sábado, 2 de julio de 2016

El segundo semestre

Acá andamos, empezando el famoso segundo semestre, esperando, como el gobierno, que las cosas mejoren.
Ya vamos por la segunda mitad de nuestros cincuenta, y el pescado sigue sin vender.
No es que estemos desesperadas, es simplemente que si seguimos a la espera, los sesenta nos encontrarán mucho antes que el Príncipe Azul ya tirando a Verdoso.
Les diría a los candidatos que se apuren, no vaya a ser cosa que cuando nos encuentren, estemos momificadas.
Anoche, en nuestro habitual desvelo, empezamos a pensar en años venideros. Pse...se nota que no tenemos bolsa de agua caliente ...
Ya hemos considerado todas las opciones habidas y por haber para el futuro.
A saber:
1) Chongo rentado. Descartado. Nos da miedo meter en casa a cualquiera. Bueno, a cualquiera...A cualquiera es un decir, porque por Juramento han pasado muchos cualquiera. Sabido es, que nosotras no te sabemos decir que no.
2) Adoptar un perro o un gato. No te sabemos cuidar un potus, imaginate a un perro paseándose solito por las Barrancas de Belgrano, con su doggy-bag porque nos olvidamos de darle de comer.
Fuera de la cuestión antes que alguien nos denuncie a M.A.P.A.
3) Lesbianismo. No es la opción que más nos entusiasme, porque nos siguen gustando los hombres. Aún cuando estemos pensando que Shorsh hizo bien en casarse con Aladina, y la estemos mirando con buenos ojos. ¿Cómo era? A falta de pan, ¿buenas son las tortas?. Pero no. Gracias. Pasamos. Estamos a dieta.
4) Visitar el cementerio de La Tablada más seguido a ver si enganchamos algún viudo.
Nos queda lejos. Una hora y pico de bondi, llegaríamos con el tujes más aplastado de lo que ya lo tenemos. Además quién te dice que el viudo no llegue al arpa demasiado rápido. MmmmNop. Paso. Queremos uno que nos dure unos añitos.
5) Convertirnos en monjas de clausura, que en apariencia hoy, es la única manera de conseguir que un tipo te garpe algo. Quién te dice, aparece un Joséi Lopesky, con nueve palos y a la bolsa.
No. Después tendríamos que andar dando explicaciones a Comodoro Py, con lo que detestamos dar explicaciones. Descartado.
6) Último, y la mejor opción, es la que venimos barajando hace años. Un buen geriátrico en Miami.  Con eso, nos aseguraríamos que nuestras sobrinas nos vayan a visitar una vez al año.
Yo y mis otros yo estaríamos chochas de chochera absoluta, rodeadas de otros ellos, que no sólo tendrán múltiples personalidades, sino que es muy probable además, no nos recuerden a ninguna de nosotras, ni nosotras a ellos. Con lo cuál, siempre sería como conocer alguien nuevo.
Así que a ustedes, hombres, les decimos: vayan viniendo de a muchos, porque de a pocos tampoco están viniendo.


lunes, 13 de junio de 2016

Soysola reloaded

Luego de un viernes en donde nos comportamos nuevamente como viejas locas, puteando al vecino de al lado por su segundo cumpleaños del mes, decidimos perder toda compostura y responderle (sic) : nos chupa un huevo la ley, la próxima te hacemos una enema de cd´s ".
Con total honestidad, debemos decir, que el muchacho en cuestión no se amedrentó en lo más mínimo, o sí, no lo sabemos, porque tras la feliz frase, dimos un portazo y nos clavamos un Rivotril.
Esta vez, no salimos a la puerta con el camisón de Betty Boop y medias, sino con uno tipo enagua con puntillas, con lo cuál suponemos que el que tuvo que empastarse para borrar esa imagen de su cabeza, fue el muchacho en cuestión.
El resto del fin de semana, transcurrió en la más absoluta serenidad. Sospechamos que ahora tiene miedo de salir del departamento, no sea cosa que se vuelva a cruzar con nosotras en alguno de nuestros otros camisones en decadencia. 
Dicho esto, llegamos a tres conclusiones. Una, deberíamos ser un poco más tolerantes y recordar nuestra adolescencia antes de putear a un púber. Dos, los cincuenta nos pegaron duro y parejo, despojándonos de toda hormona de la empatía y simpatía. Tres, definitivamente debemos comprarnos camisones un poco más sensuales.
Lo de los camisones bien podríamos tomarlo como una inversión si es que aún pretendemos que Shorsh pose sus ojos sobre nosotras...bah...Shorsh o cualquiera a estas alturas.
Hemos decidido por otra parte, en un acto de total madurez, que dejaremos que los demás elijan por nosotras al candidato, postulante, aspirante u/o solicitante, al puesto vacante de "novio para Soysola", ya que nosotras donde ponemos el ojo, nos volvemos ciegas. Somos las lamentables poseedoras del talento de la equivocación sin retorno.
Por lo tanto, es hora de pedir.
Quiero un homo sapiens, un homo erectus, o sencillamente un homo.
Quiero una película romántica que no termine con un "te lo dije".
Quiero un globo aerostático que sobrevuele la imaginación, a una bombita de carnaval pinchada.
Quiero la grasa de un salame de milán, a un milanés grasa y salame.
Quiero un amante de Paganini, a uno que me deje de garpe.
Quiero un tesoro perdido, una paraíso encontrado, y un eterno deseo de seguir queriendo.
Quiero el pasado pisado, el presente feliz y el futuro digno de admiración y no de lástima. 
Quiero las mañanitas que cantaba el Rey David, pero no quiero ser un santa y que me las canten a mí. 



martes, 17 de mayo de 2016

Vieja tu madre!

Sabido es, que los consorcios son una mierda. Y el nuestro no es la excepción.
Tenemos la leve sospecha que terminaremos siendo parte protagonista de alguna película de Alex de la Iglesia.
Noches pasadas, sábado para ser más precisas, el inquilino del 5to B, decidió, como todos los putos fines de semana, hacer la famosa "previa" en su minúsculo departamento. 
Dicho sea de paso, el muchacho en cuestión, está un poco grandecito para las previas, y ya nos parece hora de que las rinda y se deje de romper las pelotas.
Para quienes no saben que son las "previas", esto es lo que dice el Diccionario de la Real Academia de Racing: "Previa: adj. fem-. Reunión de pendejos y semi pendejos del orto, que se juntan para alcoholizarse y fumarse unos porros, previo a salir de joda al boliche, donde seguirán fumando marihuana y tomando alcohol, porque de bailar y garchar, nada."
No es que nosotras seamos jodidas, no. El tema es que su departamento y el nuestro, está separados por una pared de 3 milímetros de espesor. Por ende, el pibe y sus invitados se tiran un pedo, y nosotras lo escuchamos amplificado por frecuencia modulada.
Retomando el hilo, esa fatídica noche, el vecino no tuvo la mejor idea que meter 438 personas en un dos ambientes, dejando obviamente la puerta abierta para poder respirar.
Nosotras, que ya veníamos con los ovarios por el piso de festicholas pasadas, dejamos que el reloj diera la 1:30 a.m. Nos asomamos por la puerta y... a continuación, transcribimos la cordial conversación.
Nosotras en camisón: "Disculpen que los moleste, pero ¿no podrían bajar un poco el volumen de la música y la voz?" 
Como era de esperarse, la respuesta de los mancebos (de ahora en adelante PO, pendejos del orto), fue: "Nosotros no somos de acá, pero ahora avisamos".
Nosotras:"Gracias" .
Pasados los 30 minutos reglamentarios, que indican todos los manuales de cortesía, volvimos a salir a la puerta.
N: "Chicos, por favor, son las 2:00 de la madrugada, podrán dejar de joder un poco?"
PO: "Nosotros no somos de acá, pero ahora avisamos"
N:"Bueno, vos que no sos de acá, si no sos de acá, qué carajo hacés en el pasillo?"
PO:"Es que estamos bajando para abrir la puerta a otra gente"
N:"Ok, mientras bajás, le podrás avisar al dueño que ya me estoy empezando a enojar?"
PO: "Sí, sí"
2:20 a.m...Ya sacadas, salimos con el batón y los ruleros a las puteadas limpias.
N: "Escuchá flaco, ¿vos nos estás tomando por pelotudas? Si en dos minutos no bajan la música y el griterío, llamamos a la cana y listo! Total, lo único que te pueden encontrar es una fiesta ilegal, con alcohol y drogas."
Automáticamente se escucha de boca de uno de los PO:"Che, vení que se calentó la vieja de al lado."
Sale corriendo, como puede dado su avanzado estado alcohólico, nuestro bienamado vecino y se nos planta en la puerta.
VO (vecino del orto):"No, no, no, por favor! Ya nos estamos por ir! Lo que pasa es que estaba festejando mi cumpleaños!
N:"¿Todos los sábados cumplís años? Ya debés andar por los ochenta y cinco vos...  
VO: "Perdón, perdón, ya nos vamos"
Cierra puerta, baja el telón.
A estas alturas no sabemos si lo que nos molestó fue el ruido que hacían o que nos llamen "la vieja de al lado".



viernes, 22 de abril de 2016

Protesta gremial

¡Abran cancha que ahí llegamos!
No, no nos perdimos. Subimos al Arca de Noé y encallamos. Nos deslizamos de culo en la calle, cuál foca amaestrada en Sea World.
Ya lo dijo el profeta: lo que mata es la humedad.
Durante los eternos veinte días de lluvia se nos llenaron de agua las neuronas, y decidimos que no era cuestión de andar haciendo alarde de nuestra falta de imaginación.
Ante los acontecimientos de público conocimiento, a saber: inflación, despidos, ruta del dinero K, dólar futuro, Hotesur, Uber, droga, etc, se suma la desgracia de una pérdida de agua en nuestro flamante trono, más conocido como inodoro.
A ocho meses ocho, de haber re-estrenado casa, el inodoro chorrea, la pileta de la cocina pierde y las llaves de paso están duras como piedra. Y todo gracias a la sabiduría y pericia de Rocky Balboa He-Man, nuestro plomero. Porque si hay algo que tiene este plomero, son músculos. Huevos parece que no. Lo llamamos para que nos solucione el bello canal de Venecia que tenemos en el baño, pero el muchacho no tiene tiempo. Anda por ahí, en calzas, arreglando cloacas ajenas. Ajenas a la nuestra, porque por acá ni apareció.
Y fue así como nuestro día comenzó a oscurecerse ante el bello sol de la mañana. ¡Plomero del orto y la remil puta que te parió! fue lo primero que salió de nuestros labios, para luego expresar también nuestro amor por todos los gremios. Ya que estamos puteemos al resto, total, si no se lo merecen hoy, seguramente mañana sí. Porque esto es así, una cadena de favores. Yo puteo al plomero, el plomero al albañil porque probablemente hizo mal la pendiente, el albañil al arquitecto que es el que dirige el proyecto, el arquitecto al constructor de mi edificio porque está mal hecho, el constructor al ingeniero que trazó mal los planos, el ingeniero a la UBA, la UBA al Estado, y el Estado nos termina cagando a nosotras, que somos las boludas que les pagaron a todos.
Por lo tanto decidimos hacer un piquete en Comodoro Py, con la bandera al frente que diga: "Sindicato de Boludas Agremiadas, Cincuenta Años Reclamando Plomeros y Gasistas Con Huevos. Juicio y Castigo para los Plomeros del Orto."
Quiero ejercer mi derecho a putear libremente y porque se me canta, a tener que depender de la buena voluntad de quién no la tiene.
Quiero tirar la casa por la ventana, literalmente.
Quiero agua en una pileta para nadar como una sirena y no en el piso de mi baño, como mojarrita muerta.
Quiero mudarme de departamento, de barrio, de ciudad, de país y de universo. Pero no quiero mudarme de mí misma.
Quiero lo que quiero, que no es mucho y no es poco.
Quiero a vos y a mí por ahí, pero ya no quiero a Shorsh porque el muy pelotudo sólo quiere a su esposa.







lunes, 14 de marzo de 2016

PAP

Tras una semana de vacaciones de nosotras mismas, bien merecidas por otra parte, en dónde nos quemamos cuál holando-argentina en Cancha Rayada, circulamos entre galenos, agricultores, aseguradores y químicos, sin que se percaten de nuestra presencia, volvimos a casa.
Así como nos fuimos, volvimos. Solas. Para no variar, porque a nosotras no nos gusta el cambio.
No te somos de Cambiemos. De lo anterior tampoco, que quede claro. Nosotras te somos independientes. Nuestro lema es: no sé de qué se trata pero me opongo. Somos opositoras por naturaleza. No importa quién esté. Este u otro, nos oponemos. De puro jodidas nomás!
Nos fuimos por las ramas, como de costumbre. Es que no nos queda más remedio, porque este país es como un árbol que quiere germinar y no puede...Paaaaaa loco! Qué frase! Vinimos afiladas de las vacations!
Así estamos, en una etapa reflexiva, profunda. O sea, estamos muy al pedo. No queremos conectarnos con la realidad, entonces pensamos. Total, pensar es gratis. Si cobrara por eso, sería millonaria.
Hay que inventar la carrera. Ya sabemos, la filosofía existe desde que el mundo es mundo. Pero esta sería la de Pensador al Pedo. O sea, PAP. (Sí, como el Papanicolau). El título te habilitaría para pensar pelotudeces sin que te traten de pelotudo. Obvio, un doctorado, porque con la licenciatura no nos conformamos. Así seríamos Dra. en PAP y disertaríamos en el Primer Congreso de Pensamientos al Pedo. Hasta ganaríamos el Premio Nobel. ¡Y ahí te quiero ver! Andá a discutir de pelotudeces con nosotras! ¡¡Seríamos imparables!! E impagables...por ende, volveríamos al mismo estado de hoy. El de la más absoluta pobreza neuronal.
¿A qué venía todo esto? No sé, no me acuerdo. Son los efectos post-vacacionales. Mucha tranquilidad y sol, te dejan en este limbo alzheimeresco. O a lo mejor es Luis Majul el responsable de nuestra gaguez. Está gritando en la tele y necesitamos evadirnos por un rato.
Volvimos para querer, porque si no quisiéramos no seríamos las mismas.
Queremos una casa en Punta del Este, con vista al mar, amarradero, barco, barquito, lancha, lanchita y servicio de catering.
Queremos un protector solar a prueba de nubes, de litro y medio, para no quedar acebradas en las tardes de verano.
Queremos una brocha gorda para maquillar las heridas de la vida.
Queremos cien plumas de colores, porque Tres Plumas ya no se vende.
Queremos vermouth con papas fritas y good show, porque los chizitos tienen mucha grasa.
Queremos tres tristes tigres y un cuatro de copas, porque el as de espadas se fue con la reina.
Queremos Roma, París y Venecia, para navegar la felicidad en góndola.
Queremos un atardecer a medida, un amanecer largo y tendido, y la noche atravesada de estrellas.
Y como hace mucho que no lo queríamos, y no vaya a ser que se ofenda, queremos a George Clooney sirviéndonos un Nesspreso en la terraza del manicomio.

martes, 23 de febrero de 2016

Sangre, sudor y balanza.

Andamos flojas de toda flojera. Se nos aflojaron las piernas, las neuronas y las ganas.
Después de nuestras cortas vacaciones, encaramos el nuevo estado, el de la mediana edad, con pocas ganas de todo.
Esto de llegar a los cincuenta, nos hizo reflexionar sobre las cosas que quedaron atrás, las que ya no podremos hacer, y lo que nos viene por delante. Digamos..., nada de qué alegrarse.
Pero así de esperanzadas y todo, decidimos que era hora de hacer algo por lo poco que queda de aquella Soysola que conocimos una vez. El último intento de adelgazamiento.
Nos inscribimos como corresponde en un programa multidisciplinario. Médico, nutricionista, gym, grupo de contención y cero hidratos. Llevamos una semana de abstinencia y ya se nos nota el cambio. Adelgazamos 0,0002 gramos e hicimos media hora de gimnasia para obesos en la cuál perdimos 300 litros de sudor. Pero bien eh! Estamos contentas! Descubrimos que no somos las únicas que sacan los bofes cuando tienen que levantar una gamba. Hay quienes están peor. Mal de muchos, consuelo de tontos. O sea, soy una idiota feliz.
Pero a no desesperar...calculamos que dentro de unos cinco años, cuatro meses, diez días, veintitrés horas, diez minutos y cuarenta segundos, estaremos listas para correr la media maratón de la vuelta manzana, sin desmayarnos.
Henos aquí, otra vez en modo low fat, preparándonos para una vejez digna... de lástima.
Decidimos que para querer nos volvemos una sola, porque ya tenemos bastante con compartir en la terapia de grupo.
Y como no por mucho madrugar amanece más temprano, pasaremos a los pedidos de este nuevo estado gravitacional.
Quiero churros con dulce de leche light, y bolas de fraile con rocío vegetal.
Quiero la sanguchera, el sánguche y la máquina de hacer sanguchitos, antes que la yoghurtera 0%.
Quiero papas fritas al por mayor, o al mayor papa frita que exista.
Quiero vino patero antes que al Pato Donald y sus sobrinos.
Quiero regresar al planeta de los simios y vestirme de rosa aunque mona quede
Quiero el estandarte de tu piel dorada, y las manos cálidas en la espalda.
Quiero los jardines de Luxemburgo y la Tahití de Gaugin.
Quiero el otoño en Nueva York, el verano en Acapulco, la primavera de Vivaldi y el invierno en tus brazos.
Quiero las Islas Órcadas y el Kilimanjaro, porque sí.
Quiero lo que quiero y si no, no quiero nada.


lunes, 8 de febrero de 2016

Mamysitter

Prefacio:
Amo a mi madre y no quiero ser mal interpretada. Este relato, si bien es bastante cercano a la realidad, no implica que de un modo masoquista, no lo esté disfrutando. Fue mi decisión y no soy ninguna santa. Sólo me considero una buena hija. Todo lo que aquí se escriba, no debe ser tomado al pie de la letra. Madre hay una sola, y no sé si la cambiaría. Hay peores.


Capítulo I:
Help, I need somebody help! Not just anybody, help!
Los Beatles nos dedicaron esta canción hace cincuenta y un años. O sea, uno antes que naciéramos. Como todos sabemos Lennon era un visionario. En abril del año 65 intuyó que Mother se embarazaría de nosotras y previendo nuestro destino, compuso Help. Lamentablemente, si bien fuimos la musa inspiradora, no cobramos regalías.
Tres veranos atrás, decidimos ganarnos el cielo, por lo cuál dedicamos una semana entera al año a vacacionar con nuestra queridísima madre que nos parió, que de otro modo se quedaría en casa cagándose de calor.  Por siete, le hacemos de enfermera, mucama, vestuarista, madre, hija y terapeuta ocupacional. No nos quejamos, simplemente nos arrepentimos.
Este año, la Crucifixión nos cayó en Carnaval aunque el Rey Momo no nos está clavando.
Llegamos al hotel, y nos pusieron la pulserita como la de las maternidades. No sea cosa que nos cambien a mamá por otra. A esta ya la conocemos de sobra, y no andamos con ganas de criar madres ajenas.
Mother o La Reina (de ahora en más ése es su nombre), tiene sus mañas. Todo debe estar en el orden que ella exige y en el momento que ella quiere. O sea, si en su casa quiere que le traigan medio tomate pelado, todo bien, pero que en el hotel pretenda que le traigan la rúcula sin el cabito, vamos mal. Así empezamos las vacaciones. Con la rúcula que tiene palito, el pan que tiene mucha sal, el melón que está duro, la cama que es muy alta, el aire que está muy fuerte, los chicos que gritan mucho y la tele que se corta. Esto, por mencionar sólo algunas cosas.
Nosotras tendríamos ganas de decirle algo, pero nos contenemos, admitiendo que nos parecemos bastante a la Reina, cosa que nos convierte en una Princesa insoportable. La única diferencia está, en que la rúcula no nos encanta, así que si fuese por nosotras, se podrían meter el cabito en el tujes, con rúcula y todo.
Siendo absolutamente honestas, debemos decir que si ella es feliz, nosotras también. ¿Querés poner la tele en TVMonde? Buenísimo, nosotras practicamos francés...¿Querés subir el volúmen a cincuenta y cinco? Ok, para eso nos trajimos tapones para los oídos. ¿Querés ir al baño trescientas cuarenta y cuatro veces en diez minutos? Genial, tenemos que hacer ejercicio nos dijo el médico...
¿Querés compartir el plato porque te resulta muy grande? Ni en pedo! No nos jodas. Hasta ahí llegó nuestro amor. No nos toques las papas fritas porque te cortamos un dedo por más madre nuestra que seas.
Mañana sacamos carnet de pileta. Ahí vendrán el : abrí la sombrilla, cerrá la sombrilla, corré la silla para acá, mejor correla para allá, hace calor, tengo frío, poneme protector, no tanto, acompañame a la pileta, pero no me mojes, quiero un cortado, mitad y mitad, un poco más de leche que de café, pero no lágrima, y una jarrita de leche caliente por las dudas.
Este año no tenemos, como el año pasado,a las madres del Rally Dakar para decirnos que les gustaría tener una hija como nosotras. Habrá que buscar entre los huéspedes del hotel quién nos levante el ego...No les pedimos que nos levanten otra cosa porque pesa.
Y aquí estamos, en el primer día de Geriatría I, aprendiendo lo que el día de mañana le enseñaremos a nuestras sobrinas, si pretenden heredarnos.




martes, 12 de enero de 2016

El 50 por ciento.

 Contra todos nuestros pronósticos,yo y mis otros yos llegamos a los 50. ¿Cuándo vinieron? Ni idea. Nosotras estábamos perdidas entre tanta pastilla, nos dimos vuelta y ahí estaban.
Los agarramos para no dejarlos tirados porque para algo nos van a servir. Nosotras te juntamos zapatos, carteras, camperas y años. Si se es compulsiva, se lo es en todo.
Por las dudas, para que no se pierdan, ya nos los pusimos encima. Uno por uno los cincuenta.
El tema es que no supimos distribuirlos correctamente, y ahí andan, haciendo estragos en nuestro cuerpo. Las curvas se convirtieron en rectas, los párpados en dos black out, los brazos en alas sin plumas y los pelos nos crecen en donde no deberían. Pero ahí vamos. Con la cabeza erguida y las tetas por el piso.
La madurez nos pegó raro. Por fuera somos eso que describimos, y por dentro unas pelotudas de 16. Sí, 50 dividido 3 (yo, mi otro yo, y el yo de mi otro yo) da 16,6666 para ser exactas. Tres boludas a falta de una.
Si hay algo que te traen los años, es ceguera. No importa lo que diga el calendario, ni el reflejo del espejo, en el fondo seguís viéndote como una adolescente... con 50 años. O sea, una vieja patética. Es triste, ya sé...Pero mirale el lado bueno...No hay Arjona cantándole a la menopausia. No creo que se atreva a tanto.
Por ahora no le estamos encontrando tanto beneficio a esto de haber llegado a la mitad de la vida. No nos replanteamos nada, porque de hacerlo, deberíamos admitir que nos hemos mandado cien cagadas por año y no es cuestión de venir ahora a asumir culpas. No lo hicimos nunca, ¿para qué ahora que estamos más cerca del arpa que del violín, no?
Pero a festejar se ha dicho, y a celebrar que todavía las neuronas nos funcionan. Sólo se cumple medio siglo una vez en la vida!
Hoy, a la hora de soplar las velitas, mis deseos serán, a saber: el espejo de la madrastra de Blancanieves, el cuerpo que tenía a los 30, y un novio que no supere el centenar de años.
Happy birthday to me!

viernes, 1 de enero de 2016

Las doce han dado y espero

Llegó! Después de convocarlo mediante sesiones espiritistas, el 2016 está acá!
Doce meses de mierda, salpicados con algunos días de felicidad, dieron la resultante de, por primera vez en nuestras vidas, esperar un nuevo año con ansias.
Todo llega, dicen, y a nosotras nos tocó a la vera del medio siglo. Tarde pero seguro. A las 00.00 del 1 de enero, NO lloramos.¡Milagro del niño Jesús! O de Moisés... o del vino rosé ...No sé, no importa, sea quién sea el que produjo el milagro, logró lo que ni el Foxetín en años.
Madre, hermana, sobrinas y amiga, cuál reunión de ninfas, amazonas o brujas, levantamos la copa y brindamos por un 2016 sin pálidas.
Noche de paz, noche de amor, pan dulce, champagne , tres cañitas voladoras del orto, y eso fue todo el festejo en el Barrio de Belgrano. Si hay crisis que no se note.
Como estábamos luchando con el corcho de la botella a la hora señalada, nos olvidamos de pedir los famosos deseos, cosa que pasaremos a hacer a continuación.
Doce son los meses del año, doce las campanadas de medianoche, doce serán nuestros pedidos.
1) Quiero que el puto HD de Cablevisión no me pixele los canales y pu.da v.r y es.u.char un pro.r..ma ent.ro sn cor.es.
2) Quiero que Ladristar me deje recibir llamadas sin que entren directamente al contestador. No vaya a ser que llame Shorsh y se encuentre con el número solicitado no corresponde a un abonado en servicio.
3) Quiero una varita mágica que me adelgace 20 kilos en 11 días. U 11 kilos en 20 días...O 20 kilos en 11 años...o 20 gramos cada 11 siglos...
4) Quiero que mi cuerpo aprenda la Ley de Gravedad que dice que todo lo que sube baja. En el año 82, supimos rendir bien Física de 4to año, pero nuestro organismo insiste en refutar a Newton, haciendo que todo lo que sube, siga subiendo.
5) Quiero ser la bailarina de Degás, el grito de Munch y la bruja Cachavacha.
6) Quiero que el forro que me hackeó la computadora, reciba la maldición lanzada:  quien se mete en mi sistema, será contaminado por el virus del herpes genital.
7) Quiero ser antes que pertenecer. Si bien pertenecer tiene sus beneficios, prefiero pagar cash, y seguir siendo del exclusivo club de Hago Lo Que Se Me Canta.
8) Quiero un sobre con brillantina, desparramarlo por el camino de ladrillos amarillos y amanecer en Oz.
9) Quiero un ramo de petunias, el tridente de Poseidón, y una cadena con eslabones de aire que me ate a tu cintura.
10) Quiero un pasaje a la estratosfera, en primera clase, y dar la vuelta a la Vía Láctea sólo para encontrarte.
11) Quiero un globo rojo, un acordeón con boina, un disfraz de indiecita, y las ramas del caucho de Plaza Francia.
12) Quiero doce deseos más, doce apóstoles, doce signos de Capricornio, doce de enero, y doce docenas de vidas para visitar los doce continentes que viven en mis únicas doce neuronas.


viernes, 18 de diciembre de 2015

Dealer de quereres

Ya sé. Me extrañaban. Yo no. No me extraño para nada.
Tras un arribo demorado, hemos llegado como cuando nos fuimos de España. Con una mano atrás y otra adelante. El Black Friday nos dejó culo p´arriba.
Tuvimos varias revelaciones en esas doce horas varadas en Miami. Una, la quetiapina sí hace efecto. Dos, somos capaces de resistir altísimas dosis de drogas prescriptas , tres, seguimos teniendo pánico a volar y cuatro, el desdoblamiento de personalidades dura lo que un suspiro. Nueve horas. Lo que dura el efecto de los psicofármacos. Yo y mis otros yos, nos separamos por un rato, y al aterrizar en Ezeiza volvimos a rejuntarnos como piara enjaulada.
Una semana con la cabeza llena de mocos, no nos dejó sentarnos a escribir. Bue, mocos...ahora se le llama así a la unineronalidad adquirida al nacer.
Llegamos justo para la asunción de Mauri, quizás fue eso lo que nos enfermó y no el aire acondicionado del avión.
Recuperarse de un viaje de casi un mes, lleva por lo menos un mes más. Esa es la excusa que nos pusimos para no hacer un carajo. Si bien el viajar es un placer, como dice Pipo Pescador, nosotras seguimos insistiendo en que es un trabajo que debería ser más que bien remunerado. Y más en nuestro caso, que nos exponemos a ser detenidas por la policía canina de los aeropuertos, al transportar dentro de nuestro organismo, altas dosis de Rivotril.  Nosotras te llevamos pasta como para abastecer a todos los panicosos de los vuelos mundiales. ¡Otra que Moria y el gramo y medio de cocaína! Nos, podríamos jactarnos, que en el caso de ser detenidas, nuestra condena no bajaría de los ocho años, dos meses, catorce días, quince horas, cuarenta minutos y veinticinco segundos. Por las dudas evitamos el Expreso de Medianoche.
Quizás la falta de deseo sexual que andamos experimentando por estos días, no sea a causa del estrés, sino a la sobredosis de tranquilizantes. Nos duerme todo. Hasta la líbido.
Con decirte que nos da lo mismo si Shorsh y Almohadina tienen hijitos o se toman todos los Nespressos del universo...
Estamos entrando en la etapa pre cumpleaños, navidades, fin de año y servicios afines. O sea, en la época de depresión masiva.
Ya que estamos y adelantándonos a nuestro cincuentenario, vamos a ir haciendo un par de pedidos, por las dudas que el doce de enero estemos tan empastilladas que no nos acordemos de nada.
Quiero bailar el minué en puntas de pie, para sentirme Maya Plisetskaya durante la muerte del cisne.
Quiero botas de caña alta para salir a pescar panaderos en el aire, un verano del 70.
Quiero el escote en la espalda infinita, donde se pierdan tus ojos durante el deshielo.
Quiero el sinsabor del olvido al dolor del desamor.
Quiero la insensatez de la adolescencia, la seguridad de los años vividos, a la decrepitud del alma.
Quiero la noche estrellada de Van Gogh y los acantilados de Escocia.
Quiero aparecer y desaparecer como por arte de magia, decir Hocus Pocus y que una moneda salga por detrás de mi oreja.
Quiero ser niña de nuevo, para poder seguir teniendo ganas de ser grande, y no ser una pobre mina añorando su juventud.
Quiero allá por el río Tajo y el toro Carambolas. Quiero a Vashington, Visky y Kavasaki y a la Babaiaga.
Quiero a mis muertos vivos, y a los otros que descansen en paz.
Quiero no querer tanto, porque de tanto querer se me parte el alma.