sábado, 21 de septiembre de 2013

God save Harrods

Y heme aquí sentada, mientras de fondo suena Adele, tomando un english tea de manzanilla y cítricos , no a las five o'clock, pero sí a las cuatro y media, porque sigo siendo argentina y nosotros, ya sabemos, nos cagamos en los horarios.
Por dónde empezar con mi experiencia londinense? Harta de oír hablar francés, llegué acá, creyendo que mi inglés era perrrrrfecto. Tantos años de estudio, y un ex marido angloparlante, deberían haber pagado... Pero no. Resulta que fue guita tirada al pedo y siete años de tu vida malgastados para encontrarte conque no entendés ni siquiera cuando te dicen good morning. Te los quedás mirando como si te estuvieran hablando en Klingon. 
Señores, en Inglaterra no hay ingleses. Hay de todo, menos británicos. Musulmanes, hindis, rusos, italianos, franceses, chinos, españoles y toda clase de etnias que jamás habías visto en tu vida. Pero ingleses, ingleses, esos que echamos con el aceite hirviendo, sólo quedan dos. La Reina y Carlitos. Los demás se fueron fusionando, para que cuando vos llegues por primera vez no entiendas nada. Por empezar, mi parada de subte se escribe: Gloucester Road, pero se pronuncia Gloster Roud. ¿Para qué le meten tantas letras en el medio si después no las van a usar? Sólo para joderte y demostrarte que tu inglés aprendido con sangre, sudor y lágrimas desde los 8 a los 27 años, no te sirve de nada.
Pero como siempre, el idioma internacional de señas, te saca de un apuro. 
La diferencia entre París y Londres, es que París no pareciera apta para la vida cotidiana. Bellísima, pero no te vi ni una tintorería, ni un maxiquiosco, nada de nada. Londres en cambio, es vivible. Hay de todo. Al lado de cada hotel hay un súper, una lavandería, una costurera, tu kiosquero amigo, casas de cambio, y muchos, pero muchos bares y restaurantes. Una Buenos Aires cualquiera, pero más linda. No más limpia, porque acá todavía hay gente que usa caballos para desplazarse y cada dos pasos hay soretes de equinos. Para aquellos/as con problemas de constipación, aviso, la dieta es el heno y el pasto y sanseacabó tu mambo.
Eso sí, la gente es amable. Más con sus perros que con la gente, pero amables al fin. Para aquellos que no leen Facebook, les cuento brevemente la historia. Voy a cruzar la calle, todavía intentando acostumbrarme a ver de donde mierda vienen los autos, y cuando pongo un pie en el asfalto, escucho: STOP! Venía un coche que casi me pisa. Me doy vuelta y le digo al señor, thank you, a lo que muy amablemente me responde: no se lo decía a usted, le hablaba a mi perro. Le respondo: bueno, su perro, yo, somos todo lo mismo.(Ahora sí creo en la famosa historia de las dos señoras en N.Y. )
Londres es enorme. Tan grande que me decidí a usar el subte. Siiiii, tuve que venirme hasta acá para aprender! Lo que es mejor, podría quedarme a vivir en el subte, como Tom Hanks en el aeropuerto. Acá sí es imposible perderse en el Underground. Caminando me pierdo todos los días, con lo cual el subte me salvó la vida. Amo el metro londinense! Lo tomo aún cuando no necesito! Me compré la SUBE inglesa, y soy la mujer más feliz del mundo. Mirá con tan poco que me conformo, y ni siquiera así consigo novio...hasta hoy. Paso a relatar. Esta mañana, calcé botas, camperita, y me fui a pasear por Kensington Gardens para intentar ver la Serpentine Gallery, que resulto estar cerrada. Kensington Palace vendría a ser la casa de difunta Lady Di. Iba a entrar pero cuando vi el precio de la entrada, decidí que la monarquía no necesitaba mis patacones. Así qué me fui a caminar por lo que vendría a ser el jardincito del lugar. El tamaño, es tres veces nuestro bienamado lago de Palermo y anexos, con fauna de todo tipo, patos, gansos, cisnes, palomas, pajaritos, liebres y ardillas (estas últimas son ratas con colas más lindas). Así qué tras dos horas y media de caminata, completamente perdida, y descubriendo que no sólo estoy mayor, sino que en un calamitoso estado físico,clamaba a gritos por salir de ahí. No te camino en Buenos Aires, ¿por qué te voy a caminar acá? No vine a hacer deporte, vine a europeizarme un poco. A lo lejos vislumbro una salida con un previo lugar de descanso a donde reposar mi cansado tujes y ver el mapa. Me siento y se me sienta al lado un señor y me dice :¿qué tal sus vacaciones?¿Lindas? Yes, contesto yo, muy modosita. Para hacerla corta, el fulano era español, que vivía ahí,tenía, ponele, 235 años ,y su único interés era el fútbol. Abona y reafirma la teoría de que a mi solo se me acercan los viejos. Tras 5 minutos hablando del Chelsea, la Bruja Verón y Crespo, me despedí amablemente y partí hacia Nottingh Hill a ver si encontraba a Hugh Grant, pero mi descompostura estomacal, impidió nuestro encuentro y me volví al apart hotel.
Dicho sea de paso, anteayer se rompió mi cama (ya la arreglaron), y están reformando la entrada, por lo que lo recomendaría, pero para el día que lo terminen de decorar. 
Ayer, día hermoso, caminé y subteé desde las 9.30 hasta las 18 hs, así que mi malestar hoy es bienvenido para descansar un poco. 
Me voy despidiendo por el momento, no sin antes contarles, que solucioné mi problema habitacional y laboral. Me quedo a vivir en las Tiendas Harrods. Ése es mi lugar en el mundo, no Colonia del Sacramento.Dejémonos de joder! ¿Quién quiere cerámica, cuando existe Harrods? 
Bye darlings, hasta la próxima entrada!



miércoles, 18 de septiembre de 2013

Día de la Independencia VI

París fue, por lo menos hasta diciembre que volveré para comer castañas a la vera del Sena, sin un sapo a quién besar en Año Nuevo.
El día antes de partir decidí superar mi récord pedestre, y como quién se prepara para las Olimpíadas Matemáticas, agarré el mapa, cámara de fotos y salí sin rumbo fijo. Enfilé por Rue de Rivoli, esta vez, intentando no mirar vidrieras para no distraer mi concentración, porque se jugaba mi reputación orientativa. Y como Dios existe, en mi último día, aprendí a leer el mapa.
Caminé, caminé y caminé, como Pepinucho Coliflor (n.de la r. cuento de Doña Rujele para dormirnos) por todo el barrio judío, mas conocido como Le Marais o el Once parisino, que en vez de vender telas, venden limones importados de Israel y mucho falafel.
Lo recorrí todito, sin dejar rincón por explorar, porque no quiero que a mi vuelta,  mi madre me recrimine por no mirar bien y no encontrar novio. Pero, se  ve que los judíos franceses prefieren los limones a mis pomelos. 
Seguí mi itinerario pautado al azar, y desemboqué el la Ile de la Cité, para ir a la famosa St Chapelle, a la que el año pasado no entré, por tener un  cortaplumas chino, amorosamente regalado por mis amigas, y del cuál me negué a desprenderme, bajo amenaza policial de ser confiscado.
Esta vez me aseguré de dejar todo mi armamento pesado en el hotel, cosa que no hicieron los dos terroristas que estaban delante mío, a los que les sacaron de las mochilas, sendos cuchillos de caza tipo Rambo. 
Maravillada con la capilla, decidí seguir el camino del arte e ir al Museé D'Orsay (nada que ver con el fútbol). 735 mil personas en la fila, pero resistí estóica, hasta que entré. 
Pas de photos s'il vous plait, a lo que hice caso, por las dudas que estuviese mi amiga de Florencia, la chupacirios que me delató por tomarle una foto al David. No estaba ella, pero sí una agente de Kaos, que ante la poca bola que daba la gente, se fue derechito hacia una guardia a delatar, con identikit incluido, a todos aquellos que estaban sacándole fotos a mi amado Van Gogh.
A esa altura, ya no me daban más las patas, habiendo salido del hotel a las 9.30 , y siendo las 16.30 todavía me faltaba volver hacia atrás para cruzar el puente que me llevaba derechito al hotel. Cabe destacar, que en el horario mencionado, cada una de mis piernas, pesaba como 238 kilos y 300 grs. Ya estamos por las 17.15 hs y yo sin bañar.
A las 7 debía pasar a buscar a mi hermana y mi cuñado por su hotel, para ir a cenar con unos amigos de la familia, que vivían en la otra punta de París. Tras bajar al metro (pronúnciese mettrgggo) mi sister, soer, o hermana, que me trataba de infradotada por no haber tomado nunca el subte en Francia, y que era facilíiiiiisimo de usar, casi nos lleva hasta Suecia, al hacernos subir en el andén equivocado. Finalmente llegamos tras hacer otra conexión y pasamos una lindísima noche hablando en castellano, mexicano, inglés y francés.
Tras una reparadora noche de sueño, me despedí de la ciudad luz, para pasar por la aduana de la Gare du Nord, que me llevaría a Londres. Es casi un mini aeropuerto, con sellado de pasaporte, scanner, y muchos espías de Scotland Yard, que me hicieron tres mil preguntas, mientras otra vez, yo repetía mi mantra: los gansos vuelan sobre Viena.
Se supone que viajo en tren para poder disfrutar del paisaje, pero apenas subo, me quedo dormida.
Llegamos al London Bridge is not falling down, y no me quedaba más remedio que tomarme el undergrownd. A sabiendas de que posiblemente me perdiera, tipo estúpida, le pregunté a cada persona que pasaba, si la Picadilly Line me dejaba en mi nuevo hogar. Primer acercamiento del tercer tipo: satisfactorio. La gente es amable!! No son franceses!! Hasta me ayudaron a subir la valija por las escaleras! Amo Londres y sus habitantes, ya sólo por eso. Tengo 9 días por delante para perderme caminando, porque si hay algo de lo que estoy segura, es que este subte es pan comido.
Ahora tengo que ingeniarmelas para poder hacer shopping entre medio de los paseos, sin que la valija pese más de 23 kilos. Queen Elizabeth me espera a tomar mate cocido, y Primark, con ofertas de todo tipo y color. Y espero que también, algún tipo de color.¿Por qué no?

lunes, 16 de septiembre de 2013

Brújula por aquí, s'il vous plait


Este año decidí que iba a recorrer París sin mapa. Grave error.
A decir verdad no es que salgo sin mapa, sino que lo tengo en el bolsillo por si las moscas. Las moscas ,vendría a ser, perderse, perderse después, como dice el tango , y la otra acepción de la palabra es, no me queda más remedio que  sacar los anteojos. (Nota al pie: Dr. M.Zas, te estoy puteando un poquito, sólo un poco, por no darme multifocales.)
Si hay algo choto en el mundo, son los franceses, escusé mua por la franqueza, pero decidido: por más que quiero la casa de Rodin, no me quedo a vivir acá ni en pedo.
Ayer, calcé borcegos, y me fui a patear la citè, a ver todo lo que no había visto el año pasado. Enfilé para Des Invalides, y por supuesto a las dos cuadras, ya me había perdido. Andá a preguntarle a Mongo Pichu, ye ne compren pa, que no quiere decir no me compré nada papá. Terminé en la residencia de prefecto de la Ile de la Citè, que por jornadas europeas de patrimonio del gobierno, era casa abierta y le tocaba mostrar donde vivía con su señora esposa. Enchanté madame. Hermoso jardín, hermosos silloncitos franceses, bellas arañas de cristal, pero no era Des Invalides.
(Nota aparte: proponer al gobierno de CFK que haga lo mismo. Boudou, abrí Puerto Madero, CFK, abrí la bóveda.)
Seguí perdiéndome en la ciudad luz, y llegue al Musee Rodin. Ya saben, lo quiero. Entré,miré,salí. Y oh milagro! Les Invalides estaba enfrente! Allí marché con los enfants de la patrie, y casi me meto en la residencia para inválidos en vez de en la tumba de Napoleón.  Vi al muerto, le di mis respetos y seguí para la Tour Eiffel. O eso creía. Porque ya sabemos que yo sin mapa, soy como mono con navaja. Así qué claudiqué y me obligué a mirar ese papel de colores totalmente absurdo para mí. El sentido común y mi vista, me decían que la torre estaba derechito, derechito. ¿Cuándo y en qué momento me fui al carajo? Es todo un misterio. La cuestión es que hora y media  más tarde después de dar vueltas cuál caracol, llegué a la belle tour, por el lado equivocado. O sea, por atrás, lo que significa que para volver a lo que llamo mi casa u hotel, debía caminar 400 cuadras francesas más. Cabe destacar que para esa altura, ya había caminado 5 horas sin parar.
Dios existe y se apareció en el Sena a modo de barquito de paseo. Embarcamos y no moví más el culo hasta que llegué a la pirámide del Louvre.
Hoy, lunes, estoy perdida en algún lugar entre el Pompidou y Le Marais, intentando encontrar a mi hermana  por ósmosis, porque en TODO París no hay un bar con wifi, ni un quiosco que venda tarjetas de teléfono. O sea, sobrinas, si me están leyendo, avísenle a su madre que mañana la espero en la puerta del Carrousel du Louvre, tipo 10 a.m.
Dicho sea de paso, el tiempo tiene la misma cara que un francés cuando le habla a un yanqui. Comme l' ort. Llueve, te cagas de frío, sale el sol, te cagas de calor, vuelve a llover y vos sin paraguas, sale el sol nuevamente y tu pelo no resiste el shock de Cadum.
Así qué hoy, no me quedó más remedio que hacer algo que detesto. Compras.
Para eso se ve que mi brújula anda perfecta.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Misión Posible

Jueves 1300hs: pasa Daniel el remisero a buscarme.
Jueves 1305 hs: Daniel, va a llover, no se si puedo con esta misión.
Jueves 1306 hs: Elizabeth, subite al auto.
Jueves 1306 hs 03 seg.: ok, me subo, pero va a haber tormenta.

Ezeiza 1400 hs. Mostrador Air France.
Espía número 1: hizo el check in online?
Agente secreto Yo: No. La espía número 00 que me vendió el pasaje ,dijo que no era necesario porque  mis asientos ya estaban confirmados para ida y vuelta.
Espía n*1: veamos.
Pasa mi pasaporte por máquina sospechosa de ser espía n*2. Yo por las dudas y por lo bajo digo: los gansos vuelan sobre Viena.
Espía n*1: usted no existe en esta máquina. Vaya a hablar con espía número 3. Para eso tiene que hacer la fila de pobres que viajan en Economy.
Agente secreto yo: Ta bien, aunque no entiendo nada porque yo tenía mi asiento confirmado por espía telefónica n*00.
Espía n*3: a ver.... No, efectivamente usted no tiene el asiento confirmado y ya no quedan pasillos. Va a tener que esperar una hora a ver que queda libre....
Agente secreto al borde del llanto: vos no entendés! Yo NECESITO ése asiento, sino me muero!
Espía 3 al borde de un ataque de risa: ¿ cómo que te morís?
Agente Yo casi en brote: si, porque va a llover, y yo estoy recién operada, y además tomo pastillas, tengo pánico, necesito sí o sí ese asiento!
Espía 3 mirando a Agente secreto con estupor: bueno, déjame ver que puedo hacer. Por lo pronto te pongo primera en lista de espera.

1440 hs.
Pst, pst, agente secreto, venga! Quedan estos cuatro asientos, yo le recomiendo este , el 36 G que va a tener por lo menos espacio para mover los pies.
Pasamos por aduana y nos esperan espía n*4 y 5.
N* 4: abra el bolso, veo algo raro.
A.S Yo: si son todas las pastillas, tengo prescripción médica.
Espía 4: no, es algo de yeso.
Yo: ah!, son las esculturas!
E4: de que son y quien las hizo?
AS yo: de cerámica y son mías.
E4: ok, pase.
Espía 5: tengo que cachearla. (Toca mi cintura). Que es esto? Una bolsa o plata?
Casi le digo droga, pero preferí no hacerme la chistosa, así que confieso. Plata.
E5: pase.
Constato que por la aduana puede pasar cualquiera con cualquier cosa.

1530 horas:, tercer Rivotril y media quetiapina, sentada en sala de preembarco.
Anuncian el ingreso a la nave espacial, y agente secreto se toma una quetiapina más.

1600 hs.
Empieza el abordaje. Me recibe espía n* 6: bonjour madame.
-Bonjour monsieur.
- 36G?
-A gauche s'il vous plait.
-Merci beaucoup monsieur.
Llego al asiento y ante mi sorpresa me reciben dos mini espías de 1 año y meses. Pensamiento de agente secreto? Qué castigo! Van a llorar toda la noche!
Primer error de agente secreto. Dos santas que no jodieron a nadie. Segundo error, que con toda la pasta tomada iba a dormir cuál marmota. A la hora y media estaba despierta pensando que carajo estaba haciendo arriba de ese avión que no paraba de moverse.
Pensamiento instintivo: bueno, ya está, si se cae, no puedo hacer nada. No se volar.
12 horas más tarde aterrizaba en Charles de Gaulle, sin haber dormido pero con una paz como la del bar de Corrientes, tras una fumata blanca.

1130 hs del horario francés.
Valija en mano, buscando mi transporte al hotel reservado y pagado desde Baires.
No aparece por ningún lado, y los franceses no se caracterizan por su amabilidad.
Una hora dando vueltas, hasta que una señorita de informaciones se digna a avisarle al shuttle.
Viene un hindú corriendo con una tablet en mano con mi nombre. C'est vous? Oui. Agarra mi valija y empieza a caminar rapidísimo. Yo, con 200 mg de droga en mi organismo, tras él. Por momentos pensaba: y si en realidad se está escapando con mi equipaje? Qué hago?
Cuál japonesa con pies vendados, iba corriendo detras suyo. Ma sí, me dije, que se lleve todo pero me deje las pastillas!!
Llegué con la lengua afuera hasta una combi donde me esperaban otros rehenes. Dos alemanas y dos yanquis.

Y heme aquí, en Iom Kippur, paseando por Saint Germain, con casi todo cerrado porque deben ser de la cole, en un hotel viejo pero restaurado, con vecinos brasileños que se bañan y pishan mientras gritan como sí estuviesen solos y con espías de todos los colores en una ciudad tan bella como contrastante.
Empezando la segunda aventura en solitario.


jueves, 12 de septiembre de 2013

Piantato una erba? O piantamos una neura?

A pocas horas del viaje, y el pastillaje utilizado para sedarme, no surte efecto. ¿Qué haremos? ¿Qué tomaremos? ¿Yo señor? Si señor. No señor.¿Pues entonces quién lo toma? El gran Bonete.
Estoy empezando a creer en el mito, creado por mí, que mi organismo es absolutamente opuesto al común de la gente. Ejemplo. Cualquier persona normal, con dos Rivotril y un Alplax, como mucho, a la media hora está durmiendo, babeándose cuál laburante dormido en el colectivo. Pero hete aquí, que la señora no. Ella se empasta como caballo, y recién, empieza a tener una pequeña sensación de somnolencia, pasadas las 3 o 4 horas. Debo tener una tendencia K oculta en mi inconsciente, por eso de que todo es una sensación, y nada una realidad. En este caso es una sensación de letargo. Y además estoy hablando de "ella" como ella de Él. Cruz diablo! Estoy por subirme a un aparato de miles de toneladas que vuela y yo nombrándolos!!
También el sindrome es conocido como, el sindrome Maradona. Hablar de uno mismo en tercera persona, y lo que es primordial, la pasta. Diego sin pasta no es Diego. Diego con pasta no es Diego. Elizabeth sin pasta no es Elizabeth. Punto.
Aclaro, por si esto es leído por algún miembro de la Aduana, que toda la droga que transporto, es legal y recetada por mi psiquiatra. No se permitirán incautaciones de ningún estilo y factor, ante la gran probabilidad de una escenita de ataque de nervios, provocada por la portante de dicha merca.
Calculando el tiempo que me voy (he aquí la esquizofrenia de hablar de ella y de mi, mezclándo y lo que es peor, de modo interactivo) llevo a saber: 240 Alplax. 240 Foxetín. 50 Rivotril. 20 Rivotril sublingual. 20 quetiapinas. 120 Rosuvast. 120 Nidib. Buscapina compuesta, Tafirol, Voltarén, Bagohepat, Pankreoflat, Dulcolax, gotas oftálmicas, cremas varias y lo más importante: Dr Selby. No se viaja sin Dr. Selby. Gran invento uruguayo.
Pero no contenta con todo este arsenal, que no me deja completamente tranquila, tengo un ritual de vestimenta post sentada en el avión. Pelamos por orden de necesidad: almohadita inflable para cuello, antifaz negro para dormir, tapones para los oídos, y placa de descanso bucal para el bruxismo. O sea, si pretendemos conseguir algún novio en las 15 horas de vuelo, vamos mal. Posteriormente y previo al despegue, nos tapamos hasta la cabeza, y abrochamos el cinturón por sobre la frazada, para que vean que más les vale NO molestarme.
Si mi compañero de asiento quiere mear tiene dos opciones. Una, pasarme por arriba, total no lo voy a notar aún cuando me manosee toda (quizás hasta se lo agradezcamos). Dos, pisharse encima.
Ante esta última opción, tuve una brillante idea para proponerle a las compañías aeronáuticas. Cada asiento debe venir con inodoro incorporado. ¿Cómo hacer para que el del al lado no te vea? Muy fácil. Un botón en el apoyabrazos, que te sube dos blindex polarizados de cada lado, y meas con total privacidad. El pis se dirigirá hacia un tanque preparado en el avión, para luego vaciarlo en la próxima escala. Y asunto terminado. Inodoro, incoloro e indoloro. Atenti, ya estamos en trámites de registro de patente.
Bueno amigos, ha llegado la hora de confesar, que gran parte de las pelotudeces aquí volcadas, son efecto del Rivotri, que está actuándo lentamente, pero a paso seguro.
Arrivederci Baires, bonjour París, good afternoon London, e ciao Roma!
Nos vemos cuando nos veamos.
Soysolapuntocom escribirá desde el viejo mundo, las andanzas de La Chacha (de Patoruzú para los más pendex) Tenemos varios puntos en común ella y yo. Uno, el culo grande, dos, morfar empanadas y tres, los pelos en la barbilla.
Hasta pronto seguidores/as y no seguidores/as!!!




domingo, 8 de septiembre de 2013

El ropavejero

En esto de preparar un viaje con valija incluída, una se olvida de dejarse ropa afuera por si tiene que ir a un cumpleaños por ejemplo. Cosa que sucedió en el día de hoy. Dos a falta de uno.
Nos encaminamos hacia el placard, y sólo vemos ropa que no nos entra, porque la que se usa para los kilos de este año, ya está empacada.
Vamos por un vestido, y no, parecés un matambre al que le acaban de sacar el hilo para morfárselo.
Probamos con una calza, pero las remeras que te tapan el tujes, ya están bien guardadas en la valija. No sea cosa de andar mostrándoles el culo gordo a los europeos, que dicho sea de paso, parecen de Biafra. No se puede creer que en el país del queso, el vino y el pan, sean todos flacos. No tienen derecho. Dejen París para nosotras las gordas que sí sabemos apreciar la comida, y ustedes vayan a vivir a Etiopía!
Pero volviendo a lo que nos atañe, el dilema de los extra pounds y la ropa, seguimos revolviendo placares para ver qué encontramos.
Pantalón negro que dejaste de usar antes de la operación porque ya te estaba apretando, lo tomás entre tus brazos casi sin esperanzas. Y oh milagro! entra!
Eso puede significar varias cosas. Una, que estás tan gorda como antes de operarte, y que curiosamente te pone contenta. Dos, que la panza colgante post operatoria, está retirándose de la costa cuál tsunami antes del desastre, y te da un changüí de tiempo como para que lo puedas usar antes de morir ahogada. Y tres, que en realidad, a cuatro días de irte de viaje, no pensás comprarte nada, y te importa tres carajos que los rollos te desborden del pantalón, porque no fuiste al cumple a levantarte a nadie, y al que le guste bien, y al que no, que se joda, o que te compre ropa si no le gusta ver tus carnes de Michelin.
Sea lo que sea, el pantalón entró. Ahora había que ver qué ponerse arriba. Ya sabemos que todo lo que te tapa el orto está custodiado bajo cuatro llaves, y encontrás una remera que no te cubre todo, pero lo suficiente como para mentirte diciéndote a vos misma, que te queda bastante bien.
Otro problema que se presenta. Saco, saquito, campera, tapado....porque siempre hay que ir bien cubierta. Con 498% de humedad, no te da para saco de lana, ni para manga corta porque tus brazos son de murciélago, con lo cuál empezás a revolver cajones, a ver qué quedó por ahí.
Una camperita diviiiiiiina de Custo Barcelona, que te compraste para el verano pasado y jamás usaste. O sea, te vestís de invierno/verano en una sola postura, que vendría a ser algo así como la comida agridulce. Digamos, un asco. El jean negro con remera de mangas largas negra, y campera con agujeritos tipo respiradero en blanco, naranja y violeta, es a la moda lo que el pollo con ananá al restaurante El Bulli de Ferrán Adriá.  No necesita explicación. O sí, qué se yo. Mirándolo desde el lado positivo, podría llegar a estar marcando tendencia.
Lo más grave del asunto, es que te dejás fotografiar, como si no pasara nada, y que la foto sea subida al Facebook, y lo que es peor, quede para la posteridad en el álbum de tu amiga la cumpleañera, por los siglos de los siglos.
Y bueno, al que quiere celeste que le cueste. Sí, digo esta frase, aunque me gane un Adiós para Siempre.
Charles de Gaulle recibirá a una Marta Minujín sobredesarrollada e igual de ridícula, y devolverá a nuestra amada Argentina, una figura rubenesca, vestida de Prada si Dios quiere y si los galeristas venden mucho.





jueves, 5 de septiembre de 2013

Soysola viajera

Ya me llega la hora de partir. No al más allá, si no al más allá del más acá. A las Uropas más precisamente.
No voy a escribir un libro de mi viaje, como el de Comer, rezar, amar, será más bien algo así como Comer, comer, comer.
Si bien la autora del original, es una tocaya, y se estaba escapando de la frustración de un divorcio, mi viaje, parte de la necesidad de escaparme de otra situación. La familia. Que no por ser familia es menos frustrante. Los amo, los quiero, los necesito...pero lejos.
Mis amigos están desesperados porque yo encuentre al final del camino, el amor. La mayoría fantasea conque me voy a enganchar un tano que esté buenísimo, sin tener en cuenta, que la que no está buenísima soy yo.
Para ser honestos, y ya que hace mucho que no lo nombro, mi sueño es encontrarme con George Clooney, y que de golpe y porrazo, se enamore de la gordita, o sea, io, me, moi, eu. Si hay otra rondando, sabremos cómo hacerla desaparecer, para eso stamo in Italia, capisce?
 Me parece que me quedo con los buenos deseos de los amigos, que ya me andan diciendo: no selecciones tanto, agarrá lo que venga.
A una semana de irme, mi mayor problema es la valija. ¿Qué me llevo? ¿Ropa de fajina?¿ Jogginetas?¿ Algo arreglado por si salgo? Pero por si salgo con quién??? El año pasado estuve dos meses y medio yirando en el viejo continente, y los únicos que quisieron levantarme, fueron los taxi-boys de Las Tulleries, que andan tras las jovatas patéticas que pasean solas y se nota a la legua que son extranjeras. Ahí me dí cuenta que soy lo que comúnmente se conoce, como viajera mayor, sola y con evidente cara de desesperación, aún cuando yo no lo notara, de esas que se llevan a un telo para después desvalijarlas.
O sea....no me tiré al Sena para no desbordarlo. No quisiera trastocar la naturaleza.Ya bastante tenemos con las inundaciones, sequías, terremotos, tsunamis y próximas guerras, como para además de todo, provocar la desaparición del Sena y su romanticismo. No me lo podría perdonar. Soy sola pero no resentida.
Hace tiempo que no hago ningún pedido. A lo mejor es hora. Quiero un compactador de botas para que entren en la valija, sin necesidad de hacer presión. Un organizador de espacios. Una maleta a control remoto, o es su defecto, un maletero con la cara de Bradley Cooper, o el señorito en persona.
Quiero un avión que llegue de Buenos Aires a París, en 5 minutos, sin romper la velocidad máxima permitida por la policía aeronáutica. No pienso pagar la multa. Quiero el teletransportador de Viaje a las Estrellas, sin Mr Spock, al que jamás le entendí de dónde era ni para qué estaba en el Enterprise.
Quiero una baguette con queso que no me suba el colesterol.
Quiero un safari al zoológico de Cutini y liberarle todos los animales, incluído mi último ex. O no, a ése mejor trasladarlo a un geriátrico.
Quiero este viaje al infinito y más allá, para librarme de mi misma y traer de vuelta a alguien que se me parezca en algo. De última, si no lo logro, tengo varias opciones: me pierdo en Eurodisney y sigo siendo un fracaso, me hago monja en el Vaticano, total hay muchos que de célibes no tienen nada, y sería una oportunidad de fliqui-fliqui, y después rezar (ahí estaría una parte del libro), o perderme en los jardines del Palacio de Buckingham y hacerme pasar por la reina. Total el nombre, tenemos el mismo, y la cara de orto también.


lunes, 2 de septiembre de 2013

TTG, taxi, teatro y geriátrico

Después de un día de reflexión profunda (llámese dormir toda la tarde), me fui a ver a mi sobrina Denise al teatro.
Como ya sabemos, no sé manejar, tomar bondis ni subtes, con lo cuál mi medio de transporte, son los pies o un taxi.
Tras quince minutos esperando, logro subirme a uno. Yo sé que la fauna taximetril no es privativa de esta ciudad en particular. Ya me ha tocado en París un taxista que me puteó desde que me subí hasta que me bajé. No me hice mucho drama en ése momento, porque a duras penas entendí lo que me decía. Sé que su enojo era porque el viaje era corto. Después, todo el rosario de puteadas que me mandó, lo intuí sin subtítulos. Pero el franchute por lo menos estaba bueno, no como el señor de hoy.
Subo y empezamos mal. Estaba demasiado ocupado metiéndose el dedo meñique en el oído como para decirme buenas noches.
Yo: buenas noches.
Sr: .......(luchando por sacarse la cera del oído)
Yo: Vamos hasta Honduras al 5500 por favor.
Sr: ......(seguíamos con el meñique en el oído, dale que va, y escudriñando el dedo al sacarlo.)
Yo: Creo que es y Fitz Roy
Sr:.....(todavía con el dedo cuál hisopo, bien metido adentro, y sacándolo cada tanto para ver si salía petróleo)
Cuando logró su cometido, recién ahí me dijo buenas noches y puso primera. Escueto de palabras, tomó el camino que se le cantó, sin siquiera consultarme. A esas alturas, a mi me daba miedo decirle algo, a ver si todavía se le ocurría meter su dedo en mi oreja.
Tras unas cuadras de exploración otológica, el hombre estaba listo para fabricar cirios, o hacer una cuantiosa donación a Polycera . Se ve que andábamos con algún tipo de tic o mugre, ya que el resto del camino se la pasó rascándose la cabeza. Automáticamente, empecé a rascarme yo también, como en un efecto de empatía.
Llegamos y al pagarle, intenté por todos los medios que mi mano no tocara su dedo pequeño. Tomé el dinero como si estuviese agarrando un pañal lleno de caca, y así se lo deposité en su palma. No fuera cuestión que me quedara pegada como abeja al panal.
Me encaminé al teatro under, sito en un PH, con una pequeña sala donde cabíamos 14 personas sentadas y las 10 del escenario.
Demás está decir que la mejor de todas las actrices era mi sobrina. La obra en sí, no la entendí.
Estoy un poco mayor para el teatro contemporáneo y conceptual. Tan mayor, que otra de mis sobrinas, me dijo el viernes pasado, muy seriamente, que si yo quería, ella a los 70 me mandaba a un geriátrico en Miami. Le dije, mi amor, no tengo visa yanqui para eso, y me respondió: bueno, vos andá gestionándola, que cuando llegue el momento, nosotras te llevamos.
O sea, el momento es a los 70??? ¿Y si todavía a esa edad estoy en plena joda? ¿Qué hacemos?
Bueno, me respondió, qué se yo, ¿a los 75 te parece bien?
Lo nuestro es así, una negociación. Lo llevamos en el alma. Judías hasta para eso. No te vamos a regatear en el Once porque no es cool, pero empezamos ya a tranzar hasta qué edad me piensan soportar.
Visa de tránsito lento me van a dar.



domingo, 25 de agosto de 2013

Radiador de ancianos

Mis amigas siempre me y se preguntaron porqué elegía hombres que me llevaban muchos años.
Y siempre me y les aclaré, que no los elegía, sino que era lo que iba llegando. Si hubiesen aparecido señores de mi edad, es muy probable que la historia fuese la misma. Como dice mi amiga Frida, vos tuviste esos novios porque no sabés decir que no. Y es cierto. Tengo el sí flojo. Lo mío siempre fue por descarte...ellos eran descartados por las otras y no quedaba más que yo.
Ya sé, no va a faltar quién diga, esta mina tiene cero autoestima, como ya leí por ahí. No querida, mi autoestima está perfecta, vos no tenés sentido del humor ni de la ironía. Tengo muy asumida mi condición de divorciada resentida, con unos cuántos kilos de más, sola por elección de mi otro yo y de los hombres que no saben lo que se pierden.
Pero volviendo a la pregunta inicial, la respuesta se me reveló el miércoles pasado que acompañé a mi padre a hacerse un estudio.
Reitero, yo no busco a la gente grande, ellos me encuentran a mí. Debo ser un radiador de anicanos.
Mientras mi papá estaba en el tomógrafo, y yo en la sala de espera, se me sienta al lado una señora mayor. El lugar estaba lleno de gente, y el asiento a mi lado, no era el único libre. Tras unos momentos de duda, la mujer decidió que yo era La Elegida, como Pablo Echarri y Lito Cruz. Sin siquiera mirarla, la doña ya me estaba hablando como si me conociera de toda la vida. Que tenía 89 años, que le dolía la panza, que no escuchaba nada, que quién la iba a atender, que el bastón era una porquería, que si se tenía que sacar los aros, la cadenita y la ropa. De golpe, pasé a ser hija de otra anciana más, como si no tuviese suficiente con mis padres. A saber, yo debía indicarle si tenía que tomar el contraste, en cuánto tiempo debía tomarlo, si le podía servir en el vaso (su acompañante, sabiamente se había sentado lejos) etc. Además debo tener cara de doctora, porque me preguntó si yo sabía qué era lo que ella tenía, tras relatarme los síntomas. Esta vez estuve rápida de reflejos, porque enseguida la miré a la chica que la acompañaba y le dije, nena, te sentás acá al lado de la señora.
Por suerte mi papá salió rápido y nos fuimos antes que otro anciano me agarrase como pariente. Si por lo menos me pusieran en el testamento, no me quejaría tanto.
Si estoy en el supermercado, los viejos me hablan a mí. Si voy al banco o al Rapipago, no hay menor de 80 que me dirija la palabra. Si en un restaurante, me levanto para ir al baño, y hay sesenta y cinco hombres entre 45 y 50 años y tres de 85, sólo dan vuelta la cabeza para mirarme, estos últimos tres.
A otras amigas incrédulas de mi destino, tuve que demostrarles científicamente cómo a mí sólo se me acercaban los llamados, adultos mayores. ¿Cómo? Me anoté en Match. La aplicación me daba cuatro opciones. Un pibe de 34, dos señores de 40 y pico y un señor de 81. Y oh! sorpresa, ¿quién era mi admirador secreto? Obviamente, el señor de 81.
Mi viejo, de 90 años, ahora lo único que pide de mi próximo novio, ya no es que no sea goy, sino que no sea mayor que él.
¿Debo empezar a preguntarme si los que me dicen que estoy bárbara para mi edad, en realidad creen que en vez de 47 tengo 74?


jueves, 22 de agosto de 2013

Un mundo de un asiento

Sin intenciones de emular a los que hacen stand up, hoy mi relato bien merecería estar en un escenario. Haciendo tiempo para ir a terapia, entré en un bar a almorzar.
Ya te pone de mal humor que, entre los cuatro comensales dispersos por las mesas,  hay dos flacas anoréxicas sentadas, y los dos únicos tipos que entran, sólo las miran a ellas, ignorando por completo tu presencia. No importa que te parezcan horribles, vos necesitás que por lo menos te descarten viéndote a los ojos. Ergo, no. Sos como el fantasma Gasparín pero con tetas. Invisibles obviamente. No importa que tus lolas tengan el tamaño de las de Isabel Sarli, porque para los señores, vos sos como la Coca, hoy.
Pero pasemos al tema que nos atañe. Pedimos la comida. Todo bien y muy rico. No muy sanito, pero ya hemos asumido que yo tampoco soy muy sanita, por lo tanto, un tema menos de preocupación.
Sandwich de salmón ahumado, con rúcula, palta y queso blanco en pan casero (que no quepan dudas que soy rusa). Agua sin gas, y dos cortados en jarrito. Nada de especial dirán ustedes, algo de lo más normal, nada gracioso ni interesante.
Hete aquí, que si te tomás el agua entera y los dos jarritos, en algún momento, se te da por ir a vaciar la vejiga, antes que explote en medio de tu sesión.
Como corresponde, me encamino al toilette de señoras. Si hay algo recurrente e inexorable en los baños femeninos, es la mugre. Entrás y ya tu olfato te anticipa que seguramente al lado del inodoro hay un cartel que dice, por favor tirar los papeles en el cesto. Por supuesto, el famoso cesto siempre está repleto de papel higiénico meado.
Algo que sigo sin comprender, es porqué las damas que viven con señores, les exigen que suban y bajen la tapa del asiento,si ellas en los baños públicos, ni por casualidad van a dar el ejemplo. Obviamente, vos señor, sabrás, que las mujeres jamás nos sentamos en un baño de un bar, ni en el de una estación se servicio, ni en el del lobby de un hotel, ni en la casa de alguien a quién no conocemos demasiado....en fin, sólo nos sentamos en nuestro trono o en el de nuestros padres porque nos vieron el culo desde chiquitas. Hablo del inodoro por supuesto.
Como toda mujer que se precie de tal, te bajás los pantalones, la ropa interior, y la sostenés, tirándola de atrás hacia adelante y te ponés en lo que sería la posición de vaca pariendo, con las piernas a lo Adrián Suar.  Mientras hacés semejante obra de ingeniería y tratás de mantenerte en pie, pensás: por favor, que el chorro salga derechito! El día que lo lográs, te sentís la mujer más feliz del mundo, como si te hubieses ganado el Oscar a la mejor meada. Pero justo hoy, que tenés mil cosas que hacer en la calle, tu chorrito decide mandarse por su cuenta a buscar nuevos horizontes. Y ahí va, derecho a la bombacha, bajándote por la pierna hasta llegar al pantalón. Díganme,¿ porqué mierda ustedes mean y el chorro a lo sumo salpica la tabla? ¿Además de sostenerlo con la mano, le dan indicaciones precisas de para dónde tiene que ir? ¿Tienen un GPS en el pito?
La cuestión es que ahí salís, puteando ya no bajito, y preguntándote cómo vas a hacer para andar en la calle todo el día pishada. Te vas a la pileta, y empezás a tirarle agua al pantalón, porque la bombacha ya es insalvable. Para secarte y no tener que salir toda mojada, usás el secador de manos que tira aire caliente. Ni que sirviera...pero vos le ponés toda la garra para que funcione.
Te vas a la farmacia más cercana y comprás un desodorante y en el ascensor, sin que nadie te vea empezás a rociarte con el Rexona Teens, tus partes pudendas.
Lo importante es no oler a meo. Que la gente te huya por la baranda a Musgo Jóven que tenés, no es relevante.
Y ahí partís, el resto del día, sintiéndote como una homeless, con las bragas pegadas al cuerpo oliendo a orina y desodorante.
Decidido, de hoy en adelante, salgo con un embudo en la cartera.