jueves, 4 de julio de 2013

Melancoquiero

Quiero un desinflador, para desinflar panzas recién operadas, pelotas de golf , la inflación y burbujas en el aire.
Quiero que vuelvan Mongo Pichu y Magoya de la Loma del Quinoto porque desde hace rato que están perdidos en el idioma, y los extraño.
Quiero saber cuál es la estalactita y cuál la estalagmita, y de qué me sirve saberlo.
Quiero ser un ser humano descriptible, porque esos que dicen que son indescriptibles, no existen o no son de este mundo.
Quiero una inteligencia innata, porque no creo en la adquirida, ya que a veces te venden gato por liebre.
Una casa en el campo de juego, un agujero negro en la Vía Láctea, las Tres Marías que tenía en el hombro y un hilo de seda para tejer sueños de verdad y no las pesadillas diarias.
Quiero seguir sin saber lo que quiero, porque en el andar queriendo, descubro cosas nuevas. El día que no quiera más, seguramente será el último día de mi vida, y para eso todavía me faltan muchas cosas por querer.
Quiero la independencia de mí misma, que es la más difícil de conseguir. La otra la consiguieron muchos, y aunque a veces la confundan con indiferencia y así estamos.
Quiero volver a decirles a mis sobrinas, decí ocho, el culo te abrocho, porque no quiero que sigan creciendo tan rápido, y sentirme fuera de sus vidas. Soy egoísta y lo asumo, una tía guardabosques y también lo tengo absolutamente asumido.
Quiero que vuelvan Perdidos en el espacio, el Túnel del Tiempo, El Santo, y Star Trek, porque estoy nostálgica y además no entiendo las series nuevas con los muertos vivos, y los vampiros románticos. Antes los muertos estaban muertos, y los vampiros eran malos. La culpa la tiene Michael Jackson Z´L, Q.E.P.D, R.I.P, que desde Thriller nos hizo comprar todo ese verso.
Quiero ser la nueva Papisa, la Reina del Surubí, con corona de espinas, y bailar cumbia arriba de un parlante con mi pollera amarilla. Que de algo me sirva esa vez que me compararon con Gladys la Bomba Tucumana.
También quiero ser Betty Boop, Betty Page, Betty la Fea, Bette Davis, ya que los que no se acuerdan cómo me llamo, me dicen Beatriz. No sé porqué, pero parece que tengo cara de Beatriz en vez de Elizabeth. O sea en vez de Elizabeth Andrea, mis viejos deberían haberme llamado Beatriz de Orleans, entonces hoy sería la que acaba de abdicar y viviría en Holanda. Y muy probablemente no estaría escribiéndo esta sarta de pelotudeces.
Quiero que los demás entiendan que un poco de locura es sano, y que la sanidad no siempre viene de la mano de la cordura. Quiero ser lo que fuí, lo que soy y lo que seré en algún momento. Supongo que el destino es ser quién sos sin condicionamientos, y al que no le guste, que le garúe finito.

miércoles, 3 de julio de 2013

Pedidos del inframundo

Quiero que los que no tengan nada bueno para decir, no digan nada. Creo en la libertad de expresión, pero no en libertad de idiotización. La vida es corta como para perderla hablando al pedo. Lo digo yo, que de esto algo sé.
Quiero ser libre, pero no eso del aire es libre, el aire es libre y mirá como no te toco, porque si el aire no me tocara, ya no me tocaría nadie.
Quiero un campo sembrado de malas intenciones, porque de buenas ya está el camino al infierno.
Quiero una cabaña en la punta del Everest para retirarme a meditar el porqué de tanta pelotudez en el mundo y ver si consigo una respuesta que me satisfaga tanto a mí como a mi otro yo. Yo soy fácil de convencer, la otra no tanto.
Quiero una tarjeta de viajero frecuente a Babia, que ya me corresponde después de tanto tiempo de ir y venir, sin decidir si me quedo a vivir o no. Babia ganaría un habitante, el mundo perdería una pensadora de estupideces contemporáneas.
Quiero un Apu, porque Homero Simpson ya tuve dos y hasta me arriesgué con un Flanders. En la variedad está el gusto, dicen, y por el momento soy fiel a los preceptos urbanos.
Quiero tener la inocencia intacta, pero calculo que la perdí allá lejos y hace tiempo, cuando ser inocente todavía era un valor apreciable y no ser tratada como una tarada, como sucede hoy, en todo ámbito y momento.
Quiero una cicatriz  con punto smock, que no es lo mismo que tener un punto shmock. Estos últimos son un poco más difíciles de colocar en el mercado. No cualquiera se banca un shmock, y menos si se te instala en casa.
Quiero la virtud perdida, si es que alguna vez tuve virtud alguna. Lo que se dice virtuosa, virtuosa, supongo que jamás lo fui y siempre dejé bastante que desear.
Quiero echarle la culpa de mis corduras momentáneas a mi psiquiatra, que es el que hace que tome conciencia de muchas cosas y actúe en consecuencia, logrando un nivel de incomunicación interneuronal, que termina en una operación de útero y autoputeándome por haberlo hecho.
Quiero un desayuno en Tiffany´s, un almuerzo con Mirtha Legrand, un Té para dos, y una Última Cena, con mis doce amigos alrededor e intentar adivinar cuál es Judas, que me va a vender por el anillo del desayuno.
Bajando al submundo de lo terrenal, quiero una corona de flores hawaianas, en la mismísima isla de Hawaii, con una corte de faunos bailándome el hula-hula. Una casa en Escocia, con un placard lleno de polleras kilt, que me quedan como el traste, pero evocan mi niñez. Un Lautrec colgado en la pared de mi casa, para recordarme mi época de ballet, y su nefasta influencia a lo largo de los años, creyendo que tenía cierta aptitud para la danza, cuando tengo dos piernas de roble de Eslavonia.
Quiero el Mar Mediterráneo para mí sola, porque sí, de caprichosa que soy.
Sigo queriendo a George Clooney, que si se llega a enterar que lo solicito tanto, va a pedir una orden de restricción en mi contra. Pero como dice el dicho, persevera y triunfarás. Algún día se dará cuenta de lo que se pierde al no conocerme. La novia rubia algún día envejecerá. ¿Y para qué tiene que esperar tanto,  para saber lo que es estar con alguien que derrocha sabiduría por los años vividos y canas que implican una vida rica en conocimientos? Eh?Eh?Eh?
Y finalmente quiero poder entenderme a mi misma, sin necesidad de ser subtitulada, ni venir con manual de instrucciones metido en la raya del tujes.

lunes, 1 de julio de 2013

Abdominales se buscan

Hasta hace una semana, no tenía idea para qué servían los abdominales, ni me importaban. De hecho estaba segura de no tenerlos, ni de necesitarlos jamás.
Miraba a todas esas mujeres que se mataban en los gimnasios para tener una panza plana con los ravioles marcados en el abdomen y me cuestionaba cuál era la obsesión con esa parte del cuerpo que a mí sólo me traía trastornos psíquicos.
Hoy entendí lo importantes que son para un post operatorio. Devuélvanme mis abdominales!!!!
No puedo levantarme de la cama sin hacer toda una estrategia previa. Vendría a ser una cosa así:
abro los ojos, puteo, intento ponerme de costado, puteo, busco de dónde agarrarme, puteo, empiezo a mover las piernas, puteo. Insisto con ponerme de costado, vuelvo a putear. Me agarro de la mesita de luz, puteo, apoyo el codo el la cama, puteo. Voy bajando las piernas lentamente, puteo. Con el brazo acodado en el colchón, empiezo a incorporarme, puteo. Giro lentamente, puteo. Apoyo las piernas en el piso, puteo. Me quedo sentada unos minutos en la cama mientras sigo puteando, y a la cuenta de tres me levanto y puteo, puteo, puteo y puteo.
Ya una vez levantada y caminando, puteo más bajito. Me agarro literalmente, la panza fajada, y como si estuviese cargando el mayor de los tesoros, y empiezo el día. Entiéndase como empezar el día, a ir de la  cama al baño, del baño a la cocina, de la cocina al living, y del living a la cama. De golpe te convertís en una especie de contorsionista de circo, intentando levantar con tu pie hasta tu mano, la servilleta que se te cayó. Porque además, como cosa é mandinga, todo se te cae.
Y todo puteando a los benditos abdominales que no supe conservar, ni de joven, ni de adulta.
Más allá de andar necesitada de mis músculos, empiezo a cuestionarme, gracias a mi amiga Cristina, que me lo hizo notar, si cuando me sacaron el útero, no me metieron alguno de los niños recién nacidos y que se negaban a salir de sus madres y lloraban toda la noche. O sea Pilarcita. Será que la niña decidió buscar una madre sustituta? Si es ella por favor sáquenmela ya!
Si el otro día consideraron que exageré con eso de tener una panza de 14 meses y medio de embarazo, hoy lo ratifico. Tengo la panza más grande que se haya visto, y un dolor interno a la altura de la herida, que calculo debe ser Pili arrepentida tratando de salir, descosiéndome uno a uno los puntos. Igual prefiero pensar que son los enanos de cemento.
Con lo cuál, el pedido desesperado del día es, un manual explicativo para moverse en un post operatorio y unos abdominales nuevos, ya que los anteriores es evidente que no sirven más. En lo posible si dichos músculos vienen sin grasa y firmes, o con un personal trainer que se parezca a George Clooney, o el señor en persona (se prefiere).

viernes, 28 de junio de 2013

Eramos pocos y parió la abuela

Esto de estar absolutamente loca, tiene sus pro y sus contras. En este caso muchos pro, sin Mauricio por favor, y alguna que otra contra.
Abordar una histerectomía en un blog no es cosa fácil, pero como a mí lo fácil no me gusta,acá vamos.
La historia dice así.
Como todos sabemos la mujer está compuesta por cerebro, tetas y útero.
En mi caso, mucha teta, poco cerebro y un útero que no servía para nada. Hacía ya unos meses que mi doctora me había hablado de que empezara a pensar en sacarme eso que a las mujeres les sirve para albergar un niño, y a mí, para recordarme que no sólo no había salido ser vivo de ahí, sino que tampoco entraba nadie. Ni vivo ni muerto.
Allí partí con orden de intervención,(que debería haber sido psiquiátrica) a Osde a hacer los trámites.
Vale aclarar, que en 47 años no había conocido quirófano alguno.
Así, con absoluta inconsciencia de lo que estaba haciendo, me encaminé a lo que sería mi primera experiencia quirúrgica.
Días previos a la operación, todo el mundo me llamaba para preguntarme si estaba nerviosa. Y, no, nada de nada, una paz poco frecuente en mi... Mirá qué bueno! me decían todos, qué genial! A lo que yo respondía, porqué habría de estar nerviosa, si confío en mi médica, y esto es una pelotudez. Vas, te sacan el útero y en dos día estás en tu casa!! Además, con todos los quilombos que tuve este año, para mí, esto es como irme a un spa!! Error!!!
Y allí marché al Sanatorio de La Trinidad, como quién se ganó un pasaje a Río en pleno carnaval.
Cuando me dieron la habitación y me pusieron la pulserita, empecé a dudar si en realidad tenía taaaaantas ganas de estar ahí como pensaba. He aquí las ventajas de la locura...los locos no se acobardan jamás!
O sea....empervinoxada, con  bata, cofia y botas (que no combinaban, conste) me encaminaron dos camilleros divinos, al tan esperado quirófano.
Para mi sorpresa, eran muchos quirófanos uno al lado del otro, y yo pensaba, por favor que sepan a cuál tienen que llevarme!! Mientras todas las caras te miran, sonrientes, o eso suponés, porque en realidad tienen su boca detrás de un barbijo, y rezás porque estén sonriendo y no con una mueca de bienvenida a The Little Shop of Horror, escucho la voz salvadora que dice: noooo, acá no, esta va al 4 !!Y yo gritando acostada, sí !!! al 4, al 4, al que está mi doctora, mirá que a mi me sacan el útero eh, vine a eso, no a otra cosa!!
Y ahí entramos al quirófano número 4.
Divino todo, mucha luz, muy pulcro y limpio, cosa que me encargué de verificar, y todo el cuerpo médico dispuesto a desuterizarme.
Me pasan a la mesa de operaciones, y la señora, o sea yo, empieza a hacer las preguntas de rigor. A saber...está la doctora?, cómo me van a poner la anestesia? me van a entubar? saben que me tienen que sacar el útero, no? no hay mesa de operaciones para gordas? De esta me caigo, están seguros que está bien así? Qué hago con el brazo que me cuelga? Ven que tienen que conseguir mesas para gordas?? En este brazo me va a anestesiar? No, ponga en el otro. Me puedo ir?
Creo que ahí los médicos, se deben haber preguntado para qué carajo hicieron el juramento hipocrático cuando se recibieron. Más que hacerme una histerectomía, seguro preferían hacerme una traqueotomía. O en su defecto, alguno estaría pensando en hacerse el harakiri antes que bancarme dos segundos más.
Canalización hecha y el médico me dice, se va a empezar a sentir mareada. Yo, doc, no siento nada, no siento nada, no siento nada y de pronto me dicen respire y tac, pasé al mundo de los muertos en vida. Quién corno dijo que con anestesia no soñás? Yo tuve pesadillas! Se las puedo contar y todo! Porque  fue lo primero que dije cuando me despertaron, además de gritar me duele, me duele...
Mi habitación estaba en el piso de maternidad, por obvias razones, somos todas pacientes ginecológicas. Mis vecinos eran bebés. Santino, Guada, Felipe, Pilar,Vicky, Irupé, Lázaro y un par de marranos más que no recuerdo y prefiero olvidar.
Con morfina cada dos o cuatro horas, los escuché llorar a los pendejos toda la primera noche, la segunda y la tercera. A ver, ustedes ,que todos o casi todos tienen hijos, para qué mierda los quieren si los hacen largar los pulmones por la boca, desde el primer momento que nacen? Los pibes ni siquiera saben si quieren estar ahí. En su cabecita se preguntan, porqué me sacaron de donde estaba, quiénes son esos dos que me toquetean todo el tiempo, me besan, me lloran de emoción, y ellos a cambio les hacen una muequita que ustedes llaman sonrisa. Y en devolución ustedes les plantan en la habitación a las nonas, los nonos, los 45 tíos, con los 138 primos y todos los amigos íntimos que suman 345. Todos, en una habitación de 3 x 3 con calefacción a temperatura de 36º C. De verdad los aman o es simplemente algo que hay que hacer porque es lo que se espera? Piénsenlo bien...miren que esas bellas criaturas después de convierten en hijos que pasan factura...
Cuestión que mi primera noche post quirúrgica, me la pasé escuchando a Pilarcita llorar toooda la noche como si la estuviesen descuartizando, mientras yo, tirada en la cama intentaba dormir, con la sensación de que me habían colgado de los ovarios, dos enanos de cemento, que pugnaban por ver quién tiraba más fuerte, dolor de cintura porque parece que cuando te sacan el útero te retuercen el ciático, pidiendo morfina a señas, porque me prohibían hablar (otra vez Nano venía como anillo al dedo), y el peor dolor que haya soportado en lo que va de mi existencia.
Cómo? Y el spa dónde está? Callen a esos críos! Yo viene a pasarla bomba, no a que me duela y no dormir! Perdón si alguien considera que lo que voy a decir es apología de la droga, pero VIVA LA MORFINA!!! Enmorfínenme por el resto de mi vida!
Y para hacer la historia corta, el resultante es que llegué al sanatorio con un útero 12 centímetros de diámetro, tres de espesor , más de 8 miomas, y me fui, con una panza de 14 meses y medio de embarazo, con una faja elástica que ni siquiera la sostiene, y una cicatriz, que otra que Scarface.
Eso sí, de ahora en más con lo que ahorre en tampones e Ibuevanol, quizás pueda sacarme el pasaje a Aruba a que me apantallen y me hagan masajes.
Machos muchos dijo la partera!!! Y sí, parió la abuela.



domingo, 23 de junio de 2013

De la tierna infancia

El otro día recordaba un versito de mi infancia, que supongo fue clave en mi desarrollo, porque de otra manera no se podría entender el porqué de mi insaciabilidad (si señores, la palabra existe).
Dicho poema dice así:
Tengo, tengo, tengo,tu no tienes nada. Tengo tres ovejas, en una cabaña. Una me da leche, otra me da lana, y otra me mantiene,toda la semana.
Caballito blanco, llévame de aquí. Llévame hasta el pueblo, donde yo nací.
Honestamente no recuerdo si me lo recitaban en el colegio o en casa. Hete aquí la explicación de esta compulsividad desmedida por pedir. Ahora quiero todo lo que me fue negado por el reverendo facho racista que escribió esto para chicos.Les refriega en la cara que no tienen morfi, casa ni abrigo y encima por qué el caballo es blanco y no un zaino ?? Eh?
Y siguiendo con la línea pedagógica de los cuentos infantiles, también debo reconocer que mi fanatismo por los zapatos y los psicofármacos, tienen su raíz en ellos.
Pero este sí, gracias a la maravillosa y truculenta imaginación de mi querida madre.
Pepinucho Coliflor. Si lo hemos padecido mis hermanas y yo....
La mamá mandó a Pepinucho Coliflor a comprar a la verdulería, pero el travieso niño, encanutó la guita y se compró caramelos. En castigo, sus zapatos, lo hicieron caminar, y caminar, y caminar, hasta que Pepinucho Coliflor se puso a llorar. Y lloró tanto, tanto, porque le dolían los pies, que los zapatos le dijeron: nosotros te dejamos descansar, si prometés no volver a desobedecer a tu mamá. El chico juró que se portaría bien de ahora en más, y los zapatos lo dejaron volver a la casa.
Conclusión, las tres niñas, llorábamos como marranas, pidiéndole un poco de piedad a mi vieja.
Ahora entiendo muchas cosas sobre mi. Una, es que, por éste cuento, que cuando paso por la vidriera de una zapatería, escucho una voz que me dice: Elizabeth, comprame...llevame a tu casa...No es la esquizofrenia, son los zapatos parlantes!!!
Y la segunda, es que mi adicción a los caramelos y la fobia al ejercicio físico, es en revancha de todo lo que los zapatos de mierda le hicieron caminar al pobre chico. Tomá pa vos mamá!!
La medicación psiquiátrica, llegó de la mano del hombre de la bolsa, amenaza constante si no me iba a dormir, de mi santa abuela Esther, a la que amaba, pero que de pedagogía no sabía mucho.Obviamente, abuela materna, sino, de dónde iba a sacar semejante creatividad mi madre?
El porqué de llevar encima siempre alcohol en gel en la cartera, se lo debemos a mi queridísimo primo, que me perseguía por todos lados diciéndome: sos una mocosa impertinente carcomida por los gérmenes patógenos de la ignorancia. Yo lo único que entendía eran gérmenes patógenos, de lo demás, no tenía idea de qué me hablaba. Sabía que significaba la palabra ignorancia, pero mi falta de comprensión, se lo adjudicaba a que en los veranos con la cabeza llena de piojos, mi amorosa madre, me sentaba al sol, con la cabeza envuelta en un trapo con querosén, para matar las liendres. Demás está decir que me mató algo más que los piojos....las neuronas, y de milagro no a mi.
No, si he tenido una infancia inolvidable, llena de estímulos sanos, y de inyecciones de positivismo.
Pero vale culpar a los padres cuando uno ya es un mayor responsable? No, por supuesto que no, pero tengo una factura que pasarles, de unos cuántos miles de pesos en terapia.
No pretendo dar lástima, ser graciosa, y menos inteligente. Hoy soy lo que soy, gracias a los hermanos Grimm, mi abuela Esther y mi amadísima madre. Sin desmerecer a las historias de guerra y hambre de mi viejo, y al fantástico sarcasmo del genio de mi abuelo.
Soy lo que soy, no tengo que dar, excusas por eso, pero las doy. Soy producto de una amorosa familia y de mí misma. Graciadió!




sábado, 22 de junio de 2013

De cuentos infantiles está sembrado el camino a la locura.

Quiero ser bailarina clásica, andar con tutú por toda la casa, caminando en puntas de pie, porque dicen que así parecés más delgada. Y de paso, explicarle a mi vecina de arriba, que con los zapatos de plataforma, jamás llegará a ser Maia Plisetskaya.
En mi caso, en vez de bailar el Lago de los Cisnes, bailaría el Charco del Surubí, que no será tan delicado, pero es seguramente mucho más rico.
Quiero deshacerme de mí misma, porque según Moris, de nada sirve, escaparse de uno mismo, pero no habla de deshacerse con lo cuál, me habilita para contratarme un sicario.
Quiero entender el Juego de la Oca. Qué carajo es el Juego de la Oca? Yo me quedo con el Juego del Linyera, que está más acorde con los tiempos que corren. (El juego del linyera existió en el año del 76, y me fue regalado por mi hermana de 16, en representación de mis padres, que no estaban para el día del niño) Toda una visionaria mi hermanita, que supuso que si yo tenía inclinaciones artísticas, me iba a morir de hambre, por lo cuál, era mejor prepararme desde niña.
Quiero una felicidad que no se cague de risa como la de Palito Ortega, porque para conseguir la felicidad, el camino es duro y no hay ja ja ja que valga!
Quiero un taller en Montmartre, un departamento en Saint Germain, una habitación en algún hotel de Place Vendôme, o en su defecto un rimmel de Lancôme. ¿Viste cómo vamos bajando con las exigencias no? Creo que a esta altura me conformo con que el rimmel venga acompañado del linyera.
Quiero poder acordarme lo que quería, y lo que no quería también.O, quiero acordarme y punto.
Quiero ser capitana de mi propio barco, para andar a la deriva sin ser perseguida por los piratas del asfalto, del mar y del gobierno.
Quiero ser menos crédula y más mala. Quiero ser Cruela de Vil, y tener 101 dálmatas de peluche y hacerme un tapado ecológico.
Quiero El Grito de Munch, que hoy vendría a ser casi mi autorretrato. Entre esa cara y la mía, no hay muchas diferencias.
Quiero ser finalmente, querida, querible y queriente, palabra que no existe según la Real Academia Española, pero que acabo de inventar porque soy así de creativa y porque lo digo yo. No, no soy caprichosa, sólo parece...

viernes, 21 de junio de 2013

Los 47, entre el cielo y el infierno

Dios existe y se me apareció un 20 de junio.
Qué placer es ir a un cumpleaños y no ser la más vieja, sino estar entre las más jóvenes de la velada!
Se explica de esta manera: de los mayores, yo era la menor, y los jóvenes eran mis sobrinas, con lo cuál de algún modo, yo me podía ubicar entre los más chicos de los grandes. Eso es la gloria!!
Al fin una fiesta en dónde la conversación gira en torno a las medicaciones, enfermedades, psiquiatras, y demás yerbas!Eso es diversión señores!!
Ya no más, ¿dónde hacemos la previa, cuál es el trago de moda, qué te vas a poner esta noche, a qué boliche vamos? Porque las respuestas no me son ajenas! Para nosotros, los de 47/57, la previa es tomarnos la pastilla del colesterol, el Rivotril, la de la presión, alguno tendrá que tomar para la próstata y quizás alguien se clave un Alplax. El boliche es el bar de la esquina en dónde el trago de moda es el café con leche, agua o a lo sumo un Cachamai, y lo que nos vamos a poner, es el pijama para ir a dormir! Pepepepe pepepe pepe pepe...
Hay placer más grande que estar entre tus congéneres y deleitarte pensando que hoy seguramente, vas a conocer síntomas que no sabías que existían, médicos que te van a recomendar por si las moscas, nombres de pastillas que jamás habías escuchado nombrar? Porque vos sos la más chica y todavía tenés mucho que aprender!!
Te sentís contenida porque todos tienen las mismas problemáticas que vos. Los hijos (yo no), los padres, el laburo, el ciático, los anteojos, etc.
Eso es vida!! O es vejez? Para el caso es lo mismo.
Ya no te sentís una extranjera en tu propio país, porque volviste a ser jóven entre los viejos!
Notás que de los caballeros presentes, ninguno tiene ya un 10% de canas y un 90% de color natural, sino todo lo contrario, y en algunos casos, ya no tienen ninguna de las dos, porque no tienen pelo.
Comprobás, extasiada, que el 98% de las mujeres presentes, no tienen cintura, y si la tienen bien que la disimulan. Que todas tienen alguna pata de gallo, y la queja común es: se me cae la papada. 
Y así es como te reconcilias con la vida....ya no sos la única que se hace el harakiri con el lápiz delineador de labios. Somos muchas, y con el tiempo seremos muchas más, porque la vida se ha extendido a límites insospechados.
Y entonces, te vas a dormir feliz, sabiendo que allá afuera, en el mundo exterior, hay miles de pendejas/os a los que el futuro le depara el mismo destino que el tuyo.
Resentida yo? No, proyecto de vieja chota no asumida!!

jueves, 20 de junio de 2013

Mujeres para Arjona

Sofía Vergara publicó una foto en Twitter y parece que revolucionó la platea masculina.
Gente como esta bella mujer, no existe señores. Son hologramas creados por la mente maquiavélica de Hollywood para vender entradas.
Analicemos la foto detenidamente. Tenemos como primera evidencia que lo que digo es cierto, unos dientes perfectos, una sonrisa inmaculada,unas tetas turgentes,una cintura, que como ya hemos dicho anteriormente, éstas NO existen, y un culo parado con una tanga metida en la raya. Ése culo es una mera ilusión óptica. Ninguna mujer en este planeta tiene ése tujes, a menos que sea Flavio Mendoza.
El encanto de las mujeres de hoy, pasa por la edad. La edad adulta. La edad mayor. Las mayores de 45...o sea, las de 47, como yo.
Esas somos perfectamente imperfectas. No tenemos cintura porque o se nos fue cuando parimos los tres o cuatro pibes, o simplemente cuando entramos en menopausia. Eso demuestra que somos mujeres con valores importantes, como la familia y la medicina.
Alguna que otra cana anda pululando por la cabeza, porque son tantas que no todas son posibles de tapar. Los kilitos de más tienen su encanto. Por ejemplo,vos, hombre necio que te gustan las pendejas,  en invierno te acercás y te dan calor humano. Incrustás tus dedos en su panza, a modo de caricia y en vez de encontrarte inmediatamente con los intestinos y los huesos, te regodeás remolonenado un rato como en un colchón Piero, donde todo rebota, gracias a los resortes, o en este caso la grasa.
Los pechos rebosan sabiduría. Cuánto más caídos, es porque más han vivido. Tienen experiencia. Saben cómo sortear los inconvenientes de la vida que termina en el ombligo. Ojito que no es fácil que un par que todavía estén ahí arriba por la garganta, tengan la valentía de mirarse al espejo y decirse: es lo que hay viejo!
Otra ventaja de las mujeres mayores, es que siempre andan a mano con un abanico o cualquier cosa que  tire un poquito de viento. Calor no vas a pasar. Eso seguro.
Bueno, como verán, es mucho mejor buscarse una mujer real, que una de película. La de película es muy factible que tampoco te de bola, y las que vendríamos a ser casi de descarte, tenemos mucho que ofrecer.
Es como George Clooney y yo...sigo esperando al día que se canse de esa rubia insípida, alta, con cuerpo escultural, con una bella cara de amargada, y me encuentre a mi, con mis extra pounds, mi metro cincuenta y ocho, las tetas por el piso, pero con unas ganas de mostrarle toda mi experiencia adquirida en estos últimos cuarenta y siete años.


miércoles, 19 de junio de 2013

Lo qué? Dónde?

Situación: librería de la vuelta de casa.Vamos a ponerle al sujeto L y a mi Y.
L:Hola, qué tal? Te puedo ayudar?
Y: Si, bah, supongo.
L: Qué andabas buscando?
Y: Eeeeeemmmmmmmm, eso que tenés ahí.
L: Eso qué? Esto? (Muestra una birome)
Y: No, ESO. Eso blanco, rectangular (hago rectángulo con los dedos en el aire), para guardar cartas!!!
L: Ah! Sobres!
Y: Siiiiiiii, eso!!! (saltando de alegría)
L: Algo más?
Y: Si, cómo se llaman esas carpetitas con ese coso que las agarra?
L: Querés carpetas con folios, sin, con solapa o con vaina?
Y: Con qué??? Quiero una, qué se yo, común con solapa, no sé, vos qué decís? Para qué sirve la solapa? Bueno, dale, dame con solapa.
A estas alturas el señor ya me miraba un poco raro, aún cuando yo seguía exultante de alegría porque me estaba entendiendo.
L: Alguna otra cosa?
Y: Sí, una goma de borrar (yessss, me acordé el nombre!!!) y un, un, un, un, eso que se usa para pasar por arriba de las letras y te lo deja blanco.
L: (casi fastidiado) Un lápiz corrector???
Y: Siiiiiiiiiiiiii!! Gracias!!

Antes de pagar, esbocé una semi disculpa al estilo Elizabeth, que sonó peor que si no hubiese dicho nada. ¿Sabés qué pasa? Tomo una medicación que hace que me olvide las palabras más comunes...
 Es necesario describir la cara del librero?
Ya no sólo me olvido qué iba a buscar a la cocina, dónde dejé los anteojos o el teléfono. Ni que hablar del celular, la lista del super, los horarios de las citas que hice con medio mundo, porque obviamente no las anoto en la agenda y después tengo todo en el mismo horario y el mismo día. Obviamente también me olvido de anotar en el calendario gigante que cargué desde España, para colgar en la cocina.
Si te dije que ahora, cuando llegaba a casa me fijaba en la computadora lo que me pediste, lo más probable es que no sólo no recuerde mirar, sino que tampoco qué tenía que buscar.
Algunos me dicen que estoy un poco estresada, cosa que es factible, yo me inclino a pensar que es la edad. Así como apenas cumplí 40, me apareció la presbicia (soy bien de libro), pasados los 45, empecé a tener presbicia neuronal. O sea, mis neuronas no ven más allá de sus contornos.
Menos mal que en los 90´s veía la telenovela Nano, y alguna que otra seña aprendí. Temo que ése será mi lenguaje de aquí a los próximos 40 años.
Quién esté libre de senilidad precoz, que tire la primera piedra!

martes, 18 de junio de 2013

Talento se busca

Llamado a la sociedad en general. Se busca talento perdido en algún momento del año. Quien tenga datos sobre su paradero, por favor acercarlos a la dependencia psiquiátrica más cercana a mi domicilio, o a cualquiera....a esta altura voy hasta Turkmenistán de rodillas si alguien logra encontrarlo.
De ser posible, contactarse primero con mi psiquiatra, no sea cuestión que de la impresión, no lo reconozca. Hace tanto que no lo veo, que dudo poder sentir que me pertenece.
También se solicita a las almas caritativas que lo encuentren, que por favor lo cuiden y estimulen. De nada sirve si me devuelven el talento en malas condiciones.
Aprovechando este espacio cedido por el momento de lucidez, el único del día, continuamos con los llamados a la solidaridad. Hace dos segundos, al escribir, se ha acabado la misma (la lucidez, se entiende), con lo cuál, se ruega encarecidamente, a quién le sobre un poco, que la comparta.Sé que es un producto caro en estos tiempos que corren, pero estoy dispuesta a pagar en moneda extranjera de Exranjia. Por el momento, todas las monedas conocidas como dólares, euros, libras, francos suizos, reales, pesos uruguayos, han sido suplantadas por papelitos de colores con la cara de Evita, que no sirven mucho, ni siquiera como valor artístico. Pero es lo que hay.
También se reitera un pedido diario. Paciencia. Ya no recuerdo qué era, y si alguien tuviese la amabilidad de conseguirme aunque más no sea un poquito, será bien recompensado. Recompensado con Alplax, Foxetin, Rivotril y pastillitas de colores, que ya no me causan el efecto deseado. Son como los Evita de 100, muchos colores, poca eficacia y menor duración.
Seguimos con los pedidos, porque una vez que empecé, para qué parar?
Se necesita con suma urgencia, inyectarme una dosis de tolerancia ante la estupidez humana, un oído selectivo para filtrar lo que no quiero escuchar, ojos condescendientes para mirar la vida con un poco más de indulgencia, y juicio para no enloquecer ante los hechos cotidianos.
En la tolerancia hacia la estupidez, el pedido incluye a mi pobre psiquiatra, que a veces me pregunto cómo todavía se mantiene cuerdo tras una sesión conmigo.