domingo, 26 de junio de 2022

Alerta! Viaja Soysola

Martín, ¿va a llover? Esta vez Daniel no estaba ahí para putearnos, y nosotras aterradas porque la cábala ya nos estaba fallando.
Agarradas al rezo del viajero como salvavidas, enfilamos para Ezeiza.
Llegamos 5 horas antes, como de costumbre, para poder aclimatarnos a la idea de volar.
Check in hecho, enfilamos para el VIP lounge de AA.
Hasta el momento sólo habíamos ingerido un rivotril de 0,5 mg, y así como veníamos de tranquilas, nos animamos a especular con que en este viaje, no necesitaríamos más que eso. Bien! Vamos Pablo todavía, qué buen laburo que hiciste con nosotras!!
Sabido es que no hay que cantar victoria antes de tiempo…
Tras el pensamiento súper positivo, nos llega a la app de AA, una notificación de alerta.
Y leemos a continuación lo que textualmente recibimos en letras rojas amenazantes: “Sres pasajeros, se ha emitido un alerta de tormentas severas que pueden perjudicar tanto al avión como a los horarios del vuelo. Dichas tormentas pueden impactar de manera perjudicial al avión, por lo cuál sugerimos, si es su decisión, cambiar su pasaje sin costo para otro día “.
¡¡La reconchaputamadrequeteremilparióteodiomundo!!
Va segundo rivotril, descompostura mediante, bajada o subida de presión (no podemos decirlo con seguridad), y llamada a Pablo.
Soysola: Pablo estoy en pleno ataque de pánico, cuánto es la dosis máxima que me autorizás a tomar? Mirá lo que me llegó (mando captura de pantalla)
Pablo: Nooo, no te puedo creer! La puta madre! Justo a vos!
Pero tranquila, ningún piloto arriesga su vida. Pero si vos sentís que no podés subir, cambiá el pasaje para mañana. Igual, tranquila que seguro sobre vendieron el vuelo y necesitan cagonas como vos que devuelvan el pasaje.
Si hasta ahí veníamos muy nerviosas, después de esta frase de nuestro psiquiatra, entramos en un pánico mayor nunca antes vivido.
Nos: no, acabamos de mirar el Weather Channel (no recomendable hacer) y muestra tormentas desde Venezuela hasta NY.
P: bueno, quédate tranquila.
Nos: ¿qué significa tranquila? No reconocemos esa palabra…¿es en swahili?
P: relajá, te permito tomar hasta 2 mg de rivotril, pero no más de eso.
Nos: por favor, autorizanos más porque no llegamos a los 57.
P: no, 2 es el límite y tratá de que sea menos.
Nos: ok, el infarto quedará bajo tu responsabilidad.-
Dicho esto volvimos a sacar el rezo del viajero para recitarlo setecientas veces más, nos encomendamos a nuestro padre, Enrique, que nos proteja, o nos reciba, y simultáneamente íbamos metiéndonos un sublingual tras otro, como haría una adicta a los M&M.
“American Airlines anuncia la salida de su vuelo 954 con destino a NY, embarcando por la puerta 13”
¿Puerta 13? ¿Alerta? Esto no puede ser bueno!
Aún así, allí fuimos. No sabemos si de inconscientes, valientes o drogadas.
Al acercarnos a la puerta del avión nuestro pensamiento positivo del día fue: ¿qué es lo peor que nos puede pasar? ¿Morirnos? Ok, entonces allá vamos.
Nos sentamos. Tapones de oídos, placa antibruxismo y quincuagésimo octavo rivotril, cuando por al lado nuestro pasan cuatro judíos ortodoxos. Perfecto! Con tanto rezo el avión solo puede ir para arriba, dictaminamos.
En algún momento del despegue nos quedamos dormidas.
El avión jamás se movió durante las 10 horas que duró el vuelo.
¡¡Juicio y castigo al genocida que emitió el alerta roja!!
No sólo demandaremos a American Airlines por el monto de una caja de Rivotril, lo haremos además por un millón de dólares, por pelotudos.
Bienvenida a NY Soysola.
Soysola= 1000  American=-400



Elizabeth Dychter 
AIC-IAC Member 
www.elizabethdychter.com.ar

jueves, 24 de marzo de 2022

Hoy un Juramento, mañana una traición



Bienvenida a Buenos Aires, nos dijo el de migraciones y nosotras casi que pegamos la vuelta.

Cuatro meses sin volver, son para Soysola algo así como quince años perrunos. Y así como los perros en Año Nuevo sufren por los fuegos artificiales, nosotras te sufrimos de la misma manera con los colectivos y los pelotudos que tienen la bocina fácil.

Llegamos a Juramento, y nuestro vecino sigue sentado en la puerta como hace cinco años. De día ahí como un zombi, y de noche suponemos que en algún lugar del espacio sideral. A veces tenemos ganas de llamar a la Nasa porque estamos casi seguras de que es un alienígena. Ningún humano podría soportar observar durante 14 horas o más, los bondis.

En el 5ºA nos recibió el fantasma que co-habitó con nosotras durante más de 20 años. La segunda noche nos abrió la ducha y se puso a jugar con el tacho automático. Dale que abrirlo y cerrarlo. Resultó un fantasma medio boludo al final. Estamos dudando que sea el mismo de siempre. A lo mejor lo que tenemos ahora es un fantasma okupa. 

Tanto no estar en casa, que en el más allá se debe haber corrido la voz que Juramento estaba desocupado y ahí vinieron de la mano de los muertitos trosko-kirchnerista con una pancarta que decía: “ Soysola oligarca en Punta, el Movimiento Más Allá te garca Juramento”. Y acá están, jodiendo con el tacho de basura, porque las cacerolas me las llevé.

Otro que nos hizo un gran recibimiento, fue nuestro famoso vecino de al lado. Hará como dos horas que está a los gritos pelados y de joda con los amigos. Como para no perder la costumbre…No vaya a ser que nos extrañara, nos dijo…No nos tutea.

Nos queda una semana en el infierno. Perdón en Argentina. 

Soysola phone home.







lunes, 7 de febrero de 2022

Heridas viejas sin cicatriz a la vista

 Si de querer se trata, trataremos de seguir queriendo, porque el que pierde las ilusiones muere un poco cada día.
Quiero tener la vida de aquellos que han vivido tanto, que el tiempo no les da para contarlo.
Quiero querer todo eso que nunca quise por no saber que existía.
Quiero manejar un bólido , pero no el de cuatro ruedas. Quiero el que recorre el cielo para desintegrarme antes de entrar en tu atmósfera dañina.
Quiero un reloj como el del tío Iosl, que ande para atrás, solamente para ir, volverte a ver y decirte que no. Me ahorraría muchos daños.
Quiero un seguro de vida con saldo acreedor para incendiar las cartas de amor que jamás me enviaste.
Quiero un desamor nuevo, porque querría decir que no he olvidado lo que es sentir.
Quiero una calesita que me lleve a dar la vuelta al perro, y no una en la que la sortija siempre sea de otra.
Quiero un mar dulce al mar muerto de tu cama.
Quiero un atrapasueños para salir de las pesadillas que me atormentan con sólo oír tu nombre.
Quiero un vestido amarillo furioso para contrarrestar tu negro que adelgaza. 
Quiero un tamiz chiquito, para colar todo lo que se parezca a vos. En uno grande, es posible que alguien parecido se filtre.
Ahora que lo pienso, quizás de tan pequeño, puede que por eso parezca cerrado.
Entonces quiero la llave del candado de hierro que cierra mi corazón. Aún cuando creo que no estoy muy segura de querer abrirlo todavía.
Quiero que el tiempo no pase, porque pasa rápido y me pierdo.
Quiero desandar mi vida entera para volverla a tejer con punto arroz.
Quiero ser o no ser esa mocosa impertinente carcomida por los gérmenes patógenos de la ignorancia.
Quiero el invierno crudo de mi alma, al agobiante calor de tu infierno.
Quiero verdad y consecuencia, porque detesto las mentiras de amor.
Quiero elegir sentirme libre o prisionera, amada u odiada, diosa o demonio, pero que esa elección sea solo mía.
Quiero ser lisa y llanamente yo.



jueves, 30 de diciembre de 2021

Se viene el ¿feliz 2022?

 Mientras escuchamos un recital a cinco cuadras de casa, sin poder identificar a la banda, por nuestro escaso conocimiento musical, se nos está yendo el 2021.
Así a través de nuestro telescopio, el flaco parece Joquín Levinton, de Turf, pero también es cierto que no vemos ni con anteojos ni triple aumento.
E igual se sigue yendo el 2021 y nosotras cada vez más grandes, maduras, mayores, viejas o como corno quieras decirlo.
En pocos días más pasaremos a estar más cerca de los 60. En cuatro cortos años, Osde  y el Mautone nos empezarán a cobrar como adultos mayores. Y aún así el 2021 sigue queriendo irse. ¡Qué lo tiró de las patas!
Dos años casi en los que venimos respirando a través de un barbijo por esta puta pandemia de Covid, y si George nos pasó por al lado no nos enteramos ni nosotras ni él. 
Para aquellos que nos predijeron que con la mudanza íbamos a encontrar novio, queremos comunicarles que la pifiaron fiero. Entre el virus, el tapabocas y nuestra destreza para encerrarnos en el taller cual Houdini, sólo conocimos al de la rotisería de la esquina, que no vendría a ser justamente Alain Delon.
No nos quejamos. Ya no tenemos de qué quejarnos. De todos modos casi no se nos escucha a través del KN95, así que para qué la queja ¿no?
Bueno, sí, tenemos un montón de cosas de las cuales quejarnos. No vamos a cambiar ahora.
Amamos nuestra vida uruguaya, pero odiamos el verano y los veraneantes. 
Amamos la vista al mar, pero detestamos el edificio que durante el verano nos tapa la puesta de sol.
Amamos a los uruguayos, pero no su ritmo. No logramos que viniera un electricista en todo el año, y cuando conseguimos que nos atendiera, vino, hizo una cosa y hace dos semanas nos dijo "mañana vuelvo".
El mañana vengo de los charrúas es exasperante por no decir otra cosa. No laburaron en todo el año, y ahora que llegó el verano están "sobrepasados de trabajo".
¡Hubieses venido en agosto cuando te llamé hermano!!!
Aún así, elegimos Uruguay por sobre Argentina. Allá el que no venía era el plomero. Sólo cambiamos de rubro y con eso sólo somos felices.
Y el 2021 se va definitivamente, para dejarle paso a un 2022 incierto. Lo único cierto es que vamos a cumplir 56 irremediablemente. Nosotras quisiéramos arreglar en un 36 pero la vida no nos deja.
Como habrán notado, desbordamos de optimismo, por lo tanto sólo nos queda desearles un muy feliz fin de 2021 y un auspicioso comienzo de 2022!!
Salud! Que en definitiva es lo único que necesitamos.


jueves, 9 de diciembre de 2021

Divorcio vinculear...perdón, vincular

 Eh bo! Así, cálidamente nos recibieron los charrúas. Tras un mes en Buenos Aires, volvimos a la Madre Patria. Uruguay. Seguimos en proceso de divorcio. Es controversial. Según se mire, bien se podría aducir abandono del hogar. La cuestión es que Argentina todavía no nos quiere firmar los papeles y nosotras hace un año que dejamos de amarla.
Esto es así, qué le vas a hacer... Acostumbrate, nos dijo un sabio el día que dudamos si casarnos o no saliendo para la sinagoga, nadie se muere de esto, agregó. 
No, nadie murió, pero perdimos siete largos años de nuestras vidas. Igual que con la República. Unos treinta. Le dimos la vida entera, la mantuvimos, le fuimos fieles aún cuando nos cagó por donde se mire. Enough is enough dicen los yanquis y nosotras también.
Acá medio que todavía estamos en la etapa de enamoramiento. No nos cansamos de mirar el mar, los atardeceres, todavía creemos que los uruguayos son amables, y si bien alguien podría pensar que encontramos al amor de nuestras vidas, mmmmno. Por ahora no ponemos el gancho.
Esto se está llenando de argentinos y brasileños y nosotras ya tenemos los pelos de punta. Porque si hay alguien a quién detestemos más que a los porteños, es justamente a los cariocas, paulistas y sus derivados. 
Son ruidosos y o mais grades do mundo. Tienen las voces mais grandes do mundo. Gritan. Mucho gritan. Y ya se sabe, nosotras tenemos un problema con eso.
Aunque pensándolo bien, si tuvieramos que elegir si quedarnos con los compatriotas, que como Atila, donde pisan no crece el pasto, o los vecinos para quienes la vida es un carnaval, elegimos a los suecos, que son un poco más silenciosos y tienen Ikea.
En definitiva, a treinta y dos días y medio de cumplir años, reconocemos que estamos envejeciendo mal. Muy mal. Cada día nos parecemos más a mamá y al zeide que nunca toleraron a nadie. La paciencia la perdimos más o menos cuando cumplimos quince años. No pueden pedirnos que a los casi cincuenta y seis la recuperemos. La boleta caducó hace años y andá a reclamarle a Magoya.
En fin, Uruguay está aún en el período de gracia, cosa que puede cambiar abruptamente en cualquier momento. Groenlandia suena bien.
Y George sigue sin enterarse que existimos.


domingo, 7 de noviembre de 2021

ARGENTINA POTENCIA

Alguna vez nos tocaba venir a Buenos Aires, muy a pesar nuestro.
Llegamos después de casi 9 horas de viaje, a una ciudad lluviosa. La única alegría es que en el puerto nos esperaba una amiga y una sobrina postiza. Primera vez en la vida que alguien que no sea Daniel ,el remisero, nos va a buscar.
Venir de Uruguay a Argentina es más complicado que viajar de acá a Reykjavik. Y los buquebusenses no te la hacen más fácil tampoco. Y Alberto menos. Dos hisopados en 24 hs, es, iba a decir casi, un abuso nasal que podría equipararse a un tacto rectal. Bien aplicada estaría entonces la puteada "pandemia del orto".
Hace un año que nos fuimos y seguimos en pleno proceso de divorcio de la Argentina. Estar acá para nosotras, es como sentarnos a negociar la división de bienes con nuestro último ex, al que a pesar de los años seguimos odiando como el día que nos separamos. 
Obviamente excluímos de nuestra disputa territorial a parientes y amigos, porque ellos no tienen la culpa de haber nacido acá. Vendrían a ser como los hijos en un divorcio. Tienen que mantenerse neutrales, y los adultos no deben involucrarlos. En este caso la adulta vendríamos a ser nosotras, y el hdp que nos cagó la vida, el país. Para que los patriotas no se enojen, ya saben que nosotras siempre exageramos. O no tanto...No va a faltar quien nos mande a vivir a otro lado...Señor...ya nos fuimosi!!
Juramento nos recibió con bastante mugre y con la feliz noticia de que el horno y el lavarropas se habían roto. Desde junio, que vinimos por una semana, nadie vivió acá. ¿Cómo se rompieron las cosas? Misterio...Será el fantasma Gasparín, enojado porque no lo llevamos a Punta.
Subimos a un taxi para ir a ver a Madre, y el taxista despotricó todo el camino contra el gobierno. Nos habíamos olvidado que los tipos puteaban. Segunda alerta para querer irnos.
Por si se preguntan de que hablan los taxistas allá, hablan de la política de Argentina. ¿Capisce? No hablan de la de ellos porque es un país estable.
Otro síntoma de que no debemos vivir acá, es que perdimos el DNI y la tarjeta de débito. ¿Dónde? En Farmacity. ¿Fuimos a ver si estaban ahí? Sí, fuimos. ¿Estaban? No...otro misterio. 
Síntoma cuatro, en CABA no hay aire. No se puede respirar. No hay cielo, no corre la brisa. Hay mucho colectivo y hay demasiado argentino. Allá hay más uruguayos, cosa que hace una gran diferencia.
Quinto y por ahora último indicativo de que este no es nuestro lugar en el mundo, caminando por Cabildo, vimos a un suponemos que chorro, sacar una faca de 20 cm, a plena luz del día, y ponérsela a afilar contra la baranda del subte, como si fuera el afilador. ¿Había policía cerca? No, no había, ni habrá.
Eso que nosotras sostuvimos por tantos años, de que no nos sentíamos muy argentinas que digamos, finalmente es cierto.
¿Volveremos a vivir acá? Lo dudamos. Tendría que cambiar la cabeza del argentino o a lo mejor nosotras deberíamos subir la dosis de Rivotril.
Y parafraseando a los próceres de este bendito país, si están en su casa en remera y patas es porque acá solo hay piquetes de la abundancia, y nos va como nos va porque somos Argentina potencia ya que llegamos en barcos, no como los mexicanos que salieron de los indios y los brasileños de la selva. Y ojo! si apuestan al dólar pierden. No los voy a defraudar.
Salute y arrivederci!


miércoles, 29 de septiembre de 2021

Se busca a Soysola

 Soysola había llegado para quedarse, no para perderse.

Casi un año aquí en las pampas uruguayas, y como por arte de magia Soysola se esfumó.

¿Qué le anda pasando? - nos preguntamos, yo y mi otro yo, ya que a ella no la vimos para consultarle.

A Shorsh no lo encontró seguro, lo firmamos.

Ni a Bradley ni a Brad Pitt tampoco. Es más, no encontró a nadie. La última vez que la vimos andaba más Soysola que nunca.

A lo mejor está hibernando. ¡Vaya a saber! La forma de oso ya la tiene…

Suponemos que en algún momento de este 2021 va a aparecer. En noviembre tiene que ir a Buenos Aires y les apostamos que la primera puteada va a llegar apenas pise Juramento.

Ponemos todas las fichas para su retorno con pitos y matracas en el 2022 ya que estamos planeando un viaje, pandemia mediante. Eso no se lo pierde ni en pedo.

Así como hay motores que funcionan a gas, con nafta, eléctricos y energía eólica, Soysola arranca si le ponen un pasaje de avión enfrente.

Quién te ha visto y quién te ve Soysola…

 

jueves, 24 de junio de 2021

Quereres de punta

 Creímos que se nos habían acabado los quereres, y por suerte comprobamos que no.

Quiero poder decidir sin sentir que toda decisión es la incorrecta.

Quiero saber a dónde fue a parar mi seguridad, porque hoy no me alcanzan las rejas del alma para escapar de la prisión de mi cerebro.

Quiero la fe que perdí ante la primera mentira de amor.

Quiero el sabor del helado de fresa en mi boca, a la amargura de tus palabras.

Quiero saber hacia donde ir en la infinitud de este mundo inhóspito, a no saber cómo volver del más allá.

Quiero un millón de rosas amarillas para sembrar un camino de espinas.

Quiero la fuerza del viento que sopla en este invierno, a la quietud de mis sentimientos.

Quiero susurrarte al oído todas mis mentiras, a que me cuentes tus verdades.

Quiero subir a la Vía Láctea a traerme miles de estrellas deslactosadas.

Quiero el solsticio de invierno para tener más horas de soñarte, al verano húmedo y caluroso de la realidad aciaga.

Quiero beber los taninos de tus labios, a morir envenenada por el mal de amor. 

Quiero mi playa desierta, mi mar quieto a la furia de mi huracán interno.

Y ahora quiero a James Spader que es pelado y con lentes, antes que a George que se cree perfecto.

jueves, 17 de junio de 2021

Welcome aboard


Después de siete meses decidimos que era hora de volver a visitar a madre y resto del mundo.

Tardamos un tiempo en tomar coraje de sacar los pasajes, pero finalmente lo hicimos.

Reservamos un Uber para ir de Punta a Montevideo, y a las 4 a.m. de la madrugada, pasó, a la que llamaremos Loreley, a buscarnos.

Emprendimos viaje a esas inhóspitas horas, decididas a no sacar la vista del camino por si a Loreley se le daba por dormirse.

A unos 95 km de nuestro punto de partida, notamos que nuestra conductora designada, se desvía por un camino, que si bien nosotras conocemos, no lo hubiéramos tomado, y menos a esas horas.

Le preguntamos: estás segura de ir por acá? Sí, nos responde con total tranquilidad , la recontra conozco esta ruta!.

Ok, decimos, si estás tan convencida no tenemos nada que objetar.

A los cinco minutos, la vemos a Loreley, con el celular en la mano y la vista fuera del camino.

Ey, Loreley! Pasa algo? 

No! Es que no encuentro el Waze porque cambié de teléfono y me parece que no estamos yendo bien…

¿Perdoooón? Cómo que no sabés si estamos yendo bien? Pará el auto un minuto y buscá el fucking Waze.

Ya, a estas alturas, estábamos apenas un poco más que nerviosas.

Frenamos, busca la puta aplicación y le dice: terminal de Buquebús de Montevideo.

Bueno Loreley, arrancá porque honestamente no andamos con ganas de perder el barco. ¿Te parece?

Sí, dale, nos dice, como si fuésemos íntimas amigas y estuviésemos de paseo.

Hacé una cosa, para que no tengas que mirar cada dos segundos el teléfono, poné la App en altavoz, pedimos nosotras sin sospechar lo que siguió a continuación.

No sabemos qué mierda entendió doña Waze, y empezó:

A 400 metros gire a la derecha en el Ebro, y luego gire a la derecha por el Tajo.

What??? Dijimos nosotras. Qué raro que en Uruguay haya calles con nombres de ríos españoles…

Mientras tanto Loreley seguía manejando como si nada. Al no doblar obviamente hacia el Ebro, Waze comenzó a desesperarse y repetía: gire a la derecha, gire a la derecha, gire a la derecha, gire a la derecha. Después del séptimo gire a la derecha consecutivo,sentíamos que el Waze había cobrado vida propia y estaba gritándole a Loreley gire a la derecha pelotuda !!!

Ya con los nervios de punta, siendo las 5:15 de la madrugada, la conminamos a Lore, pará el auto o te lo rompemos todo!

Logramos corregir el rumbo hacia el puerto de Montevideo una vez que la app comprendió que le hablaban en uruguayo.

Para hacer la historia corta, 12 horas después estábamos en Juramento puteando a la vecina de arriba que sigue con los zuecos de madera puestos desde el año pasado.

Bienvenida a la Argentina y la remil que te parió.

P.D: Loreley never more



lunes, 26 de abril de 2021

Abierto de día

 Cinco meses y seis días de nuestro cambio de domicilio y seguimos felices. Raro viniendo de nosotras, pero así de cierto como que nos llamamos Soysola.

No sólo cambiamos de lugar geográfico sino que también lo hicimos con las costumbres.

Para nosotras, AP (antes de Punta), el rango horario entre las 7 y las 12 lo había creado Dios para dormir. Siempre sostuvimos que de madrugada no existe nadie salvo los extraterrestres. La vida comienza a las 14, después del desayuno.

Ahora, en nuestro nuevo hogar, cosa e mandinga, nuestro día empieza entre las 7.30 y las 9, dependiendo de la pesadilla que hayamos tenido. Salimos a caminar, a veces, porque pedinos que cambiemos pero no tanto, y a las 10 y monedas estamos en el taller hasta las 16. A las 17 estamos bañadas y con el pijama puesto. Entre las 19.30 y 20.15 cenamos y después de lavar los platos, sí, cocinamos y lavamos también los platos, nos metemos en la cama. Netflix y a las 00 entramos en el quinto sueño.

No nos reconocemos. Quienes somos? En qué nos han convertido los uruguayos? Dónde quedaron los otros yo de Soysola? Porque con este ritmo de vida, no nos da ni siquiera para ser más que una sola. Devuélvanme a una por lo menos!

Por la compañía aunque sea...Prometemos usar barbijo.

Otra cosa que cambiamos en este país son nuestras conductas sociales. AP nos encantaba encontrarnos con amigos, salir a tomar café, cenar etc.

Desde que estamos acá si hablamos con cinco personas es mucho. Una por mes. Y no necesitamos más. Bah, no es que no necesitemos. No queremos.

Seguimos estudiando uruguayo. Una viene acá pensando que hablamos el mismo idioma, pero no. Más allá del botija y los championes, se nos dificulta entender, en algunas ocasiones, la sintaxis. 

El argentino te chamulla, y el uruguayo empieza de atrás para adelante, lo que hace que torzamos la cabeza, achinemos los ojos y estiremos el cuello como si de esa forma entendiéramos mejor lo que nos quieren decir. 

A veces tardamos unos 40 minutos en entendernos, pero al final lo logramos.

Así y todo los queremos. Son amables, buena onda. Nadie se pelea, nadie se putea. O sea, no pensamos volver a Argentina ni en pedo.

Siendo las 20.37 hs, enfilamos para la cama.

Soysola 1 - Vida Social 0