martes, 9 de julio de 2013

Mezcladito

Quiero poder opinar libremente sin que nadie opine lo contrario. En el mundo ficticio de Elizabeth (sí, ya hablo como Maradona) las cosas no son muy democráticas que digamos. Para intercambiar opiniones se necesitan dos, y ya me tengo a mí y a mi otro yo, que no siempre estamos de acuerdo, como para andar respondiendo opiniones ajenas que son mucho más que ajenas a mí.
Quiero decir lo que pienso sin morderme la lengua, porque si me la mordiera seguramente moriría envenenada. Soy la reencarnación mundana de la yarará de Adán y Eva.
Quiero recuperar mi sensibilidad ventral (relativo al vientre según la RAE), para poder bailar la danza del vientre con los siete velos, sin que se me resbale ninguno por falta de insensibilidad cutánea.
Quiero que se me pudra el rancho, porque como nunca nadie quiere eso, queda vacante y alguna vez me toca ganar una licitación. Tendría un rancho podrido pero propio.
Quiero no tener que andar explicando todo lo que digo, ni lo que hago, porque decidí que la vida es muy corta para esclarecer lo que no oscurece.

Quiero ser así, esta que soy, aunque me vaya peor que mejor, porque para mejorar siempre hay tiempo y peor de lo que estoy, no creo que sea posible.
No quiero que sean eternos los laureles, porque quién llega a ellos se duerme , y yo quiero seguir bien despierta por los siglos de los siglos amén.
Quiero no tener que pedir nunca nada, porque los favores se pagan caros, y hoy el costo de vida está por las nubes.
Quiero mis locuras intactas, en compañía de mis amigos Alplax, Foxetín y Rivotril. Quién dijo que el perro era mejor amigo del hombre? Una falacia popular, que todo el mundo toma por cierta. Mi íntimo amigo es el alprazolam y todas las noches le digo: cómo te quiero hermano....
Quiero un jet privado para irme a la Isla de la Fantasía y que me reciba Tatoo, diciéndo "jefe, el avión, el avión!! Siempre con el pasaje de ida, sin vuelta, porque no me alcanzaría la vida para concretar todas las fantasías que tengo. Si te estás preguntando si son con el enano...lo dejo a tu criterio, como diría la filósofa Karina Olga.





sábado, 6 de julio de 2013

El juego de las diferencias

Hoy fui a la peluquería a sacar de mi cabeza los rastros post operatorios, léase, canas.
Y no va que se me da por agarrar una Para Ti?
No soy de leer las revistas peluqueriles, porque me aburren mucho. Generalmente llevo un libro o juego al Candy Crush (mucho más productivo), pero en esta oportunidad, al no poder cargar peso, extra panza obviamente, atiné a manotear la primera revista que estaba frente a mi. Y esta era una Para Tí.
Creo que hacía por lo menos 10 años que no leía una....y supongo que pasarán 10 más hasta que agarre otra.
Dios!! En qué piensa la editora cuando va a largarla a la calle? Le estoy haciendo un bien a la humanidad? O vamos a cagarle la vida a un montón de minas que creían estar potables, hasta que abrieron la primera página?
Y hete aquí que empecé a jugar al juego de las diferencias.
Cuando tenía 20 años, miraba Para Tí para ver qué se usaba, porque las producciones de moda eran para chicas de mi edad. Entonces ibas a Hendy a comprarte una mochila, a 20&20 a ver qué jean nuevo habían sacado, qué zapatos tenía Pinet , o si había un nuevo maquillaje de Pupa.
Hoy, sigue siendo lo mismo, sólo cambiaron las marcas. La ropa es para pendejas de 20. La única diferencia es que vos estás cerquita de los 50, con lo cuál, adiós sección modas, porque no me puedo poner nada.
Maquillaje. Mucho maquillaje, mucho color, mucho dorado y mucho metalizado. Genial para una pendeja de veintipico, queda sexy, atrevido, llamativo, cool. Pero si te lo ponés vos, corrés el riesgo de ser confundida con un papagayo multicolor, o un tucán en el mejor de los casos.
Así que, sección maquillaje, out también.
Sexo. Los mejores consejos y tips para pasarla bomba con el muchacho que te corteja. Sí, a los 20...porque a los 47, ya no sé si me da por ser la Mujer Elástico, ni ponerme a preparar toda la mise en scène, porque para cuando termine voy a estar tan cansada que no me va a dar el cuero para deleitar al caballero ni con el primer capítulo del Kama Sutra.
Y llegamos así a la única sección apta para mayores de 45 (además de la de cocina) .Tratamientos. De rejuvenecimiento, cirugías plásticas , cremas antiage, várices y demás menesteres que, como todos sabemos, le corresponden a nuestra edad.
Y ahí te enterás que "micropexia" es una cirugía para levantarte las tetas, como explica el autor/a de la nota intentando desasnarte, con éste método te pueden recolocar la areola y el pezón, porque como si no lo supieses, con los años tiende a mirar hacia el piso, cuando lo ideal es que esté mirando al horizonte....
Hijadeunagraputa!!! Mis tetas miraban Más allá del Horizonte!!! Miraban a Laport y a la Colmenares y ahora miran Six Feet Under!!
Quiero volver a tener las lolas en el cuello como cuando era pendeja, no quiero una micropexia! O sea, quiero ser una veinteañera de nuevo, no una vieja con las tetas hechas.
Después, para que sientas que no todo está perdido, te describe todos los métodos para liposuccionarte con o sin anestesia. Hay tratamientos láser de todo tipo y color para sacarte los pelos, las arrugas, los lunares, las manchas de las manos, la celulitis, las bolsas, y las alas de murciélago. Botox para que la frente te quede lisa como culo de bebé, o la microdermoabrasión que te la deja como culo e mono.
Cremas para contorno de ojos, de labios, de ojeras, surcos nasogenianos, el cuello, las piernas, los brazos, la panza, las estrías, los pies, las manos y el ojete. O sea, somos una porquería. No servimos para nada. Tenemos que nacer de vuelta, o como decía mi tía Berta, meternos en el dreckmachine (dreck=mierda, machine= máquina). Demás está decir que para lograr verte como en tus años mozos, necesitás una cuenta bancaria abultada, o un señor mayor de 80 con un pie en el más allá ,que te lo banque. Uno de tu edad, se busca una pendeja que le sale más barato, total, con dos pilchas de la sección de modas, listo!
Conclusión, entré a la peluquería para verme mejor,  y salí sintiendo que no tenía remedio,  con la imperdonable sensación de que hasta me gustaba Arjona porque le cantaba a las mujeres de las cuatro décadas.

viernes, 5 de julio de 2013

Por andar queriendo


Quiero de mascota al monstruo del lago Ness, que seguramente es más copado que las mosquitas que cultivo en casa.
Quiero una faja contenedora de panzas con cicatrices, que además de sostener, curen, y te hagan sana, sana pancita de rana. El culo de rana ya lo tengo, y por más que me pasen la mano, va a seguir doliendo porque te lo rompe a diario esta realidad del siglo XXI.
Quiero poder ser inteligente todos los días de mi vida, y no esta papanatas que a veces soy sin darme cuenta.
Quiero que los que quieren que nadie quiera, empiecen a querer a los demás, así todos pueden querer un poco de todo y cada uno lo que quiera.
Quiero ser lo que no quiero, porque ayer quería ser quién soy, y si todos los días quisiera lo mismo, es muy probable que me aburra pronto.
Quisiera no querer tanto, porque de tanto querer, quiero más de lo que debo, menos de lo que merezco y doy más de lo que puedo.
Quiero una casita en mi lugar en el mundo, que existe y está en éste, pero tiene habitantes que de tan amables me dan ganas de parecerme a ellos.
Quiero, cuando sea viejita, construir un geriátrico en el Caribe, para mí y mis amigos, a saber, la doctora, la astróloga positiva, la idishe mame y el dios griego, y que éste último se ponga la zunga de leopardo, mientras nosotras cuatro le bailamos salsa, con caipirinha en mano.
Quiero ser la dama de honor vestida de rosa chicle, con ramo y tocado de gladiolos.
Quiero no ser normal, porque la normalidad no es nada, y la nada no es agradable, aunque siempre te digan que estás dentro de lo normal, como si eso fuese bueno.
Quiero a los individuos libres antes que a las libertades individuales, que también las quiero, pero a veces terminan con seres egoístas que de libres no tienen nada, sino todo lo contrario.
Quiero un Clonazepam que dure cien años, y me convierta en un ser feliz en una sola toma.
Quiero vivir en un quiosco de golosinas, sin engolosinarme mucho, pero fundamentalmente sin engordar un gramo. 
Quiero el talento de Meryl Streep, la cara de Michelle Pfiffer, el cuerpo de Sofía Vergara y el marido de Stacy Keibler, o sea....George Clooney.

jueves, 4 de julio de 2013

Melancoquiero

Quiero un desinflador, para desinflar panzas recién operadas, pelotas de golf , la inflación y burbujas en el aire.
Quiero que vuelvan Mongo Pichu y Magoya de la Loma del Quinoto porque desde hace rato que están perdidos en el idioma, y los extraño.
Quiero saber cuál es la estalactita y cuál la estalagmita, y de qué me sirve saberlo.
Quiero ser un ser humano descriptible, porque esos que dicen que son indescriptibles, no existen o no son de este mundo.
Quiero una inteligencia innata, porque no creo en la adquirida, ya que a veces te venden gato por liebre.
Una casa en el campo de juego, un agujero negro en la Vía Láctea, las Tres Marías que tenía en el hombro y un hilo de seda para tejer sueños de verdad y no las pesadillas diarias.
Quiero seguir sin saber lo que quiero, porque en el andar queriendo, descubro cosas nuevas. El día que no quiera más, seguramente será el último día de mi vida, y para eso todavía me faltan muchas cosas por querer.
Quiero la independencia de mí misma, que es la más difícil de conseguir. La otra la consiguieron muchos, y aunque a veces la confundan con indiferencia y así estamos.
Quiero volver a decirles a mis sobrinas, decí ocho, el culo te abrocho, porque no quiero que sigan creciendo tan rápido, y sentirme fuera de sus vidas. Soy egoísta y lo asumo, una tía guardabosques y también lo tengo absolutamente asumido.
Quiero que vuelvan Perdidos en el espacio, el Túnel del Tiempo, El Santo, y Star Trek, porque estoy nostálgica y además no entiendo las series nuevas con los muertos vivos, y los vampiros románticos. Antes los muertos estaban muertos, y los vampiros eran malos. La culpa la tiene Michael Jackson Z´L, Q.E.P.D, R.I.P, que desde Thriller nos hizo comprar todo ese verso.
Quiero ser la nueva Papisa, la Reina del Surubí, con corona de espinas, y bailar cumbia arriba de un parlante con mi pollera amarilla. Que de algo me sirva esa vez que me compararon con Gladys la Bomba Tucumana.
También quiero ser Betty Boop, Betty Page, Betty la Fea, Bette Davis, ya que los que no se acuerdan cómo me llamo, me dicen Beatriz. No sé porqué, pero parece que tengo cara de Beatriz en vez de Elizabeth. O sea en vez de Elizabeth Andrea, mis viejos deberían haberme llamado Beatriz de Orleans, entonces hoy sería la que acaba de abdicar y viviría en Holanda. Y muy probablemente no estaría escribiéndo esta sarta de pelotudeces.
Quiero que los demás entiendan que un poco de locura es sano, y que la sanidad no siempre viene de la mano de la cordura. Quiero ser lo que fuí, lo que soy y lo que seré en algún momento. Supongo que el destino es ser quién sos sin condicionamientos, y al que no le guste, que le garúe finito.

miércoles, 3 de julio de 2013

Pedidos del inframundo

Quiero que los que no tengan nada bueno para decir, no digan nada. Creo en la libertad de expresión, pero no en libertad de idiotización. La vida es corta como para perderla hablando al pedo. Lo digo yo, que de esto algo sé.
Quiero ser libre, pero no eso del aire es libre, el aire es libre y mirá como no te toco, porque si el aire no me tocara, ya no me tocaría nadie.
Quiero un campo sembrado de malas intenciones, porque de buenas ya está el camino al infierno.
Quiero una cabaña en la punta del Everest para retirarme a meditar el porqué de tanta pelotudez en el mundo y ver si consigo una respuesta que me satisfaga tanto a mí como a mi otro yo. Yo soy fácil de convencer, la otra no tanto.
Quiero una tarjeta de viajero frecuente a Babia, que ya me corresponde después de tanto tiempo de ir y venir, sin decidir si me quedo a vivir o no. Babia ganaría un habitante, el mundo perdería una pensadora de estupideces contemporáneas.
Quiero un Apu, porque Homero Simpson ya tuve dos y hasta me arriesgué con un Flanders. En la variedad está el gusto, dicen, y por el momento soy fiel a los preceptos urbanos.
Quiero tener la inocencia intacta, pero calculo que la perdí allá lejos y hace tiempo, cuando ser inocente todavía era un valor apreciable y no ser tratada como una tarada, como sucede hoy, en todo ámbito y momento.
Quiero una cicatriz  con punto smock, que no es lo mismo que tener un punto shmock. Estos últimos son un poco más difíciles de colocar en el mercado. No cualquiera se banca un shmock, y menos si se te instala en casa.
Quiero la virtud perdida, si es que alguna vez tuve virtud alguna. Lo que se dice virtuosa, virtuosa, supongo que jamás lo fui y siempre dejé bastante que desear.
Quiero echarle la culpa de mis corduras momentáneas a mi psiquiatra, que es el que hace que tome conciencia de muchas cosas y actúe en consecuencia, logrando un nivel de incomunicación interneuronal, que termina en una operación de útero y autoputeándome por haberlo hecho.
Quiero un desayuno en Tiffany´s, un almuerzo con Mirtha Legrand, un Té para dos, y una Última Cena, con mis doce amigos alrededor e intentar adivinar cuál es Judas, que me va a vender por el anillo del desayuno.
Bajando al submundo de lo terrenal, quiero una corona de flores hawaianas, en la mismísima isla de Hawaii, con una corte de faunos bailándome el hula-hula. Una casa en Escocia, con un placard lleno de polleras kilt, que me quedan como el traste, pero evocan mi niñez. Un Lautrec colgado en la pared de mi casa, para recordarme mi época de ballet, y su nefasta influencia a lo largo de los años, creyendo que tenía cierta aptitud para la danza, cuando tengo dos piernas de roble de Eslavonia.
Quiero el Mar Mediterráneo para mí sola, porque sí, de caprichosa que soy.
Sigo queriendo a George Clooney, que si se llega a enterar que lo solicito tanto, va a pedir una orden de restricción en mi contra. Pero como dice el dicho, persevera y triunfarás. Algún día se dará cuenta de lo que se pierde al no conocerme. La novia rubia algún día envejecerá. ¿Y para qué tiene que esperar tanto,  para saber lo que es estar con alguien que derrocha sabiduría por los años vividos y canas que implican una vida rica en conocimientos? Eh?Eh?Eh?
Y finalmente quiero poder entenderme a mi misma, sin necesidad de ser subtitulada, ni venir con manual de instrucciones metido en la raya del tujes.

lunes, 1 de julio de 2013

Abdominales se buscan

Hasta hace una semana, no tenía idea para qué servían los abdominales, ni me importaban. De hecho estaba segura de no tenerlos, ni de necesitarlos jamás.
Miraba a todas esas mujeres que se mataban en los gimnasios para tener una panza plana con los ravioles marcados en el abdomen y me cuestionaba cuál era la obsesión con esa parte del cuerpo que a mí sólo me traía trastornos psíquicos.
Hoy entendí lo importantes que son para un post operatorio. Devuélvanme mis abdominales!!!!
No puedo levantarme de la cama sin hacer toda una estrategia previa. Vendría a ser una cosa así:
abro los ojos, puteo, intento ponerme de costado, puteo, busco de dónde agarrarme, puteo, empiezo a mover las piernas, puteo. Insisto con ponerme de costado, vuelvo a putear. Me agarro de la mesita de luz, puteo, apoyo el codo el la cama, puteo. Voy bajando las piernas lentamente, puteo. Con el brazo acodado en el colchón, empiezo a incorporarme, puteo. Giro lentamente, puteo. Apoyo las piernas en el piso, puteo. Me quedo sentada unos minutos en la cama mientras sigo puteando, y a la cuenta de tres me levanto y puteo, puteo, puteo y puteo.
Ya una vez levantada y caminando, puteo más bajito. Me agarro literalmente, la panza fajada, y como si estuviese cargando el mayor de los tesoros, y empiezo el día. Entiéndase como empezar el día, a ir de la  cama al baño, del baño a la cocina, de la cocina al living, y del living a la cama. De golpe te convertís en una especie de contorsionista de circo, intentando levantar con tu pie hasta tu mano, la servilleta que se te cayó. Porque además, como cosa é mandinga, todo se te cae.
Y todo puteando a los benditos abdominales que no supe conservar, ni de joven, ni de adulta.
Más allá de andar necesitada de mis músculos, empiezo a cuestionarme, gracias a mi amiga Cristina, que me lo hizo notar, si cuando me sacaron el útero, no me metieron alguno de los niños recién nacidos y que se negaban a salir de sus madres y lloraban toda la noche. O sea Pilarcita. Será que la niña decidió buscar una madre sustituta? Si es ella por favor sáquenmela ya!
Si el otro día consideraron que exageré con eso de tener una panza de 14 meses y medio de embarazo, hoy lo ratifico. Tengo la panza más grande que se haya visto, y un dolor interno a la altura de la herida, que calculo debe ser Pili arrepentida tratando de salir, descosiéndome uno a uno los puntos. Igual prefiero pensar que son los enanos de cemento.
Con lo cuál, el pedido desesperado del día es, un manual explicativo para moverse en un post operatorio y unos abdominales nuevos, ya que los anteriores es evidente que no sirven más. En lo posible si dichos músculos vienen sin grasa y firmes, o con un personal trainer que se parezca a George Clooney, o el señor en persona (se prefiere).

viernes, 28 de junio de 2013

Eramos pocos y parió la abuela

Esto de estar absolutamente loca, tiene sus pro y sus contras. En este caso muchos pro, sin Mauricio por favor, y alguna que otra contra.
Abordar una histerectomía en un blog no es cosa fácil, pero como a mí lo fácil no me gusta,acá vamos.
La historia dice así.
Como todos sabemos la mujer está compuesta por cerebro, tetas y útero.
En mi caso, mucha teta, poco cerebro y un útero que no servía para nada. Hacía ya unos meses que mi doctora me había hablado de que empezara a pensar en sacarme eso que a las mujeres les sirve para albergar un niño, y a mí, para recordarme que no sólo no había salido ser vivo de ahí, sino que tampoco entraba nadie. Ni vivo ni muerto.
Allí partí con orden de intervención,(que debería haber sido psiquiátrica) a Osde a hacer los trámites.
Vale aclarar, que en 47 años no había conocido quirófano alguno.
Así, con absoluta inconsciencia de lo que estaba haciendo, me encaminé a lo que sería mi primera experiencia quirúrgica.
Días previos a la operación, todo el mundo me llamaba para preguntarme si estaba nerviosa. Y, no, nada de nada, una paz poco frecuente en mi... Mirá qué bueno! me decían todos, qué genial! A lo que yo respondía, porqué habría de estar nerviosa, si confío en mi médica, y esto es una pelotudez. Vas, te sacan el útero y en dos día estás en tu casa!! Además, con todos los quilombos que tuve este año, para mí, esto es como irme a un spa!! Error!!!
Y allí marché al Sanatorio de La Trinidad, como quién se ganó un pasaje a Río en pleno carnaval.
Cuando me dieron la habitación y me pusieron la pulserita, empecé a dudar si en realidad tenía taaaaantas ganas de estar ahí como pensaba. He aquí las ventajas de la locura...los locos no se acobardan jamás!
O sea....empervinoxada, con  bata, cofia y botas (que no combinaban, conste) me encaminaron dos camilleros divinos, al tan esperado quirófano.
Para mi sorpresa, eran muchos quirófanos uno al lado del otro, y yo pensaba, por favor que sepan a cuál tienen que llevarme!! Mientras todas las caras te miran, sonrientes, o eso suponés, porque en realidad tienen su boca detrás de un barbijo, y rezás porque estén sonriendo y no con una mueca de bienvenida a The Little Shop of Horror, escucho la voz salvadora que dice: noooo, acá no, esta va al 4 !!Y yo gritando acostada, sí !!! al 4, al 4, al que está mi doctora, mirá que a mi me sacan el útero eh, vine a eso, no a otra cosa!!
Y ahí entramos al quirófano número 4.
Divino todo, mucha luz, muy pulcro y limpio, cosa que me encargué de verificar, y todo el cuerpo médico dispuesto a desuterizarme.
Me pasan a la mesa de operaciones, y la señora, o sea yo, empieza a hacer las preguntas de rigor. A saber...está la doctora?, cómo me van a poner la anestesia? me van a entubar? saben que me tienen que sacar el útero, no? no hay mesa de operaciones para gordas? De esta me caigo, están seguros que está bien así? Qué hago con el brazo que me cuelga? Ven que tienen que conseguir mesas para gordas?? En este brazo me va a anestesiar? No, ponga en el otro. Me puedo ir?
Creo que ahí los médicos, se deben haber preguntado para qué carajo hicieron el juramento hipocrático cuando se recibieron. Más que hacerme una histerectomía, seguro preferían hacerme una traqueotomía. O en su defecto, alguno estaría pensando en hacerse el harakiri antes que bancarme dos segundos más.
Canalización hecha y el médico me dice, se va a empezar a sentir mareada. Yo, doc, no siento nada, no siento nada, no siento nada y de pronto me dicen respire y tac, pasé al mundo de los muertos en vida. Quién corno dijo que con anestesia no soñás? Yo tuve pesadillas! Se las puedo contar y todo! Porque  fue lo primero que dije cuando me despertaron, además de gritar me duele, me duele...
Mi habitación estaba en el piso de maternidad, por obvias razones, somos todas pacientes ginecológicas. Mis vecinos eran bebés. Santino, Guada, Felipe, Pilar,Vicky, Irupé, Lázaro y un par de marranos más que no recuerdo y prefiero olvidar.
Con morfina cada dos o cuatro horas, los escuché llorar a los pendejos toda la primera noche, la segunda y la tercera. A ver, ustedes ,que todos o casi todos tienen hijos, para qué mierda los quieren si los hacen largar los pulmones por la boca, desde el primer momento que nacen? Los pibes ni siquiera saben si quieren estar ahí. En su cabecita se preguntan, porqué me sacaron de donde estaba, quiénes son esos dos que me toquetean todo el tiempo, me besan, me lloran de emoción, y ellos a cambio les hacen una muequita que ustedes llaman sonrisa. Y en devolución ustedes les plantan en la habitación a las nonas, los nonos, los 45 tíos, con los 138 primos y todos los amigos íntimos que suman 345. Todos, en una habitación de 3 x 3 con calefacción a temperatura de 36º C. De verdad los aman o es simplemente algo que hay que hacer porque es lo que se espera? Piénsenlo bien...miren que esas bellas criaturas después de convierten en hijos que pasan factura...
Cuestión que mi primera noche post quirúrgica, me la pasé escuchando a Pilarcita llorar toooda la noche como si la estuviesen descuartizando, mientras yo, tirada en la cama intentaba dormir, con la sensación de que me habían colgado de los ovarios, dos enanos de cemento, que pugnaban por ver quién tiraba más fuerte, dolor de cintura porque parece que cuando te sacan el útero te retuercen el ciático, pidiendo morfina a señas, porque me prohibían hablar (otra vez Nano venía como anillo al dedo), y el peor dolor que haya soportado en lo que va de mi existencia.
Cómo? Y el spa dónde está? Callen a esos críos! Yo viene a pasarla bomba, no a que me duela y no dormir! Perdón si alguien considera que lo que voy a decir es apología de la droga, pero VIVA LA MORFINA!!! Enmorfínenme por el resto de mi vida!
Y para hacer la historia corta, el resultante es que llegué al sanatorio con un útero 12 centímetros de diámetro, tres de espesor , más de 8 miomas, y me fui, con una panza de 14 meses y medio de embarazo, con una faja elástica que ni siquiera la sostiene, y una cicatriz, que otra que Scarface.
Eso sí, de ahora en más con lo que ahorre en tampones e Ibuevanol, quizás pueda sacarme el pasaje a Aruba a que me apantallen y me hagan masajes.
Machos muchos dijo la partera!!! Y sí, parió la abuela.



domingo, 23 de junio de 2013

De la tierna infancia

El otro día recordaba un versito de mi infancia, que supongo fue clave en mi desarrollo, porque de otra manera no se podría entender el porqué de mi insaciabilidad (si señores, la palabra existe).
Dicho poema dice así:
Tengo, tengo, tengo,tu no tienes nada. Tengo tres ovejas, en una cabaña. Una me da leche, otra me da lana, y otra me mantiene,toda la semana.
Caballito blanco, llévame de aquí. Llévame hasta el pueblo, donde yo nací.
Honestamente no recuerdo si me lo recitaban en el colegio o en casa. Hete aquí la explicación de esta compulsividad desmedida por pedir. Ahora quiero todo lo que me fue negado por el reverendo facho racista que escribió esto para chicos.Les refriega en la cara que no tienen morfi, casa ni abrigo y encima por qué el caballo es blanco y no un zaino ?? Eh?
Y siguiendo con la línea pedagógica de los cuentos infantiles, también debo reconocer que mi fanatismo por los zapatos y los psicofármacos, tienen su raíz en ellos.
Pero este sí, gracias a la maravillosa y truculenta imaginación de mi querida madre.
Pepinucho Coliflor. Si lo hemos padecido mis hermanas y yo....
La mamá mandó a Pepinucho Coliflor a comprar a la verdulería, pero el travieso niño, encanutó la guita y se compró caramelos. En castigo, sus zapatos, lo hicieron caminar, y caminar, y caminar, hasta que Pepinucho Coliflor se puso a llorar. Y lloró tanto, tanto, porque le dolían los pies, que los zapatos le dijeron: nosotros te dejamos descansar, si prometés no volver a desobedecer a tu mamá. El chico juró que se portaría bien de ahora en más, y los zapatos lo dejaron volver a la casa.
Conclusión, las tres niñas, llorábamos como marranas, pidiéndole un poco de piedad a mi vieja.
Ahora entiendo muchas cosas sobre mi. Una, es que, por éste cuento, que cuando paso por la vidriera de una zapatería, escucho una voz que me dice: Elizabeth, comprame...llevame a tu casa...No es la esquizofrenia, son los zapatos parlantes!!!
Y la segunda, es que mi adicción a los caramelos y la fobia al ejercicio físico, es en revancha de todo lo que los zapatos de mierda le hicieron caminar al pobre chico. Tomá pa vos mamá!!
La medicación psiquiátrica, llegó de la mano del hombre de la bolsa, amenaza constante si no me iba a dormir, de mi santa abuela Esther, a la que amaba, pero que de pedagogía no sabía mucho.Obviamente, abuela materna, sino, de dónde iba a sacar semejante creatividad mi madre?
El porqué de llevar encima siempre alcohol en gel en la cartera, se lo debemos a mi queridísimo primo, que me perseguía por todos lados diciéndome: sos una mocosa impertinente carcomida por los gérmenes patógenos de la ignorancia. Yo lo único que entendía eran gérmenes patógenos, de lo demás, no tenía idea de qué me hablaba. Sabía que significaba la palabra ignorancia, pero mi falta de comprensión, se lo adjudicaba a que en los veranos con la cabeza llena de piojos, mi amorosa madre, me sentaba al sol, con la cabeza envuelta en un trapo con querosén, para matar las liendres. Demás está decir que me mató algo más que los piojos....las neuronas, y de milagro no a mi.
No, si he tenido una infancia inolvidable, llena de estímulos sanos, y de inyecciones de positivismo.
Pero vale culpar a los padres cuando uno ya es un mayor responsable? No, por supuesto que no, pero tengo una factura que pasarles, de unos cuántos miles de pesos en terapia.
No pretendo dar lástima, ser graciosa, y menos inteligente. Hoy soy lo que soy, gracias a los hermanos Grimm, mi abuela Esther y mi amadísima madre. Sin desmerecer a las historias de guerra y hambre de mi viejo, y al fantástico sarcasmo del genio de mi abuelo.
Soy lo que soy, no tengo que dar, excusas por eso, pero las doy. Soy producto de una amorosa familia y de mí misma. Graciadió!




sábado, 22 de junio de 2013

De cuentos infantiles está sembrado el camino a la locura.

Quiero ser bailarina clásica, andar con tutú por toda la casa, caminando en puntas de pie, porque dicen que así parecés más delgada. Y de paso, explicarle a mi vecina de arriba, que con los zapatos de plataforma, jamás llegará a ser Maia Plisetskaya.
En mi caso, en vez de bailar el Lago de los Cisnes, bailaría el Charco del Surubí, que no será tan delicado, pero es seguramente mucho más rico.
Quiero deshacerme de mí misma, porque según Moris, de nada sirve, escaparse de uno mismo, pero no habla de deshacerse con lo cuál, me habilita para contratarme un sicario.
Quiero entender el Juego de la Oca. Qué carajo es el Juego de la Oca? Yo me quedo con el Juego del Linyera, que está más acorde con los tiempos que corren. (El juego del linyera existió en el año del 76, y me fue regalado por mi hermana de 16, en representación de mis padres, que no estaban para el día del niño) Toda una visionaria mi hermanita, que supuso que si yo tenía inclinaciones artísticas, me iba a morir de hambre, por lo cuál, era mejor prepararme desde niña.
Quiero una felicidad que no se cague de risa como la de Palito Ortega, porque para conseguir la felicidad, el camino es duro y no hay ja ja ja que valga!
Quiero un taller en Montmartre, un departamento en Saint Germain, una habitación en algún hotel de Place Vendôme, o en su defecto un rimmel de Lancôme. ¿Viste cómo vamos bajando con las exigencias no? Creo que a esta altura me conformo con que el rimmel venga acompañado del linyera.
Quiero poder acordarme lo que quería, y lo que no quería también.O, quiero acordarme y punto.
Quiero ser capitana de mi propio barco, para andar a la deriva sin ser perseguida por los piratas del asfalto, del mar y del gobierno.
Quiero ser menos crédula y más mala. Quiero ser Cruela de Vil, y tener 101 dálmatas de peluche y hacerme un tapado ecológico.
Quiero El Grito de Munch, que hoy vendría a ser casi mi autorretrato. Entre esa cara y la mía, no hay muchas diferencias.
Quiero ser finalmente, querida, querible y queriente, palabra que no existe según la Real Academia Española, pero que acabo de inventar porque soy así de creativa y porque lo digo yo. No, no soy caprichosa, sólo parece...

viernes, 21 de junio de 2013

Los 47, entre el cielo y el infierno

Dios existe y se me apareció un 20 de junio.
Qué placer es ir a un cumpleaños y no ser la más vieja, sino estar entre las más jóvenes de la velada!
Se explica de esta manera: de los mayores, yo era la menor, y los jóvenes eran mis sobrinas, con lo cuál de algún modo, yo me podía ubicar entre los más chicos de los grandes. Eso es la gloria!!
Al fin una fiesta en dónde la conversación gira en torno a las medicaciones, enfermedades, psiquiatras, y demás yerbas!Eso es diversión señores!!
Ya no más, ¿dónde hacemos la previa, cuál es el trago de moda, qué te vas a poner esta noche, a qué boliche vamos? Porque las respuestas no me son ajenas! Para nosotros, los de 47/57, la previa es tomarnos la pastilla del colesterol, el Rivotril, la de la presión, alguno tendrá que tomar para la próstata y quizás alguien se clave un Alplax. El boliche es el bar de la esquina en dónde el trago de moda es el café con leche, agua o a lo sumo un Cachamai, y lo que nos vamos a poner, es el pijama para ir a dormir! Pepepepe pepepe pepe pepe...
Hay placer más grande que estar entre tus congéneres y deleitarte pensando que hoy seguramente, vas a conocer síntomas que no sabías que existían, médicos que te van a recomendar por si las moscas, nombres de pastillas que jamás habías escuchado nombrar? Porque vos sos la más chica y todavía tenés mucho que aprender!!
Te sentís contenida porque todos tienen las mismas problemáticas que vos. Los hijos (yo no), los padres, el laburo, el ciático, los anteojos, etc.
Eso es vida!! O es vejez? Para el caso es lo mismo.
Ya no te sentís una extranjera en tu propio país, porque volviste a ser jóven entre los viejos!
Notás que de los caballeros presentes, ninguno tiene ya un 10% de canas y un 90% de color natural, sino todo lo contrario, y en algunos casos, ya no tienen ninguna de las dos, porque no tienen pelo.
Comprobás, extasiada, que el 98% de las mujeres presentes, no tienen cintura, y si la tienen bien que la disimulan. Que todas tienen alguna pata de gallo, y la queja común es: se me cae la papada. 
Y así es como te reconcilias con la vida....ya no sos la única que se hace el harakiri con el lápiz delineador de labios. Somos muchas, y con el tiempo seremos muchas más, porque la vida se ha extendido a límites insospechados.
Y entonces, te vas a dormir feliz, sabiendo que allá afuera, en el mundo exterior, hay miles de pendejas/os a los que el futuro le depara el mismo destino que el tuyo.
Resentida yo? No, proyecto de vieja chota no asumida!!