viernes, 28 de febrero de 2014

E.T phone home, nueva aventura en solitario.

27 de febrero
20 hs pasa Daniel a buscarme. Antes de cerrar la puerta de casa, va al buche el segundo Rivotril del día.
Daniel, está nublado otra vez!
No, sólo un poco, arriba el cielo está celeste.
Ok, vamos.
Av.General Paz, 20:40 hs, Daniel, eso es niebla?
No sé, si querés te digo que sí.
No, quiero que me digas que no se va a mover el avión.
21:30hs check in listo, por máquina inteligente y por gente estúpida.
21:54, whatsapp a psiquiatra.
Pablo, 23:10 embarco, a qué hora me tomó el Quetiazic? Y me puedo meter un sublingual?
21:55, otro whatsapp a psiquiatra. A las 8 tomé el otro Rivo.
Silencio en el whatsapp.
21:59, ya está, ya me metí un sublingual.
21:59:10 segundos, llamada entrante de psiquiatra. Elizabeth! (Riéndose) sos fatal, no me diste tiempo a responder! Escribílo en tu blog!
Sigo sentada en sala de preembarque con 350 gramos de droga en mi cuerpo, y ningún síntoma de psicodelia. Todo sigue tan gris como hasta entonces.
Llegan Mario Pergolini y familia. ¿Pensamiento repentino y absolutista de la mina? Si está Pergolini con la flia, el avión no se puede caer. No veo los titulares del diario diciendo: "Pergolini:Terrible drama. Cayó avión que iba hacia Miami y pereció toda la familia. El país llora la pérdida del tipo que cambió la manera de hacer radio"
Si estuviera solo, bue, a lo mejor tenemos la mala leche, ¿pero yendo en viaje familiar? Naaaaa, me quedo tranquila.
Llamada a nave 23:10 en punto. Eso tienen los yanquis, te son puntuales, puntuales.
Subimos. Primero entran los súper ricos con M.P a la cabeza, luego los ricos  después los de clase media, y al final nos toca a los pobres. Es una cagada. Te sentís como una rata miserable, y bajás la cabeza al pasar por primera, business,  economy superior hasta llegar a tu asientito de mierda, chiquito y apretado de tarifa barata.
¿Primer pensamiento de resentida? Si el avión se cae, ellos se mueren primero porque cae de punta. Que se jodan.
Me calzo almohadita, antifaz, tapones en los oídos y placa antibruxismo. Me doy cuenta que no recé la oración del viajero. Como no me la sé de memoria, la tengo que leer. Así que me saco antifaz y leo varias veces, por las dudas, no sea que justo Dios esté distraído y no me haya escuchado.
Me encomiendo a Buda y me tapo nuevamente los ojos. Empieza el carreteo por la pista. ¿Cuánto carajo puede tardar un avión para despegar? ¡No terminábamos nunca de pasear por Ezeiza!
Finalmente el avión empieza a subir y me digo: bueno, ya está. Si me muero, me muero. Y después no recuerdo nada, hasta las 3:30 a.m que me despierta un crío llorón, que no paró hasta que llegamos a Miami.
Mientras intentamos dormir, hay que buscar soluciones a este problema. ¿Única posible? Mandamos un avión paralelo con las criaturas y niñeras para todos, así a mi me dejan de joder.
No me volví a dormir y por si alguno no lo recuerda, tenía mucha pero mucha pasta encima. Aprovechemos el tiempo. Nota mental para Macri o la Presidenta. Desde Buenos Aires hasta Cuba, el camino estaba muy poceado. Mucho pavimento roto, mucho adoquín. Hagan algo muchachos, que éste es el vuelo que más toman los argentinos.
Desde Cuba hasta Miami, una seda, no se movió nada. No sé si es gestión de Obama o de Castro, ahora que se están acercando de a poquito. Van allanando el camino, capisce?
Lo bueno de estar tan empastillada, es que te chupa un huevo que el avión se mueva tanto y tenés el tercer ojo abierto a para pensar más boludeces.
Aterrizamos en el país de Danny de Vito, al que es más posible que conozca, que a George Clooney.
6:30 a.m.....¿¡ A quién se le ocurre!? Hay que hacer aduana. En eso somos iguales, una lentitud exasperante. Y te enterás además de las internas de los trabajadores del aeropuerto. No registrando en absoluto que el avión venía cargado de gente hispano parlante, un centroamericano le dice a otro, con respecto a compañeros aeroportuarios negros: les dan más trabajo, les pagan más y todavía se quejan!
O sea, en todos lados se cuecen habas.
Tomo shuttle ídem al francés, pero en vez de hindú, me viene portorriqueño. Desde qué pisé la tierra prometida, no hablé ni una palabra en inglés.
Pero antes, el camino del aeropuerto al hotel. ¡Quéjate de la Gral Paz o del puente Pueyrredon! Cinco millones de autos por centímetro cuadrado a las 7 de la mañana. ¿Para qué se levantan tan temprano? Me ponen nerviosa.
Mucho aire acondicionado en todos lados, a pesar de los 16 grados y un día asqueroso. Nacieron con el aire acondicionado debajo del brazo. Y bueno, algunos vienen con el pan, otros con el mate y estos con la calor.
¿Esto era Miaaami chico? Una porquería. Todo autopista con paredón y palmeras por detrás. ¡¡No hay villas!! O las que hay se parecen más al country Los Lagartos que a la 31. Nadie te salta al auto para limpiarte el vidrio y pedirte la monedita loco.
Lo que se dice toda una inmundicia de pulcritud. Es como Nordelta, pero más grande.
Conclusión, ya fui al shopping, perdí un pulóver, un pendejo israelí con tal de venderme cremas, me apoyaba (y yo me dejaba). El hombre más joven y buen mozo con el que hablé, se llama Charlie es haitiano y es el fercho del hotel. Todavía no vi ni la playa ni la parte "linda".Y me vine hasta tan lejos para todavía no haberme cruzado con un puto yanqui.
Próxima parada, el camarote del barco.

lunes, 24 de febrero de 2014

Vamos a la playa oh, oh, oh, oh, oh

Valija, valijita, bolso, bolsito, palito, bombón, helado! Para la cartera de la dama o el bolsillo del caballero, café, caféééééé!!
Esto de preparar valijas no es lo mío. Cada año me digo, esta vez llevo poco. Y como siempre ése poco, termina siendo ropa que seguramente jamás usaré.
¿Qué te llevás a un barco? Malla, ojotas, short, y un jean. Bueno, eso es lo que yo quería, hasta que me mandaron el código de vestimenta. Una noche de cena formal, una noche de cena semi-formal, y para los shows, parece que no te aceptan en tanga. Bue, tampoco es que la fuese a usar, pero se entiende lo que quiero decir. Ahora viajan conmigo un twin set con lentejuelas, un pantalón negro, un vestido, sandalias de taco alto, maquillaje y algo de bijouterie por las dudas. Por las dudas al pedo. Yo no tenía dudas. Las dudas vienen y se instalan en la cabeza y ahí se quedan. Seguramente esas mismas dudas se irán, cuando vea el estilo chic americano, y confirme que estaba bien el jean y la remera. Probablemente también, me pregunte porqué no uso bikini, si las morsas que me cruzaré en el crucero, valga la redundancia (o la abundancia), las usan.
Bueno, todo sea por el Arte de la Elegancia de Jean Cartier. Mientras el barco no sea el Titanic, me pongo lo que me pidan.
Obviamente antes de llegar al barco, tenemos el pequeño problema de pasar por el avión.
Ya estoy ansiando que llegue mañana para empezar con el Rivotril. Hace meses que no lo tomo y lo extraño. Es parte de la familia. La familia que conformamos yo y mi otro yo, junto con el pánico y las fobias. Familia tipo. O si prefieren, familia ensamblada. Para mí es mi familia, así que me da lo mismo el rótulo que quieran asignarle.
Mi familia no es un dibujo, pero sí tiene algo de imaginario. Yo soy yo, mi otro yo no sé si es femenino o masculino, no lo/a veo mucho, el pánico es el nene mayor, y la fobia la más chiquita. Y todos juntos conformamos la familia Gador Bagó.
Nos vamos a la Isla de la Fantasía, dónde espero que no nos reciba Tatoo, porque está muerto lo mismo que el Jefe, Jefe, el avión, alias Ricardo Montalbán o Mr. Roark, que de ser así, es más que seguro que me pegue un cagaso de aquellos. Además, llego en barco y no en avioneta.
Con todo ya listo y preparado para el Vapor de la Carrera, sólo falta hacer algunos pedidos.
Quiero que me reciban con los collares de flores hawaianos, aunque no voy a Hawaii. Quiero un pareo tahitiano, que esté pintado por Gauguin, por más que tampoco vaya a Tahití.
Quiero un viaje placentero, plantar la sombrilla en la playa y encontrar un tesoro oculto. Ya que voy a una isla, quiero un Johnny Deep, vestido como pirata ,o sin vestir también se acepta. Quiero un Bryan Adams que me cante Have you ever really loved a woman, mientras estoy tirada en la arena esperando a que venga George Clooney a buscarme. Sí, ya sé, puedo esperar sentada…
Quiero un caballito de mar, por las dudas que el barco encalle. El salvavidas me vino incorporado de nacimiento. Quiero no encontrarme con Emilio Disi ni Gino Renni como bañeros, porque la sola vista me arruinaría las vacaciones.
Quiero un títere con cabeza, porque sin cabeza tuve muchos, y dejé otros tantos en el camino.
Quiero ir y volver, volver e ir, y así eternamente hasta que no me den más las patas.
Quiero lo que quise siempre y nunca pude tener, y lo que pude tener y no tuve.
Quiero la mar en coche, y los cochecitos adyacentes, como quería la chancha y la máquina de hacer chorizos.
Y hasta acá llegamos con los pedidos, porque tengo que dejar algo para querer en el viaje, sino me voy a cagar de embole.





miércoles, 19 de febrero de 2014

Electroshock a la derecha por favor.

Cuando mi psiquiatra me dice que se toma vacaciones, o que se va a un congreso, siempre le pregunto lo mismo: ¿Vos me pediste permiso? Él, obviamente se ríe. Yo no.
Hay profesiones que no deberían tener días libres, por ejemplo los médicos en toda su amplia gama de especialidades. Más específicamente, la psiquiatría.
Yo estoy loca los 365 días del año, no me tomo vacaciones como paciente. Me las hacen tomar de prepo. Ni siquiera estoy libre en Iom Kippur.
Si ellos están cansados, a embromarse queridos, ¡hubiesen elegido ser abogados que tienen todo el mes de enero de feria para rascarse! Y si no, llévense a sus pacientes con toda la familia, que a esta altura ya somos parte, ¡qué joder!
Tres semanas sin terapia es como un año canino para una persona como yo. Todo se magnifica por siete. Veintiún días sin contención y no darle de comer a los leones, vendría a ser lo mismo.
¿Cómo hacés para en cincuenta minutos, meter tres semanas de pánicos, angustias, pesadillas, depresiones, y fobias varias? Mínimo deberían darte una sesión de dos horas y media, no sea cuestión de ser demasiado pretensiosa.
Y ni con ése tiempo, te alcanza para describir tu primer quilombo de la semana.
Para honrar a la verdad, debo decir que el mío, en ausencias prolongadas, me ha hecho alguna que otra sesión vía Skype. Pero mis viajes no son de puro placer, son de mucho trabajo, el de turista, y para colmo sola, con lo que significa una loca suelta en Europa, que tiene miedo de perderse en el subte francés, y por eso se camina París de punta a punta, con los zapatitos de Pepinucho Coliflor (viejo cuento familiar que ya he relatado).
E imagínense, a la que escribe, sin hablar con nadie o casi nadie, durante dos meses y medio. Para aquellos que no me conocen personalmente, les cuento que soy de hablar un poco mucho. Mi excusa es que vivo sola, no tengo hijos, ni pareja, pocos amigos y casi no suena el teléfono en casa, con lo cuál cuando tengo oportunidad hablo. Y parece que MUCHO. Yo me doy cuenta, pero es cómo una adicción, no puedo parar. Y para colmo de males, tengo el sindrome Chiquita Legrand: interrumpo.
Ahora díganme: ¿necesito o no necesito un psiquiatra personal, como un personal trainer o lazarillo? Lo de acompañante terapéutico no me gusta, me suena a loca sin retorno. Yo todavía vuelvo.
En mi refugio de todas las mañanas, Sálvame María, siempre decimos con las camareras, que voy a terminar como otra clienta habitué, que se sienta, abre su pastillero, en donde hay grageas de cientos de colores, y se pone a llorar en la mesa. Abrimos las apuestas para ver cuándo la encontramos colgada en el baño. Gracias a Dios estos días la veo mejor. Ya tuvimos un muerto, Richard que en paz descanse, así que Sálvame se está convirtiendo en la remake de Sexto Sentido. Falta nomás que mañana, se me siente uno de los niños que pululan por ahí, y me diga I see dead people. Y cantamos bingo.
Ya llenamos la casa con los políticos que vienen los fines de semana a hablar de vaya a saber qué, y con lo que sólo por ser quién soy, no sé pero me opongo.
Pero me fui del tema y vamos a hacer un par de llamados a la solidaridad de la Asociación Psicoanalítica Argentina. Primero: psiquiatras disfrazados de hombres solteros apetecibles, cosa que de entrada ya le estás contando del hijo de puta de tu ex marido y encima te suben la autoestima porque pensás que te lo levantaste. Dos: Acortar las vacaciones del staff argentino, a dos días por año. Navidad y Año Nuevo. El primero de enero ya tienen que estar atendiendo porque la tasa de suicidios sube, y además si hay algo que me pone loca, es que no encuentre un puto lugar para tomar un café.
Tres: un psiquiatra por habitante. Eso también amén de ayudar al paciente, contribuiría con éste gobierno y su economía con el alza del trabajo y bajaría la tasa de desempleo.
Y cuatro: una ley que obligue al psi a acompañar al loco (este caso la loca) al vuelo que se tiene que tomar la semana que viene.
Las pastillas ayudan. Tres Rivotril, una quetiapina y media, un pedacito de Alplax, tapones para los oídos, máscara para los ojos, frazada para taparte hasta la cabeza, rezarle a todos los dioses habidos y por haber ,leer cuatro veces el rezo del viajero para llegar sana y salva, pero no estaría de más la mano de tu psiquiatra amigo, para apretujar en el despegue.
Dicho todo esto, espero que mi terapeuta no lo lea, porque mañana retomamos sesión, y no quiero que me aumente los honorarios por estar más loca de lo que él había diagnosticado.

martes, 11 de febrero de 2014

Revuelto de quieros

Hace mucho que no quiero, y me parece que va siendo tiempo de empezar a desear nuevamente.
Como siempre me dijo mi madre, vos pedí, que el NO ya lo tenés asegurado. Esas palabras marcaron mi vida negativamente. Por eso pido y pido al pedo.
Hoy quiero la lista de deseos perdidos. Los que perdí allá lejos y hace tiempo, y los recientemente extraviados. Quiero el reloj de Armando Manzanero, que no marque las horas, porque voy a enloquecer. Sé que no es cosa de otro mundo, pero un poco más de locura y me internan de por vida. Y eso no queremos. A nosotras nos gusta andar locas pero libres.
Quiero un cuadrito de Picasso para colgar en el techo de mi dormitorio. Así cuando me voy a dormir, por las noches, le rezo para que me regale un poco de talento, y quizás por la mañana despierte contenta y pintando.
Quiero un necessaire con hilo, aguja, tijerita, botones, dedal, alicate, lima, peine y el espejo de la madrastra de Blanca Nieves, para que me diga que soy la más linda. Para lo contrario, ya tengo a la vida misma y un espejo en el baño.
Quiero un planeta de uso exclusivo para gente pava. Como Babia ya existe y está llena , éste se llamará Nabeando y sólo entrarán gente como Marley, Karina Jelinek, Barbie Simmons,  Mirtha Legrand, Ivo Cutzarida, Guido Kazcka, Luciana Salazar, Mariano Iúdica, Mauricio Macri, Axel Kicillof, Kunkel, Lilita,D´Elía, Chiche Gelblung, Moyano, Moreno y algunos pseudo filósofos contemporáneos y demás actores de la realidad económica y social.
Para ver el planeta hay que usar anteojos 3D, o en su defecto un casco de astronauta, para no afectar ni tu vista ni tu psiquis. Vendría a ser como un eclipse solar, mucho más dañino a la salud humana, de los humanos verdaderos. Los de Nabeando, han dejado de ser seres pensantes hace años.
Quiero un par nuevo de pies, porque los que tengo me duelen, aún con plantillas chinas. O mejor quiero ser un ciempiés, y de paso comprarme muchos zapatos.
Quiero el poder de Grayskull, no sé para qué, pero si He-Man lo quería, yo también. Porque yo quiero todo, y todo es mejor que nada. Si ya tengo el no, es que no tengo nada, así que vamos por todo que de golpe alguien se apiada y me dice que sí.
Quiero el raciocinio para diferenciar a los que me quieren bien de los que me quieren mal. Hasta el momento vamos 0 a 4 y me estoy empezando a enojar con mi raciocinio.
Quiero que mi vida sea interpretada por Clak Gable y Vivien Leigh, o mejor por George Clooney y por mí. También se aceptan para el casting a Richard Gere, Ralph Fiennes, Robert Redford así viejo, Paul Newman muerto, o Jeremy Irons.
Quiero mi cerebro intacto, mis neuronas vivas, mis arterias libres de colesterol, y mi ciático en estado.
Quiero volver a los treinta, cuando estoy pasando por los cuarenta y llegando a los cincuenta.
Alguien que amo me dijo una vez: el día que naciste, se escribió el día en que vas a morir.
Quiero la vida misma o la muerte misma, que de todas maneras, siguen siendo lo misma historia.



martes, 4 de febrero de 2014

S.O.S fantasma en Barrancas.

Ya asumida mi condición de mujer cercana a los 50, con aspecto físico incluído, me dediqué esta semana pasada, los siete días completos, a verificar que no existo.
Quiero decir, sí existo, pero no como ser humano femenino atractivo a los ojos de seres masculinos en la misma condición y no tanto.
Vengo a ser una especie de espíritu fantasmal que deambula por las Barrancas de Belgrano y alrededores, sin ser registrada por ojos libidinosos especialistas en mirar culos y tetas. Quizás porque mi culo está un tanto ancho, pero que no me miren las lolas, que siempre fueron como dos mapamundi, eso ya es algo preocupante.
Mi teoría sostenida en estos últimos años, de que pasados los cuarenta y cinco, sólo te piropean los de sesenta y cinco a ochenta, está derrumbándose.
¡¡Ni eso!!¡No me miran ni los viejos chotos! Creo que hoy daría cualquier cosa para que a un señor de ochenta y pico se le cayese la dentadura postiza, intentando abrir la boca para babearse al pasar por al lado mío. Pero no. Me miran como si no existiera. Miran a la de atrás, que todavía no llegó a los cuarenta y cuatro.
No hay hombres me dijo mi amigo el quiropracta del alma, reconociendo lo que le vengo insistiendo hace unos años. Ahora son todos trolos, hasta los viejos. Esa es la única explicación posible que encuentro.
¿Decime que aún estando como estoy, no soy digna de ser mirada por un señor sentado en la puerta del geriátrico? Parece que tampoco. Y eso que paso todos los días por ahí, los miro y les sonrío. Pero nada. A lo mejor están momificados y no me dí cuenta, qué se yo.
Mientras andaba de observadora de la fauna local, tratando de terminar la tésis sobre mi tratado de cómo conseguir un hombre después de los cuarenta, noté que sí se han formado algunas parejas, como diría Roberto Galán Z´L. Hay muchas parejas enwebeadas (llámese enwebeado a quienes se han conocido por métodos tecnológicos artificiales). Lo he visto con mis propios ojos. O sea, abona la teoría de que a la que no mira nadie es a mí.
¿Vos no tendrás muchas pretensiones? me preguntan. ¿No serás muy exigente? me dicen los que no me conocen. Los que sí me conocen de toda la vida, saben que si hubiese sido pretensiosa o exigente, jamás me hubiese casado con quién me casé, ni hubiera seguido cometiendo el mismo error las otras dos veces subsiguientes. Señores, si hay alguien que no tiene humos de diva, esa soy yo. Mi primer marido era parecido a Marty Feldman en la película El Jóven Frankenstein. El segundo a Groucho Marx, y el tercero a Larry de los Tres Chiflados pero más feo y malo.
Dicho esto, ¿ahora entienden por qué me merezco a George Clooney? Me lo gané por derecho propio y ajeno. Soy una santa que merece el cielo.
Volviendo al tema de mi espectralidad, es un hecho. De hoy en adelante, me pasearé por el barrio con una sábana y cadenas, para asustar a los hombres, así por lo menos logro que alguno se entere de que ando por acá.

martes, 28 de enero de 2014

Solicitudeando

Solicito a usted, que está leyendo atentamente y sin compromiso, tenga a bien averiguarme dónde han ido a parar mi niñez, mi adolescencia y mi juventud.
La madurez está viniendo sola, sin que nadie la haya llamado, y para qué mentirle, no es algo demasiado agradable. Conlleva, o contrae, demasiadas obligaciones y pocas satisfacciones, muchos problemas y algunas soluciones. ¿La mujer madura y el hombre reverdece? ¿O simplemente nosotras nos asentamos y ellos se vuelven viejos verdes?
Le pido encarecidamente, si sabe la respuesta, respóndame a la brevedad. Mi brevedad es tan breve, que en cualquier momento voy a olvidarme qué fue lo que le encomendé.
Los años pasan, se quedan un rato y se van. A veces se suceden rápidamente, otras con la lentitud de un caracol. En cualquiera de los casos, lo único que queda al final, es la baba.
Si ha visto por ahí mi cerebro un poco arrugado y le apetece devolverlo, le agradecería profundamente, si primero lo lleva a la tintorería de París y lo hace planchar. Luego pasa por la Sorbonne y le inocula un poco de sabiduría, la cuál se ha disuelto, aparentemente,con el correr de la vida . Quizás también, le haga falta una carga neuronal. Son seis pilas doble A. Le pagaré apenas haya comprobado que no es el mío.
Si se topa con mis ojos, que han perdido el encanto, no se asuste, sólo aléjese, porque no lo ven de cerca. Si fuese tan amable, le pone un par de lentes graduación 2.50 y con eso solucionamos las confusiones causadas.
Retomando con el pedido anterior que incluye mi cerebro, ¿podría usted pasearlo unas horas por el Louvre, el Pompidou, Musée Picasso o el D´Orsay? Cualquiera será bienvenido, ya que gracias al calor agobiante y las lluvias de enero, los recuerdos se han achicharrado y/o/u enmohecido.
Si por esas casualidades de la vida, se tropieza con mi boca, le doy varias opciones ,a saber: 1)le pone un gancho.2) La hace ojales y le pone botones. 3) La cose con tanza, hilo sisal, o choricero. 4) La sella con silicona, esa que no deja pasar el agua, 5) directamente le saca los dientes y no la deja comer.
Si en alguna esquina ha encontrado mis senos, llévelos con urgencia a la salita más cercana que encuentre de primeros auxilios. Necesitan oxígeno para poder incorporarse. No, no están caídos, sólo están desmayados. Sirve también un poquito de sal debajo de los pliegues, si no consigue levantarlos a upa.
Y por último, haga un pequeño esfuerzo más, sé que es mucho lo que pido...si le anda sobrando tiempo, dinero y ganas, ¿me regala un poco de imaginación, creatividad y lucidez? No las encuentro en el mercado blue.

miércoles, 22 de enero de 2014

Las vereditas de Buenos Aires tienen ese no sé qué

Caerte en las calles de Buenos Aires, tiene ése qué se yo. ¿Viste? No cualquiera cae con gracia, y seguramente no seré la primera en lograrlo.
Esta mañana calcé mis sandalias y me dije: hay un 98% de probabilidades de que hoy me estrole en alguna vereda de Belgrano. Y como soy una chica que hasta que no consigue lo que se propone, no para, lo logré. ¡Sí señores y señoras, pero no es todo mérito mío!
Macriylaremilputaqueteparió es uno de los grandes contribuyentes y el otro, esta moda del orto de las plataformas. ¿A quién carancho se le ocurrió que quedaba buenísimo reflotar la década del 70? ¿Tendrá que ver con esta vuelta nacional y popular? ¿Será que la mayoría de nuestros gobernantes son Vox Dei, Sui Géneris, , La Carpa del Amor, Los gatos, Sandro y los de Fuego y ya que volvimos, volvimos con moda y todo?
¿No fueron suficientes los esguinces sufridos por las minas de ésa época? ¿Acaso nadie se da cuenta que siguen siendo igual de espantosas o más, que en mi niñez? ¿Cuál es la ventaja de parecer más alta por un rato, si cuando te sacás esos mamotretos, seguís siendo la misma enana de 1,58 mts de toda la vida? ¿A quién vamos a engañar? Yo tenía una depiladora, Antonia, que en paz descanse, que me decía a mis tiernos 13 años: m´hija, altos, bajos, ¿qué importa? Si en la cama se acaban las diferencias.
No lo entendí hasta varios años después. Un poco lenta de entendederas venía la nena.(Una genia Antonia, la gallega, que tenía las frases más maravillosas para desasnar adolescentes)
De todos modos sigo pensando, que lo elegante , sexy y que te hace buenas gambas, son los famosos taco aguja y no estos zancos disfrazados de zapatos.
Pero volviendo al tema que nos atañe…Mi caída, si bien lo único que hirió fue mi orgullo, tampoco lo lesionó tanto.
Creo que otro de los factores desencadenantes, y la providencia de no haber quedado mi ego tan maltrecho, fue que en ésa esquina había tres jóvenes adonis, con pinta de forasteros, que estaban uno mejor que el otro. Y yo, que parezco boluda, pero no lo soy, aterricé bien aterrizada a los pies de los tres muchachos. La única cagada, es que George (en mi imginación) Robert Downey Jr. y Johnny Depp,  dijeron al unísono ¿señora está bien? ¡Señora tu abuela querido!
Gracias a D´s, mi reacción fue un poco más decente que lo que se me cruzaba por la cabeza, y me largué a reír, cosa que hizo que los tres relajaran y me ayudaran cuál morsa en barco de pesca, a levantarme. George estiró su mano, a lo que con la testarudez que me caracteriza, primero me negué, hasta que me dí cuenta, que con mi patético estado físico y esas plataformas de mierda, iba a ser muy difícil poder incorporarme. Así que tomé su mano, pero no fue como la Cenicienta, ni La Bella Durmiente, ni ninguna película romántica hollywoodense. No me convertí en flaca.
 Fue más bien, para ellos, la buena acción del día: ayudemos a la vieja que se cayó. Lo que se dice toda una mitzvá (para los neófitos en judaísmo, mitzvá significa justamente eso, buena acción).
Los jóvenes extranjeros, tendrán para contar de su paso por nuestro país, cómo vieron aterrizar un OVFI (objeto vetusto femenino inidentificable) en el medio de la calle.
Por suerte no dejé un círculo y ahí volverán a crecer las baldosas algún día. O eso creo.


viernes, 17 de enero de 2014

Volveré y seré millones de Bridget Jones.

Bridget Jones, la vuelta. Así se llama el libro que compré para que sea mi próxima lectura de verano.
No leí ni siquiera la contratapa. Sólo abrí una página al azar y decía: Día no sé cuánto, 78 kgs.
Listo. No hacía falta que leyera más. Soy la BJ argentina. Con la minúscula diferencia de que Bridget se acostaba con Hugh Grant y terminaba de novia con Colin Firth. Cualquiera de los dos está mejor en comparación a lo que remotamente fueron mis maridos y parejas. ¡Así no vale!
Parece que en esta tercera entrega enviuda y se lanza a las redes sociales. Yo viuda no, no sé si decir lamentablemente, pero de redes sociales te sé más que cualquiera.
Empecé allá lejos y hace tiempo con el ICQ y con eso ya te dije todo. Vieja redera, si las hay, aún cuando suene como el culo. ¿Cuál querés? ¿Cuál te gusta? ¿Jewish Café? Muy religiosos. ¿JDate? Muy pelotudos, salvo uno que no me da bola. ¿Match.com? Nada que se pueda llamar decente. ¿Meetville? No duré ni un día.¿Twitter? No lo entendí. ¿Facebook? Sólo como ventana al mundo.¿Zonacitas? No me dió confianza. ¿Singlesclub? Suena a swingers y todavía a tanto no llegué.¿Delacole.com? Mejor ser goy. Ahora estamos probando, ya saben, yo y mi otro yo, Tinder. Aplicación sugerida por otra amiga bloggera e igual de soltera, pero mucho más inteligente. El hombre más lindo que encontré y con el que tenemos mucho en común, justamente es primo de ella y amigo mío, por ende ella no puede porque sería incesto, y yo lo quiero demasiado como para cagarle la vida.
Bridget Jones no tiene derecho a quejarse en un libro. Si analizamos los motivos, uno, por los antes expuestos Grant y Firth. Dos, porque vive en Londres, y si vivís ahí, no podés bajo ningún punto de vista, quejarte!!. ¡Te reto a que vengas a Buenos Aires y ahí decime quién tiene derecho a protestar! Tres, porque en UK encontrás ropa para todos los talles, así que no me jodas.
Si en la próxima película le ponen de galán a George Clooney, entonces se va a armar quilombo.
Con lo dicho, nos damos cuenta que nuestro humor en el día de la fecha no es el mejor. A soltera con historias no me va a ganar ninguna Reneé Zellweger que engorda y adelgaza como si fuése tan fácil, sólo para hacerse pasar por una como yo y encanutar unas decenas de millones de dólares, que dicho sea de paso, me doy cuenta ahora, me corresponden en cotitularidad de vida.
Así que expeditivamente pasemos a los pedidos.
Quiero el nutricionista de la mina, que me haga adelgazar sin sacrificio. Quiero el diario de Bridget Jones, para escribirle algunas páginas de las mías. Quiero a Colin Firth, a Hugh Grant y a George obviamente.
Y tengo otros quieros que no tienen nada que ver con el resto. O sí, no sé. Qué se yo. Como siempre, no tengo idea.
Quiero tener los ovarios para saber que la vida pasa y no deja nada. Quiero el poder de decisión sobre mí misma, sin pensar tanto en los demás y en el futuro incierto.
Quiero vivir en los campos de Van Gogh, entre esos amarillos y azules que nunca más nadie pudo recrear. Quiero ser un Botero, y estar colgada siendo admirada y no criticada por las redondeces.
Quiero navegar un rato a solas en mi cerebro, para descubrir qué es lo que funciona mal y revivir algunas neuronas que han comenzando a morir.
Hoy no quiero ser la que soy, sino la otra que sería si no fuese la misma de siempre. Quiero el Norte mirando al Sur, y las constelaciones en el Este. El Oeste no me gusta mucho, vaya uno a saber porqué.
Quiero entender lo que quiero, aunque prefiero seguir sin saberlo porque si no, la vida sería muy aburrida. Y por último,por el bien de todos, quiero recuperar el humor perdido en algún momento del día.



sábado, 11 de enero de 2014

48, il morto chi parla

Ya transitando el último día de mis 47 años siento, como siempre y en todos los aspectos de mi vida, una gran ambivalencia. O sea, nada nuevo.
Siendo desprendida como creo que soy, no entiendo porqué me cuesta tanto despegarme de los 47. ¿Qué? ¿Le tomé cariño de golpe al número impar? Si durante toda mi existencia tuve la certeza de que los impares eran de mala suerte, cosa que comprobé este 2013, ¿resulta que ahora los amo y me niego a dejarlos partir? ¿Me habré vuelto una idishe mame, que me cuesta tanto largar a los añitos a que hagan su vida, no sea cosa que después tenga el síndrome del nido vacío? Oy vey! ¿Fueron años de sangre, sudor y lágrimas, para verlos crecer a lo largo y más a lo ancho, para ahora, así como así, decirles adiós? ¡No, no y no! ¡No quiero! ¡No quiero crecer más!
Habíamos hecho un pacto. ¿Era con Dios o el Diablo? No me acuerdo, pero no importa. Yo me comprometía a ser una inmadura toda mi vida, si a cambio me estancaba en los 40 redondos. ¿Para qué sigo cumpliendo con mi parte, si ellos hace 7 que no cumplen con la suya? ¿De quién es la culpa? ¿Del chancho o del que le da de comer? No pregunten quién es el chancho…
El día que cumplí 40, una amiga me dijo: vas a ver que ahora, estás más allá del bien y del mal, te cagás en todo. Y tenía razón. Con la pequeña diferencia, que no me dijo, que cuando llegás a los 48, te cagás, pero encima.
48, il morto chi parla.  ¿Será que es lo mismo que estar muerto pero vivo? Digamos, seguís respirando pero es como si no existieras.
Los niños te miran con cara de susto cuando les hablás, porque te ven grande. Para los pendejos sos una vieja chota, porque ya ni entrás en la categoría de me cogí una veterana. Veterana sos a los 33.
A los 40 sos mayor y te miran los de 60, y vos como eso todavía te parece algo exótico, salís.
A los 48 (no me jodan, es lo mismo que 50) te piropean los de 75 para arriba, si es que no se les caen los dientes al abrir la boca. Uno de tu edad, es una utopía. O están casados, o están con esas trolas de 30. Sí, porque cuando estás llegando a los 50, las de 30 pasan a ser el enemigo número uno.¡Otra que la celulitis! La celulitis es tu mejor amiga al lado de una mina de treinta y pico.
Así como cuando éramos pendejas íbamos de levante a los boliches, y agarrábamos muchas veces, lo que otras dejaban suelto, entre los 60 y los 70, iré a la puerta de los cementerios a levantar viudos, si es que no están seniles o cerca del arpa. Dientes seguro que no tendrán, y es muy probable que yo ya no tenga ni ganas de tocar ni de que me toquen, con lo cuál, parece que ahí está mi oportunidad de encontrar la llave de la felicidad, o del mausoleo.
Sex and the City y la puta que te parió! ¡Y lo mismo para vos, Comer, rezar, amar!
¡He recorrido el mundo entero y nada! ¡Sólo comer!
Cualquiera podría decir que soy una resentida. No señores, no estoy resentida, cumplo 48 años en 24 horas y en todo caso, estoy deprimida. Pero resentida, jamás. Las capricornianas no nos resentimos nunca, nacimos de mal humor, nada más.
En pocas horas más voy a festejar que me convertiré en una vieja solterona, sin hijos, sin marido, sin pareja, sin actividad aparente, ni física ni neuronal, sin candidato a la vista y sin vista.
Esos que te felicitan y te dicen, ¡qué bien!¡Estás en la mitad de tu vida! NO, no estoy en la mitad de mi vida, porque dudo mucho llegar a los 96, antes me suicido. Imaginate si a los 48 soy así, lo que puedo llegar a ser con más de 90. El Guasón plastificado, con el cuerpo de María Martha Serra Lima y la ironía de mi zeide Salomón. ¡Dios no les permita cruzarse en mi camino!
Y si siempre pido porque sí, hoy voy a pedir tres deseos porque es mi cumpleaños.
Quiero tener 40.
Quiero tener 30.
Y quiero a George Clooney envuelto para regalo con una Nespresso bajo el brazo.








martes, 31 de diciembre de 2013

Japi ñu ier 2014!

Acá estamos las dos, mejor dicho las tres, yo, mi otro yo y mi vieja. A punto de festejar que se va un año de mierda y llega otro que todavía no sabemos qué nos depara. Seguramente nos deparará otro año de mierda, pero le ponemos todas las fichas a que va a estar bueno. No como Buenos Aires.
Vamos a hablar nosotras dos, porque no vamos a poner en boca de mi madre, cosas que ni siquiera se imagina que su hija escribe. Gracias a Dios todavía sabe que tiene hijas, lo que no tiene idea es que somos cuatro. No sabe que toda esta semana estuvo conviviendo con una que en realidad son dos. No quiero asustarla, viste? Este año la pobre ya tuvo bastante.
La trajimos a un hotel cinco estrellas, diciéndole que eran vacaciones, cuando en realidad, lo que hicimos fue escaparnos de los festejos añonuevescos.
Mi otro yo se niega a tirar cañitas voladoras, y yo, me niego a todo. Hasta me niego a lo que no debería negarme. Pero soy así, negadora de alma.
El hotel muy lindo, sin mosquitos, con algún que otro moscardón, y un par de abejorros y sin ningún caballero a la vista. Eso sí, infestado de niños. Niños parlantes. Altoparlantes. Megáfononiños se llaman ahora, que no sólo hablan, gritan, lloran, juegan, se caen, se lastiman y vuelven a llorar, que también nadan como renacuajos en una pileta no apta para 136 habitaciones y 5789 angelitos de dios, dejándola hecha un caldo de cultivo para infecciones de todo tipo y factor, diría Sheldon Cooper.
Y estas criaturitas vienen con padres incluidos. Que son tan parlantes como sus vástagos, y terminas enterándote que a una las lolas le quedaron mal, y que está arrepentida. Y vos tenés ganas de decirle, ¿a mí qué carajo me importa? Por lo menos tus tetas miran para adelante y no hacia abajo como las mías.¡Andá a quejarte a otra pileta! ¡Acá sólo se aceptan Adelaidas!
Por suerte para mi, también hay toda clase de fauna marina. Sirenas hay pocas, algún que otro bagre, pez globo, abundan los lenguados y casi no hay orcas. O sea que la única ballena franca soy yo. Gracias a dios. Digo, por lo de franca.
El hotel está situado en Nordelta, que vendría a ser el Universal Studios autóctono. Todo parece de cartón pintado y la sensación de que en cualquier momento te desmontan la escenografía.
La habitación muy linda. Para discapacitados. Posta. El inodoro tiene un metro treinta de altura, la bacha está al lado de la ducha, que no tiene mampara ni cortina, con lo cual abras la canilla que abras te empapas. No sé porqué la gente supone que los discapacitados necesitan regarse,pero no lavarse el tujes. El bidet inexistente.
El primer día no había aire acondicionado, lo arreglaron. El segundo día, no teníamos agua caliente en la ducha, lo arreglaron. El tercero se cayó el rosetón de dicha ducha, sin matar a nadie, lo arreglaron. El cuarto, recién habilitaron la pileta al mediodía, asunto solucionado. Hoy es el quinto, veremos qué pasa. Mañana sexto a lo mejor nos depara algún nuevo problema, y el séptimo día, como Dios, sin pecar de blasfema, espero descansar.
Mientras, mi vieja lee y se afana el diario del desayuno.
Abajo todos festejan la llegada del nuevo año,  y aquí estamos, las tres, en la habitación. Una durmiendo, la otra escribiendo, y mi otro yo puteando, porque el iPad hace lo que quiere.
Así que es hora de hacer los pedidos del 2014 antes de que me convierta en carroza.
Quiero los zapatos de Cenicienta y una calabaza que se transforme en Mercedez Benz. Un tipo que la maneje, y no haya sido una rata previamente, ni lo sea posterior o eternamente. Si se puede parecer a G.C mejor, si no, gordito y pelado también se aceptan.
Quiero seguir siendo quien soy. Quizás un poco menos quien, y un poco más soy. Los quién cotizan en toneladas, los soy en quilates. O sea, quiero ser un diamante en bruto.
Quiero un año que empiece bien y termine mejor.
Quiero un lago lleno de barquitos. No sé para qué. Sólo porque salen bien en la foto de fondo.
Quiero lo imposible de querer, como el retorno del más allá.
Quiero un viaje a las estrellas, infinito, perderme en la Vía Láctea sin tener intolerancia a la lactosa.
Y por último, LOS QUIERO.
Feliz Año Nuevo.