Blog dedicado a mí misma que siempre tiene que ver con lo que quiero. Más bien, con lo que quiero y no quiero. A veces quiero todo, otras no quiero nada y la mayoría de las veces no sé lo que quiero. Antes lo quería a George Clooney pero ya no. Encontrarás un apartado "viajes por el mundo para somosolos", en donde jamás ubicarás los mejores restaurantes, bares o monumentos históricos, debido a nuestra falta de orientación.Bienvenidos a la realidad paralela de Soysola y sus otros yos.
lunes, 3 de abril de 2023
Abrazos fantasmas
sábado, 25 de febrero de 2023
Esos días...
Nunca hay un intermedio, porque vos sos todo o nada. Siempre o nunca. Amás u odiás, es blanco o negro, porque aparentemente en tu gama de colores no hay grises, con lo bien que te quedarían...
Siempre es más o es menos, pero nunca mas o menos todo junto.
Querés una casa, un departamento, una chacra, un taller, un taller con casa, un sucucho en cualquier lugar del mundo. Madrid, cualquier zona de España, New York, Punta del Este, Roma, la Toscana o la campiña francesa. Podría también ser en algún pueblito de Suiza, ¿por qué no? , cerca de las montañas, y si es posible con una cascada cerca.
No descartemos Portugal, que la gente es tan amable...
Vos te definís como una insatisfecha serial, que vendría casi a darle en el clavo, porque en realidad no sabés bien qué querés. Porque lo que querés ya no podés tenerlo. Porque los años pasan y vos no te hacés más jóven. Porque la gente no va y viene. Últimamente la gente se va...y se va para siempre.
Y las cosas con las que soñaste ya no son posibles, porque todo cambia y vos también. Lo único que no te cambia es esa necesidad imperiosa de tener todo lo que de todas formas no te haría feliz.
Porque la felicidad siempre te fue esquiva. Y porque sabés muy bien, que ahí donde buscás, no reside la felicidad.
Alguien que te conoce muy bien, te dijo alguna vez: vos siempre estás queriendo porque en realidad no querés perderte de nada. Querés acá, querés allá, porque tenés miedo que si te quedás en algún lado, te vas a perder de algo mejor en otro...
Qué curioso...yo siempre me pensé a mí misma como muy sedentaria, pero si en realidad me animara, viviría acá, allá y más allá también. Un poquito en cada lado. Para no aburrirme. Y heme aquí, sin embargo, encerrada en mi mente queriendo.
Porque también alguna vez te quise a vos, pero creí que si me quedaba, el hombre con el que soñaba no me iba a encontrar. Y nunca me encontró porque quizás nunca me dejé buscar. O por ahí porque lo dejé pasar pensando que merecía a alguien mejor. Por esa misma insatisfacción serial de la que hablaba antes. Y en ese incesante dejar pasar, me quedé con lo peorcito que iba encontrando, creyendo que era lo que merecía porque vos no me encontrabas.
Quizás en algún momento me anime a salir del escondite de mi alma. Quién te dice...a lo mejor en ese instante de lucidez, o de inconsciencia, nos encontremos.
Mientras tanto, es muy factible, que todo siga siendo blanco o negro, siempre o nunca, amor u odio y todo o nada.
martes, 3 de enero de 2023
El trono vacío
sábado, 3 de diciembre de 2022
Llegó diciembre ho ho ho
Se vienen las fiestas y no es que vos festejes Navidad, no. Sos judía, y ver a todo el mundo en plan festivo te deprime.
Hacés el famoso balance de fin de año, y como en los últimos treinta, te da negativo. Rojo. Menos 400. Tocamos fondo. Sos el Grinch y todos los fantasmas de la Navidad pasada, presente y futura. Sos Ebenizer Scrooge en versión moishe. Para colmo de males, en estas zonas no nieva. Es verano y el calor del orto te pone de peor humor.
Creíste que viniéndote a vivir a la playa, ibas a evitar todo contacto humano, por lo menos hasta el verano. Nos olvidamos de una cosita. Los locales y de zonas aledañas, con los primeros calores, todos los fines de semana, embondizan, agarran la toalla, el termo y un equipo de música tamaño Tony Manero y se vienen a mojar las patas en el mar.
Te corrés unos metros para el lado opuesto, y ni que la playa estuviera llena, se te sienta pegadito al lado, una familia de cuatro. Madre, padre, hija y parlante. Esos, que por obra y arte del universo, solo suenan con cumbia. Que vos odiás.
Cabe aclarar que Punta del Este tiene 60 km de playas. Por alguna extraña razón, todos terminan apiñados, en los mismos 50 mts pegados al muelle.
Te preguntarás ¿por qué vas ahí también? Porque vos tenés el culo pesado y esa playa te queda enfrente de tu casa. Además desde que vivís acá, todos los días son iguales, y no recordás que es domingo.
Como verás, mi espíritu navideño está en su máximo esplendor…Y diciembre recién empieza.
Ahora solo nos faltan los doce deseos de fin de año, si es que no nos atragantamos con las uvas.
sábado, 29 de octubre de 2022
Vallauris 2012, primer viaje . Perlita encontrada entre archivos
Soysola: Daniel, está muy nublado y es mi primer viaje en avión después de 20 años.
¿Se va a caer el avión? ¿Va a llover? ¿Me voy a morir? No me contestes, tengo náuseas. No voy a poder subir al avión.
Daniel: Arriba de las nubes está celeste. Y el avión va por arriba de las nubes. No te va a pasar nada.
S: ¿Estás seguro? ¿Se va a mover? ¿No me voy a morir?
D: Mirá, seguro, seguro no estoy, pero te diría que si el avión no se mueve, es porque no anda, y ahí sí me preocuparía.
S: No voy a poder subir, me muero ahora. Por las dudas me tomo otro Rivortil.
Llegamos al aeropuerto de Ezeiza y por suerte, nos esperaba Pablo.
Cualquiera diría que Pablo es mi marido, pero no, es mi psiquiatra, mucho más importante que un marido. Él sólo quería asegurarse de que subiera al avión y no perder su reputación en la Sociedad Argentina de Psiquiatría.
Haberme tratado durante años sin lograr que yo siquiera hablara de los aviones, para llegar a este momento, a un paso de viajar, no estaría bien visto entre los colegas, que a último momento yo decidiera dar marcha atrás.
Por eso Pablo estaba ahí. Para asegurse de darme, literalmente, el último empujón.
Sentadas en el preembarco, agarradas a nuestro bolso de mano como si fuera un paracaídas, oímos la orden de embarque.
Mientras iba acercándome al avión, me entraban mensajes de texto de toda mi familia y amigos.
¿Estás bien? ¿Ya te sentaste? ¿Podés respirar? ¿Viste que no pasa nada? ¿Te tomaste la medicación? Respirá. Respirá hondo. Pensá en que mañana vas a estar en Madrid.
Todas esas muestras de apoyo, no hacían más que ponerme nerviosa. Sí, ya me senté. El asiento es muy chico. Acá adentro hay que turnarse para respirar. La azafata me mira mal. El cinturón del asiento no me alcanza. No hacen asientos para gordas. Y sí, pienso en que mañana voy a estar en Madrid, pero quisiera ser teletransportada en vez de estar acá, tenía ganas de responderles.
Apenas puse un pie adentro de la nave, les avisé a las azafatas que tenía terror a los aviones. Por las dudas. Si armaba un escándalo, que supieran con quién se estaban metiendo.
Durante el proceso del tratamiento para el pánico a volar, había aprendido algunas técnicas para asegurarme el no pasarla tan mal. Así que ahí empecé.
Saqué los tapones para los oídos y me los puse. Luego, abrochar el cinturón de seguridad por arriba de la manta, tras cartón ponerme la placa antibruxismo y el antifaz para dormir. Previo a todo esto, leer la oración del viajero, aunque te soy atea.
Los Rivotriles iban haciendo efecto, con lo cuál, a los tres minutos de haber despegado, ya estaba dormida.
Las azafatas, hicieron un intento por despertarme, y no es que no las haya escuchado, es que mi cábala de no abrir los ojos para que el avión no se cayera, era más fuerte que la pasta o poio que me ofrecían.
Gracias con que nos levantamos media hora antes de aterrizar para ir al baño. Total, que si el avión se caía, ya estábamos cerca del piso.
Aterrizamos en Madrid creyéndonos Colón cuando llegó a América.
No besamos el piso porque te somos un poco aprehensivas a los gérmenes, pero casi casi le pasamos un trapito con tal de agradecer la buenaventura.
Mandamos mensajes a toda la familia y amigos, incluído psiquiatra, para avisar que no habíamos muerto en el vuelo, y tomamos un taxi para ir hasta el hotel.
Nos espera Madrid, Zaragoza, Barcelona, Vallauris, Roma, Florencia, Zurich y París.
Ya hemos dado el primer paso del resto de nuestras vidas.
Nace, Sosyola Viajera.
miércoles, 26 de octubre de 2022
Gloria, el reencuentro . (Segundas partes nunca fueron buenas)
De nuevo en Montevideo para festejar el cumpleaños de prima Eli, reservamos habitación en el hotel donde conocimos a Gloria.
Tan deseosas estábamos de verla, que lo primero que hicimos fue entrar al baño.
Gloria se abrió de par en par para darnos la bienvenida. Literalmente subió sola la tapa del inodoro y comenzó a auto limpiarse anunciándolo con un pitido.
Qué bueno! ,pensamos, en agosto no hacía estas cosas. Por ese entonces nos auto aseaba el tujes solamente.
Ya puestas al día, porque tuvimos una larga conversación, nos despedimos para ir a dar una vuelta.
Al cabo de una hora volvimos a la habitación, entramos al baño, y nuevamente Gloria hizo todas sus gracias.
Nos tiramos en la cama a descansar, y nos dimos cuenta que habíamos dejado el celular sobre la mesada, así que abrimos nuevamente la puerta del sanitario y por tercera vez, levanta la tapa, se limpia, hace el pip, etc.
Oiga señora!- dijimos-, ¿qué onda? ¿Va a ser así todo el día?
Y…sí…porque la mina se acciona cada vez que uno abre la puerta del baño.
Después de la cuarta vez, Gloria ya no nos parecía tan simpática.
Por momentos se activaba sola, sin siquiera nosotras acercarnos al pasillo.
Creemos que nos lee el pensamiento. Tenemos miedo de dormirnos, que venga al lado de nuestra cama y nos haga pfsss piiip al oído.
Ahora cada vez que la miramos, no podemos dejar de pensar en la planta carnívora de The Little Shop of Horror cuando decía, “Seymour, feed me”
Gloria nos diría “Soysola, pish me”.
Alguien nos dijo alguna vez, segundas partes nunca fueron buenas. Es un hecho.