en una sola ciudad! Más aún, todo en cada cuadra! O manzana redonda! Soy feliz! Debo haber hecho algo bueno en la vida, para que Dios me premie de esta manera!
Ya compré ambas cosas obviamente. Como más ropa no puedo, porque no me entra en la valija, y decidí que dejo las nimiedades (zapatos, carteras, etc) para Roma, acá me dedico a nutrirme gastronómicamente, como si me hiciera falta. Entré en una antiquísima boutique de chocolates y compré 100 grs de trufas (no soy tacaña, salen €4 los 5 bombones) e hice 20 minutos de cola, para comprar un cono de papas fritas. No! no estoy loca. Soy gorda de alma y cuerpo!
Ahora me pregunto si no hubiera sido mejor quedarme 3 días en Londres y 9 en Bruselas...no sé... me estaré volviendo religiosa porque me sale pensar: dios sabe porque hace las cosas. Así como en Londres mientras recorría las grandes tiendas, mi voz interior gritaba: me descompongo, necesito comprar y no puedo porque es caro, acá me pasa algo similar.  Cada vez que paso por una chocolatería, escucho una voz que grita en mi cabeza: inyéctenme chocolate o mátenme ahora!
Finalmente los demonios en mi cuerpo fueron exorcizados con la primera trufa.
Por lo demás, vamos mejorando. En Francia los hombres están buenos, pero son antipáticos, en Londres, están buenísimos y un poco más amables,  en Bruselas, hay algunos especímenes que parecen sacados de una revista, y son simpáticos, o sea, que espero que cuando llegue a Italia la cosa se ponga mucho mejor y quién te dice,a lo mejor alguno hasta me hable.
La esperanza es lo último que se pierde.
Bon soirée et a tout à l'heure!

martes, 24 de septiembre de 2013

La colina de la vida

Mi sobrina Agus, me preguntó ayer si había ido a Greenwich a ver lo del meridiano y la universidad, así que hacia allí partí hoy.
Underground hasta Embankment y de ahí barquito por el Támesis, muy Buquebus, que ya lo tengo calado como al subte. Parada va, parada viene, dormitando un poquito, hasta que con mi suerte, en uno de los muelles, se suben 567 chicos con 5 maestras. Qué lindo! Qué divertido! No alcanza con el brasilerito que me llora todas las noches y las mañanas en el cuarto de la lado, que tengo que viajar con más niños que gritan en british! Me tocaron como compañeritas de banco, dos niñas muy bien educadas, que repetían oh Lord! It looks tiny! refiriéndose al London Eye, a medida que nos íbamos alejando. Sus maestras deben haberme visto cara de asesina serial, porque por las dudas se quedaron paradas al lado nuestro todo el viaje.
Graciadió se bajaron pronto.
Llegamos a Greenwich y la respuesta a la pregunta obvia de hacía dónde iba, fue: si me vine hasta acá, vamos a ver el famoso meridiano. Tras pagar £7 o $64 (ahora me suena a un montón) se me ocurrió consultar a dónde quedaba el famoso observatorio. Go out of the building and turn to your right. Then continue straight up to the hill (salga del edifico, doble a la derecha y siga derecho hasta la colina) ¿Cómo colina? ¿Qué colina? ¡A mi me dijeron que Inglaterra era todo una gran llanura verde! ¡Nadie me habló de colinas!
Puteando por no haber hecho ni dieta ni ejercicio en todo el año, allí me encaminé, preguntándome desde cuándo me interesaban tanto los husos horarios, la astronomía y todas las materias que me llevé en el secundario. Llegué como pude, apunada más o menos, y sin una gota de oxígeno en mi cuerpo, siendo sobrepasada en la subida por un grupo de ancianos que entre todos sumaban más de 5700 años. O sea, se impone a mi regreso, un personal trainer.
Me saqué la foto en la línea imaginaria que une los polos, dí un par de vueltas por el lugar, y aliviada con la misión cumplida, bajé.    
Vuelta a subirme al barquito, para retornar al otro lado del río. Esta vez sin niños en el horizonte.
Subte uno, subte dos, y llegamos a Regent's Park. ¿Qué te puedo decir? Me encontré preguntándome porqué nos ponía tan felices haber echado a los invasores ingleses. Malgastamos aceite al pedo. Uno no puede evitar las comparaciones. Ya sé, son odiosas pero es un deber de patriota hacerlas. Nosotros tenemos a Macri que te pone canteros con yuyos aquí y allá, ellos tienen una plaza entera, dedicada a una Reina, llena de rosas de todos los colores, con lagunas llenas de patos, cisnes, gansos, puentes, etc. Los ingleses tienen un sector en el parque con reposeras, y nosotros tenemos las playitas macristas. Nosotros tenemos un subte que para cada dos por tres, ellos, miles que paran en todos lados.
En Londres hay muchas plazas y pocos edificios altos.En Buenos Aires, muchos edificios y pocas plazas. Las plazas y las flores traen mucho aire puro, y muchísimas abejas. Por eso, yo me quedo con mi bella CABA, porque soy alérgica a las picaduras de abejas.
Salí de Regent's Park habiendo comido un sándwich que todavía no sé qué contenía, y por las dudas decidí seguir caminando para hacer la digestión, o por si me moría que por lo menos me encontrara alguien en la calle y no meses después salir en los titulares del Daily Mirror, como: "apareció muerta en el parque turista Argie. Se presume por intoxicación. Se descarta violación por sorprendente conservación de masa corporal a pesar de los meses transcurridos."
Miré mi Lonely Planet para ver cuál sería mi próximo destino, y me sugería darme una vuelta por las tiendas Selfridges. Si Harrod's es mi nuevo hogar, Selfridges es mi casa de verano. Para una compradora compulsiva como yo, es toda una prueba de fuego. Obviamente, las únicas clientas comprando eran las árabes, las rusas (de Rusia, no entro en la categoría) y las orientales, mientras yo, para mis adentros me decía al mirar los zapatos y vestidos de Dior, Chanel, Louis Vuitton y Prada, las joyas de Tiffany, Bulgari, Chopard, etc: me descompongo, me descompongo. Sáquenme de acá o consíganme un marido multimillonario!
Huí antes que me internen por desnutrición monetaria, y seguí caminando. Todos los caminos conduce a Oxford St.  Gracias a Dios mi pies, a esa altura ya no daban más, y me tomé los dos subtes correspondientes para llegar a casa y enterarme, que pagué una fortuna para que mañana me corten la luz de 8 a 16 hs, con la recomendación de la gerencia de que me levante a las 7 si quiero desayunar algo caliente.
God save the Queen y horca para Skanska (suena el nombre, no?)

sábado, 21 de septiembre de 2013

God save Harrods

Y heme aquí sentada, mientras de fondo suena Adele, tomando un english tea de manzanilla y cítricos , no a las five o'clock, pero sí a las cuatro y media, porque sigo siendo argentina y nosotros, ya sabemos, nos cagamos en los horarios.
Por dónde empezar con mi experiencia londinense? Harta de oír hablar francés, llegué acá, creyendo que mi inglés era perrrrrfecto. Tantos años de estudio, y un ex marido angloparlante, deberían haber pagado... Pero no. Resulta que fue guita tirada al pedo y siete años de tu vida malgastados para encontrarte conque no entendés ni siquiera cuando te dicen good morning. Te los quedás mirando como si te estuvieran hablando en Klingon. 
Señores, en Inglaterra no hay ingleses. Hay de todo, menos británicos. Musulmanes, hindis, rusos, italianos, franceses, chinos, españoles y toda clase de etnias que jamás habías visto en tu vida. Pero ingleses, ingleses, esos que echamos con el aceite hirviendo, sólo quedan dos. La Reina y Carlitos. Los demás se fueron fusionando, para que cuando vos llegues por primera vez no entiendas nada. Por empezar, mi parada de subte se escribe: Gloucester Road, pero se pronuncia Gloster Roud. ¿Para qué le meten tantas letras en el medio si después no las van a usar? Sólo para joderte y demostrarte que tu inglés aprendido con sangre, sudor y lágrimas desde los 8 a los 27 años, no te sirve de nada.
Pero como siempre, el idioma internacional de señas, te saca de un apuro. 
La diferencia entre París y Londres, es que París no pareciera apta para la vida cotidiana. Bellísima, pero no te vi ni una tintorería, ni un maxiquiosco, nada de nada. Londres en cambio, es vivible. Hay de todo. Al lado de cada hotel hay un súper, una lavandería, una costurera, tu kiosquero amigo, casas de cambio, y muchos, pero muchos bares y restaurantes. Una Buenos Aires cualquiera, pero más linda. No más limpia, porque acá todavía hay gente que usa caballos para desplazarse y cada dos pasos hay soretes de equinos. Para aquellos/as con problemas de constipación, aviso, la dieta es el heno y el pasto y sanseacabó tu mambo.
Eso sí, la gente es amable. Más con sus perros que con la gente, pero amables al fin. Para aquellos que no leen Facebook, les cuento brevemente la historia. Voy a cruzar la calle, todavía intentando acostumbrarme a ver de donde mierda vienen los autos, y cuando pongo un pie en el asfalto, escucho: STOP! Venía un coche que casi me pisa. Me doy vuelta y le digo al señor, thank you, a lo que muy amablemente me responde: no se lo decía a usted, le hablaba a mi perro. Le respondo: bueno, su perro, yo, somos todo lo mismo.(Ahora sí creo en la famosa historia de las dos señoras en N.Y. )
Londres es enorme. Tan grande que me decidí a usar el subte. Siiiii, tuve que venirme hasta acá para aprender! Lo que es mejor, podría quedarme a vivir en el subte, como Tom Hanks en el aeropuerto. Acá sí es imposible perderse en el Underground. Caminando me pierdo todos los días, con lo cual el subte me salvó la vida. Amo el metro londinense! Lo tomo aún cuando no necesito! Me compré la SUBE inglesa, y soy la mujer más feliz del mundo. Mirá con tan poco que me conformo, y ni siquiera así consigo novio...hasta hoy. Paso a relatar. Esta mañana, calcé botas, camperita, y me fui a pasear por Kensington Gardens para intentar ver la Serpentine Gallery, que resulto estar cerrada. Kensington Palace vendría a ser la casa de difunta Lady Di. Iba a entrar pero cuando vi el precio de la entrada, decidí que la monarquía no necesitaba mis patacones. Así qué me fui a caminar por lo que vendría a ser el jardincito del lugar. El tamaño, es tres veces nuestro bienamado lago de Palermo y anexos, con fauna de todo tipo, patos, gansos, cisnes, palomas, pajaritos, liebres y ardillas (estas últimas son ratas con colas más lindas). Así qué tras dos horas y media de caminata, completamente perdida, y descubriendo que no sólo estoy mayor, sino que en un calamitoso estado físico,clamaba a gritos por salir de ahí. No te camino en Buenos Aires, ¿por qué te voy a caminar acá? No vine a hacer deporte, vine a europeizarme un poco. A lo lejos vislumbro una salida con un previo lugar de descanso a donde reposar mi cansado tujes y ver el mapa. Me siento y se me sienta al lado un señor y me dice :¿qué tal sus vacaciones?¿Lindas? Yes, contesto yo, muy modosita. Para hacerla corta, el fulano era español, que vivía ahí,tenía, ponele, 235 años ,y su único interés era el fútbol. Abona y reafirma la teoría de que a mi solo se me acercan los viejos. Tras 5 minutos hablando del Chelsea, la Bruja Verón y Crespo, me despedí amablemente y partí hacia Nottingh Hill a ver si encontraba a Hugh Grant, pero mi descompostura estomacal, impidió nuestro encuentro y me volví al apart hotel.
Dicho sea de paso, anteayer se rompió mi cama (ya la arreglaron), y están reformando la entrada, por lo que lo recomendaría, pero para el día que lo terminen de decorar. 
Ayer, día hermoso, caminé y subteé desde las 9.30 hasta las 18 hs, así que mi malestar hoy es bienvenido para descansar un poco. 
Me voy despidiendo por el momento, no sin antes contarles, que solucioné mi problema habitacional y laboral. Me quedo a vivir en las Tiendas Harrods. Ése es mi lugar en el mundo, no Colonia del Sacramento.Dejémonos de joder! ¿Quién quiere cerámica, cuando existe Harrods? 
Bye darlings, hasta la próxima entrada!



miércoles, 18 de septiembre de 2013

Día de la Independencia VI

París fue, por lo menos hasta diciembre que volveré para comer castañas a la vera del Sena, sin un sapo a quién besar en Año Nuevo.
El día antes de partir decidí superar mi récord pedestre, y como quién se prepara para las Olimpíadas Matemáticas, agarré el mapa, cámara de fotos y salí sin rumbo fijo. Enfilé por Rue de Rivoli, esta vez, intentando no mirar vidrieras para no distraer mi concentración, porque se jugaba mi reputación orientativa. Y como Dios existe, en mi último día, aprendí a leer el mapa.
Caminé, caminé y caminé, como Pepinucho Coliflor (n.de la r. cuento de Doña Rujele para dormirnos) por todo el barrio judío, mas conocido como Le Marais o el Once parisino, que en vez de vender telas, venden limones importados de Israel y mucho falafel.
Lo recorrí todito, sin dejar rincón por explorar, porque no quiero que a mi vuelta,  mi madre me recrimine por no mirar bien y no encontrar novio. Pero, se  ve que los judíos franceses prefieren los limones a mis pomelos. 
Seguí mi itinerario pautado al azar, y desemboqué el la Ile de la Cité, para ir a la famosa St Chapelle, a la que el año pasado no entré, por tener un  cortaplumas chino, amorosamente regalado por mis amigas, y del cuál me negué a desprenderme, bajo amenaza policial de ser confiscado.
Esta vez me aseguré de dejar todo mi armamento pesado en el hotel, cosa que no hicieron los dos terroristas que estaban delante mío, a los que les sacaron de las mochilas, sendos cuchillos de caza tipo Rambo. 
Maravillada con la capilla, decidí seguir el camino del arte e ir al Museé D'Orsay (nada que ver con el fútbol). 735 mil personas en la fila, pero resistí estóica, hasta que entré. 
Pas de photos s'il vous plait, a lo que hice caso, por las dudas que estuviese mi amiga de Florencia, la chupacirios que me delató por tomarle una foto al David. No estaba ella, pero sí una agente de Kaos, que ante la poca bola que daba la gente, se fue derechito hacia una guardia a delatar, con identikit incluido, a todos aquellos que estaban sacándole fotos a mi amado Van Gogh.
A esa altura, ya no me daban más las patas, habiendo salido del hotel a las 9.30 , y siendo las 16.30 todavía me faltaba volver hacia atrás para cruzar el puente que me llevaba derechito al hotel. Cabe destacar, que en el horario mencionado, cada una de mis piernas, pesaba como 238 kilos y 300 grs. Ya estamos por las 17.15 hs y yo sin bañar.
A las 7 debía pasar a buscar a mi hermana y mi cuñado por su hotel, para ir a cenar con unos amigos de la familia, que vivían en la otra punta de París. Tras bajar al metro (pronúnciese mettrgggo) mi sister, soer, o hermana, que me trataba de infradotada por no haber tomado nunca el subte en Francia, y que era facilíiiiiisimo de usar, casi nos lleva hasta Suecia, al hacernos subir en el andén equivocado. Finalmente llegamos tras hacer otra conexión y pasamos una lindísima noche hablando en castellano, mexicano, inglés y francés.
Tras una reparadora noche de sueño, me despedí de la ciudad luz, para pasar por la aduana de la Gare du Nord, que me llevaría a Londres. Es casi un mini aeropuerto, con sellado de pasaporte, scanner, y muchos espías de Scotland Yard, que me hicieron tres mil preguntas, mientras otra vez, yo repetía mi mantra: los gansos vuelan sobre Viena.
Se supone que viajo en tren para poder disfrutar del paisaje, pero apenas subo, me quedo dormida.
Llegamos al London Bridge is not falling down, y no me quedaba más remedio que tomarme el undergrownd. A sabiendas de que posiblemente me perdiera, tipo estúpida, le pregunté a cada persona que pasaba, si la Picadilly Line me dejaba en mi nuevo hogar. Primer acercamiento del tercer tipo: satisfactorio. La gente es amable!! No son franceses!! Hasta me ayudaron a subir la valija por las escaleras! Amo Londres y sus habitantes, ya sólo por eso. Tengo 9 días por delante para perderme caminando, porque si hay algo de lo que estoy segura, es que este subte es pan comido.
Ahora tengo que ingeniarmelas para poder hacer shopping entre medio de los paseos, sin que la valija pese más de 23 kilos. Queen Elizabeth me espera a tomar mate cocido, y Primark, con ofertas de todo tipo y color. Y espero que también, algún tipo de color.¿Por qué no?

lunes, 16 de septiembre de 2013

Brújula por aquí, s'il vous plait


Este año decidí que iba a recorrer París sin mapa. Grave error.
A decir verdad no es que salgo sin mapa, sino que lo tengo en el bolsillo por si las moscas. Las moscas ,vendría a ser, perderse, perderse después, como dice el tango , y la otra acepción de la palabra es, no me queda más remedio que  sacar los anteojos. (Nota al pie: Dr. M.Zas, te estoy puteando un poquito, sólo un poco, por no darme multifocales.)
Si hay algo choto en el mundo, son los franceses, escusé mua por la franqueza, pero decidido: por más que quiero la casa de Rodin, no me quedo a vivir acá ni en pedo.
Ayer, calcé borcegos, y me fui a patear la citè, a ver todo lo que no había visto el año pasado. Enfilé para Des Invalides, y por supuesto a las dos cuadras, ya me había perdido. Andá a preguntarle a Mongo Pichu, ye ne compren pa, que no quiere decir no me compré nada papá. Terminé en la residencia de prefecto de la Ile de la Citè, que por jornadas europeas de patrimonio del gobierno, era casa abierta y le tocaba mostrar donde vivía con su señora esposa. Enchanté madame. Hermoso jardín, hermosos silloncitos franceses, bellas arañas de cristal, pero no era Des Invalides.
(Nota aparte: proponer al gobierno de CFK que haga lo mismo. Boudou, abrí Puerto Madero, CFK, abrí la bóveda.)
Seguí perdiéndome en la ciudad luz, y llegue al Musee Rodin. Ya saben, lo quiero. Entré,miré,salí. Y oh milagro! Les Invalides estaba enfrente! Allí marché con los enfants de la patrie, y casi me meto en la residencia para inválidos en vez de en la tumba de Napoleón.  Vi al muerto, le di mis respetos y seguí para la Tour Eiffel. O eso creía. Porque ya sabemos que yo sin mapa, soy como mono con navaja. Así qué claudiqué y me obligué a mirar ese papel de colores totalmente absurdo para mí. El sentido común y mi vista, me decían que la torre estaba derechito, derechito. ¿Cuándo y en qué momento me fui al carajo? Es todo un misterio. La cuestión es que hora y media  más tarde después de dar vueltas cuál caracol, llegué a la belle tour, por el lado equivocado. O sea, por atrás, lo que significa que para volver a lo que llamo mi casa u hotel, debía caminar 400 cuadras francesas más. Cabe destacar que para esa altura, ya había caminado 5 horas sin parar.
Dios existe y se apareció en el Sena a modo de barquito de paseo. Embarcamos y no moví más el culo hasta que llegué a la pirámide del Louvre.
Hoy, lunes, estoy perdida en algún lugar entre el Pompidou y Le Marais, intentando encontrar a mi hermana  por ósmosis, porque en TODO París no hay un bar con wifi, ni un quiosco que venda tarjetas de teléfono. O sea, sobrinas, si me están leyendo, avísenle a su madre que mañana la espero en la puerta del Carrousel du Louvre, tipo 10 a.m.
Dicho sea de paso, el tiempo tiene la misma cara que un francés cuando le habla a un yanqui. Comme l' ort. Llueve, te cagas de frío, sale el sol, te cagas de calor, vuelve a llover y vos sin paraguas, sale el sol nuevamente y tu pelo no resiste el shock de Cadum.
Así qué hoy, no me quedó más remedio que hacer algo que detesto. Compras.
Para eso se ve que mi brújula anda perfecta.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Misión Posible

Jueves 1300hs: pasa Daniel el remisero a buscarme.
Jueves 1305 hs: Daniel, va a llover, no se si puedo con esta misión.
Jueves 1306 hs: Elizabeth, subite al auto.
Jueves 1306 hs 03 seg.: ok, me subo, pero va a haber tormenta.

Ezeiza 1400 hs. Mostrador Air France.
Espía número 1: hizo el check in online?
Agente secreto Yo: No. La espía número 00 que me vendió el pasaje ,dijo que no era necesario porque  mis asientos ya estaban confirmados para ida y vuelta.
Espía n*1: veamos.
Pasa mi pasaporte por máquina sospechosa de ser espía n*2. Yo por las dudas y por lo bajo digo: los gansos vuelan sobre Viena.
Espía n*1: usted no existe en esta máquina. Vaya a hablar con espía número 3. Para eso tiene que hacer la fila de pobres que viajan en Economy.
Agente secreto yo: Ta bien, aunque no entiendo nada porque yo tenía mi asiento confirmado por espía telefónica n*00.
Espía n*3: a ver.... No, efectivamente usted no tiene el asiento confirmado y ya no quedan pasillos. Va a tener que esperar una hora a ver que queda libre....
Agente secreto al borde del llanto: vos no entendés! Yo NECESITO ése asiento, sino me muero!
Espía 3 al borde de un ataque de risa: ¿ cómo que te morís?
Agente Yo casi en brote: si, porque va a llover, y yo estoy recién operada, y además tomo pastillas, tengo pánico, necesito sí o sí ese asiento!
Espía 3 mirando a Agente secreto con estupor: bueno, déjame ver que puedo hacer. Por lo pronto te pongo primera en lista de espera.

1440 hs.
Pst, pst, agente secreto, venga! Quedan estos cuatro asientos, yo le recomiendo este , el 36 G que va a tener por lo menos espacio para mover los pies.
Pasamos por aduana y nos esperan espía n*4 y 5.
N* 4: abra el bolso, veo algo raro.
A.S Yo: si son todas las pastillas, tengo prescripción médica.
Espía 4: no, es algo de yeso.
Yo: ah!, son las esculturas!
E4: de que son y quien las hizo?
AS yo: de cerámica y son mías.
E4: ok, pase.
Espía 5: tengo que cachearla. (Toca mi cintura). Que es esto? Una bolsa o plata?
Casi le digo droga, pero preferí no hacerme la chistosa, así que confieso. Plata.
E5: pase.
Constato que por la aduana puede pasar cualquiera con cualquier cosa.

1530 horas:, tercer Rivotril y media quetiapina, sentada en sala de preembarco.
Anuncian el ingreso a la nave espacial, y agente secreto se toma una quetiapina más.

1600 hs.
Empieza el abordaje. Me recibe espía n* 6: bonjour madame.
-Bonjour monsieur.
- 36G?
-A gauche s'il vous plait.
-Merci beaucoup monsieur.
Llego al asiento y ante mi sorpresa me reciben dos mini espías de 1 año y meses. Pensamiento de agente secreto? Qué castigo! Van a llorar toda la noche!
Primer error de agente secreto. Dos santas que no jodieron a nadie. Segundo error, que con toda la pasta tomada iba a dormir cuál marmota. A la hora y media estaba despierta pensando que carajo estaba haciendo arriba de ese avión que no paraba de moverse.
Pensamiento instintivo: bueno, ya está, si se cae, no puedo hacer nada. No se volar.
12 horas más tarde aterrizaba en Charles de Gaulle, sin haber dormido pero con una paz como la del bar de Corrientes, tras una fumata blanca.

1130 hs del horario francés.
Valija en mano, buscando mi transporte al hotel reservado y pagado desde Baires.
No aparece por ningún lado, y los franceses no se caracterizan por su amabilidad.
Una hora dando vueltas, hasta que una señorita de informaciones se digna a avisarle al shuttle.
Viene un hindú corriendo con una tablet en mano con mi nombre. C'est vous? Oui. Agarra mi valija y empieza a caminar rapidísimo. Yo, con 200 mg de droga en mi organismo, tras él. Por momentos pensaba: y si en realidad se está escapando con mi equipaje? Qué hago?
Cuál japonesa con pies vendados, iba corriendo detras suyo. Ma sí, me dije, que se lleve todo pero me deje las pastillas!!
Llegué con la lengua afuera hasta una combi donde me esperaban otros rehenes. Dos alemanas y dos yanquis.

Y heme aquí, en Iom Kippur, paseando por Saint Germain, con casi todo cerrado porque deben ser de la cole, en un hotel viejo pero restaurado, con vecinos brasileños que se bañan y pishan mientras gritan como sí estuviesen solos y con espías de todos los colores en una ciudad tan bella como contrastante.
Empezando la segunda aventura en solitario.


jueves, 12 de septiembre de 2013

Piantato una erba? O piantamos una neura?

A pocas horas del viaje, y el pastillaje utilizado para sedarme, no surte efecto. ¿Qué haremos? ¿Qué tomaremos? ¿Yo señor? Si señor. No señor.¿Pues entonces quién lo toma? El gran Bonete.
Estoy empezando a creer en el mito, creado por mí, que mi organismo es absolutamente opuesto al común de la gente. Ejemplo. Cualquier persona normal, con dos Rivotril y un Alplax, como mucho, a la media hora está durmiendo, babeándose cuál laburante dormido en el colectivo. Pero hete aquí, que la señora no. Ella se empasta como caballo, y recién, empieza a tener una pequeña sensación de somnolencia, pasadas las 3 o 4 horas. Debo tener una tendencia K oculta en mi inconsciente, por eso de que todo es una sensación, y nada una realidad. En este caso es una sensación de letargo. Y además estoy hablando de "ella" como ella de Él. Cruz diablo! Estoy por subirme a un aparato de miles de toneladas que vuela y yo nombrándolos!!
También el sindrome es conocido como, el sindrome Maradona. Hablar de uno mismo en tercera persona, y lo que es primordial, la pasta. Diego sin pasta no es Diego. Diego con pasta no es Diego. Elizabeth sin pasta no es Elizabeth. Punto.
Aclaro, por si esto es leído por algún miembro de la Aduana, que toda la droga que transporto, es legal y recetada por mi psiquiatra. No se permitirán incautaciones de ningún estilo y factor, ante la gran probabilidad de una escenita de ataque de nervios, provocada por la portante de dicha merca.
Calculando el tiempo que me voy (he aquí la esquizofrenia de hablar de ella y de mi, mezclándo y lo que es peor, de modo interactivo) llevo a saber: 240 Alplax. 240 Foxetín. 50 Rivotril. 20 Rivotril sublingual. 20 quetiapinas. 120 Rosuvast. 120 Nidib. Buscapina compuesta, Tafirol, Voltarén, Bagohepat, Pankreoflat, Dulcolax, gotas oftálmicas, cremas varias y lo más importante: Dr Selby. No se viaja sin Dr. Selby. Gran invento uruguayo.
Pero no contenta con todo este arsenal, que no me deja completamente tranquila, tengo un ritual de vestimenta post sentada en el avión. Pelamos por orden de necesidad: almohadita inflable para cuello, antifaz negro para dormir, tapones para los oídos, y placa de descanso bucal para el bruxismo. O sea, si pretendemos conseguir algún novio en las 15 horas de vuelo, vamos mal. Posteriormente y previo al despegue, nos tapamos hasta la cabeza, y abrochamos el cinturón por sobre la frazada, para que vean que más les vale NO molestarme.
Si mi compañero de asiento quiere mear tiene dos opciones. Una, pasarme por arriba, total no lo voy a notar aún cuando me manosee toda (quizás hasta se lo agradezcamos). Dos, pisharse encima.
Ante esta última opción, tuve una brillante idea para proponerle a las compañías aeronáuticas. Cada asiento debe venir con inodoro incorporado. ¿Cómo hacer para que el del al lado no te vea? Muy fácil. Un botón en el apoyabrazos, que te sube dos blindex polarizados de cada lado, y meas con total privacidad. El pis se dirigirá hacia un tanque preparado en el avión, para luego vaciarlo en la próxima escala. Y asunto terminado. Inodoro, incoloro e indoloro. Atenti, ya estamos en trámites de registro de patente.
Bueno amigos, ha llegado la hora de confesar, que gran parte de las pelotudeces aquí volcadas, son efecto del Rivotri, que está actuándo lentamente, pero a paso seguro.
Arrivederci Baires, bonjour París, good afternoon London, e ciao Roma!
Nos vemos cuando nos veamos.
Soysolapuntocom escribirá desde el viejo mundo, las andanzas de La Chacha (de Patoruzú para los más pendex) Tenemos varios puntos en común ella y yo. Uno, el culo grande, dos, morfar empanadas y tres, los pelos en la barbilla.
Hasta pronto seguidores/as y no seguidores/as!!!




domingo, 8 de septiembre de 2013

El ropavejero

En esto de preparar un viaje con valija incluída, una se olvida de dejarse ropa afuera por si tiene que ir a un cumpleaños por ejemplo. Cosa que sucedió en el día de hoy. Dos a falta de uno.
Nos encaminamos hacia el placard, y sólo vemos ropa que no nos entra, porque la que se usa para los kilos de este año, ya está empacada.
Vamos por un vestido, y no, parecés un matambre al que le acaban de sacar el hilo para morfárselo.
Probamos con una calza, pero las remeras que te tapan el tujes, ya están bien guardadas en la valija. No sea cosa de andar mostrándoles el culo gordo a los europeos, que dicho sea de paso, parecen de Biafra. No se puede creer que en el país del queso, el vino y el pan, sean todos flacos. No tienen derecho. Dejen París para nosotras las gordas que sí sabemos apreciar la comida, y ustedes vayan a vivir a Etiopía!
Pero volviendo a lo que nos atañe, el dilema de los extra pounds y la ropa, seguimos revolviendo placares para ver qué encontramos.
Pantalón negro que dejaste de usar antes de la operación porque ya te estaba apretando, lo tomás entre tus brazos casi sin esperanzas. Y oh milagro! entra!
Eso puede significar varias cosas. Una, que estás tan gorda como antes de operarte, y que curiosamente te pone contenta. Dos, que la panza colgante post operatoria, está retirándose de la costa cuál tsunami antes del desastre, y te da un changüí de tiempo como para que lo puedas usar antes de morir ahogada. Y tres, que en realidad, a cuatro días de irte de viaje, no pensás comprarte nada, y te importa tres carajos que los rollos te desborden del pantalón, porque no fuiste al cumple a levantarte a nadie, y al que le guste bien, y al que no, que se joda, o que te compre ropa si no le gusta ver tus carnes de Michelin.
Sea lo que sea, el pantalón entró. Ahora había que ver qué ponerse arriba. Ya sabemos que todo lo que te tapa el orto está custodiado bajo cuatro llaves, y encontrás una remera que no te cubre todo, pero lo suficiente como para mentirte diciéndote a vos misma, que te queda bastante bien.
Otro problema que se presenta. Saco, saquito, campera, tapado....porque siempre hay que ir bien cubierta. Con 498% de humedad, no te da para saco de lana, ni para manga corta porque tus brazos son de murciélago, con lo cuál empezás a revolver cajones, a ver qué quedó por ahí.
Una camperita diviiiiiiina de Custo Barcelona, que te compraste para el verano pasado y jamás usaste. O sea, te vestís de invierno/verano en una sola postura, que vendría a ser algo así como la comida agridulce. Digamos, un asco. El jean negro con remera de mangas largas negra, y campera con agujeritos tipo respiradero en blanco, naranja y violeta, es a la moda lo que el pollo con ananá al restaurante El Bulli de Ferrán Adriá.  No necesita explicación. O sí, qué se yo. Mirándolo desde el lado positivo, podría llegar a estar marcando tendencia.
Lo más grave del asunto, es que te dejás fotografiar, como si no pasara nada, y que la foto sea subida al Facebook, y lo que es peor, quede para la posteridad en el álbum de tu amiga la cumpleañera, por los siglos de los siglos.
Y bueno, al que quiere celeste que le cueste. Sí, digo esta frase, aunque me gane un Adiós para Siempre.
Charles de Gaulle recibirá a una Marta Minujín sobredesarrollada e igual de ridícula, y devolverá a nuestra amada Argentina, una figura rubenesca, vestida de Prada si Dios quiere y si los galeristas venden mucho.





jueves, 5 de septiembre de 2013

Soysola viajera

Ya me llega la hora de partir. No al más allá, si no al más allá del más acá. A las Uropas más precisamente.
No voy a escribir un libro de mi viaje, como el de Comer, rezar, amar, será más bien algo así como Comer, comer, comer.
Si bien la autora del original, es una tocaya, y se estaba escapando de la frustración de un divorcio, mi viaje, parte de la necesidad de escaparme de otra situación. La familia. Que no por ser familia es menos frustrante. Los amo, los quiero, los necesito...pero lejos.
Mis amigos están desesperados porque yo encuentre al final del camino, el amor. La mayoría fantasea conque me voy a enganchar un tano que esté buenísimo, sin tener en cuenta, que la que no está buenísima soy yo.
Para ser honestos, y ya que hace mucho que no lo nombro, mi sueño es encontrarme con George Clooney, y que de golpe y porrazo, se enamore de la gordita, o sea, io, me, moi, eu. Si hay otra rondando, sabremos cómo hacerla desaparecer, para eso stamo in Italia, capisce?
 Me parece que me quedo con los buenos deseos de los amigos, que ya me andan diciendo: no selecciones tanto, agarrá lo que venga.
A una semana de irme, mi mayor problema es la valija. ¿Qué me llevo? ¿Ropa de fajina?¿ Jogginetas?¿ Algo arreglado por si salgo? Pero por si salgo con quién??? El año pasado estuve dos meses y medio yirando en el viejo continente, y los únicos que quisieron levantarme, fueron los taxi-boys de Las Tulleries, que andan tras las jovatas patéticas que pasean solas y se nota a la legua que son extranjeras. Ahí me dí cuenta que soy lo que comúnmente se conoce, como viajera mayor, sola y con evidente cara de desesperación, aún cuando yo no lo notara, de esas que se llevan a un telo para después desvalijarlas.
O sea....no me tiré al Sena para no desbordarlo. No quisiera trastocar la naturaleza.Ya bastante tenemos con las inundaciones, sequías, terremotos, tsunamis y próximas guerras, como para además de todo, provocar la desaparición del Sena y su romanticismo. No me lo podría perdonar. Soy sola pero no resentida.
Hace tiempo que no hago ningún pedido. A lo mejor es hora. Quiero un compactador de botas para que entren en la valija, sin necesidad de hacer presión. Un organizador de espacios. Una maleta a control remoto, o es su defecto, un maletero con la cara de Bradley Cooper, o el señorito en persona.
Quiero un avión que llegue de Buenos Aires a París, en 5 minutos, sin romper la velocidad máxima permitida por la policía aeronáutica. No pienso pagar la multa. Quiero el teletransportador de Viaje a las Estrellas, sin Mr Spock, al que jamás le entendí de dónde era ni para qué estaba en el Enterprise.
Quiero una baguette con queso que no me suba el colesterol.
Quiero un safari al zoológico de Cutini y liberarle todos los animales, incluído mi último ex. O no, a ése mejor trasladarlo a un geriátrico.
Quiero este viaje al infinito y más allá, para librarme de mi misma y traer de vuelta a alguien que se me parezca en algo. De última, si no lo logro, tengo varias opciones: me pierdo en Eurodisney y sigo siendo un fracaso, me hago monja en el Vaticano, total hay muchos que de célibes no tienen nada, y sería una oportunidad de fliqui-fliqui, y después rezar (ahí estaría una parte del libro), o perderme en los jardines del Palacio de Buckingham y hacerme pasar por la reina. Total el nombre, tenemos el mismo, y la cara de orto también.


lunes, 2 de septiembre de 2013

TTG, taxi, teatro y geriátrico

Después de un día de reflexión profunda (llámese dormir toda la tarde), me fui a ver a mi sobrina Denise al teatro.
Como ya sabemos, no sé manejar, tomar bondis ni subtes, con lo cuál mi medio de transporte, son los pies o un taxi.
Tras quince minutos esperando, logro subirme a uno. Yo sé que la fauna taximetril no es privativa de esta ciudad en particular. Ya me ha tocado en París un taxista que me puteó desde que me subí hasta que me bajé. No me hice mucho drama en ése momento, porque a duras penas entendí lo que me decía. Sé que su enojo era porque el viaje era corto. Después, todo el rosario de puteadas que me mandó, lo intuí sin subtítulos. Pero el franchute por lo menos estaba bueno, no como el señor de hoy.
Subo y empezamos mal. Estaba demasiado ocupado metiéndose el dedo meñique en el oído como para decirme buenas noches.
Yo: buenas noches.
Sr: .......(luchando por sacarse la cera del oído)
Yo: Vamos hasta Honduras al 5500 por favor.
Sr: ......(seguíamos con el meñique en el oído, dale que va, y escudriñando el dedo al sacarlo.)
Yo: Creo que es y Fitz Roy
Sr:.....(todavía con el dedo cuál hisopo, bien metido adentro, y sacándolo cada tanto para ver si salía petróleo)
Cuando logró su cometido, recién ahí me dijo buenas noches y puso primera. Escueto de palabras, tomó el camino que se le cantó, sin siquiera consultarme. A esas alturas, a mi me daba miedo decirle algo, a ver si todavía se le ocurría meter su dedo en mi oreja.
Tras unas cuadras de exploración otológica, el hombre estaba listo para fabricar cirios, o hacer una cuantiosa donación a Polycera . Se ve que andábamos con algún tipo de tic o mugre, ya que el resto del camino se la pasó rascándose la cabeza. Automáticamente, empecé a rascarme yo también, como en un efecto de empatía.
Llegamos y al pagarle, intenté por todos los medios que mi mano no tocara su dedo pequeño. Tomé el dinero como si estuviese agarrando un pañal lleno de caca, y así se lo deposité en su palma. No fuera cuestión que me quedara pegada como abeja al panal.
Me encaminé al teatro under, sito en un PH, con una pequeña sala donde cabíamos 14 personas sentadas y las 10 del escenario.
Demás está decir que la mejor de todas las actrices era mi sobrina. La obra en sí, no la entendí.
Estoy un poco mayor para el teatro contemporáneo y conceptual. Tan mayor, que otra de mis sobrinas, me dijo el viernes pasado, muy seriamente, que si yo quería, ella a los 70 me mandaba a un geriátrico en Miami. Le dije, mi amor, no tengo visa yanqui para eso, y me respondió: bueno, vos andá gestionándola, que cuando llegue el momento, nosotras te llevamos.
O sea, el momento es a los 70??? ¿Y si todavía a esa edad estoy en plena joda? ¿Qué hacemos?
Bueno, me respondió, qué se yo, ¿a los 75 te parece bien?
Lo nuestro es así, una negociación. Lo llevamos en el alma. Judías hasta para eso. No te vamos a regatear en el Once porque no es cool, pero empezamos ya a tranzar hasta qué edad me piensan soportar.
Visa de tránsito lento me van a dar.