lunes, 23 de junio de 2014

Oie chico!

Fibrón Pelikán grueso en mano, y partimos a París. Manuelita llegó un poquito caminando y otro poquitito a pie. Yo llegué sin raya en el tujes, por eso el marcador trazo grueso. Recomiendo el más gordo, juro que con el finito es lo mismo que nada.
Este año a la autopista aérea Buenos Aires- París, se nota que le dieron una manito de alquitrán. Estaba lisita, lisita. Ni un pozo siquiera al pasar por Brasil. Se ve que los hermanos capoeira metieron toda la guita en el Mundial, incluído carreteras aéreas.
Una vez en el aeropuerto de la ciudad luz, se vino la primera parte relatable. La señora aduanera, me vió cara de narco, y me palpó hasta el upite, metiéndome mano en el aro del corpiño, para ver si no llevaba una ristra de ajos rellenos de cocaína. Mientras yo le decía, le juro que no son siliconas, son todas mías aunque parezca mentira.
Más luego, en la cola para pagar cables de la compu (tax free), una señora semi árabe (la otra mitad no sé de dónde era) con hijos, intenta hacer una compra fallida. Se va con los dos niños que portaban, uno camiseta amarilla, el otro la albiceleste con el Messi en la espalda.
A los dos minutos se escuchan gritos desgarradores por todo Charles de Gaulle. "Nuuun, Nuuuuuuun, Nuuuuuuuuuuuuuun!!! Era la señora que había perdido al pequeño émulo de Messi. Sí, la pesadilla de toda madre. Perder un niño en un aeropuerto gigante. Por un momento me sentí como en la película de Jodie Foster que le roban la hija en el avión. De más está decir que todos los presentes, incluyéndome, junto a mis otros yo, estábamos buscando al pequeño Nun (o Noon, no sé cómo se escribe).
Nosotras tres un poco menos que el resto, porque teníamos miedo de perder la conexión a Praga. Pero bueno, el pequeño saltamonte debe haber aparecido porque luego de veinte minutos de búsqueda, ya no se escuchaba a la pobre madre. O habrá muerto de un infarto, vaya uno a saber…
Con una hora y media de demora, salimos a Praga, con el sentimiento culposo de no haber ayudado más en la búsqueda de Aladino.
Se ve que la crisis europea ha llegado al cielo, mucho pozo….. O el piloto no sabía manejar, cosa que me resulta más creíble. El tipo estaba entre si subir más arriba o quedarse por abajo, así que por las dudas, iba de arriba abajo, y de abajo arriba. Se movía de un costado al otro porque creía que estaba piloteando un planeador o un barrilete quizás. A la hora de aterrizar, casi se morfa la pista, y de pedo no chocamos contra el cordón.
Bajé sana y salva, un tanto mareada por la batidora y otro tanto por los Rivotriles, y me dirijo a cambiar unos morlacos para tener coronas checas aunque sea para pagar el bondi. Señores, no lo hagan en el aeropuerto. Curran. Pero bueno, cambié poquito.
Unos señores centroamericanos, me preguntan si vale la pena cambiar ahí. Les digo, no, pagan poco. Uno se me queda hablando. ¿Que de dónde tu eres? ¿Argentina? ¿Y qué vienes a hacer aquí? A pasear, le digo. ¿De dónde son ustedes? Cubanos, me dice. ¿Conoces Cuba? No, me debo el viaje, respondo. ¿Qué es lo que tu haces? Soy artista plástica, contesto. Ustedes son músicos por lo que veo. Sí, me dice, estamos de gira. Ah! Qué bueno! digo yo. ¡No!¡Que no es bueno! ¡Que yo ya estoy cansado! contesta, tenemos dieciocho conciertos! ¡Que genial! seguía yo.
¿Hasta cuándo te quedas aquí? Hasta el 27, digo. ¿Pues por qué no nos vienes a ver al concierto? Espera que le digo a nuestra representante que te anote con una entrada (viene representante y me pide nombre y apellido) y te vienes a saludarme al camarín. Anota: actuamos en el Congress Palace, y mi nombre es Elíades Ochoa. ¿Has oído hablar de Buena Vista Social Club? Siiiiiiiiiii, grito yo. Amo a Buena Vista Social Club!! ¿Son ustedes? Sí, me responde el señor. Pues te espero el 25 en el concierto. Adiós Elizabeth!
Mandíbula al piso, y saltando de alegría mientras va con su valija, la nueva groupie, a la aduana a que la toqueteen de nuevo.
Llego a la ciudad vieja. Gente, si creí haber visto un lindo gatito los años anteriores, esto no tiene palabras. Bello es poco. Es como estar en un cuento de hadas, sin olvidarse de todo lo que pasó en la Segunda Guerra. O por lo menos a mí me pasa eso.
Todo es lindo. Todo es antigüo. Todo es como de cuento de los hermanos Grimm.
Y recién voy por el primer día de viaje.
Me vuá bañar que la mugre no sale sola.
Adío.


miércoles, 18 de junio de 2014

La Banda Oriental europea

Y se viene la próxima aventura en solitario de soysola (o nosoysola). Sí, así como leés. En solitario. Es difícil seguir a la chica y su otro yo, que en este caso sigue siendo mi otro yo-yo, y no el yo del otro que no soy yo. Para los viajes seguimos soysoleando. Es muy pronto para otra cosa. Y cada uno tiene que tener  su vida, que al fin y al cabo es lo más sano, ché!
Ya tenemos la angustia pre-viaje, que se manifiesta en la absoluta idealización de Gador-Bagó, de quién nos agarramos como sanguijuela al cuello. Señores bioquímicos, utilícenme como conejillo de Indias, que voy con todo gusto.
Tengo toda la sintomatología descripta en las revistas científicas, psicológicas y en las Corín Tellado.
Ya comencé a preocuparme por cosas inexistentes, me agarra la culpa hija/madre, me operaron de urgencia y ahora tengo lumbalgia. No sea cuestión de que pueda levantar la valija tranquilamente y tener un viaje placentero. No, las palabras placentero y tranquilamente, no existen en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Dychteriana.
Pero bueno, es lo que hay. No me quejo…o no me quejo tanto…Si no me quejara, no estaríamos en nuestro sano juicio yo y mi otro yo.
¿Curioso no? Porque uno pensaría que al haber aparecido alguien en mi vida, mi otro yo debería haberse esfumado. Pero no, todo lo contrario…se potencia y se hace notar. Y mucho.
Es más, descubrí que tengo otro yo de mi otro yo! Apalalá!!¡¡Esa no te la esperabas!! Algún día vamos a profundizar en dicha revelación. Hoy no, es tarde y a nadie le interesa.
Vayamos pidiendo lo que corresponde antes de emprender la travesía.
Quiero que el domingo no haya tormenta y no se atrase el avión. Este punto tiene tres motivos. Uno, cabulero, porque el año pasado estaba lluvioso, y terminé mal, segundo porque si las pastillas hacen efecto me quedo dormida en el pre-embarque y el otro, porque pierdo la conexión a Praga.
Quiero no olvidarme de tomarme dicho avión a Praga, porque en mis sueños, estoy caminando por París y de golpe me acuerdo dos días después, que debería estar en la República Checa.
Quiero que los checos y los húngaros hablen inglés, porque si no estoy perdida. En Viena puedo arreglarme, porque el yiddish y el alemán se parecen y algo pesco.
Quiero Venecia sin tí, y Marsella juntos.
Esta vez no quiero que por lo menos un homeless me mire. Lo único que quiero es que el que está en home, no mire a otra.
Quiero encontrarme con George y decirle, mirá boludo lo que te perdiste. Ahora andá y tratá de ser feliz con esa árabe millonaria, sosa y desabrida que te buscaste, a ver si podés!
Quiero el reloj cucú, el Danubio Azul y el castillo de Sisi, para decirle Nono, porque sisi dije por muchos años, sin buenos resultados.
Quiero mi Vallauris querido, cuando yo te vuelva a ver, no habrá más penas, ni olvidos.
Quiero llenarme de inspiración y que la porcelana se me haga amiga. No hay nada peor que tenerla de enemiga. Como me dijo un ceramista conocido como El Kelper, "la porcelana es muy puta". Y…sí.
Y por último, por el momento, quiero llenarme de tí, Alplax, Rivotril y Quetiazic.
A tôut à l´heure!!



lunes, 9 de junio de 2014

Remitente desconocido

Soysola ha cambiado de estado. De estado lamentable al de esperanzada sin restricciones.
No es que vaya a dejar de querer, porque queriendo es como se consiguen las cosas. De tanto pedir y querer, alguna vez alguien te escucha y te concede los deseos. A veces vienen en avión desde Miami, y otras pareciera que en carreta desde Katmandú. Tardan pero llegan. Son encomiendas delicadas. 
Te aparecen así, de repente, como quién no quiere la cosa, y te revolucionan el mundo que conocías y en el que creías estar comodísima. 
Tres ring y un raje y Fedex te deja un paquete bien embalado con cincuenta y tres estampillas. Vos no sabés muy bien que hacer, pero te animás y lo dejás entrar. Al principio, y como buena desconfiada que sos, lo mirás con recelo, pensando que en cualquier momento explota una bomba. Por las dudas, sacás tus púas de puercoespín dispuesta a largar un puntazo ante cualquier movimiento fallido del bulto en cuestión. 
Lo das vuelta, le buscás la quinta pata al gato, la falla de fábrica,  esperás que aparezca el Mr. Hyde que lleva adentro, y nada. No parece tener nada malo. Bien decimos "parece" porque así, a primera vista y tacto, viene limpito, perfumado y con mucho Vivere. No importa cuánto se esmere en decirte que no va a llover, por las dudas andás siempre con el paraguas de hierro abierto. No sea cosa que de golpe y porrazo empiece a granizar.
Y así de soysola te convertís en yanosoysolahayalguienallado. 
Ahora quiero el doble. Quiero todo por duplicado. Hay que compartir ¿viste?
Quiero un programa hecho con salud, porque se siente la adolescencia en el aire, aún cuando estoy más cerca de un corte, una quebrada y volvemos.
Quiero un biplaza del tamaño de un jumbo, porque me dan miedo los aviones chiquititos y tendremos que desplazarnos seguido.
Quiero dos Monet, dos Boticcelli y dos Mona Lisa sentadas en el living de casa. Quiero que quiera lo que yo quiero pero que siga queriendo lo que quiere sin que se sienta obligado a quererme. La obligación hace al monje lo mismo que el hábito.
Quiero lo tuyo, lo mío y lo nuestro. Que no es lo mismo que lo tuyo es tuyo y lo mío es tuyo. Quiero la independencia de pensamiento, la libertad de raciocinio y la dependencia de los besos.
Quiero dar la vuelta al mundo en sulky, porque en globo ya la dieron. Sigo queriendo comer, rezar y amar, aunque por lo pronto con dos de tres me quedo contenta. La tercera se la dejamos al Papa con el Rabino y el Imán, que lo van a hacer mejor que yo seguro.
También sigo queriendo a George, al que jamás dejaré de querer, pero ahora damos la opción también de querer a Angelina, a Brad, a Penélope y a Javier.
Como se ve, se huele y se siente, todo cambia y no cambia nada.




miércoles, 4 de junio de 2014

Queriendo lo que se quiere, se encuentra lo que se busca…o algo así

Hace mucho que no quiero y es hora de andar queriendo un poco, no sea cosa que se me haga costumbre el no querer nada.
Quiero perderme y encontrarme tantas veces como sea necesario para retomar el camino a casa. En el camino se pierden las pelos, pero no las mañas. Sigo con mis mañas a cuestas porque si las dejara por ahí, seguro me conducirían a Alaska, porque eso de que todos los caminos conducen a Roma es mentira. Día tras día me perdía en la città de la Dolce Vita, dando vueltas como en la calesita.
Quiero pararme de cabeza en el medio del desierto, para ver si la arena caliente le devuelve a mis neuronas un poco de actividad y de paso veo si encuentro un pozo de petróleo, cosa que no me vendría nada mal.
Quiero los tulipanes holandeses, no sé muy bien para qué, porque nunca en mi vida ví uno de cerca. Los únicos que alguna vez tuve en la mano, son los famosos forros. Bien digo alguna vez, porque hace tiempo que no me acuerdo ni para qué sirven. Son los famosos guantes para el pene, pero con un solo dedo. Menudo susto me voy a pegar si me encuentro un señor que tenga cinco dedos ahí abajo.
Quiero mi paz mental, que es mucho más importante que la mundial. Para la mundial ya están el Papa, Shimón Peres, Ghandi, Martin Luther King, Pérez Esquivel y algunos otros. Para la mía, sólo me tengo a mí misma que no es garantía de nada. No pienso firmar ningún armisticio a menos que mi otro yo lea bien todas las cláusulas. No quiero después reclamos de ninguna parte, como eso de : ahora que te dí la paz mental, vos tenés que firmarme los derechos de autor de la libertad es libre, toco el aire y no te toco, porque sería falsificación de firma y mi rúbrica es bastante personal. Tengo letra de computadora, porque desde que me acostumbré a usar el Word, nunca más volví a tocar una lapicera.
Quiero la 303 y volver a la primaria, que por lo menos hasta tercer grado la pasé bomba. Después crecí y ya en quinto tenía tetas, con lo que dejé de ser una niña para convertirme en el objeto de deseo de mi chaleco azul de lana. No me lo sacaba nunca de encima, ni en verano. En mí, esa etapa funcionó como la época de empollar las neuronas en los pechos, porque en el cerebro empezaba a desarrollarse la simple y llana neurótica.
Quiero un desamor sincero a un amor lleno de mentiras. Quiero encontrarme en tus ojos y reconocerme.
Quiero el laberinto de pasiones a la mediocridad del te amo para siempre. Siempre no existe, es un invento de la modernidad. No por nada desde Abraham, existe la poligamia.
Y por último quiero dos cosas mundanas. Una, que pare el viento que se levantó. Y dos, aunque me meta los cuernos con la millonaria árabe, sigo queriendo a George Clooney, o en su defecto, el brillante que le regaló a la mina. Me lo merezco por perseverante.

sábado, 24 de mayo de 2014

La genitalidad al palo (o al pedo)

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida…y a mí las sorpresas ya me tienen un poco podrida.
Hemos parido la trompa del mamut en cuestión de horas. Internación de urgencia en pleno paro de médicos de prepagas. Genial! No podía pedir un día mejor para operarme! Todo el mundo con cara de orto!! Pero así lo dispuso el de arriba, y ante la duda de una posible cancelación de mi próximo viaje, más valía arriesgarse al malhumor galeno.
Por suerte no fue nada grave y los tres agujeros que me hicieron en la panza, podríamos decir que valieron la pena para quedarme tranquila de que no voy a morir próximamente, por lo menos no de esto.
Por supuesto, siendo yo quién soy, al entrar al quirófano pedí irme. Ante la negativa médica y su insistencia de que estábamos en una fiesta y pronto vendría la bandejeada de calentitos, decidí quedarme. No sin antes volver a indicarle al anestesiólogo en qué brazo me tenían que poner la vía.
Se ve que el hombre era un poco más terco que yo, e hizo su primer intento fallido, haciéndome gritar, y sangrar a chorros, con lo cuál decidió anestesiarme primero antes de encontrarme otra inhallable vena.
Para quienes no hayan sido dormidos jamás con gas, les digo: es inmundo. Tiene un olor espantoso. Tres o cuatro veces les dije, sáquenme esto que me ahogo y tiene un olor insoportable. Obviamente a la quinta, ya estaba en brazos de Morfeo sin verle la cara.
Las dos horas subsiguientes estuve literalmente en el limbo, en donde uno no se acuerda de nada, porque para eso es el limbo.
Después, una vez en la habitación, mandé a callar a medio mundo. No me hablen que estoy anestesiada, decía la mina entre dientes.
Te vienen las ganas de hacer pis, pero a vos te quedó my grabado en el subconsciente que no podés mearte en la cama porque ya sos grande. Así que te traen una chata, y por más que intentes, no podés pishar acostada. Es como traicionar a toda la psicopedagodía, y pedís a gritos "sacáme esta porquería y traéme un inodoro a la cama". No hay, te dicen. Así que con tres agujeros en la panza, te incorporás como podés y vas al baño.
A la noche, viene una enfermera con cara de vinagre, que te dice que te van a tener que cambiar de brazo el suero porque se te infiltró la vía. Y ahí llega. Ataque de pánico. "No me vas a encontrar las venas. Tengo unas venas de mierda. Dejáme la vía infiltrada que me la banco y no digo nada. Sacame todo que me quiero ir. Llámen a mi médico. Se me entumeció todo el cuerpo. No siento nada. Estoy teniendo un ACV. Es mi papá que me llama! Ahora entiendo lo que se siente al morir! Me estoy muriendo! Llévenme a casa!
Acto seguido, mascarilla de oxígeno, tranquilizante, sublingual y antihipertensivo, más la doctora de guardia que me decía: respire profundo, y exhale por la boca.-Ya sé, le decía yo. Yo sé respirar!!Pero vos no entendés que me estoy muriendo! Quedate acá y no me sueltes la mano!- Tengo otros pacientes que están mal y me necesitan. -¡A mí qué me importa! Vos no te vas!
Bueno, no me morí, si no, estaría escribiendo del más allá y menudo susto para ustedes.
Y henos aquí. A mí, a mi otro yo, y ahora a los fantasmas de mis trompas de Falopio, que deben andar falopeadas en un mundo mejor.
Hay un sólo pedido en este día. Quiero no tener que entrar más a un sanatorio.




sábado, 17 de mayo de 2014

La venganza del mamut

Parece que toda la prehistoria cree que soy la culpable de su extinción.
En cuestión de horas, los mamuts, los tiranosaurios,  coritosaurios, apatosaurios e iguanodontes, han meado, cagado y escupido sobre mi cabeza. Ni que hablar del hombre de Neanderthal o el tipo de Cro-Magnon, que suponen que gracias a mí, se les acabó la joda, y vinieron todos juntos a reclamármelo.
Ya decía yo que mi vida no podía estar tan encaminada y tranquila. Algo tenía que pasar para que el equilibrio de la naturaleza volviese a su cauce natural, o sea, el caos.
A un mes de viajar, a un par de órganos reproductores que no sirvieron nunca para un carajo, se les ocurre que es hora de laburar. ¿Quién se los pidió? Nadie. O por lo menos yo no. Cuando había útero se hacían los boludos, ahora que no hay, les agarra la pasión por el movimiento.
Y bueno…lo más probable es que haya que repatriarlos al universo de los Gremlins.
Veamos cómo sería, si esto fuese un culebrón centroamericano. La pobre niña María Elizabeth de todos los Santos Inmaculados, yace en la camilla de un hospital y el médico le da la noticia. "Mira María Elizabeth de todos los Santos Inmaculados, tengo una mala noticia que darte"-"Digame doctorcito"-"El hijo que llevas en las entrañas, no es tu hijo. Es el hermano del tío del primo del suegro de tu cuñado".-"Oh, dios mío doctorcito, dígame qué hago, porque el niño puede convertirse en el próximo anticristo!!""Muchacha (más quisiera que le digan muchacha), esto va más allá de mis conocimientos científicos. Creo que sería mejor extirpar al monstruo que llevas dentro"-"Hágalo doctorcito, hágalo!!"
Vamos a pantalla oscura. Vuelve. -"María Elizabeth de todos los Santos Inmaculados, debo decirte algo. El supuesto niño que llevabas dentro, era en realidad una pelota de tenis, enclavada en tu ovario, que te tragaste luego del saque de Federer en Wimbledon".-"¡Gracias doctor! De ahora en más, cuando vea un partido, cerraré la boca!" Fin.
Lo dicho alguna vez, ¿a quién habré jodido tanto en mi vida anterior, que me lo hace pagar en esta?
Quiero una anestesia para el alma, que parece no descansar nunca.
Quiero un sanatorio para mi sola, en lo posible con sala psiquiátrica intercomunicada. Una vida nueva cada día, y un día por cada vida.
Quiero a mi única neurona viva, más despierta y menos desconcentrada. Quiero una infinidad de ideas correlacionadas, que formen una sola expresión maravillosa.
Quiero la tinta en el tintero, la pluma en el ave, y mi imaginación rodando por el mundo.
Quiero una razón para no razonar más, y poder descansar en el interior del caparazón de una tortuga. Pero, no quiero terminar siendo sopa de tortuga, ni hebilla de carey.
Sigo queriendo a George por más que él quiera a otra, porque si dejara de quererlo dejaría de quererme a mí misma.
Quiero que alguna vez, mis textos tengan sentido. Que empiecen por la hache y no terminen con una q.

sábado, 10 de mayo de 2014

Tragedia con G de George

Esto es el acabose. Se pudrióse todo se pudrióse. Hoy leí online, que George Clooney se comprometió para casarse.
No conmigo, con una flaca inmunda, y demasiado jóven, que seguramente lo hará muy feliz un ratito, y muy infeliz el resto de su vida. ¿Cómo lo sé? Simple, porque no soy yo.
Nosotros teníamos un pacto implícito, en el que me esperaba hasta que nos conociéramos circunstancialmente en algún lugar del mundo.
Pero como buen hombre, el tipo me cagó. No tuvo paciencia para dar vueltas por el planeta y mirar en cada esquina, a ver si me veía. Yo sigo sacándome pasajes y gastando guita, y el muy turro, decide que ya es hora de sentar cabeza en otro lado, porque el tiempo le corre y se está poniendo viejo. Seguramente es sólo por eso. No creo que se haya enamorado. Eso sólo le podía pasar con esta servidora, o sea, conmigo. Estábamos destinados el uno para el otro, hasta que se cruzó la yegua esa y como el hombre es débil y la carne tira…Un tarado resultó nomás, porque si quería carne, ¿qué mejor que una vaca argentina? Él se la pierde.
Y bueno…habrá que hacerse a la idea y preparar el vestido de fiesta para el casorio.
Así que ahí vamos, todos y todas a caerle de sopetón en la casita de Como. ¿Vos querías fiesta George?
Yo aporto el souvenir para las damas: Alplax , Rivotril y cuatrocientos supositorios de Nespresso para que las chicas te sientan más cerca.
Ya que el señorito se casa, vamos por los pedidos. Quiero un hermano mellizo de Georgie o en su defecto un muñeco inflable con su cara.
Quiero formar parte del cortejo de damas de honor, y sacarme el anillo de la torta o agarrar el ramo de novia, siempre y cuándo no sea una corona de espinas.
Quiero el Monte Olimpo para creérme una diosa aunque sea por un rato. Quiero ser Afrodita y tener miles de amantes. Quiero ser Poseidón y construirme una mansión en la Atlántida, sacando las algas marinas porque me dan acidez.
Quiero tener más pólvora y menos cartuchos mojados. Quiero la Victoria de Samotracia en la puerta de mi casa y la tumba de Ramsés para descansar en los recreos de la vida.
Quiero un corazón de hierro para que ante los golpes descarnados no se rompa como un cristal. Quiero las zapatillas de la Cenicienta, pero no quiero andar limpiando mugres ajenas.
Quiero el oásis de un par de ojos al desierto del alma.
Quiero que mi otro yo se multiplique, porque con uno ya me estoy aburriendo. Quiero la amistad del otro yo de mi otro yo, para jugarle al ahorcado y ver quién gana. Con el primero vamos 789 a 0, a su favor.
Quiero desatar los nudos que tengo en la garganta y provocar un tsunami de palabras. Porque si ya te parecía mucho lo que hablo, no sabés de lo que soy capaz si aclaro la gola.
Quiero un mundo de sensaciones, un mundo de vibraciones, pero no para regalártelo. Sólo lo quiero para que mañana no me eches en cara tu monotonía.
Quiero el Infierno del Dante y Alicia en el País de las Maravillas, que vendría a ser lo mismo.
Quiero tentar al Diablo y pelearle palmo a palmo el lugar que me merezco.
Quiero ser George Washington, George Sand, George Orwell, George Harrison y George Michael. O sea, quiero todo para seguir queriendo a George.




domingo, 4 de mayo de 2014

Nervocalm on the rocks, please.

Como soy mujer de una sola palabra dije que no sabía si volvía y acá estoy. Me cuesta dejar de querer y más me cuesta dejar de escribir, o eso parece.
No es que ande queriendo mucho, ni esté queriendo poco, sino que queriendo lo que buscaba, encontré lo que no quería.
No quiero ver boxeo pero lo estoy viendo. Vamos por el Box para Todos y Todas. Ahora entiendo lo que es que te sienten de culo de un cross. La próxima vez que me lo griten en la calle, por las dudas me pongo la placa antibruxismo que me hizo el dentista.
Es de masoquista lo mío. Detesto el box, ni siquiera lo considero un deporte, apenas una brutalidad legalizada por el comercio y aquí estoy, escuchando y pispeando la pelea, mientras escribo.
¡Vamos Chino Maidana carajo! me veo gritando, como una energúmena en el pasillo que da a mi dormitorio. Me tapo los ojos si alguno le da al otro una piña que lo hace tambalear, pero acá sigo, como mosca a la mierda. Le sobrevuelo y no me animo a apagar la puta tele.
Ahora prosigo con los quiero. Quiero que Osvaldo Príncipi deje de relatar como si fuera el fin del mundo. Quiero que se haga ver por un foniatra porque no da con los agudos ni con los graves. Tiene un tono monocorde que lastima el oído interno del oyente y el externo de cualquiera.
Quiero a Cristina y a Amado arriba del ring, y ahí te quiero ver quién querés que gane. Probablemente un knock out técnico de ambas partes sería lo conveniente.
Como si tuviésemos poco con el fútbol, ahora enloquecimos con el box. Porque nosotros, los argentinos, te vemos e hinchamos todo. Desde Bonavena y Monzón, hasta Maravilla Martínez (mi compañero de viajes en Iberia) y el Chino Maidana ahora. Sin olvidarnos que por obra y gracia de Ginóbili somos todos basquetbolistas, y por Juan Martín del Potro y Gaby Sabatini, todos tenistas. Porque eso sí, para gritar pelotudeces en la hichada e inventar cantitos graciosos somos todos argentinos campeones mundiales del alpedismo y del racismo.
Quiero no encontrarme a mí misma gritandole al televisor "¡dale flaco, cubrite la cara hermano!" porque en realidad no tengo idea si va ganando o perdiendo y ODIO el box!!
Sigo queriendo que Príncipi se calle, y aún así no apago el televisor.
Quiero que después de esto tampoco venga el pastor evangelista brasileño, porque ahí sí que te rompo todo.
Vamos a ir queriendo cosas que me bajen un poco la presión porque de seguir así, termino como Karen Quinlan, diez años en coma.
Omm, omm, más pastilla para los nervios. Nervocalm diría Mafalda. Yo, sigo con el Aplax. De a poco me voy tranquilizando, sin necesidad de hacer meditación. Con la medicación es suficiente.
Así, ya más calmada, puedo querer cosas más lindas.Quiero un cuello nuevo porque el mío tiene las vértebras hechas puré. Quiero puré de papas, que no puedo por la dieta. Quiero una dieta que me deje comer lo que quiera y mágicamente bajar de peso, con sólo desearlo.
Quiero una salud de hierro y no un hierro sobre mi salud. Quiero perder las mañas pero no el pelo. Quiero la verdad de los hechos y no los deshechos de la verdad.
Sigo queriendo la honestidad a rajatabla, antes que la mentira blanca que termina siendo negra inevitablemente.
Quiero el mercado de flores de Zürich y el mercado negro de diamantes. Quiero ser Marilyn por un día y Elizabeth el resto de la semana. Quiero un hombre compuesto y no uno descompuesto que me cague la vida.
Quiero que Jeremy Irons me actúe, que Barry White resucite y me cante algo, que Charles Atlas me entrene, que Jimmy Choo me haga los zapatos y Elie Saab los vestidos. Y por supuesto, para que no falte ni sobre, y tampoco lo extrañen, quiero a George Clooney para mí sola.



lunes, 28 de abril de 2014

Farewell por ahora.

Todo concluye al fin, nada puede escapar, todo tiene un final, todo termina, dice Presente. Y esto también.
Por ahora, o por el momento, o por el hasta cuando y hasta siempre. Quizás sólo por hoy, o también por mañana.
Quizás de tanto querer, terminé queriendo menos y teniendo más, o teniendo menos y queriendo más. ¿Quién lo sabe? Yo no.
Es como un círculo vicioso. Quiero, empieza y termina con una letra redonda como el infinito. Y no quiero el infinito para mí. Quiero la finitud y el misterio del más allá. No ahora, no dentro de poco, pero tampoco dentro de mucho. Lo mucho no sirve y lo poco tampoco. Pero prefiero la escasez a la abundancia, porque es el motor de búsqueda de la verdad. Quiero lo que quiero y quiere todo el mundo. Quiero un poco de amor y un poco de paz. Y por mucho que lo quiero, lo que más tengo son desamores y guerras propias y ajenas.
Se me va la vida en los quereres, se me van los años en las batallas. Y no me hago más jóven con el devenir de los días. Mi otro yo se queda estática, mientras mira cómo la que va envejeciendo soy yo. Y así de fácil le resulta seguir viviendo a través de los otros, o en este caso de mí.
No, permanecer y transcurrir no es perdurar, no es existir, ni honrar la vida, escribía sabiamente Eladia Blázquez. Y soysola transcurre, mientras la vida le pasa por el costado.Sale a buscarla, pero se le escurre entre los dedos.
¿Quién sabe mañana qué pase? ¿Quién dice que no vuelva a querer a George Clooney? ¿Que no intente ser Lola Mora, o Toulouse Lautrec retratando bailarinas en los cabarets de París?
Quizás sólo venga una etapa de bitácora de viajes. A lo mejor París, Viena, Praga o la Costa Azul, me hagan olvidar por un momento todo aquello que quiere mi fantasía y me concentre un poco más en la realidad. O quizás cumpla mis fantasías. ¿Qui lo sa?
Mi querer va queriendo quererse un poco más que solamente lo que quiere imaginariamente.
A lo mejor lo que viene es otra manera de relacionarme con ustedes y conmigo y sigue teniendo algo de lo querido, de lo querible y de lo queriente.
Quiero la libertad absoluta de permitirme ser. Y por primera vez siento que soy, y es factible que lo sea sin querer.
Quiero la inspiración continua. Quiero creer que soy buena. Quiero recorrerte el alma apenas rozándote con la punta de mis dedos. 
Quiero la inmensidad del mar, pero no las profundidades. Esas son oscuras y para oscuridad alcanza y sobra con la mía.
Quiero que mi melancolía no sea interpretada como depresión. La melancolía es buena a veces, porque te forma un hueco en el medio del alma, calentito, cómodo, y necesario. Lo otro no.
Hasta pronto. Hasta luego. Hasta mañana o pasado. Hasta siempre, o hasta dentro de un rato.
Conmigo no se sabe, y con mi otro yo, ni te cuento-
P.D: Quiero una casa en Santorini o St Barth, y cantar Mamma Mía.

miércoles, 23 de abril de 2014

Chocotorta Attack o Manifiesto contra los postres.

Hay cosas que deberían estar prohibidas en el universo alimenticio, como el caso de la Chocotorta. Esto lo digo, a riesgo de ponerme en contra a una horda de flacos con metabolismo prodigioso, a los que claramente odiamos. Ya me veo en los diarios: "Grupo de vecinos lincha a señora gordita que propone la eliminación de las grasas saturadas".
Invento argentino si los hay, la Chocotorta vino al mundo, sólo para joderle la vida a personas como yo, que no le hacemos ningún mal a nadie, más que tener unos kilos de más.
¿Cuál es el aporte nutricional y vitamínico de dicho manjar? Ninguno. Niente. None. Ninguein. Ningunen.
Sólo aporta un sentimiento enorme de culpa después de haber comido el primer bocado, que sigue hasta que se termina la fuente. Y la culpa pesa. No es lechuga. Es culpa. Está comprobado que el sentimiento de culpabilidad engorda tanto como el dulce de leche que se le incorpora a la bendita Chocotorta.
El equivalente sería: 1 pote de dulce de leche = 7859 Kcal guilt . Con lo cuál, sumado al pote éste, el queso crema, las Chocolinas, el café y el chocolate en polvo arriba, la cuenta te da: 1 chocotorta = 435.824 Kcal culpa. Y ahí engordás. Hasta sólo con pensarla.
A pesar de la china que me trató en el crucero y me dijo que lo mío era sólo retención de líquidos, mis líquidos vienen mezclados con culpa y chocolate.
No tuve mucho quórum en Twitter al lanzar la campaña #Erradiquemoslachocotorta, pero tampoco tuve detractores. Con lo cuál asumo, a nadie le importa un pito que yo siga engordando.
Al primero que por la calle a modo de ayuda y estímulo, me grite : "largá los postres gorda", mi respuesta será: "primero firmá el petitorio, forro, o andá a estimular a tu abuela, idiota".
Mientras exista una Chocotorta sobre la Tierra, no descansaré con mi cometido en esta vida. Ayudar a las víctimas de las Kcal culpa. ¡Contra el mal, la Hormiga Atómica!
Pedidos del día: Quiero la Chocotorta Diet, cero en grasas y calorías.
De no conseguirse el fin, quiero que pierda todos sus poderes engordantes antes de llegar a mi boca.
Quiero un país con todo light y sabroso. Quiero perder el control y bañarme en chocolate cobertura.
Quiero inventar un nuevo método no invasivo para eliminar grasas. Ejemplo: que te pasen una varita mágica alrededor del cuerpo y ante las palabras "abracadabra panza de grasa, si no despareces hoy, conviértete en agua mañana", paf, como por arte de magia, al día siguiente estar flaca. Eso sí, te measte en la cama, en la calle, en el laburo, pero no importa, todo sea por la salud.
Quiero poder comer lo que se me canta y que no se vea reflejado en ningún espejo. Quiero desaparecer los espejos.
Quiero nacer de nuevo y heredar los genes de alguna familia flaca, aunque no sea la mía.
Si bien quiero seguir siendo quien soy, sin cambiar nada, cambio kilos por diez centímetros de altura.
También quiero otras cosas que tienen que ver con el cuerpo. Quiero ser Betty Boop, Mis Piggy, Jessica Rabit y la Vaca Aurora. Porque así como quiero una cosa, también quiero otra. Porque yo quiero. Quiero a pesar de todo. Quiero todo para pesar. Quiero pensar todo y no quiero pensar nada.
Quiero ser y quiero estar. No quiero ser imprescindible, pero tampoco prescindente. Y mucho menos presidente.
¡Quiero el fin de la Chocotorta y la torta de manzana al poder!