miércoles, 29 de septiembre de 2021

Se busca a Soysola

 Soysola había llegado para quedarse, no para perderse.

Casi un año aquí en las pampas uruguayas, y como por arte de magia Soysola se esfumó.

¿Qué le anda pasando? - nos preguntamos, yo y mi otro yo, ya que a ella no la vimos para consultarle.

A Shorsh no lo encontró seguro, lo firmamos.

Ni a Bradley ni a Brad Pitt tampoco. Es más, no encontró a nadie. La última vez que la vimos andaba más Soysola que nunca.

A lo mejor está hibernando. ¡Vaya a saber! La forma de oso ya la tiene…

Suponemos que en algún momento de este 2021 va a aparecer. En noviembre tiene que ir a Buenos Aires y les apostamos que la primera puteada va a llegar apenas pise Juramento.

Ponemos todas las fichas para su retorno con pitos y matracas en el 2022 ya que estamos planeando un viaje, pandemia mediante. Eso no se lo pierde ni en pedo.

Así como hay motores que funcionan a gas, con nafta, eléctricos y energía eólica, Soysola arranca si le ponen un pasaje de avión enfrente.

Quién te ha visto y quién te ve Soysola…

 

jueves, 24 de junio de 2021

Quereres de punta

 Creímos que se nos habían acabado los quereres, y por suerte comprobamos que no.

Quiero poder decidir sin sentir que toda decisión es la incorrecta.

Quiero saber a dónde fue a parar mi seguridad, porque hoy no me alcanzan las rejas del alma para escapar de la prisión de mi cerebro.

Quiero la fe que perdí ante la primera mentira de amor.

Quiero el sabor del helado de fresa en mi boca, a la amargura de tus palabras.

Quiero saber hacia donde ir en la infinitud de este mundo inhóspito, a no saber cómo volver del más allá.

Quiero un millón de rosas amarillas para sembrar un camino de espinas.

Quiero la fuerza del viento que sopla en este invierno, a la quietud de mis sentimientos.

Quiero susurrarte al oído todas mis mentiras, a que me cuentes tus verdades.

Quiero subir a la Vía Láctea a traerme miles de estrellas deslactosadas.

Quiero el solsticio de invierno para tener más horas de soñarte, al verano húmedo y caluroso de la realidad aciaga.

Quiero beber los taninos de tus labios, a morir envenenada por el mal de amor. 

Quiero mi playa desierta, mi mar quieto a la furia de mi huracán interno.

Y ahora quiero a James Spader que es pelado y con lentes, antes que a George que se cree perfecto.

jueves, 17 de junio de 2021

Welcome aboard


Después de siete meses decidimos que era hora de volver a visitar a madre y resto del mundo.

Tardamos un tiempo en tomar coraje de sacar los pasajes, pero finalmente lo hicimos.

Reservamos un Uber para ir de Punta a Montevideo, y a las 4 a.m. de la madrugada, pasó, a la que llamaremos Loreley, a buscarnos.

Emprendimos viaje a esas inhóspitas horas, decididas a no sacar la vista del camino por si a Loreley se le daba por dormirse.

A unos 95 km de nuestro punto de partida, notamos que nuestra conductora designada, se desvía por un camino, que si bien nosotras conocemos, no lo hubiéramos tomado, y menos a esas horas.

Le preguntamos: estás segura de ir por acá? Sí, nos responde con total tranquilidad , la recontra conozco esta ruta!.

Ok, decimos, si estás tan convencida no tenemos nada que objetar.

A los cinco minutos, la vemos a Loreley, con el celular en la mano y la vista fuera del camino.

Ey, Loreley! Pasa algo? 

No! Es que no encuentro el Waze porque cambié de teléfono y me parece que no estamos yendo bien…

¿Perdoooón? Cómo que no sabés si estamos yendo bien? Pará el auto un minuto y buscá el fucking Waze.

Ya, a estas alturas, estábamos apenas un poco más que nerviosas.

Frenamos, busca la puta aplicación y le dice: terminal de Buquebús de Montevideo.

Bueno Loreley, arrancá porque honestamente no andamos con ganas de perder el barco. ¿Te parece?

Sí, dale, nos dice, como si fuésemos íntimas amigas y estuviésemos de paseo.

Hacé una cosa, para que no tengas que mirar cada dos segundos el teléfono, poné la App en altavoz, pedimos nosotras sin sospechar lo que siguió a continuación.

No sabemos qué mierda entendió doña Waze, y empezó:

A 400 metros gire a la derecha en el Ebro, y luego gire a la derecha por el Tajo.

What??? Dijimos nosotras. Qué raro que en Uruguay haya calles con nombres de ríos españoles…

Mientras tanto Loreley seguía manejando como si nada. Al no doblar obviamente hacia el Ebro, Waze comenzó a desesperarse y repetía: gire a la derecha, gire a la derecha, gire a la derecha, gire a la derecha. Después del séptimo gire a la derecha consecutivo,sentíamos que el Waze había cobrado vida propia y estaba gritándole a Loreley gire a la derecha pelotuda !!!

Ya con los nervios de punta, siendo las 5:15 de la madrugada, la conminamos a Lore, pará el auto o te lo rompemos todo!

Logramos corregir el rumbo hacia el puerto de Montevideo una vez que la app comprendió que le hablaban en uruguayo.

Para hacer la historia corta, 12 horas después estábamos en Juramento puteando a la vecina de arriba que sigue con los zuecos de madera puestos desde el año pasado.

Bienvenida a la Argentina y la remil que te parió.

P.D: Loreley never more



lunes, 26 de abril de 2021

Abierto de día

 Cinco meses y seis días de nuestro cambio de domicilio y seguimos felices. Raro viniendo de nosotras, pero así de cierto como que nos llamamos Soysola.

No sólo cambiamos de lugar geográfico sino que también lo hicimos con las costumbres.

Para nosotras, AP (antes de Punta), el rango horario entre las 7 y las 12 lo había creado Dios para dormir. Siempre sostuvimos que de madrugada no existe nadie salvo los extraterrestres. La vida comienza a las 14, después del desayuno.

Ahora, en nuestro nuevo hogar, cosa e mandinga, nuestro día empieza entre las 7.30 y las 9, dependiendo de la pesadilla que hayamos tenido. Salimos a caminar, a veces, porque pedinos que cambiemos pero no tanto, y a las 10 y monedas estamos en el taller hasta las 16. A las 17 estamos bañadas y con el pijama puesto. Entre las 19.30 y 20.15 cenamos y después de lavar los platos, sí, cocinamos y lavamos también los platos, nos metemos en la cama. Netflix y a las 00 entramos en el quinto sueño.

No nos reconocemos. Quienes somos? En qué nos han convertido los uruguayos? Dónde quedaron los otros yo de Soysola? Porque con este ritmo de vida, no nos da ni siquiera para ser más que una sola. Devuélvanme a una por lo menos!

Por la compañía aunque sea...Prometemos usar barbijo.

Otra cosa que cambiamos en este país son nuestras conductas sociales. AP nos encantaba encontrarnos con amigos, salir a tomar café, cenar etc.

Desde que estamos acá si hablamos con cinco personas es mucho. Una por mes. Y no necesitamos más. Bah, no es que no necesitemos. No queremos.

Seguimos estudiando uruguayo. Una viene acá pensando que hablamos el mismo idioma, pero no. Más allá del botija y los championes, se nos dificulta entender, en algunas ocasiones, la sintaxis. 

El argentino te chamulla, y el uruguayo empieza de atrás para adelante, lo que hace que torzamos la cabeza, achinemos los ojos y estiremos el cuello como si de esa forma entendiéramos mejor lo que nos quieren decir. 

A veces tardamos unos 40 minutos en entendernos, pero al final lo logramos.

Así y todo los queremos. Son amables, buena onda. Nadie se pelea, nadie se putea. O sea, no pensamos volver a Argentina ni en pedo.

Siendo las 20.37 hs, enfilamos para la cama.

Soysola 1 - Vida Social 0



miércoles, 7 de abril de 2021

Soysola llegó para quedarse

 Acá estamos. Mientras asistimos al concierto de perros ladradores, que nos brindan su ópera prima a las 21 hs exactamente todas las noches, queríamos contarles como andábamos.
Excelente, para qué mentirles. Tenemos un taller, que sería el soñado si no tuviésemos que pagar alquiler y el aire acondicionado anduviera.
Vivimos frente al mar presenciando todos los días unos atardeceres maravillosos. Salimos a caminar por una ciudad semi desértica, lo cuál nos confirma que vivimos 54 años en el país equivocado.
No está demás comentarles, sin ningún tipo de pudor, que si pudiésemos, echaríamos a los pocos habitantes de Punta del Este, para tenerla para nosotras solas. Somos dos, yo y mi otro yo...quién necesita más...¿no? 
Habitamos un edificio de alrededor de 102 departamentos, ocupado en estos momentos al 10% con suerte. Solas en nuestro piso 14...¿qué más se puede pedir?
Bueno...se puede pedir que el pendejo pelotudo que sale a las 12 de la noche a andar en patineta por una avenida desierta, se deje de joder y se meta la patineta en el orto.
Hoy lo vimos en la calle. Cómo lo reconocimos se preguntarán.
Por la patineta obviamente. Acá todos caminan con una tabla de surf debajo del brazo, cuál periódico matutino. Menos el mamerto este, al que le calculamos unos casi 30. De pendejo, nada.
Ya que estamos en tren de quejas, para no perder la costumbre, nos seguimos quejando del enamoramiento de los charrúas por los caños de escape. Todavía no decidimos si preferimos los colectivos de Juramento o las motos de Av. Salazar. Bueno, ninguna de las dos para ser honestas. En cualquier momento le escribimos a nuestro presidente don Lacalle Pou para que reglamente este mal uruguayo. Podrían ponerlos en cuarentena...o confiscarles las motos...no sé, tiramos ideas...
Sí, leíste bien. Nuestro presidente. Porque Alberto no es más nuestro presidente. Ya te somos locales, pero sin mate. Luis ya nos dio la vacuna, cosa que Alberto no tiene idea cuándo.
No te extrañamos nada ni a nadie, sin ánimo de ofender. Menos que menos a Alberto.
Llegamos a la conclusión de que nuestra fantasía de vivir en una isla desierta con insumos cerámicos, supermercado y farmacia, todo libre de impuestos, no es tan errónea. Podríamos tranquilamente vivir solas de toda soledad. Ni a Wilson necesitaríamos. 
S.O.S hay gente.



miércoles, 20 de enero de 2021

Bimestre

Ya cumplimos dos meses de uruguayismo puro y lo festejamos con un enjambre de mosquitos.
Fueron los únicos que vinieron a la fiesta. Nosotras intentamos que se sintieran bienvenidos pero nos chuparon la sangre, así que al irse y les dimos un Raid de souvenir. Muy contentos no quedaron. Nosotras menos. Mañana iremos por el Caladryl.
Nuestros días son como los de Buenos Aires pero con playa. No es que la pisemos, no nos estarían dando los tiempos. 
Los dos meses nos recibieron con la buena noticia de que conseguimos cobertura médica. No la mejor, pero ahora tenemos el Rivotril asegurado, que es lo único que nos importa.
Para los negocios de las medicinas prepagas resulta que estamos viejas y al borde del colapso, por no decir muerte, así que nos asociamos al primer y único lugar que nos quiso aceptar.
No entendemos, porque si bien el espejo nos devuelve una gorda, nosotras la vemos sana y joven. No sabemos a quién vieron los de las prepagas...Nosotras no éramos, seguro.
En el interín cumplimos años. Muchos dice una sobrina nieta postiza. La misma cantidad de años que tenía madre cuando se casó nuestra hermana del medio. Y mamá ya era grande. Nosotras no. Nunca. Jamás. Nos negamos. Hasta acá llegamos. Nos quedaremos en este número por muchísimos años más. Hasta que venga Shorsh.
Hablando de regalos de cumple, nos regalamos una bicicleta. 
Fuimos hasta la bicicletería, elegimos la más linda, el vendedor nos dijo que la probáramos y ahí fuimos. Nos subimos y de golpe nuestra mente se puso en blanco y sólo atinamos a decir "no me acuerdo como se anda" y paf, nos caímos. No nos rompimos nada más que el orgullo y nos llevamos de recuerdo un moretón que abarca media pierna.
Eso de que nunca te olvidás como andar en bici no aplicaría para Soysola.
La bicicleta es nuestro nuevo avión. Esperemos no demorar otros veinte años en perder la fobia. La compramos igual porque es más barata que un avión.
Así llegamos a los primeros sesenta días de gobierno...perdón, de residencia. Bienvenido segundo bimestre.




domingo, 10 de enero de 2021

LA FELICIDAD

Extrañamos un poco Juramento, solamente porque ahí conocíamos a los vecinos a los que podíamos putear.

Acá todavía no nos conocemos ni a nosotras mismas, menos al vecindario. En un piso de seis apartamentos, sólo lo habitamos dos, el 1401 y el 1406. Y uno de esos dos grita, no siendo nosotras una de ellos. 

Los de arriba, descubrimos, son nuestros imitadores. Si vamos al baño, ellos también, pero bajan el agua unos segundos antes, cosa que a nosotras nos da la sensación de que nos están cagando encima. Unos amorosos.

Otros, no sabemos de qué piso, hacen asado todos los días. Como acá es con leña usualmente, siempre estamos con el matafuegos en la mano pensando que se incendia el edificio.

Otro cantar son los vecinos de ciudad. Muchos todavía no conocen el término "distanciamiento social" así que nos la pasamos eludiendo a los antibarbijo. Pero parece que eso no es solo acá y es mundialmente conocido como "los pelotudos de siempre".

Los uruguayos, además del fútbol, tienen otra pasión que notamos anoche. Aparentemente es un deporte nuevo y consta de prender los motores, acelerar y ver quién sostiene más tiempo el pie en el acelerador. El que más ruido haga es el ganador suponemos. Si no, no estaríamos entendiendo la gracia del juego. Anoche debe haber habido un campeonato, al que casi salimos a celebrar como los criollos a los ingleses en las famosas Invasiones. Decí que desde un piso 14 el aceite llega frío a la planta baja.

La playa, bien gracias, solo la pisamos dos veces. Somos el Grinch de las vacaciones.

Como ya conocemos los bueyes con los que aramos, no va a faltar quién nos diga: "ehhh, vos siempre te la pasas quejándote". 

Y sí, así somos. Y les respondemos con todo el amor del mundo y la delicadeza que nos caracteriza "andáte al aparato o cavidad reproductora de tu abuela".

Nosotras somos felices a nuestro modo. Y aunque no lo crean, acá somos felices.



jueves, 24 de diciembre de 2020

Felices Fiestas les desea Soysola

Se va el 2020 graciadió. Si bien estamos algo esperanzadas con las vacunas, dudamos sinceramente que el 2021 sea mejor.
Este año Papá Noel no viene porque las fronteras están cerradas y los renos tienen problemas para tirar del trineo con el barbijo puesto.
Así y todo nosotras vamos a pedir porque nos dimos cuenta que no pedimos nada en doce meses. Procedamos.
A quién corresponda:
Quiero un resarcimiento económico de parte de China por haberme robado un año de mi vida. El cálculo nos estaría dando la suma de u$s10.220.000, siendo la resultante de u$s1000 por hora por 8760 horas que tiene un año, más vacaciones y aguinaldo. Y si le agregamos lucro cesante, nos deberían unos 20 millones. Dólar más, dólar menos...Sí, si están pensando que cobramos mucho la hora, nuestro tiempo vale.
Quiero la playa para mí sola sin distancia social.
Quiero las olas sin viento con poco sucundum.
Quiero vestirme de novia para ir al altar y salir corriendo.
Quiero verde que te quiero verde, porque esto de estar madurando tan rápido empieza a tener olor a podrido.
Quiero un sinfín de conjunciones planetarias a ver si de una vez por todas te encuentro.
Quiero mover montañas de sentimientos que están escondidos detrás de vaya a saber dónde.
Quiero sacarme la máscara, esa que llevo puesta mucho antes de la pandemia.
Quiero un final feliz.
Simplemente quiero porque querer es gratis.
Feliz Navidad y Feliz Año Nuevo! Que el 2021 nos encuentre, así de simple. 

domingo, 20 de diciembre de 2020

Feliz cumplemes

 Si es cuestión de festejar, nosotras te festejamos cualquier cosa. Hoy cumplimos un mes de nuestra nueva vida en Uruguay.

Para celebrarlo, el clima decidió sorprendernos con un temporal de viento de hasta 60 kms por hora. Para un auto es una velocidad estándar, pero para un viento en el piso 14 es como estar en el circuito de Monza.

No pasa nada, nos dijimos anoche. Es sólo cuestión de acostumbrarse al ruido del viento. Ningún edificio se derrumbó por esto ni tampoco le explotaron las ventanas.

Así que ahí marchamos a los brazos de Morfeo, decididas a soñar con Shorsh.

A la hora y media, con las pastillas en pleno efecto, nos despertamos con cuarenta y cinco micro infartos por segundo y nos arrepentimos de haber alquilado este departamento del orto por su vista.

El susodicho está estratégicamente ubicado a dos cuadras de la Mansa y a tres de la Brava, por lo que tenemos y que en meteorología solemos llamar : "putos vientos cruzados".

Esta noche, si el vendaval continúa, tomaremos nuestra frazada y nos iremos a dormir al hall de entrada del edificio en planta baja.

El resto de la vida, sigue igual. La pandemia también existe por estos lados, con lo cuál seguimos guardadas casi como en Buenos Aires. O sea, la misma vida de mierda. 

Como diría Chiquita Legrand, lo que no es puede llegar a ser, si te ven mal te maltratan y si te ven bien te contratan. Aún no sabemos en qué aplicaría para esta situación, pero creemos que nosotras todavía andamos por "lo que no es".

 N. de la R: nunca alquiles por un año entero en el Triángulo de las Bermudas.


miércoles, 2 de diciembre de 2020

On the rocks

Transitando nuestra segunda semana uruguayística, sentadas en el balcón mirando al mar, podemos confirmar que estamos al horno. No saber manejar en Buenos Aires no es un inconveniente, pero acá digamos que sí. Vamos caminando a todos lados, que podría creerse como un bello paseo, pero siendo nosotras quienes somos, un Minion, nos estaría costando bastante el desplazamiento.
Como el de los continentes. Lento pero seguro. Sentimos en cada caminata estar yendo desde América hasta Europa a pie.
Hoy nos levantamos de muy mal humor créase o no. A diferencia de lo que uno podría pensar, que el aire de mar te hace descansar mejor, a nosotras no.
Al principio creíamos que era por nuestro vecino con aires de leñador, que le da a la motosierra sin parar, o de los dos perros que de 20 a 22 hs ladran a coro, pero no, descubrimos que es por el colchón.
Si hay una desventaja en alquilar online con recorrido virtual, es que virtualmente no podés apoyar el culo en la cama para ver qué tal es.
El resultado es que alquilaste un hermosísimo departamento con vista panorámica a ambas playas, pero con una cama de fakir.
Todas las noches recordamos nuestro primer viaje a Roma, en el que las almohadas del hotel eran como dos columnas del Coliseo. La diferencia aquí es que toda la extensión del colchón vendría a ser como un bloque de hierro. De la Edad de Piedra pasamos a la del Hierro. Vamos avanzando! 
Hicimos memoria y nos acordamos que en nuestra bienamada Casablanca, nuestro hogar en Punta, peléabamos con nuestro padre todos los años, para que cambiara los colchones duros. En conclusión, Uruguay tiene el mismo problema que Italia. Los fabricantes de colchones. Es como estar en Europa.
Con decirles que estamos extrañando las almohadas italianas...
Marche un sommier on the rocks, please!