martes, 11 de febrero de 2014

Revuelto de quieros

Hace mucho que no quiero, y me parece que va siendo tiempo de empezar a desear nuevamente.
Como siempre me dijo mi madre, vos pedí, que el NO ya lo tenés asegurado. Esas palabras marcaron mi vida negativamente. Por eso pido y pido al pedo.
Hoy quiero la lista de deseos perdidos. Los que perdí allá lejos y hace tiempo, y los recientemente extraviados. Quiero el reloj de Armando Manzanero, que no marque las horas, porque voy a enloquecer. Sé que no es cosa de otro mundo, pero un poco más de locura y me internan de por vida. Y eso no queremos. A nosotras nos gusta andar locas pero libres.
Quiero un cuadrito de Picasso para colgar en el techo de mi dormitorio. Así cuando me voy a dormir, por las noches, le rezo para que me regale un poco de talento, y quizás por la mañana despierte contenta y pintando.
Quiero un necessaire con hilo, aguja, tijerita, botones, dedal, alicate, lima, peine y el espejo de la madrastra de Blanca Nieves, para que me diga que soy la más linda. Para lo contrario, ya tengo a la vida misma y un espejo en el baño.
Quiero un planeta de uso exclusivo para gente pava. Como Babia ya existe y está llena , éste se llamará Nabeando y sólo entrarán gente como Marley, Karina Jelinek, Barbie Simmons,  Mirtha Legrand, Ivo Cutzarida, Guido Kazcka, Luciana Salazar, Mariano Iúdica, Mauricio Macri, Axel Kicillof, Kunkel, Lilita,D´Elía, Chiche Gelblung, Moyano, Moreno y algunos pseudo filósofos contemporáneos y demás actores de la realidad económica y social.
Para ver el planeta hay que usar anteojos 3D, o en su defecto un casco de astronauta, para no afectar ni tu vista ni tu psiquis. Vendría a ser como un eclipse solar, mucho más dañino a la salud humana, de los humanos verdaderos. Los de Nabeando, han dejado de ser seres pensantes hace años.
Quiero un par nuevo de pies, porque los que tengo me duelen, aún con plantillas chinas. O mejor quiero ser un ciempiés, y de paso comprarme muchos zapatos.
Quiero el poder de Grayskull, no sé para qué, pero si He-Man lo quería, yo también. Porque yo quiero todo, y todo es mejor que nada. Si ya tengo el no, es que no tengo nada, así que vamos por todo que de golpe alguien se apiada y me dice que sí.
Quiero el raciocinio para diferenciar a los que me quieren bien de los que me quieren mal. Hasta el momento vamos 0 a 4 y me estoy empezando a enojar con mi raciocinio.
Quiero que mi vida sea interpretada por Clak Gable y Vivien Leigh, o mejor por George Clooney y por mí. También se aceptan para el casting a Richard Gere, Ralph Fiennes, Robert Redford así viejo, Paul Newman muerto, o Jeremy Irons.
Quiero mi cerebro intacto, mis neuronas vivas, mis arterias libres de colesterol, y mi ciático en estado.
Quiero volver a los treinta, cuando estoy pasando por los cuarenta y llegando a los cincuenta.
Alguien que amo me dijo una vez: el día que naciste, se escribió el día en que vas a morir.
Quiero la vida misma o la muerte misma, que de todas maneras, siguen siendo lo misma historia.



martes, 4 de febrero de 2014

S.O.S fantasma en Barrancas.

Ya asumida mi condición de mujer cercana a los 50, con aspecto físico incluído, me dediqué esta semana pasada, los siete días completos, a verificar que no existo.
Quiero decir, sí existo, pero no como ser humano femenino atractivo a los ojos de seres masculinos en la misma condición y no tanto.
Vengo a ser una especie de espíritu fantasmal que deambula por las Barrancas de Belgrano y alrededores, sin ser registrada por ojos libidinosos especialistas en mirar culos y tetas. Quizás porque mi culo está un tanto ancho, pero que no me miren las lolas, que siempre fueron como dos mapamundi, eso ya es algo preocupante.
Mi teoría sostenida en estos últimos años, de que pasados los cuarenta y cinco, sólo te piropean los de sesenta y cinco a ochenta, está derrumbándose.
¡¡Ni eso!!¡No me miran ni los viejos chotos! Creo que hoy daría cualquier cosa para que a un señor de ochenta y pico se le cayese la dentadura postiza, intentando abrir la boca para babearse al pasar por al lado mío. Pero no. Me miran como si no existiera. Miran a la de atrás, que todavía no llegó a los cuarenta y cuatro.
No hay hombres me dijo mi amigo el quiropracta del alma, reconociendo lo que le vengo insistiendo hace unos años. Ahora son todos trolos, hasta los viejos. Esa es la única explicación posible que encuentro.
¿Decime que aún estando como estoy, no soy digna de ser mirada por un señor sentado en la puerta del geriátrico? Parece que tampoco. Y eso que paso todos los días por ahí, los miro y les sonrío. Pero nada. A lo mejor están momificados y no me dí cuenta, qué se yo.
Mientras andaba de observadora de la fauna local, tratando de terminar la tésis sobre mi tratado de cómo conseguir un hombre después de los cuarenta, noté que sí se han formado algunas parejas, como diría Roberto Galán Z´L. Hay muchas parejas enwebeadas (llámese enwebeado a quienes se han conocido por métodos tecnológicos artificiales). Lo he visto con mis propios ojos. O sea, abona la teoría de que a la que no mira nadie es a mí.
¿Vos no tendrás muchas pretensiones? me preguntan. ¿No serás muy exigente? me dicen los que no me conocen. Los que sí me conocen de toda la vida, saben que si hubiese sido pretensiosa o exigente, jamás me hubiese casado con quién me casé, ni hubiera seguido cometiendo el mismo error las otras dos veces subsiguientes. Señores, si hay alguien que no tiene humos de diva, esa soy yo. Mi primer marido era parecido a Marty Feldman en la película El Jóven Frankenstein. El segundo a Groucho Marx, y el tercero a Larry de los Tres Chiflados pero más feo y malo.
Dicho esto, ¿ahora entienden por qué me merezco a George Clooney? Me lo gané por derecho propio y ajeno. Soy una santa que merece el cielo.
Volviendo al tema de mi espectralidad, es un hecho. De hoy en adelante, me pasearé por el barrio con una sábana y cadenas, para asustar a los hombres, así por lo menos logro que alguno se entere de que ando por acá.

martes, 28 de enero de 2014

Solicitudeando

Solicito a usted, que está leyendo atentamente y sin compromiso, tenga a bien averiguarme dónde han ido a parar mi niñez, mi adolescencia y mi juventud.
La madurez está viniendo sola, sin que nadie la haya llamado, y para qué mentirle, no es algo demasiado agradable. Conlleva, o contrae, demasiadas obligaciones y pocas satisfacciones, muchos problemas y algunas soluciones. ¿La mujer madura y el hombre reverdece? ¿O simplemente nosotras nos asentamos y ellos se vuelven viejos verdes?
Le pido encarecidamente, si sabe la respuesta, respóndame a la brevedad. Mi brevedad es tan breve, que en cualquier momento voy a olvidarme qué fue lo que le encomendé.
Los años pasan, se quedan un rato y se van. A veces se suceden rápidamente, otras con la lentitud de un caracol. En cualquiera de los casos, lo único que queda al final, es la baba.
Si ha visto por ahí mi cerebro un poco arrugado y le apetece devolverlo, le agradecería profundamente, si primero lo lleva a la tintorería de París y lo hace planchar. Luego pasa por la Sorbonne y le inocula un poco de sabiduría, la cuál se ha disuelto, aparentemente,con el correr de la vida . Quizás también, le haga falta una carga neuronal. Son seis pilas doble A. Le pagaré apenas haya comprobado que no es el mío.
Si se topa con mis ojos, que han perdido el encanto, no se asuste, sólo aléjese, porque no lo ven de cerca. Si fuese tan amable, le pone un par de lentes graduación 2.50 y con eso solucionamos las confusiones causadas.
Retomando con el pedido anterior que incluye mi cerebro, ¿podría usted pasearlo unas horas por el Louvre, el Pompidou, Musée Picasso o el D´Orsay? Cualquiera será bienvenido, ya que gracias al calor agobiante y las lluvias de enero, los recuerdos se han achicharrado y/o/u enmohecido.
Si por esas casualidades de la vida, se tropieza con mi boca, le doy varias opciones ,a saber: 1)le pone un gancho.2) La hace ojales y le pone botones. 3) La cose con tanza, hilo sisal, o choricero. 4) La sella con silicona, esa que no deja pasar el agua, 5) directamente le saca los dientes y no la deja comer.
Si en alguna esquina ha encontrado mis senos, llévelos con urgencia a la salita más cercana que encuentre de primeros auxilios. Necesitan oxígeno para poder incorporarse. No, no están caídos, sólo están desmayados. Sirve también un poquito de sal debajo de los pliegues, si no consigue levantarlos a upa.
Y por último, haga un pequeño esfuerzo más, sé que es mucho lo que pido...si le anda sobrando tiempo, dinero y ganas, ¿me regala un poco de imaginación, creatividad y lucidez? No las encuentro en el mercado blue.

miércoles, 22 de enero de 2014

Las vereditas de Buenos Aires tienen ese no sé qué

Caerte en las calles de Buenos Aires, tiene ése qué se yo. ¿Viste? No cualquiera cae con gracia, y seguramente no seré la primera en lograrlo.
Esta mañana calcé mis sandalias y me dije: hay un 98% de probabilidades de que hoy me estrole en alguna vereda de Belgrano. Y como soy una chica que hasta que no consigue lo que se propone, no para, lo logré. ¡Sí señores y señoras, pero no es todo mérito mío!
Macriylaremilputaqueteparió es uno de los grandes contribuyentes y el otro, esta moda del orto de las plataformas. ¿A quién carancho se le ocurrió que quedaba buenísimo reflotar la década del 70? ¿Tendrá que ver con esta vuelta nacional y popular? ¿Será que la mayoría de nuestros gobernantes son Vox Dei, Sui Géneris, , La Carpa del Amor, Los gatos, Sandro y los de Fuego y ya que volvimos, volvimos con moda y todo?
¿No fueron suficientes los esguinces sufridos por las minas de ésa época? ¿Acaso nadie se da cuenta que siguen siendo igual de espantosas o más, que en mi niñez? ¿Cuál es la ventaja de parecer más alta por un rato, si cuando te sacás esos mamotretos, seguís siendo la misma enana de 1,58 mts de toda la vida? ¿A quién vamos a engañar? Yo tenía una depiladora, Antonia, que en paz descanse, que me decía a mis tiernos 13 años: m´hija, altos, bajos, ¿qué importa? Si en la cama se acaban las diferencias.
No lo entendí hasta varios años después. Un poco lenta de entendederas venía la nena.(Una genia Antonia, la gallega, que tenía las frases más maravillosas para desasnar adolescentes)
De todos modos sigo pensando, que lo elegante , sexy y que te hace buenas gambas, son los famosos taco aguja y no estos zancos disfrazados de zapatos.
Pero volviendo al tema que nos atañe…Mi caída, si bien lo único que hirió fue mi orgullo, tampoco lo lesionó tanto.
Creo que otro de los factores desencadenantes, y la providencia de no haber quedado mi ego tan maltrecho, fue que en ésa esquina había tres jóvenes adonis, con pinta de forasteros, que estaban uno mejor que el otro. Y yo, que parezco boluda, pero no lo soy, aterricé bien aterrizada a los pies de los tres muchachos. La única cagada, es que George (en mi imginación) Robert Downey Jr. y Johnny Depp,  dijeron al unísono ¿señora está bien? ¡Señora tu abuela querido!
Gracias a D´s, mi reacción fue un poco más decente que lo que se me cruzaba por la cabeza, y me largué a reír, cosa que hizo que los tres relajaran y me ayudaran cuál morsa en barco de pesca, a levantarme. George estiró su mano, a lo que con la testarudez que me caracteriza, primero me negué, hasta que me dí cuenta, que con mi patético estado físico y esas plataformas de mierda, iba a ser muy difícil poder incorporarme. Así que tomé su mano, pero no fue como la Cenicienta, ni La Bella Durmiente, ni ninguna película romántica hollywoodense. No me convertí en flaca.
 Fue más bien, para ellos, la buena acción del día: ayudemos a la vieja que se cayó. Lo que se dice toda una mitzvá (para los neófitos en judaísmo, mitzvá significa justamente eso, buena acción).
Los jóvenes extranjeros, tendrán para contar de su paso por nuestro país, cómo vieron aterrizar un OVFI (objeto vetusto femenino inidentificable) en el medio de la calle.
Por suerte no dejé un círculo y ahí volverán a crecer las baldosas algún día. O eso creo.


viernes, 17 de enero de 2014

Volveré y seré millones de Bridget Jones.

Bridget Jones, la vuelta. Así se llama el libro que compré para que sea mi próxima lectura de verano.
No leí ni siquiera la contratapa. Sólo abrí una página al azar y decía: Día no sé cuánto, 78 kgs.
Listo. No hacía falta que leyera más. Soy la BJ argentina. Con la minúscula diferencia de que Bridget se acostaba con Hugh Grant y terminaba de novia con Colin Firth. Cualquiera de los dos está mejor en comparación a lo que remotamente fueron mis maridos y parejas. ¡Así no vale!
Parece que en esta tercera entrega enviuda y se lanza a las redes sociales. Yo viuda no, no sé si decir lamentablemente, pero de redes sociales te sé más que cualquiera.
Empecé allá lejos y hace tiempo con el ICQ y con eso ya te dije todo. Vieja redera, si las hay, aún cuando suene como el culo. ¿Cuál querés? ¿Cuál te gusta? ¿Jewish Café? Muy religiosos. ¿JDate? Muy pelotudos, salvo uno que no me da bola. ¿Match.com? Nada que se pueda llamar decente. ¿Meetville? No duré ni un día.¿Twitter? No lo entendí. ¿Facebook? Sólo como ventana al mundo.¿Zonacitas? No me dió confianza. ¿Singlesclub? Suena a swingers y todavía a tanto no llegué.¿Delacole.com? Mejor ser goy. Ahora estamos probando, ya saben, yo y mi otro yo, Tinder. Aplicación sugerida por otra amiga bloggera e igual de soltera, pero mucho más inteligente. El hombre más lindo que encontré y con el que tenemos mucho en común, justamente es primo de ella y amigo mío, por ende ella no puede porque sería incesto, y yo lo quiero demasiado como para cagarle la vida.
Bridget Jones no tiene derecho a quejarse en un libro. Si analizamos los motivos, uno, por los antes expuestos Grant y Firth. Dos, porque vive en Londres, y si vivís ahí, no podés bajo ningún punto de vista, quejarte!!. ¡Te reto a que vengas a Buenos Aires y ahí decime quién tiene derecho a protestar! Tres, porque en UK encontrás ropa para todos los talles, así que no me jodas.
Si en la próxima película le ponen de galán a George Clooney, entonces se va a armar quilombo.
Con lo dicho, nos damos cuenta que nuestro humor en el día de la fecha no es el mejor. A soltera con historias no me va a ganar ninguna Reneé Zellweger que engorda y adelgaza como si fuése tan fácil, sólo para hacerse pasar por una como yo y encanutar unas decenas de millones de dólares, que dicho sea de paso, me doy cuenta ahora, me corresponden en cotitularidad de vida.
Así que expeditivamente pasemos a los pedidos.
Quiero el nutricionista de la mina, que me haga adelgazar sin sacrificio. Quiero el diario de Bridget Jones, para escribirle algunas páginas de las mías. Quiero a Colin Firth, a Hugh Grant y a George obviamente.
Y tengo otros quieros que no tienen nada que ver con el resto. O sí, no sé. Qué se yo. Como siempre, no tengo idea.
Quiero tener los ovarios para saber que la vida pasa y no deja nada. Quiero el poder de decisión sobre mí misma, sin pensar tanto en los demás y en el futuro incierto.
Quiero vivir en los campos de Van Gogh, entre esos amarillos y azules que nunca más nadie pudo recrear. Quiero ser un Botero, y estar colgada siendo admirada y no criticada por las redondeces.
Quiero navegar un rato a solas en mi cerebro, para descubrir qué es lo que funciona mal y revivir algunas neuronas que han comenzando a morir.
Hoy no quiero ser la que soy, sino la otra que sería si no fuese la misma de siempre. Quiero el Norte mirando al Sur, y las constelaciones en el Este. El Oeste no me gusta mucho, vaya uno a saber porqué.
Quiero entender lo que quiero, aunque prefiero seguir sin saberlo porque si no, la vida sería muy aburrida. Y por último,por el bien de todos, quiero recuperar el humor perdido en algún momento del día.



sábado, 11 de enero de 2014

48, il morto chi parla

Ya transitando el último día de mis 47 años siento, como siempre y en todos los aspectos de mi vida, una gran ambivalencia. O sea, nada nuevo.
Siendo desprendida como creo que soy, no entiendo porqué me cuesta tanto despegarme de los 47. ¿Qué? ¿Le tomé cariño de golpe al número impar? Si durante toda mi existencia tuve la certeza de que los impares eran de mala suerte, cosa que comprobé este 2013, ¿resulta que ahora los amo y me niego a dejarlos partir? ¿Me habré vuelto una idishe mame, que me cuesta tanto largar a los añitos a que hagan su vida, no sea cosa que después tenga el síndrome del nido vacío? Oy vey! ¿Fueron años de sangre, sudor y lágrimas, para verlos crecer a lo largo y más a lo ancho, para ahora, así como así, decirles adiós? ¡No, no y no! ¡No quiero! ¡No quiero crecer más!
Habíamos hecho un pacto. ¿Era con Dios o el Diablo? No me acuerdo, pero no importa. Yo me comprometía a ser una inmadura toda mi vida, si a cambio me estancaba en los 40 redondos. ¿Para qué sigo cumpliendo con mi parte, si ellos hace 7 que no cumplen con la suya? ¿De quién es la culpa? ¿Del chancho o del que le da de comer? No pregunten quién es el chancho…
El día que cumplí 40, una amiga me dijo: vas a ver que ahora, estás más allá del bien y del mal, te cagás en todo. Y tenía razón. Con la pequeña diferencia, que no me dijo, que cuando llegás a los 48, te cagás, pero encima.
48, il morto chi parla.  ¿Será que es lo mismo que estar muerto pero vivo? Digamos, seguís respirando pero es como si no existieras.
Los niños te miran con cara de susto cuando les hablás, porque te ven grande. Para los pendejos sos una vieja chota, porque ya ni entrás en la categoría de me cogí una veterana. Veterana sos a los 33.
A los 40 sos mayor y te miran los de 60, y vos como eso todavía te parece algo exótico, salís.
A los 48 (no me jodan, es lo mismo que 50) te piropean los de 75 para arriba, si es que no se les caen los dientes al abrir la boca. Uno de tu edad, es una utopía. O están casados, o están con esas trolas de 30. Sí, porque cuando estás llegando a los 50, las de 30 pasan a ser el enemigo número uno.¡Otra que la celulitis! La celulitis es tu mejor amiga al lado de una mina de treinta y pico.
Así como cuando éramos pendejas íbamos de levante a los boliches, y agarrábamos muchas veces, lo que otras dejaban suelto, entre los 60 y los 70, iré a la puerta de los cementerios a levantar viudos, si es que no están seniles o cerca del arpa. Dientes seguro que no tendrán, y es muy probable que yo ya no tenga ni ganas de tocar ni de que me toquen, con lo cuál, parece que ahí está mi oportunidad de encontrar la llave de la felicidad, o del mausoleo.
Sex and the City y la puta que te parió! ¡Y lo mismo para vos, Comer, rezar, amar!
¡He recorrido el mundo entero y nada! ¡Sólo comer!
Cualquiera podría decir que soy una resentida. No señores, no estoy resentida, cumplo 48 años en 24 horas y en todo caso, estoy deprimida. Pero resentida, jamás. Las capricornianas no nos resentimos nunca, nacimos de mal humor, nada más.
En pocas horas más voy a festejar que me convertiré en una vieja solterona, sin hijos, sin marido, sin pareja, sin actividad aparente, ni física ni neuronal, sin candidato a la vista y sin vista.
Esos que te felicitan y te dicen, ¡qué bien!¡Estás en la mitad de tu vida! NO, no estoy en la mitad de mi vida, porque dudo mucho llegar a los 96, antes me suicido. Imaginate si a los 48 soy así, lo que puedo llegar a ser con más de 90. El Guasón plastificado, con el cuerpo de María Martha Serra Lima y la ironía de mi zeide Salomón. ¡Dios no les permita cruzarse en mi camino!
Y si siempre pido porque sí, hoy voy a pedir tres deseos porque es mi cumpleaños.
Quiero tener 40.
Quiero tener 30.
Y quiero a George Clooney envuelto para regalo con una Nespresso bajo el brazo.








martes, 31 de diciembre de 2013

Japi ñu ier 2014!

Acá estamos las dos, mejor dicho las tres, yo, mi otro yo y mi vieja. A punto de festejar que se va un año de mierda y llega otro que todavía no sabemos qué nos depara. Seguramente nos deparará otro año de mierda, pero le ponemos todas las fichas a que va a estar bueno. No como Buenos Aires.
Vamos a hablar nosotras dos, porque no vamos a poner en boca de mi madre, cosas que ni siquiera se imagina que su hija escribe. Gracias a Dios todavía sabe que tiene hijas, lo que no tiene idea es que somos cuatro. No sabe que toda esta semana estuvo conviviendo con una que en realidad son dos. No quiero asustarla, viste? Este año la pobre ya tuvo bastante.
La trajimos a un hotel cinco estrellas, diciéndole que eran vacaciones, cuando en realidad, lo que hicimos fue escaparnos de los festejos añonuevescos.
Mi otro yo se niega a tirar cañitas voladoras, y yo, me niego a todo. Hasta me niego a lo que no debería negarme. Pero soy así, negadora de alma.
El hotel muy lindo, sin mosquitos, con algún que otro moscardón, y un par de abejorros y sin ningún caballero a la vista. Eso sí, infestado de niños. Niños parlantes. Altoparlantes. Megáfononiños se llaman ahora, que no sólo hablan, gritan, lloran, juegan, se caen, se lastiman y vuelven a llorar, que también nadan como renacuajos en una pileta no apta para 136 habitaciones y 5789 angelitos de dios, dejándola hecha un caldo de cultivo para infecciones de todo tipo y factor, diría Sheldon Cooper.
Y estas criaturitas vienen con padres incluidos. Que son tan parlantes como sus vástagos, y terminas enterándote que a una las lolas le quedaron mal, y que está arrepentida. Y vos tenés ganas de decirle, ¿a mí qué carajo me importa? Por lo menos tus tetas miran para adelante y no hacia abajo como las mías.¡Andá a quejarte a otra pileta! ¡Acá sólo se aceptan Adelaidas!
Por suerte para mi, también hay toda clase de fauna marina. Sirenas hay pocas, algún que otro bagre, pez globo, abundan los lenguados y casi no hay orcas. O sea que la única ballena franca soy yo. Gracias a dios. Digo, por lo de franca.
El hotel está situado en Nordelta, que vendría a ser el Universal Studios autóctono. Todo parece de cartón pintado y la sensación de que en cualquier momento te desmontan la escenografía.
La habitación muy linda. Para discapacitados. Posta. El inodoro tiene un metro treinta de altura, la bacha está al lado de la ducha, que no tiene mampara ni cortina, con lo cual abras la canilla que abras te empapas. No sé porqué la gente supone que los discapacitados necesitan regarse,pero no lavarse el tujes. El bidet inexistente.
El primer día no había aire acondicionado, lo arreglaron. El segundo día, no teníamos agua caliente en la ducha, lo arreglaron. El tercero se cayó el rosetón de dicha ducha, sin matar a nadie, lo arreglaron. El cuarto, recién habilitaron la pileta al mediodía, asunto solucionado. Hoy es el quinto, veremos qué pasa. Mañana sexto a lo mejor nos depara algún nuevo problema, y el séptimo día, como Dios, sin pecar de blasfema, espero descansar.
Mientras, mi vieja lee y se afana el diario del desayuno.
Abajo todos festejan la llegada del nuevo año,  y aquí estamos, las tres, en la habitación. Una durmiendo, la otra escribiendo, y mi otro yo puteando, porque el iPad hace lo que quiere.
Así que es hora de hacer los pedidos del 2014 antes de que me convierta en carroza.
Quiero los zapatos de Cenicienta y una calabaza que se transforme en Mercedez Benz. Un tipo que la maneje, y no haya sido una rata previamente, ni lo sea posterior o eternamente. Si se puede parecer a G.C mejor, si no, gordito y pelado también se aceptan.
Quiero seguir siendo quien soy. Quizás un poco menos quien, y un poco más soy. Los quién cotizan en toneladas, los soy en quilates. O sea, quiero ser un diamante en bruto.
Quiero un año que empiece bien y termine mejor.
Quiero un lago lleno de barquitos. No sé para qué. Sólo porque salen bien en la foto de fondo.
Quiero lo imposible de querer, como el retorno del más allá.
Quiero un viaje a las estrellas, infinito, perderme en la Vía Láctea sin tener intolerancia a la lactosa.
Y por último, LOS QUIERO.
Feliz Año Nuevo.

















miércoles, 25 de diciembre de 2013

Dios aprieta, no ahorca, pero te ahoga.

Esto de ponerte a festejar Navidad siendo judío, tiene sus severas consecuencias con el de arriba.
Digamos, el Padre y mi papá desde donde esté, no quieren que nosotros festejemos el nacimiento del Niño, porque somos los mismos que lo liquidaron en la cruz. En definitiva, juntarte con la familia, el 24 a la noche trae aparejada la ira divina, que se traduce en: te salto los tapones del edificio. Pero no de todo el edificio. Sólo de algunos pisos. Coincidentemente, los departamentos de los judíos. Las teorías conspirativas del Mossad y el FBI, dirían que no fue casualidad, sino, un atentado contra parte de la comunidad que no respeta lo kosher porque está caro, y adora los becerros de oro, dado que el oro está subiendo y no es cuestión de andar perdiéndose los boinos negocios por una cuestión de religiosidad mal entendida . O sea, somos los goy de la comunidad judía. Herejes merecedores del peor de los castigos: que te corten la luz, dos minutos antes que lleguen los invitados.
Si de por sí mi familia está loca, sin luz, no les cuento lo que somos. Sentados alrededor de la mesa, cuál última cena, porque éramos 13, volaban de un lado al otro, los knishes, sambusas, matambre kosher, vitel thoné, ensaladas varias, tartas light, pan dulce, helados, champagne y gaseosas, todo al grito de memuerodecalor, nopuedeserquesecortelaluz, laputamadrequelopariópaísdemierda, quéhacemosahoraconmamá, llevátelavos, noquesequedeentucasa, mequieroiralamierda, y así,seguíamos opinando sobre cómo debería terminar la velada.
Edenorylaconchadesumadre, no te atienden un teléfono ni por servicio de emergencia. Así, nos unimos en comunión con los miles y miles de argentinos que hace días están sin luz. Esto de que el Papa Francisco sea tan ecuménico, despertó en mí, y en parte de los concurrentes, la conciencia colectiva solidaria. Morfando cuál cerdos, tuvimos un momento de reflexión, pensando en los pobres de verdad, que no tienen luz jamás, ni agua ni nada que se le parezca a una vida digna, y menos que menos, comida en un plato. Así que pronto dejamos de quejarnos de nuestro castigo divino, y pudimos finalmente terminar la cena en paz, decidiendo a quién mandábamos a crucificar. Obviamente al electricista que había estado esa tarde y seguro se mandó una cagada.
Pero como Jesús, yo he resucitado al llegar a mi casa, y encontrarme con mi amado aire acondicionado y el regalo de Papá Noel, que en recompensa por haberme portado tan bien durante 47 años, me dejó pasar el nivel 275 del Candy Crush. Eso se llama milagro de Navidad!
Así que ahora, para Año Nuevo, en el que vamos a festejar la circuncisión de Cristo, espero que D´s, tenga conmiseración por los que padecimos habiendo siempre pagado nuestros impuestos, y recuerde a quienes nos ponen a los argentinos en esta situación, y corte la luz en el Calafate, ya que no creo que se dejen cortar el prepucio.
¡Feliz Navidad Edenor, Edesur, Sra, De Vido, Capitanich, Kicillof, Moreno y el gabinete completo, que Dios se los lleve a la gloria y no los deje volver!


miércoles, 18 de diciembre de 2013

La calor me pone loca

La ola de calor que se cierne en estos días en el país, ha logrado freír los cerebros de algunos habitantes de la nación. El alerta naranja, no sirvió de nada para que estos mal llamados seres pensantes, se protejan de los efectos nocivos del deterioro de la capa de ozono.
A saber en el día de la fecha, he oído y leído cosas como las que paso a comentar.
"Para el Gobierno, los cortes de luz son por el crecimiento económico. Según Capitanich, la demanda energética crece porque más argentinos han accedido al empleo y por ende, a bienes durables como los aires acondicionados"
No sé si reírme o pegarle. Creo que optaría por lo segundo si tuviese enfrente a este híbrido nacido de la cruza de Palito Ortega con Antonio Banderas.
"Proponen que la Argentina dé asilo a los gays de Rusia e India. El activista por la diversidad sexual, Alex Freyre, dijo que el país debería ser embajador de quienes son ilegales en sus lugares por su orientación sexual".
Ok, juro que no tengo problemas con los gays, que vengan todos los que quieran. Pero me pregunto ¿no estaría bueno empezar por casa? Digo, ¿no sería genial que los gays y trans que vienen del interior del país, no tengan que prostituírse por no conseguir laburo? Ponele.
Además imaginate, si ya tenemos problemas de energía porque todo el mundo se compra aires acondicionados, si vienen millones de rusos e indios, ¿qué hacemos? ¿Compramos abanicos? Y eso es algo que se vende en el Barrio Chino, así que seguiríamos aumentando el crecimiento laboral y por ende económico, con sus consecuentes cortes de luz por exceso de consumo de energía. Y entonces deberíamos construír otro Yacyretá, y así seguiríamos creciendo energéticamente nosotros y el consumo. Todo se concatena con todo en este bendito país. Y como diría Soledad Silveyra, ¡adelante mis valientes!
Después escuchás a Rial, a Fantino, a Chiche Gelblung, Wanda Nara y la Xipolitakis y el combo de la cajita feliz está completo. Sin olvidarnos de la noticia más relevante del día: la reconciliación de las filósofas pos-contemporáneas Moria Casan y Sofía Gala. ¡Menos mal, porque no sabés lo mal que me tenía eso! Estuve a punto de pedirle una sesión extra a mi psiquiatra porque no podía dormir pensando en esa tragedia griega.
¿Me puse muy seria? Bah, yo no, mi otro yo. A mí últimamente, me importa poco y nada todo. Con lo cuál todo se convierte en la nada misma. Y de nada sirve. Eso, según Moris, es escaparse de uno mismo. Y como ya sabemos, yo me escapo y mi otro yo me trae de vuelta. No entendimos muy bien para qué. Yo quiero estar en Europa o en el Caribe, y mi otro yo, insiste en que me tengo que quedar acá, cagándome de calor, y hacerle el aguante a los compañeros de Edenor, Edesur y los de Plumas Verdes, que vendría a quedar en la con#@a de la lora. Porque es ahí a donde vamos a ir a parar todos algún día.
Con lo dicho y como cierre, haremos el pedido del día.
Quiero un verano con 26 grados constantes. Una reposera en primera fila en La Bristol frente a los lobos marinos. Lo único es que a lo mejor, la gente se pararía a mi lado para sacarse la foto, confundiéndome con los bichos de cemento. Aunque a mí, todavía algo de cuello me queda.
Quiero ponerme un conchero y bajar las escaleras del Lido de París como Josephine Baker.
Tener cintura de avispa para volar por el mundo y esparcir el polen de mi sabiduría (prohibido reírse). El aguijón no lo quiero porque soy alérgica a las picaduras, y con mi suerte, es probable que me la clavara a mi misma.
Quiero ser la musa inspiradora de un Chagall, o de un Picasso, y no ser una musaraña en la casa de Marc o Pablo. Si tengo que elegir, elijo quedarme en la casa de George C., como musaraña, araña pollito, o babosa de jardín. Con cualquiera de estas opciones, mínimamente sabría quién soy, gracias al jardinero o al servicio de desinfección domiciliaria.
Quiero el Taj Mahal. Necesito hacer natación, por mi hiperlordósis, y nada mejor que unos cuántos largos en la pileta de entrada.
Quiero el País del No me Acuerdo, porque la memoria ya me falla, y ahí sería Reina aunque sea por un día, ya que al siguiente no me acordaría de nada.
A mi otro yo, la calor la pone pedigüeña. Sabrán comprender.


miércoles, 11 de diciembre de 2013

¿Feliz Año Nuevo?

Y llega otra vez, mi otro yo, esta vez para instalarse, por un trimestre por lo menos. Aparece cuando menos la necesito, o podría decirse, que no la necesito a menos que aparezca. Seamos honestas, viene cuando creo que no quiero, y se queda hasta que se le da la gana. Nunca la echo, porque soy muy educada. Si tengo visita, aunque inesperada, yo la recibo con cara de tujes, pero la recibo igual. Así me enseñaron generaciones y generaciones de madres, abuelas, tías y tías abuelas judías.
Le pongo una sonrisa impuesta, le doy una palmadita en la espalda, y por más sutilezas que tenga, no logro que se vaya hasta que se le cante. Le doy unos knishes, un tei mit limene, y si me sobró leicaj de miel, se lo ofrezco con la excusa de que endulza la vida.
Calculo que su inteligencia, la de mi otro yo, se entiende, debe estar un poco por encima de la mía, ya que intuyo, aparece en momentos cruciales de mi vida, como por ejemplo, fin de año.
¿Quién le dijo al mundo, que toda la humanidad es feliz con la llegada de la Navidad, Hannuka , Año Nuevo y mi cumpleaños?
No festejo el nacimiento de Jesús, porque sería una dicotomía, que si los judíos lo matamos, festejemos que nació. Soy retorcida pero no tanto. Podría, digamos, festejar la muerte de un ex cuñado, por ejemplo, pero no la de Jesús que no me hizo nada. Eso habla bien de mí y de mi otro yo, porque en algún punto de nuestra locura, tenemos cierta coherencia.
Todo muy lindo, todo muy bien, pero, ¿por qué debo festejar que tengo un año más de vida, cuando en realidad, cada año que pasa, tengo uno menos? No soy Benjamin Button que cumple al revés.
A mi no me cae bien estar por cumplir 48 años, y a mi otro yo, ni les cuento. La gente te llama y te saluda, como si te quisiera, cosa que si analizás detenidamente, no es verdad.
Decime vos, reverendo hdp, qué corno me llamás para desearme un feliz cumpleaños, si lo único que está pasando acá, es que cumplo más y vivo menos? ¿O desde cuándo cumplir años te hace más jóven? Ni que hablar, cuando te recuerdan que ya pasaste la "mitad de tu vida".¡Ah,sí! ¡Qué felicidad! ¡Ahora en vez de quedarme por delante treinta años, me quedan veintinueve! ¡Festejemos! Eaeapepe!!
La tasa de suicidios sube en cada festejo de fin de año. No voy a ponerme en Jim Jones, pero la verdad es que nadie se suicidó porque yo cumplo años, salvo mi anterior otro yo. Este que vino a visitarme, es nuevo.
Así que el quiero de hoy, vendría a ser una cosa por el estilo: Quiero quedarme en los cuarenta y ocho, ni uno más ni uno menos. El cuarenta y siete, será de ahora en más, mi número de la mala suerte.
Quiero un calendario juliano, azteca, maya, lunar o cualquiera que no sea el gregoriano.
Quiero un febrero con 32 días en vez de 28 o 29, porque eso te alarga la vida y trae suerte, según Mirta Legrand.
Quiero lo que siempre quiero y después no. Quiero un Judas que me niegue tres veces, y se venda por un puñado de dinares. Los dinares no se devaluaron como el peso, por ende, seguiré valiendo mi peso en oro, y es algo que le conviene mucho a quien vaya a venderme. Todos los días subo, como dicho metal.
Quiero un Mundo Marino que me acepte como soy, mitad sirena, mitad ballena. Ustedes armen el rompecabezas y decidan qué parte quieren arriba, y cuál abajo. Yo sugeriría que la de sirena me la dejen arriba, porque en la cabeza de la ballena, no sabemos bien dónde están los ojos, y mis ojos, dicen, son lo más lindo que tengo.
Quiero ser Penélope tejiendo y destejiendo, esperando a mi Ulises que tiene la cara de George Clooney.  No me importa que venga ciego, encadenado o medio muerto, mientras sea George.
Quiero que me retiren la orden de restricción para hablar, mencionar, o acercarme al señor Clooney, porque mi otro yo se está volviendo loca y no sé cómo controlarla. A lo mejor con un Nespresso la calmamos. Descafeinado s´il vous plait.
Quiero mi isla propia, con palmeras sin cocos, arenas blancas y mar azul, sin Christian Castro, y de paso sin Fidel ni su hermano.
Quiero llegar al fin del mundo, mirar un ratito, y volver caminando despacio, porque nadie me apura.
Quiero la felicidad en frasquitos con gotero, para ir dosificandola de a poco, y no tener que internarme después por una sobredosis, porque para eso todavía no encontraron la cura. Encontraron la lo-cura.
Quiero esta locura que tengo, que no la entiendo, pero que me acompaña como fiel seguidora, a todos lados, sin cuestionarme, sin juzgarme y fundamentalmente, dejándome ser.