lunes, 8 de febrero de 2016

Mamysitter

Prefacio:
Amo a mi madre y no quiero ser mal interpretada. Este relato, si bien es bastante cercano a la realidad, no implica que de un modo masoquista, no lo esté disfrutando. Fue mi decisión y no soy ninguna santa. Sólo me considero una buena hija. Todo lo que aquí se escriba, no debe ser tomado al pie de la letra. Madre hay una sola, y no sé si la cambiaría. Hay peores.


Capítulo I:
Help, I need somebody help! Not just anybody, help!
Los Beatles nos dedicaron esta canción hace cincuenta y un años. O sea, uno antes que naciéramos. Como todos sabemos Lennon era un visionario. En abril del año 65 intuyó que Mother se embarazaría de nosotras y previendo nuestro destino, compuso Help. Lamentablemente, si bien fuimos la musa inspiradora, no cobramos regalías.
Tres veranos atrás, decidimos ganarnos el cielo, por lo cuál dedicamos una semana entera al año a vacacionar con nuestra queridísima madre que nos parió, que de otro modo se quedaría en casa cagándose de calor.  Por siete, le hacemos de enfermera, mucama, vestuarista, madre, hija y terapeuta ocupacional. No nos quejamos, simplemente nos arrepentimos.
Este año, la Crucifixión nos cayó en Carnaval aunque el Rey Momo no nos está clavando.
Llegamos al hotel, y nos pusieron la pulserita como la de las maternidades. No sea cosa que nos cambien a mamá por otra. A esta ya la conocemos de sobra, y no andamos con ganas de criar madres ajenas.
Mother o La Reina (de ahora en más ése es su nombre), tiene sus mañas. Todo debe estar en el orden que ella exige y en el momento que ella quiere. O sea, si en su casa quiere que le traigan medio tomate pelado, todo bien, pero que en el hotel pretenda que le traigan la rúcula sin el cabito, vamos mal. Así empezamos las vacaciones. Con la rúcula que tiene palito, el pan que tiene mucha sal, el melón que está duro, la cama que es muy alta, el aire que está muy fuerte, los chicos que gritan mucho y la tele que se corta. Esto, por mencionar sólo algunas cosas.
Nosotras tendríamos ganas de decirle algo, pero nos contenemos, admitiendo que nos parecemos bastante a la Reina, cosa que nos convierte en una Princesa insoportable. La única diferencia está, en que la rúcula no nos encanta, así que si fuese por nosotras, se podrían meter el cabito en el tujes, con rúcula y todo.
Siendo absolutamente honestas, debemos decir que si ella es feliz, nosotras también. ¿Querés poner la tele en TVMonde? Buenísimo, nosotras practicamos francés...¿Querés subir el volúmen a cincuenta y cinco? Ok, para eso nos trajimos tapones para los oídos. ¿Querés ir al baño trescientas cuarenta y cuatro veces en diez minutos? Genial, tenemos que hacer ejercicio nos dijo el médico...
¿Querés compartir el plato porque te resulta muy grande? Ni en pedo! No nos jodas. Hasta ahí llegó nuestro amor. No nos toques las papas fritas porque te cortamos un dedo por más madre nuestra que seas.
Mañana sacamos carnet de pileta. Ahí vendrán el : abrí la sombrilla, cerrá la sombrilla, corré la silla para acá, mejor correla para allá, hace calor, tengo frío, poneme protector, no tanto, acompañame a la pileta, pero no me mojes, quiero un cortado, mitad y mitad, un poco más de leche que de café, pero no lágrima, y una jarrita de leche caliente por las dudas.
Este año no tenemos, como el año pasado,a las madres del Rally Dakar para decirnos que les gustaría tener una hija como nosotras. Habrá que buscar entre los huéspedes del hotel quién nos levante el ego...No les pedimos que nos levanten otra cosa porque pesa.
Y aquí estamos, en el primer día de Geriatría I, aprendiendo lo que el día de mañana le enseñaremos a nuestras sobrinas, si pretenden heredarnos.




martes, 12 de enero de 2016

El 50 por ciento.

 Contra todos nuestros pronósticos,yo y mis otros yos llegamos a los 50. ¿Cuándo vinieron? Ni idea. Nosotras estábamos perdidas entre tanta pastilla, nos dimos vuelta y ahí estaban.
Los agarramos para no dejarlos tirados porque para algo nos van a servir. Nosotras te juntamos zapatos, carteras, camperas y años. Si se es compulsiva, se lo es en todo.
Por las dudas, para que no se pierdan, ya nos los pusimos encima. Uno por uno los cincuenta.
El tema es que no supimos distribuirlos correctamente, y ahí andan, haciendo estragos en nuestro cuerpo. Las curvas se convirtieron en rectas, los párpados en dos black out, los brazos en alas sin plumas y los pelos nos crecen en donde no deberían. Pero ahí vamos. Con la cabeza erguida y las tetas por el piso.
La madurez nos pegó raro. Por fuera somos eso que describimos, y por dentro unas pelotudas de 16. Sí, 50 dividido 3 (yo, mi otro yo, y el yo de mi otro yo) da 16,6666 para ser exactas. Tres boludas a falta de una.
Si hay algo que te traen los años, es ceguera. No importa lo que diga el calendario, ni el reflejo del espejo, en el fondo seguís viéndote como una adolescente... con 50 años. O sea, una vieja patética. Es triste, ya sé...Pero mirale el lado bueno...No hay Arjona cantándole a la menopausia. No creo que se atreva a tanto.
Por ahora no le estamos encontrando tanto beneficio a esto de haber llegado a la mitad de la vida. No nos replanteamos nada, porque de hacerlo, deberíamos admitir que nos hemos mandado cien cagadas por año y no es cuestión de venir ahora a asumir culpas. No lo hicimos nunca, ¿para qué ahora que estamos más cerca del arpa que del violín, no?
Pero a festejar se ha dicho, y a celebrar que todavía las neuronas nos funcionan. Sólo se cumple medio siglo una vez en la vida!
Hoy, a la hora de soplar las velitas, mis deseos serán, a saber: el espejo de la madrastra de Blancanieves, el cuerpo que tenía a los 30, y un novio que no supere el centenar de años.
Happy birthday to me!

viernes, 1 de enero de 2016

Las doce han dado y espero

Llegó! Después de convocarlo mediante sesiones espiritistas, el 2016 está acá!
Doce meses de mierda, salpicados con algunos días de felicidad, dieron la resultante de, por primera vez en nuestras vidas, esperar un nuevo año con ansias.
Todo llega, dicen, y a nosotras nos tocó a la vera del medio siglo. Tarde pero seguro. A las 00.00 del 1 de enero, NO lloramos.¡Milagro del niño Jesús! O de Moisés... o del vino rosé ...No sé, no importa, sea quién sea el que produjo el milagro, logró lo que ni el Foxetín en años.
Madre, hermana, sobrinas y amiga, cuál reunión de ninfas, amazonas o brujas, levantamos la copa y brindamos por un 2016 sin pálidas.
Noche de paz, noche de amor, pan dulce, champagne , tres cañitas voladoras del orto, y eso fue todo el festejo en el Barrio de Belgrano. Si hay crisis que no se note.
Como estábamos luchando con el corcho de la botella a la hora señalada, nos olvidamos de pedir los famosos deseos, cosa que pasaremos a hacer a continuación.
Doce son los meses del año, doce las campanadas de medianoche, doce serán nuestros pedidos.
1) Quiero que el puto HD de Cablevisión no me pixele los canales y pu.da v.r y es.u.char un pro.r..ma ent.ro sn cor.es.
2) Quiero que Ladristar me deje recibir llamadas sin que entren directamente al contestador. No vaya a ser que llame Shorsh y se encuentre con el número solicitado no corresponde a un abonado en servicio.
3) Quiero una varita mágica que me adelgace 20 kilos en 11 días. U 11 kilos en 20 días...O 20 kilos en 11 años...o 20 gramos cada 11 siglos...
4) Quiero que mi cuerpo aprenda la Ley de Gravedad que dice que todo lo que sube baja. En el año 82, supimos rendir bien Física de 4to año, pero nuestro organismo insiste en refutar a Newton, haciendo que todo lo que sube, siga subiendo.
5) Quiero ser la bailarina de Degás, el grito de Munch y la bruja Cachavacha.
6) Quiero que el forro que me hackeó la computadora, reciba la maldición lanzada:  quien se mete en mi sistema, será contaminado por el virus del herpes genital.
7) Quiero ser antes que pertenecer. Si bien pertenecer tiene sus beneficios, prefiero pagar cash, y seguir siendo del exclusivo club de Hago Lo Que Se Me Canta.
8) Quiero un sobre con brillantina, desparramarlo por el camino de ladrillos amarillos y amanecer en Oz.
9) Quiero un ramo de petunias, el tridente de Poseidón, y una cadena con eslabones de aire que me ate a tu cintura.
10) Quiero un pasaje a la estratosfera, en primera clase, y dar la vuelta a la Vía Láctea sólo para encontrarte.
11) Quiero un globo rojo, un acordeón con boina, un disfraz de indiecita, y las ramas del caucho de Plaza Francia.
12) Quiero doce deseos más, doce apóstoles, doce signos de Capricornio, doce de enero, y doce docenas de vidas para visitar los doce continentes que viven en mis únicas doce neuronas.


viernes, 18 de diciembre de 2015

Dealer de quereres

Ya sé. Me extrañaban. Yo no. No me extraño para nada.
Tras un arribo demorado, hemos llegado como cuando nos fuimos de España. Con una mano atrás y otra adelante. El Black Friday nos dejó culo p´arriba.
Tuvimos varias revelaciones en esas doce horas varadas en Miami. Una, la quetiapina sí hace efecto. Dos, somos capaces de resistir altísimas dosis de drogas prescriptas , tres, seguimos teniendo pánico a volar y cuatro, el desdoblamiento de personalidades dura lo que un suspiro. Nueve horas. Lo que dura el efecto de los psicofármacos. Yo y mis otros yos, nos separamos por un rato, y al aterrizar en Ezeiza volvimos a rejuntarnos como piara enjaulada.
Una semana con la cabeza llena de mocos, no nos dejó sentarnos a escribir. Bue, mocos...ahora se le llama así a la unineronalidad adquirida al nacer.
Llegamos justo para la asunción de Mauri, quizás fue eso lo que nos enfermó y no el aire acondicionado del avión.
Recuperarse de un viaje de casi un mes, lleva por lo menos un mes más. Esa es la excusa que nos pusimos para no hacer un carajo. Si bien el viajar es un placer, como dice Pipo Pescador, nosotras seguimos insistiendo en que es un trabajo que debería ser más que bien remunerado. Y más en nuestro caso, que nos exponemos a ser detenidas por la policía canina de los aeropuertos, al transportar dentro de nuestro organismo, altas dosis de Rivotril.  Nosotras te llevamos pasta como para abastecer a todos los panicosos de los vuelos mundiales. ¡Otra que Moria y el gramo y medio de cocaína! Nos, podríamos jactarnos, que en el caso de ser detenidas, nuestra condena no bajaría de los ocho años, dos meses, catorce días, quince horas, cuarenta minutos y veinticinco segundos. Por las dudas evitamos el Expreso de Medianoche.
Quizás la falta de deseo sexual que andamos experimentando por estos días, no sea a causa del estrés, sino a la sobredosis de tranquilizantes. Nos duerme todo. Hasta la líbido.
Con decirte que nos da lo mismo si Shorsh y Almohadina tienen hijitos o se toman todos los Nespressos del universo...
Estamos entrando en la etapa pre cumpleaños, navidades, fin de año y servicios afines. O sea, en la época de depresión masiva.
Ya que estamos y adelantándonos a nuestro cincuentenario, vamos a ir haciendo un par de pedidos, por las dudas que el doce de enero estemos tan empastilladas que no nos acordemos de nada.
Quiero bailar el minué en puntas de pie, para sentirme Maya Plisetskaya durante la muerte del cisne.
Quiero botas de caña alta para salir a pescar panaderos en el aire, un verano del 70.
Quiero el escote en la espalda infinita, donde se pierdan tus ojos durante el deshielo.
Quiero el sinsabor del olvido al dolor del desamor.
Quiero la insensatez de la adolescencia, la seguridad de los años vividos, a la decrepitud del alma.
Quiero la noche estrellada de Van Gogh y los acantilados de Escocia.
Quiero aparecer y desaparecer como por arte de magia, decir Hocus Pocus y que una moneda salga por detrás de mi oreja.
Quiero ser niña de nuevo, para poder seguir teniendo ganas de ser grande, y no ser una pobre mina añorando su juventud.
Quiero allá por el río Tajo y el toro Carambolas. Quiero a Vashington, Visky y Kavasaki y a la Babaiaga.
Quiero a mis muertos vivos, y a los otros que descansen en paz.
Quiero no querer tanto, porque de tanto querer se me parte el alma.





miércoles, 2 de diciembre de 2015

Black Friday o Black Frida

Bye, bye New York, aló Presidente. Porque Miami es Venezuela, Brasil, México, Puelto Lico, Honduras, Cuba y Argentina. Es la nueva República Bananera made in USA. Bueno, nueva, lo que se dice nueva, no es. Sí es la nueva Moscú. Mucho ruso y no de los nuestros. Estos son rusos posta. Vienen llenos de rublos mal habidos (dice la prejuiciosa). No te hablan una palabra en inglés, pero coparon la parada. Playa, bares, restaurantes, beach resorts, Louis Vuitton, etc. Los distinguís porque son blancos, blaaaancos. Como los que Luisito D´Elía odiaría.
Y entre medio de todos ellos, nosotras. Frida que cuaja bien con los rusos porque es blanca siberiana, y nosotras, que no combinamos con nada. Ni con las cortinas.
Tras una maravillosa, pero agotadora estadía en Nueva York, Miami se suponía iba a ser el paraíso del descanso. Niet. Hete aquí que niet.
Ocho días ocho de lluvia y viento. ¡Queremos nuestra plata de vuelta! ¡Devuélvanos Miami como lo conocíamos! El cambio climático no solo trajo a los rusos, también mucha lluvia.
Por ende, nuestros días transcurrieron entre el bondi y el shopping. O sea, del hotel al bondi, del bondi al shopping, de shopping al bondi, del bondi al hotel.
Bueno, también festejamos, como dice Frida, el Día del Pavo o Thanksgiving. Pero el mayor festejo fue el famoso Black Friday, que para nosotras, fue black monday, tuesday, wednesday, thursday y friday. Todo rebajado. ¿Cuánto querés? ¿El 50%?¿El 75% de rebaja? Era el deme dos de los argentinos en Miami del año 77. La gloria. Con decirte que hasta nos compramos zapatillas...ZA-PA-TI-LLAS.¿Para qué carajo queremos nosotras ese calzado inútil? Pero estaban baratas, y nosotras la palabra descuento la llevamos en la sangre. Y ni te cuento Frida. Labura en el Once, así que está acostumbrada a que le regateen, y tenía que poner en práctica lo que aprendió durante todos estos años en el Eleven.
Lo divertido era vernos todas las noches, pesando las valijas a ver si no nos habíamos pasado de peso en el equipaje. Creo que si no sacamos músculo, es porque definitivamente no tenemos. También entendimos porqué Frida no engorda como nosotras. Ella es experta en esos menesteres. Se la ve acostumbrada. Está para los próximos Juegos Olímpicos. Si se inventara la categoría, Frida traería la medalla de oro en Levantamiento de Valijas.
Buena compañera de viaje. Ya la estoy extrañando.
Como nos quedaba un día sandwich, decidimos venirnos a Cayo Hueso, o Key West. Madrugón a las 5 de la matina, salida a las 6 a.m. Cinco horas de viaje para llegar a Villa Gesell. Porque esto es Villa Gesell. Mucho hippie, mucha barba, mucho alcohol, mucho negocio de artesanías. La diferencia es que acá no hay gente joven. Son mayorcitos. Digamos...todos los que sobraron de Woodstock y no pudieron volver porque el porro no los dejaba orientarse, cayeron acá en Cayo Hueso.
Otra particularidad de Key West. Los gallos andan sueltos por la calle. Deben ser sagrados como las vacas en la India. Mañana averiguaremos.
Así y todo como nos quejamos, ya encontramos el reemplazo de Shorsh. El barman del puerto. Sólo por él nos quedaríamos a vivir acá. No tenía pinta de hippie y nos hizo un daikiri sin alcohol. Era asqueroso pero no nos importó nada, porque Shorsh II, así lo bautizamos, nos sonrió y nos habló!!
Tenía anillo de casamiento, pero siempre puede enviudar. No perdamos las esperanzas.
Y acá estamos, añorando Juramento, nuestra cama, el ruido de los bondis, los putos partidos en River...mientras disfrutamos del paraíso perdido en el tiempo, porque a nosotras no hay poronga que nos venga bien.

lunes, 23 de noviembre de 2015

Shop in the IUESEI

Últimas horas en Nueva York, como Cristina en la Casa Rosada.
Nos fuimos con la señora como presidente, y volvemos con el Mauri como jefe de gobierno nac y pop. En realidad no volvemos. Todavía seguimos de viaje unos días más. Hay que hacer acopio de fuerzas para los próximos cuatro años.
Y acá andamos...ñuyeorkeando.
Los cinco primeros días acompañadas por unos amigos, y los restantes por nuestra hermana de la vida. Estamos festejando los pre-50 y nuestros 41 años y medio de amistad. Como somos económicas, te juntamos los dos festejos en uno.
La muy guacha llegó para cagarnos al único hombre que nos hablaba en Ñuyork. El portero del hotel.
A nosotras nos veía y muy amablemente nos decía, "buenas noches señora, que descanse". Llegó Frida y el tipo ahí nomás le tiró un : "buenas noches mi reina". No. No tiene un título de nobleza, por si se lo están preguntando. Es Frida a secas. La adoramos, pero es nuestro karma. Tampoco podemos ir a por el conserje porque a él también ya lo sedujo, aunque es gay.
Pero vayamos a lo que nos compete. La Big Apple, la Gran Manzana. O la Big Mac.
Acá nuestro lema es: todo lo que se ve, se come, y todo lo que nos entra, se compra.
Los talles abundan en números insospechados, por ende, nuestras cachas andan felices por las calles de New York. Es como si nuestro universo de pronto se hubiese iluminado, como cuando Dios hizo la luz. Él creó las aguas y el cielo, y también H&M, Macy´s y Banana Republic. Sí señores, nos hemos vuelto creyentes. Somos devotas de San T.J.Maxx, de San Uniqlo de las Nieves, y Santa Diane Von Furstemberg de los Vestidos de Cocktail. Alabado sea Dior!
Así como los talles son extra large, los platos de comida, no lo son menos. Carmine´s es el paraíso del morfi. Con un plato de pastas comen cuatro flacos o dos gordos. Nosotras que somos más de tres, imaginate...
Los subtes. Ya tuvimos nuestro primer encontronazo con la boletera. Nos puteamos mutuamente, ella en un perfecto inglés, y yo en un excelso castellano antigüo. Pero llegamos a destino.
Nos movemos sólo con el subte 6. No te sabemos hacer combinaciones, así que todo lo que sea en línea recta, te conocimos. De Harlem hasta Wall Street sin escalas. Bah, hicimos las escalas para poder decir que conocimos algo de la ciudad y no sólo los túneles subterráneos y sus habitantes, los homeless que duermen parados o los que te miran y te dicen: ¿guat ar iu lukin maderfaker?. Por las dudas vos mirás al piso silbando bajito.
Hoy nos animamos y fuimos hasta Brooklyn. Cruzamos el puente caminando...(nota al constructor: es un poquito largo. Sacando 300 metros está bueno igual, y cansa menos)
Otra cosa. Acá la luz debe ser muy barata...Todo está prendido las 24 hs del día. Ta bueno para instalar el taller con los hornos...Si Tiffany´s tiene toda su fachada llena de lucecitas navideñas, ¿cuántos nos puede salir una horneada?
La única contra , es que estás en el mismísimo centro del universo. Con los ataques del ISIS en París, Nueva York está en alerta y nosotras en el medio.
Queríamos ir a Broadway a ver un musical, y dudamos un par de días, hasta que nos dijimos: má si, si volamos, que sea viendo El Rey León! Y allá fuimos. Meadas de frío y cagadas de miedo. Todos son sospechosos hasta que demuestren lo contrario...ah!¿No era así? Nos palparon, nos revisaron y nos metieron un dedo en el tujes cuando tuvimos que pagar las entradas. Nosotras sospechábamos de dos mujeres con pinta de unabombers, pero Frida nos decía: tienen esa cara porque están cansadas como nosotras! No las prejuzgues! 
Por las dudas nos alejamos, y nos sentamos al lado de un japonés que se la pasó tosiéndonos encima, y haciéndonos pensar si no hubiese sido mejor volar por los aires a morir en una guerra bacteriológica.
En fin, que nuestra estadía en New York, ha tenido de todo un poco. Nos convertimos en Pepinucho Coliflor, caminando todo el día. Hemos llevado nuestro inglés a niveles insospechados de incomprensión lingüistica, comimos sandwiches de pastrami, cupcakes y cheesecakes a reventar. Subimos al Top of The Rock, nos perdimos en Central Park y nos matamos de risa de cualquier cosa. Conocimos museos, pequeños, medianos y grandes y reforzamos nuestra amistad, a pesar de parecernos a los dos viejos gruñones de los Muppets.
Ahora, nos esperan las olas y el viento sucundún, sucundún, y el frío del mar. Miami, allá vamos, en la primera aventura en compañía.





domingo, 15 de noviembre de 2015

Ñu Yor Ñuuu Yor

Jueves 12 de noviembre y diluvia en Buenos Aires. Arriba y abajo.
Nosotras tenemos un avión que tomar. Y si hay algo a lo que le tememos más que a volar, es a volar con tormenta. Rivotril 1.
Pasa Daniel a buscarnos. Como siempre.
Rivotril 2.
Una hora y media en la General Paz, que de paz no tiene nada, para llegar al reputísimo Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Rivotril sublingual 1.
Llueve también en Ezeiza, porque Ezeiza está en Buenos Aires y en Buenos Aires llueve en todos lados. Arriba, abajo, al centro y adentro.
Check in rápido. Primer whatsapp al psiquiatra. ¿Pablo, cuántos miligramos puedo tomar? Silencio en el celular. Va Rivotril sublingual 2, porque nosotras no te tenemos paciencia para esperar a que el psiquiatra termine de atender a otro loco.
Pre-embarco lleno de sospechosos. Porque con casi 2 miligramos de Rivotril y 0,50 de quetiapina todo el mundo parece sospechoso.
Segundo whatsapp al psiquiatra. Pablo, sigue lloviendo mucho.
Cuarenta minutos después cuando ya había parado, responde Pablo: subí, subí que no pasa nada. Te lo juro.
Yo: bueno, intentaré creerte. Rivotril sublingual 3.
Llegan Roxi, Humber y Jero. Jerónimo alucinado porque es la primera vez en su vida que ve a alguien tan drogado.
Subimos al avión. Pasamos por donde se sientan los ricos, y aunque ponemos cara de "tengo pánico y en cualquier momento te armo una escena de terror" no logramos que la azafata con cara de orto se apiade y nos dé un asiento en bussiness. Así que marchamos a nuestro mísero lugar de turista.
Va rezo del viajero, beso a la foto de papá, pedirle que nos cuide, y el último Rivotril de la noche.
Despegamos, o eso creo...bah, evidentemente en algún momento despegamos ,aunque yo no me acuerde. 
Nos despertamos al grito de ¿chicken or pasta? Que vendría a ser lo mismo que el famoso pasta o poio, pero en yanqui.
Pasta decimos. Comemos dos fideos inmundos, y agarramos el Bonobon que venía de postre. Ahí quedó. En nuestra mano, Sólo recordamos haberlo tomado entre los dedos, para evitar que la azafata nos lo sacara mientras dormíamos. Así que dormimos con un bombón en la mano, imágen patética si las hay. Y sí, las hay. Hay evidencias. Humberto tiene la foto.
Aterrizamos en New York. Otra hora de viaje en taxi los cuatro, pero esta vez sin putedas.
Día uno,  aquí estamos, en la Gran Manzana. Hotel en zona pipí cucú, con la única contra de que está demasiado cerca de Saks Fifth Avenue, una de las tiendas más caras. 
Ya te entramos en todos los negocios de la Quinta Avenida, y reforzamos la idea que sí o sí, es Shorsh el hombre que necesitamos. O cualquiera que tenga la misma cantidad de millones que Shorsh. Ahora ya no nos importa cómo se llame. Puede también llamarse Robert, Bradley, Brad, o Angelina. Lo que queremos es alguien que nos garpe un anillito de Tiffany´s. El amor va y viene, los brillantes son para siempre.
Día dos. Ya estamos re cancheras, y nos sentimos como en casa. Vamos y venimos caminando como si hubiésemos vivido acá toda la vida. Cabe aclarar que hay algo que nos facilita la existencia. Todo el mundo habla castellano, y el que no, habla un inglés peor que el nuestro. Acá no hay yanquis, acá somos todos extranjeros. El granero del mundo! Ah! No! Eso se supone que es Argentina.
En casa no te caminamos ni para ir a la verdulería de al lado. Acá, pateamos desde las 8 de la mañana hasta las 8 de la noche. Si así no adelgazamos, y nos baja la glucosa, entonces mátenos con cupcakes.
En lo que va de la estadía, ya te comimos coliflor aunque lo detestamos, usamos el subte, nos cruzamos con homeless locos que gritan y putean,  escuchamos sirenas de bomberos cada dos minutos y medio y conocimos un amigo del Facebook que de casualidad encontramos en la calle. Como en las telenovelas ¿vió?
Mañana será otro día... otro día de seguir mirando tujes turgentes de hombres hermosos. Y como acá la gente anda como se le canta el culo, mañana salimos con un cartel colgando que diga: buscamos novio, millonario, en lo posible judío, y si no lo es, nos da lo mismo, mientras venga con el Tiffany´s debajo del brazo.




sábado, 7 de noviembre de 2015

Brodguei allá vamos

Jelou, jau ar iu? Empezamos a practicar nuestro inglés. Se viene una nueva aventura esta vez no en solitario.
Andamos llegando a la edad madura, y nos vamos de viaje de egresados. Estamos egresando de los 40. Se nos terminan. Todo lo bueno acaba pronto, dicen. No justamente para nosotras, que fue una etapa absolutamente olvidable. Nos dejaron, dejamos, nos dejaron, dejamos y así sucesivamente. Después nos convertimos en Soysola mucho gusto. Para qué andar desilusionando humanos, ¿no?
La gente te dice que los 40 son lo mejor, pero es mentira. ¡Tenés 40! ¡No tenés más 30! O sea, jamás puede ser lo mismo, y mucho menos puede ser mejor.
Pero ¿para qué hablar de los 40 si estamos a punto de entrar en los 50? La década dorada. ¿Dorada para quién? Para el Oscar nomás, que tiene mil años y sigue igual que cuando lo crearon.
Nosotras no estamos igual que cuando nos crearon. Tenemos cincuenta años más, la putamadrequeteremilparió. No es chiste. Son muchos.
Si antes nos costaba conseguir novio, imaginate ahora. Argentina elige, Soysola no tiene opción.
Hace unos años, mal que mal te la rebuscabas. Boliche, pub, playa. Ahora el recorrido de levante es geriátrico, plaza, cementerio.  Y te digo que así y todo está difícil. El que no está casado es gay, y el hetero que te queda, acaba de enviudar o tiene una colostomía.
Por eso ahora hemos decido ampliar horizontes. Vamos en busca de un "senior" yanqui. A lo mejor tenemos suerte. Esos están mejor cuidados. Nosotras no. En las puertas del medio siglo, el culo está más ancho, las tetas por el piso, y el botox está caro. Aunque bastante estóicas resistimos al paso del tiempo. Todavía tenemos todos los dientes.
También estamos abiertas a la posibilidad de que se nos cruce Shorsh en este viaje. Por si está leyéndonos, le avisamos: vamos a estar en Ñuyor y lo esperamos el domingo 15 a las 21 hs en el último piso del Empire States. ¡Ah, no! Esos eran Cary Grant y Débora Kerr y King Kong y Jessica Lange. Bueno, entonces en el subsuelo de Mc Donald´s de Broadway y la 50, cerca del baño porque estamos incontinentes.
E inevitablemente retornamos al número 50. Las bolas de oro. Perdón, bodas, bo-das.
Y bueno...es lo que hay...NADA. Es mejor la nada misma, que la misma nada.
Munidas de Rivotril, Alplax y Quetiazic les decimos: Hasta la vista baby!

martes, 27 de octubre de 2015

Un trago de naranja amarga.

Yo te tardo, ya sé. No soy una bloggera como los demás. Lo mío es el delay.
Es que como somos tantas en una sola, hasta que nos ponemos de acuerdo, nos toma un tiempo.
Ayer fuimos a votar. Cada una votó a un candidato diferente. Imaginate. Una a Stolbizer, la otra a Massa, la tercera a Macri, y la cuarta, te cortó boleta por Del Caño. Al compañero Scioli ni locas. Ni aunque hubiese sido la única lista. Cualquier cosa menos peronistas. Eso lo mamamos de chicas. Igual que no te pisamos Polonia, no te votamos un peronista ni en pedo.
Bueno...ni en pedo es un decir, porque salvo Margarita, los demás son ídem para los chanchos.
Y aquí estamos, agradecidas que no vamos a estar para el ballotage, porque ahí te queremos ver paisana!
Se nos acerca un viaje. El pre-50. Así como hay un sub-20, nosotras entramos en el pre-50.
Estamos en la recta final. Nos faltan 77 días. Te lo contamos como los chicos que esperan sus 18, pero con cero alegría. A los dieciocho tampoco teníamos alegría. Nosotras NUNCA fuimos alegres.
No conocemos esa palabra y menos ése sentimiento. Siempre fuimos amargas. Podés preguntarle a quién quieras.
A los 15 le andabamos diciendo a los chicos: "para hablar pelotudeces, preferimos quedarnos calladas". ¡Una pinturita éramos! Nuestras amigas, agradecidas. Jamás les sacamos un candidato.
Y es aquí donde encontramos el hilo conductor de esta entrada. Los candidatos. Son lo mismo los presidenciables que los que se nos acercaban en aquella y en todas las épocas. Inservibles.
Los servibles, obviamente, nunca fueron tomados en cuenta. Y así les fue...mucho mejor de lo que les podría haber ido con nosotras. Ellos son felices, nosotras no.
Y no lo decimos para que nos tengan lástima. Si hay algo que no merecemos es la lástima de nadie. Nos forjamos nuestro destino nosotras solas. Sin la ayuda de nadie. Bueno...un empujoncito de nuestros ex maridos y parejas, hubo. No vamos a quitarles mérito. Aparecen en los créditos de la película.
Pero como el país, nosotras tenemos lo que nos merecemos. O sea, un futuro de mierda. Y seguimos encontrando similitudes entre la jornada democrática de ayer y nuestra anarquía sentimental. Macri 1-Scioli 0, George Clooney 1- Elizabeth 0.
Era un dobles, como en el tenis. Hay uno que recibe todas las pelotas.Y no somos nosotras justamente.
Ahora andamos con la esperanza de que en nuestro próximo viaje, nos encontremos con Shorsh sin Almohadina. Si alguien sabe dónde vive en Ñuyork, que pase el dato. Yo y mis otros yo se lo agradeceremos con nuestro voto.
Próximamente, bitácora de viaje.





domingo, 18 de octubre de 2015

Marche un baño de agua y sal

Esperá que me recupero y te cuento.
Muy a pesar de Máximo Ravenna entramos en el vestido de fiesta.
Estamos en la etapa en que se te casan los hijos de tus amigos, los de tus primos y en algún momento, los de tu familia directa. Ya hemos hablado de estos menesteres en estos dos últimos años, pero no está demás repetirlo, a ver si de una vez por todas a vos te entra en la cabeza, que nos estamos poniendo grandes.
De ser, hace no muchos años, parte de la juventud que ocupaba el centro de la pista, pasaste
 sin darte cuenta, a ser la generación que baila en el borde. O sea, la famosa bordeadorea. Sos parte de "los viejos". "Los viejos", sea porque sos la madre (o padre) de alguno de los novios, tía, prima o porque pertenecés a ése minúsculo 1% de invitados que los contrayentes ceden generosamente a sus padres, para que inviten al enlace.
(Mientras escuchamos de fondo a Lanata, entrevistando a un grupo de imberbes hablando de política, no podemos dejar de notar, que deben tener la misma edad que la juventud que anoche se ponía en pedo, bailaba y saltaba frenéticamente al son de Agapornis, y pensar ¡dios mío, estos son los gobernantes del futuro!)
Volvamos a la noche de anoche, valga la redundancia.
¿Cómo darte cuenta que estás mayor?
1) Las únicas personas más grandes que vos, son tu madre y los abuelos de los novios.
2) Durante la ceremonia, no parás de moquear y acordarte del novio cuando era chiquito.
3) El barman de la barra te dice: si quiere le hago un trago con menos alcohol.
4) Tu comida es sin sal.
5) Intentás acercarte a bailar con los novios el famoso Hava Naguila, y salís eyectada cuál cañita voladora, al chocar con una pared de treintañeros.
6) Los únicos sobrios son tus compañeros de mesa, mayores como vos, y los de las mesas de al lado de los parlantes, o sea, los ancianos de verdad.
7) Tenés faja debajo del vestido y miras con nostalgia, u odio, a las hermosas mujeres de veintipico, que usan transparencias y andan sin medias.
8) Te pasás toda la noche quejándote de la altura del taco de tus zapatos, y bailás cortito, sin saltar mucho, porque los pies te están matando.
9) El volumen de la música te resulta insoportable.
10) No reconoces ninguna de las canciones remixadas, y puteas al dj que no pone música de los 80.
11) Preguntas ¿Esos son los Agapornis? Ahhh, mira vos!
12) Al momento de retirarte, tipo siete de la mañana, estás pensando cómo carajo vas a hacer para recuperarte esta semana.
13) Tras semejante desgaste físico, igual te despertás a la hora de costumbre, añorando esas épocas en las que dormías como una marmota, doce horas seguidas.
Podríamos seguir enumerando, pero para qué seguir torturándonos. Bastante tenemos con que se acerca nuestro cumpleaños número cincuenta, y todavía andamos con el pescado sin vender.
En fin... a pesar de los síntomas del avance del tiempo, te sentís plena por haber podido disfrutar de una fiesta hermosa, y estás deseando en tu interior, que el próximo casorio sea al mediodía.