Qué tal? Resumamos el último mes en China, dado que actividades varias no me dejaron escribir.
Ya liberada del calabozo llegó el verano a China y llegó con todo.
Con todo significa, humedad, calor, lluvia y más humedad.
Es irrespirable y eso no te hace tener mejor humor del que solés tener.
Los últimos días en Yixing pueden resumirse de la siguiente manera:
Te peleaste con todo el mundo. Perdiste la paciencia y casi surtís con un sopapo a una de las mamertas.
Mentiste en toda una entrevista sin que se te moviera un músculo, a vos, que se te nota todo en la cara.
La barrera idiomática dejó de ser barrera para convertirse en el muro igual de largo que la Muralla China.
En este país vos vas pidiendo las cosas tres semanas antes de lo que las necesitás, sólo porque sabés que las vas a tener a último momento y nunca como las solicitaste. Siempre te entienden para el tujes, y vos tratás de echarle la culpa al traductor, pero terminás reconociendo que estás hablándole a alguien que por ayudar entorpece.
No me traigas soluciones que no te pedí, hacé lo que te pido y listo, le decís, pero no, ella tiene que darte información innecesaria que no sólo es al pedo, sino que termina confundiéndote y poniéndote muy, pero muy nerviosa.
Lo relatado bien puede aplicarse tanto a Yixing, como a Jingdezhen, y a Pekín.
De la catacumba fuimos a un hotel en Jingdezhen, por el congreso, que para hacerla corta, se inundó y tuve que ser evacuada en autobomba junto a otros colegas. El nuevo hotel al que nos llevaron, el baño tenía el mismo olor que el baño del taller, posterior a que Alba o Manito Corta cagaran. Me persiguen los olores y el agua.
Los organizadores chinos del congreso, bien gracias, te lo debo, cambiando itinerario y planes todos los días. A aquellos de ustedes que me dijeron: qué lindo, vas a China, todo súper organizado! dejame decirte que es sólo tu fantasía. La única organización que tienen es la desorganizada.
Lo bueno, montan unas exhibiciones de cerámica espectaculares, hiciste relaciones, te encontraste con amigos y estuviste pasada por agua, sí, los ovarios y vos misma.
Terminado el congreso, enfilaste en un hermoso tren por 7 horas a Pekín, sentada en Business, que es como primera de un avión, decidida a disfrutarlo, hasta que te llega un mail del hotel de Ámsterdam pidiéndote confirmación de horario de llegada, y vos entrás en tu app de KLM para enterarte que decidieron cancelar todos tus vuelos sin previo aviso.
¿Algo más puede pasar en este viaje?
Desesperada y con los horarios invertidos, empezás a llamar a medio mundo para que ubique a tu agente de viaje que no te responde.
Además, vos, que sos fóbica, que tenés pánico a volar, sos ansiosa, muy ansiosa, tenés pensamientos intrusivos y que sos tan esquemática como un cuadrado, tenés que hacerte a la idea que en vez de dos días en Ámsterdam, vas a tener uno solo en París.
Obviamente mi cabeza comenzó a maquinar todas las teorías conspirativas y las no conspirativas también.
1- Los chinos, a sabiendas de que odiaste su país, te hackearon la app y te cancelaron el vuelo. Teoría más que posible, ya que había dos o tres conocidas que viajaban el mismo día por la misma línea aérea y a ellas no les cancelaron nada.
2- China crea el ambiente para que no te puedas escapar. Todo había salido mal hasta el momento y esta era la última etapa en la que ibas a tener que hacerte a la idea que nunca más podrías salir de ahí.
3- Tu avión iba a ser alcanzado por un misil iraní. Otra idea más que factible, ya que Trump no tuvo mejor oportunidad para atacar que el día anterior a tu vuelo.
4- Te vas a morir. Todas estas complicaciones eran el claro indicio de que te iba a pasar algo. Posible también porque dos días antes del vuelo me subió la presión a 17.
5- Ibas a ser atacada por un antisemita en París e ibas a desangrarte sola en la calle. Otra teoría más que plausible, si a las pruebas de hoy 27/7 me remito, con tres mujeres atacadas por un hdp al grito de Alluah Akbar, no muy lejos del Arco del Triunfo.
6- El tifón anunciado para el día de nuestra partida, impediría que el avión salga y yo debería quedarme a vivir en Pekín.
Todo esto pasó por mi cabeza, vos creerás que en varios días, pero no, en sólo una decena de minutos. Así soy, así funciono, para desdicha de Pablo y mía. En su defensa debo decir que ha logrado que a pesar de todo eso me suba al avión. Hasta he llegado a pensar estando ya en el aeropuerto, con diluvio, niebla y visibilidad cero, que no me importaba nada y que yo me subía igual aún a riesgo de que nos partiera un rayo. Eso era mejor que quedarse un día más en China.
Esperá, porque vos creés que esto se terminó ahí, el día que partí a París!
No, no, no. Todavía falta contarte que en el aeropuerto Charles de Gaulle, ya volviendo a Buenos Aires, empezaron a demorar la partida del vuelo y nadie te explicaba porqué, hasta que la única valiente, o sea yo, empezó a hacer gestos de ¿vos te creés que nosotros entendemos algo de lo que decís por altavoz? Vení acá y explicame. Hubiera sido mejor si no me explicaba. Había un desperfecto técnico y hasta que no lo solucionaran no podríamos subir.
Justo a mí, con todo lo que te relaté antes, me vienen a contar que hay un desperfecto en el avión. ¿Quién se sube?
Bueno, yo. Sí, a estas alturas ya me subía a cualquier cosa que me trajera a casa. Con desperfecto o sin desperfecto.
Si hasta el momento, habías creído que mi viaje más difícil había sido a Italia cuando Faenza sufrió la inundación, este fue por lejos el peor viaje de mi vida.
La gente me pide que saque algo positivo de todo esto. Quizás dentro de unos años pueda. Hoy no. O quizás sí. Asumí que soy quejosa por naturaleza, aún cuando mis quejas sean justificadas. Que a pesar de pasarla muy mal, siempre tras el mal trago, va la carcajada. Que mi humor es tan ácido que corroe y poca gente lo entiende, y me importa tres pitos. Y fundamentalmente que cuando hay algo que no me cierra o de lo que no estoy segura, debo, sin lugar a dudas, respetar mi intuición.
Próxima parada, el congreso en Calcuta, India...
¿Te la creíste? Que la inocencia te valga!!