domingo, 17 de mayo de 2015

A vos no te va tan mal, gordita...

Henos aquí, enteras, a pesar de nosotras mismas.
Últimos preparativos pre-inauguración del taller, y se nos ocurre martillarnos un dedo y hacernos una self traqueotomía con la engrampadora. Eso nos pasa por discutir entre nosotras (yo con ellas, ellas con mi otro yo, el otro yo de mi otro yo conmigo, etc...)mientras trabajamos con maquinaria pesada.
Aún así, machucadas y todo, hemos llegado al día D. O sea, el día deinauguración. Agotadas, quemadas, martilladas, engrampadas, gordas, quebradas y llenas de moretones, pero felices.
La casa está en ruinas, la vida está dada vuelta, y sin embargo no nos importa nada. Miramos nuestra obra y sonreímos. El taller está listo. Ahora no nos queda más remedio que trabajar, cosa a la que le rehuímos gran parte de nuestras vidas.
Mirando hacia atrás, hacia adelante y para cualquier costado que se nos ocurra, nos damos cuenta, que a nosotras lo que nos gusta es armar. O sea, nos encanta el quilombo de los preparativos, y después no sabemos qué hacer con todo esto que nos quema en las manos. En definitiva, no es una novedad, pero todo lo que implique la palabra comprar, es nuestro ideal de trabajo.
Deduzco (yo sola) que erramos de profesión y deberíamos haber sido decoradoras de talleres de cerámica, o en su defecto compradoras con título certificado por Harrods, Gath & Chávez.
Pitos, matracas y globos preparados para el corte inaugural de la cinta del Titanic.
Como siempre que una es anfitriona, laburaste como una bestia, transpiraste como una cerda, y no lograste sentarte a cruzar dos palabras con ninguno de todos tus invitados, durante las cuatro horas que duró el evento, pero sos feliz como perro con dos colas. Y hablo en singular, porque mis otros yos y ellas, lo único que hicieron fue accidentarme. No movieron el tujes para otra cosa que no sea morfar.
Pletzales van, sanguchitos vienen, hemos pasado una jornada rodeadas de familia, colegas y amigos, absolutamente maravillosa.
¡Oh surprise! ¡Soysola no se queja! ¿Qué pasó? ¿Murió la Tana Ferro?¿Shorsh dejó a Alainmundina?
No señores, no se acostumbren. Es como en Alcohólicos Anónimos, sólo por hoy.
¿Para qué ocultar que de vez en cuando sabemos ser felices? Pero para no perder la línea de conducta que nos caracteriza, esta semana que viene, empezamos a quejarnos de la obra de reconstrucción de nuestra home sweet home, hoy mejor llamada, Bagdad sweet Bagdad.
Pasemos a un par de pedidos del día de la fecha...No, no tenemos. Estamos demasiado cansadas hasta para pedir.
Ahora sólo nos resta recuperarnos un ratito para poder putear la semana entrante.
Nos vamos a dormir, con la sensación del deber cumplido y una falsa sonrisa en la cara. Más que sonrisa, es una mueca típica del estoy empastillada.
Perdón, una última cosa...encontré algo que quiero...Una semana entera de masajes y una oportunidad para usar el timbre que me regalaron mis compañeros, que dice RING FOR SEX.




sábado, 9 de mayo de 2015

En pie de guerra

Como era previsible, no cumplo con mi palabra. La necesidad de escribir es más grande que la de mantenerme callada.
Ya sabemos que nosotras no podemos tolerar el silencio. Si no hablamos o escribimos, corremos el riesgo de morir ahogadas por nuestra propia lengua.
Las experiencias nos suceden vertiginosamente, algunas más amenas que otras, pero experiencias al fin. Mudanzas, arreglos, y sucesos varios, hicieron que algo explote en el cableado eléctrico y se quemara la térmica.
La locura no es cosa fácil de sobrellevar, y nosotras no somos la excepción. Nuestras múltiples personalidades se reproducen cuál esporas en el aire, y ahora somos yo, mi otro yo, el yo de mi otro yo, el otro yo de mi otro yo, y ellas. Ellas son nuevas, y muchas. Son como semillas de amapola pegadas a la yema de huevo. Son millones y molestas. Son peores que moscas.
Hablan todas juntas y no se escuchan, y obviamente menos nos escuchan a nosotras, las habitantes originales de la cabeza que llevo sobre estos hombros.
No paran nunca. Hablan y hablan y hablan. Piensan. Y lo hacen a toda hora. Hasta cuando duermen. Son insoportables. En realidad todavía no entendemos quién las invitó a nuestra cabeza, pero las queremos echar. Nosotras no somos lo que se llama "unas buenas anfitrionas". Pero las muy guachas se resisten como los piojos. El tratamiento que nos hacía mamá en Miramar, cuando salíamos del cine rascándonos la cabeza, - nos la envolvía con un trapo de piso embebido en kerosén y nos sentaba en el porche a pleno sol-, no parece haber matado ni las liendres. Sólo mató nuestras neuronas y multiplicó las células de los pensamientos raros. Las guachas ellas, no quieren irse.
Así que hoy, estamos aquí, reunidas en Congreso General Constituyente, en nuestra cavidad craneana, sin la voluntad y elección de las neuronas que la componen, en incumplimiento de los pactos preexistentes, con el objeto de constituir la unión de las personalidades múltiples, afianzar la demencia, consolidar la guerra interior, proveer a la defensa de los yos, promover la expulsión de las ellas, y asegurar los beneficios de la libertad para mí, mi otro yo, el yo de mi otro yo y el otro yo de mi otro yo, y ningún otro habitante que ande pululando por ahí, invocando la protección de Dior, fuente de toda necesidad innecesaria, ordenamos, decretamos y establecemos, que esta cabeza es propiedad privada. Privada de razón por lo menos. ¡Vivamos nosotras las federales, fuera las malditas unitarias!
Apenas a segundos de creada esta Constitución, la rebelión está llevándose a cabo por parte de ellas.
Siendo de madrugada, nos vamos a dormir vencidas, esperando que mientras ellas complotan para apoderarse de todo nuestro cerebro, no se acuerden de venir a molestar en los sueños.


viernes, 17 de abril de 2015

Literatura pesimista

Algo debe andar mal en casa de las Soysolas, no nos quejamos mucho y no hablamos de Shorsh.
Estamos cansadas. Un poco sobrepasadas por el nuevo taller, el embalaje, próxima mudanza y obreros en reparación. En peso también.
Ya no pido, ya no pienso, ya no quiero. O sí quiero, pero quiero paz.
Reitero, si no quiero ni a Shorsh, es porque algo está podrido en Dinamarca.
Eso sí, seguimos teniendo esos pensamientos chotos, como por ejemplo hoy mientras nos duchábamos: "es la última refacción que hago en esta casa. Por lo menos me tiene que durar veinte años, hasta los sesenta. ¿Hasta los sesenta dije? ¿Dónde puse los nueve años que me sobran de los cuarenta? ¡Dentro de veinte años voy a estar por cumplir setenta la remilputamadrequeloparió!
Siempre optimistas nosotras...Es un mal heredado de mi madre. Y de mi padre, que en paz descanse.
No sé porqué la gente espera que seamos más optimistas, cuando nacimos de dos seres maravillosamente pesimistas. Y con un abuelo materno, irónico y cínico, odiado por todo el mundo, menos por nosotras, que justamente lo que más amábamos de él era su sorna , su maldad y fatalismo.
Lo extraño a Don Salomón. Un genio de la crítica familiar.
Vamos a intentar corrernos de los buenos recuerdos, porque no es hora de andar añorando, es hora de andar queriendo.
Quiero recuperar mi casa ordenada, y una vida dislocada.
Quiero vivir en Springfield con los Simpson. Un marido amarillo como Homero y el pelo azul de Marge. Bueno, ya tuve un marido así, sólo me falta el pelo.
Quiero plantar un libro, escribir un hijo y tener un árbol. De la manera correcta ya no hay posibilidades. Nunca las hay.
Quiero ir a Australia a saltar con los canguros. Sé que podría hacerlo acá, pero la gravedad del país hace que mi culo pese el doble. Y en Australia tengo el incentivo del viaje.
Quiero que me guste el tequila, para chupar un limón. Aunque pensándolo bien, no sé si es exactamente lo que quiero chupar.
Quiero las Cataratas del Niágara para llorar cuál ídem y de paso hacer un clavado como Tarzán sin liana.
Quiero pagar los platos rotos, porque es un síntoma de haber vivido intensamente. Imaginate una vida con todos platos enteritos, sin ninguna cachadura. Un embole.
Quiero volver a tener cuatro años y que mi papá me llame Dulcinea del Toboso, y el portero de la calle Ayacucho, Piquito de Oro. Esos eran tiempos felices. Hoy mi viejo no puede decirme nada, y el portero sólo me dice "señora".
Quiero un destapador de cañerías obsoletas, antes que la obsoleta cañería que tengo para destapar.
Quiero a las mariposas libres y las cucarachas en prisión.
Quiero el tiempo que perdí sin darme cuenta, y que me devuelvan las esperanzas que colgué en algún tilo y ahora no las encuentro.
Y por último, hoy, quiero al genio de la botella y pedirle cuatro deseos. Uno, veinticinco kilos menos ,dos, a George Clooney, tres a George Clooney, cuatro a George Clooney. Conste que pedí primero por mi salud, no va a ser que piensen que tengo una obsesión con Shorsh.



domingo, 29 de marzo de 2015

Chaperona by night

Mejor escribo ahora, porque después de mi última velada, lo mas probable es que me olvide.
La vida es cíclica y como tal, mi madre me cuidó de niña y ahora me toca a mí cuidarla a ella.
Quienes son madres, yo no, saben que una de las tareas que conlleva la maternidad, no es sólo la de proveer amor y bienestar, sino también la de llevarlos al médico, al colegio, actividades extra curriculares y cumpleaños de amiguitos.
Bueno, esta noche, me tocó llevar a mi madre al cumpleañitos de ochenta de una amiguita.
¡La venganza será terrible!, debía estar pensando mi vieja, por todos los años que me bancó de adolescente rebelde y caprichosa.
De más está decir que yo era la menor de la fiesta junto con la octogenaria cumpleañera. Fuí invitada con el único propósito de que mi señora madre se dignara a dejar el trono en casa y fuera al festejo.
Y ahí estábamos, yo, mi otro yo, y mi madre, sentadas, tipo Bat Mitzvá, en la mesa cinco, con otros cuatro compañeritos de salita....geriátrica.
A ojo de buen cubero, podríamos decir  que entre los asistentes, sumábamos 4214 años, repartidos de la siguiente manera: 48 invitados, más la festejada, a un promedio de 85 años ( pongámosle entre 80 y 90= 85) da un total de 4165 + mis 49= hacé la suma.
Lo que se dice, una partusa. No sé si me sentí una piba, o una pobre desgraciada.
Empezó la música, con Palito Ortega y Leo Dan a la cabeza, y los que no tenían bastón salieron a bailar. Pongámosle, unos seis en total. Yo aduje, una trocanteritis y rinitis alérgica, con lo cuál me puse a tono con el resto de la concurrencia, no era cuestión de humillar.
A mi gusto la música estaba un poco alta, cosa que no era un problema para el resto, ya que con bajar el volumen del audífono, terminado el asunto.
Así que yo escuché a Palito, Leo, Juan Ramón y Sótano Beat, a 98 decibeles, que evidentemente no perturbaban a los invitados.
Llegó la comida, y los chicos ya habían comido mucho calentito y sanguchito, así que casi no me comieron el plato principal. No hace falta aclarar, imagino, que todo el catering era sin sal y preparado para no tener que usar cuchillo. No voy a ser mala, ni irónica ni sarcástica, porque algún día daré gracias a Dios de que me traigan la comida ya cortada. Hipertensa ya soy.
A las once de la noche, la reina madre quería la carroza porque, no sé, parece que tenía miedo de convertirse en calabaza. Y como Carlitos Balá , empezó, ¿(mamá) cuándo nos vamos?
Y ahí terminó mi noche de joda loca, a las 23:15.
Reitero, sostengo y ratifico, mi deseo de ser empujada por la borda de un crucero en el Caribe, ya que no voy a tener quién me lleve a los cumpleaños de mis amigas, si todavía tengo alguna a esa edad.





domingo, 15 de marzo de 2015

¿Viva la adultez, carajo?

Juro que no tengo problemas con la edad. Sólo que me sorprende tener cuarenta y nueve años ya.
Si hasta hace poquito era una pendeja ¿cuándo, cómo y dónde me convertí en adulta?
Hace exactamente veintinueve años que vivo sola, con la intermitencia de un matrimonio y alguna que otra pareja conviviente y no conviviente.  Acabo de buscar en la Rae.es la palabra intermitencia y  este fue el resultado: Intermitencia (de intermitente) 1.f.Cualidad de intermitente. 2.f.Biol. Discontinuación de la calentura o de cualquier otro síntoma que cesa y vuelve.
En mi caso, aplica cualquiera de las dos acepciones.
 ¿A qué venía todo esto? ¡Ah, esperá que me acordé! La vejez. O la adultez, como prefieras llamarla.
De compras por el supermercado, me encontré con una especie de primo que no es primo, pero es como de la familia. El ahijado de mi papá.
Conversación:
Soysola (S): Pst, pst, hey
Ahijado (A): Hola! ¿Qué hacés nena?¿Todo bien?
S: Sí, todo bien, ¿vos? ¿la familia?
A: Perfecta! Baruj Hashem (n.de la r.:no comments de mi parte)
S: ¿Tu mamá?
A: Bien por suerte! ¿La tuya?
S: Nos va a enterrar a todos, o sea, bien. Seguí comprando y después nos vemos.
Pasados diez minutos coincidimos en la misma caja del súper.
S: Ayyy...Mañana tengo que madrugar porque voy al cementerio. El año del papá de mi mejor amiga¿viste? Y ya que estoy, voy a ver a mi viejo y a todos los conocidos. Compré como diez paquetes de flores.
A: Ché, ¿viste lo que pasó con la tumba de mi papá? ¿No me hacés el favor y te fijás si la arreglaron y me mandas un mensaje? Los de la AMIA me dijeron que lo iban a solucionar pero no lo hicieron.
S: Pensaba pasar a dejarle una flor a tu viejo. Yo también tuve pelea con la Amia por el mantenimiento del monumento de mi papá. Unos guachos, como todos.
A: Yo no voy hace como un mes.
S: Bueno, me voy. Te aviso mañana. Mándale un saludo a la familia.
A: Beso
De camino a casa, me puse a reflexionar. ¿Estas van a ser mis charlas de pasillo y no tanto, de ahora en más? ¿Quién se murió ahora? ¿Qué medicación tomás?¿Cuál es la mejor agua baja en sodio? ¿Conoces un médico especialista en artrosis, cadera o miembros inferiores¿
Me salió un grano en el tujes y no sé con qué combatirlo,¿tenés alguna receta?
Estoy constipada ¿vos qué tomás? Etc.
Siempre pensé que antes de tener Alzheimer, preferiría morirme, pero ahora lo dudo.
¿No es mejor llegar a los ciento cuatro años cuál Magiclick, y vivir en una nube de pedo? No te acordás de nada, no reconocés a nadie, comes cuatrocientas veces por día, gracias al no registro de la ingesta anterior, y todo te chupa un huevo. Todos los días conocés una persona nueva, aunque sea tu sobrina, tu madre, tu marido o tu hijo, porque no te acordás quién es. O sea, hay una vida social activa, o de lo contrario, al no registrar nada de nada, igual todo te importa un carajo y haces tu vida. No sufrís porque no sos consciente, y los que sufren son los demás, que seguramente en algún momento de tu vida lúcida te cagaron la misma., que se jodan!...Y lo mejor, es que no recordás qué edad tenés.
¡Ya sé!¡Ya veo a unos cuántos críticos diciéndome, flaca (gracias por lo de flaca) ¿estás loca? ¿Qué decís? ¿Ya pensás en esas cosas y todavía no cumpliste los cincuenta?
A mi me enseñaron : más vale prevenir que curar. Y dejar todo prolijito y arreglado para no generarle molestias a los demás.
Ya con la experiencia doble en una misma semana, de haberme metido a la ducha con los anteojos puestos, es un síntoma de que algo no anda bien. Más, que últimamente me es mucho más fácil expresarme por escrito que vía oral, porque no recuerdo palabras fundamentales como por ejemplo, paralelepípedo, telescopio, o el nombre de mi manicura, la cosa da qué pensar. Tampoco me acuerdo lo que tengo que hacer en el día, por más que lo anote en veinticinco papeles y agendas, porque obviamente, no sólo no sé dónde dejé los papeles, sino que no me acuerdo en qué agenda anoté todo lo demás. El síntoma más grave de todos es que no me acuerdo que tengo que ir al psiquiatra.
Sí, soy un tanto apocalíptica y me gusta. Me siento cómoda. ¿Qué sería de Soysolapuntocom, si no fuese Soysola y su necesidad de controlar el futuro?
Aclaro que no oscurece, deseo fervientemente que se encuentre la cura del Alzheimer.
Por ahora, déjame soñar con un mundo ideal, en el que no me tenga que preocupar por nada y los demás se ocupen de mí.
Ah! Eso sí, jamás me olvidaré de George Clooney.


martes, 10 de marzo de 2015

Hoy, tema: la vaca o apología de la ignorancia

¿Qué es esta nueva modalidad de los adolescentes argentinos?
Esta madrugada, a las 6.30 para ser exacta, yo y mis otros yos estábamos plácidamente durmiendo cuando fuimos despertadas al clamor de los bombos tehuelches, en su versión cuasi peronista en Cancha Rayada. Al grito de eoe, eoe, eoe salchichas con puré,  pitos y matracas, silbidos y cánticos varios, grupos de adolescentes del orto, festejaban el primer día del último año de colegio.
Media hora estuvieron rompiendo los quinotos, como si las calles de Buenos Aires les pertenecieran.
¿Dónde se ha visto en el mundo, que un adolescente festeje ir al colegio?
No, si nuestros jóvenes están muy mal...Esta va a ser la próxima dirigencia política...¡Dior me libre!
Chicos éramos los de antes, que odiábamos el secundario, que nos costaba levantarnos a las 6:45, ¿mirá si nos íbamos a despertar antes, para festejar el comienzo de un nuevo año lectivo?
¡No, no, no, no, no señores!¡Esto no está nada bien!.
¿Qué se puede esperar de esta juventud? ¿Que el día de mañana sean políticos decentes? ¿Y qué vamos a hacer con tantos años de crecimiento en analfabetismo?¿Para eso se han deslomado estos últimos gobiernos? ¿Para que dentro de dos generaciones vengan jóvenes adultos instruidos a querer un país como la gente?
Estamos mal, señores. Hay que hacer algo urgente.
Y acá la célebre frase que diría cualquier persona mayor de 70: esto es culpa de la tecnología.
Claro, los pibes te están online todo el tiempo, comunicándose unos con otros, y de pronto te organizan una fiesta del primer día. Es que están al pedo. Demasiadas vacaciones, diría mi madre.
No tienen otra cosa que hacer que ponerse a joder con la computadora, los whatsapp y deciden que todos tienen ganas de ir a estudiar.
¡Menos mal que no tuve cría, que si no, les prohibía ir a semejante festejo! No serían dignos hijos míos.
Yo no te estudiaba nada. Y así salí. Bastante bien. Escribo decentemente, sin faltas de ortografía, gracias a maestras como Elena, que te hacían repetir una carilla con la palabra que te habías equivocado. Soy artista plástica, te conozco de pintores y escultores, bastante de historia, aprendí un poco de química y en los programas de preguntas y respuestas, el 98% de las respuestas las sé, y además te hablo varios idiomas.¡Eh! ¡Tan mal no me fue!
Mira si estos nuevos estudian, qué nos depara el destino...
Por lo tanto hoy queremos, encontrar a la Prof. Casoward para decirle:¿viste conchuda que muy a pesar tuyo, terminé el secundario y me convertí en una persona de bien?
Quiero un cuaderno Rivadavia de hojas rayadas, para escribir cien veces, no debo ser un mal ejemplo.
Quiero seguir divagando y que me digan loca. No me avergüenzo ni me arrepiento.
Quiero un posgrado en Quejidos y Caras de Tujes. Es la carrera del mañana. Como el marketing.
Quiero un Shorsh o un símil. De a poco voy aceptando que no va a dejar a Aladina.
Quiero un Lago de Como para mí sola, y un pañuelo de seda italiana.
Quiero quererte más que nunca, y que nunca no llegue jamás.


domingo, 1 de marzo de 2015

Hoy soy Arjona.

No tengo nada de nada.
No tengo esencia ni fragancia.
Tengo los ojos como un río seco
y la mirada perdida en el horizonte.
No tengo raíces ni frutos.
No tengo razones ni miedos.
Tengo el alma dormida
y la soledad hecha un hueco.
Será que las horas del día no pasan.
Será que el viento se lleva la infancia.
Serán las agujas que pinchan mis sueños.
Serán hojas muertas cuando llegue el mañana.
No tengo nada de nada.
No tengo hambre ni sed de venganza.
Tengo un espacio vacío
y un cuerpo imperfecto.
No tengo ríos internos.
No tengo el fuego revuelto.
Tengo mucho frío y un duelo eterno.

 Elizabeth Dychter




sábado, 21 de febrero de 2015

Inocencia querida

Estamos necesitando quereres. Quereres de los buenos y de los no tan buenos también.
Quiero un encendedor de pasiones, o una cajita de fósforos para encender el fuego de tu amor, como diría Sandro 
Quiero un portaligas del tamaño de un mediomundo, porque las sirenas no tenemos piernas y las orcas tampoco.
Quiero un sinfín de brillantes amarillos, para llevar al infinito y más allá.
Quiero un perro con dos colas, para sentirme siempre bienvenida. Una cola larga para vestido de novia, y una corta para abanico, que estamos llegando a la menopausia.
Quiero una isla en el Caribe, con cuatrocientas palmeras y mil cocos, pero no quiero ningún Coco Silly, porque me cantaría la marcha peronista y se me acabaría la paz.
Quiero parecer más alta, más flaca, más linda y más inteligente, pero no a los ojos ajenos que no me importan, sino a los míos que son los que me ven en el espejo diariamente.
Sigo queriendo a George, aunque esté perdiendo las esperanzas de conseguirlo, anche ahora incorporamos a Richard Gere, Robert Downey Jr., a Stanley Tucci para ir bajando las expectativas, al plomero que vino el otro día, al colectivero del bondi 28 de Miami y por las dudas al repartidor de pizzas de la otra cuadra. A estas alturas no es cuestión de ser tan selectiva, no sea cosa que el tren se pase de estación.
Quiero un filtro nuevo para mi cafetera, porque el que tengo en el bocho está un poco roto y me sale borra por la boca. O lo que se dice, escupo a boca de jarro.
Quiero estar más muerta que viva, porque significaría que por lo menos habría hecho algo que me dejara en ese estado. Así como estamos, al pedo, no me sale ni hacerme la viva.
Quiero un colchón memory foam, dos plazas y media, para dejar estampada mi silueta por lo menos en algún lado. 
Quiero un patrocinante de estupideces, así me ganaría la vida de taquito.
Quiero la reformulación de la teoría de la relatividad, porque siendo todo tan relativo, me confundo un poco y a esta edad, no andamos como para decidir sin pensar.
Quiero que dejen de decirme que no parezco de casi 50, y acto seguido decirme "señora".
No quiero cumplir 50, porque me recuerda que hace diez años empecé a escribir mis memorias, y siguen siendo las mismas que en ése entonces. O sea, sigo siendo la misma boluda que a los 39, con la diferencia que ahora 50 me parecen mucho más que 40.
Quiero seguir mirándome en mi reflejo y descubrir que a pesar de los años, de las heridas, de los kilómetros recorridos, aún hay un atisbo de inocencia.


viernes, 13 de febrero de 2015

Hoy pintó el bajón

Se me está haciendo difícil escribir últimamente. No hay mucho de qué reírse.
Pero bueno, qué se le va a hacer...como decía mi viejo: ¿Qué vas a hacer?¿Te vas a ir?¿Y de qué vas a vivir? No sos la hija de Rockefeller...
Así, con éste ánimo, encaro hoy el blog.
Detesto el verano. En Capital,  en Chascomús, en Niza o en Miami. Sáquenme los bichitos esos asquerosos que se reproducen como tales, los días de calor y humedad, en las lámparas de mi casa.
Quiero vivir con 24 grados todo el año, como el aire acondicionado. Ni calor ni frío, y con poco consumo de energía. Porque si hay algo que no quiero consumir, es mi energía. No soy de esas que emanan una energía positiva todo el día...Más bien diría que soy todo lo contrario. ¿Pesimista se nace o se hace? Es como el huevo o la gallina, vaya a saber una qué vino primero.
¡Imaginate si tengo que consumir eso! No es cuestión de andar desperdiciando lo que a una le sobra, porque no vaya a ser que más adelante por esas cosas de Mandinga, me vuelva una persona positiva,¿y entonces qué hacemos? ¿De qué nos quejamos? No, no, no, no. No vamos a echar por la borda cuarenta y nueve años de mala onda, sólo porque un día te levantaste reflexiva y pensaste que hay gente que la pasa mucho peor que vos y vive sonriendo.
Quiero ser un ion y un anión, o un ánodo y un cátodo, ya que dicen que los polos opuestos se atraen, aún cuando confirmé que la teoría es incorrecta. Señores, lamento comunicarle que los polos opuestos no se atraen. Miren que lo intentamos, y lo intentamos, y nada. Obviamente es culpa del polo negativo (que vengo a ser yo). El positivo hizo lo que pudo, pero evidentemente esta batería se convirtió en una especie de puercoespín, anguila eléctrica, cactus sin flor o lisa y llanamente en, una jodida pila de mierda.
Ahora andamos buscando una lija que lime las asperezas.
Quiero una amoladora para el alma, un destornillador para ajustar las emociones, y un pico de loro para sacarme los clavos de encima.
Quiero un trago de cloruro de sodio para levantar los ánimos. Mucho dulce me provoca caries.
Quiero conseguir la ley del viajero compulsivo, con tratamiento de urgencia en las Islas del Caribe, goce de sueldo, vacaciones y aguinaldo.
Quiero ser parte del todo, aunque el todo sea mucho y el que mucho abarca al final no tiene nada.
Quiero Barcelona vista por los ojos de Daniel Sampere en la pluma de Ruiz Zafón.
Quiero Las Meninas de Velázquez en el pincel de Picasso.
Quiero las Islas Caymán para veranear, y para vivir, el cielo.
Quiero celeste para que me cueste, y un sinfín de eternidades a tu lado.



viernes, 6 de febrero de 2015

Say no more a la cheesecake

¡¡Sonno arribati a la Argentina!!
No sé por qué me pongo contenta en realidad. Si hay un lugar en el mundo en donde no quiero estar, es justamente en Buenos Aires.
Pero la vida es así.
Tras un mes en Miami Beach, volver a la realidad puede provocarte convulsiones. En el avión, deberían avisarte de los riesgos, como la FDA lo hace con los medicamentos.
Nombre del medicamento: Argentinol
Tratamiento: Se utiliza en casos de extrañitis aguda.
Posología y administración: Una vez al año.
Sobredosificación: Ante un caso de sobredosificación de Argentinol, concurra al sanatorio mental más cercano a su domicilio, exigiendo un lavado neuronal inmediatamente. Si no se efectúa en el transcurso de las 2 horas subsiguientes a la sobredosis, los efectos pueden ser irreversibles.
Efectos colaterales: Unineuronalidad, cara de orto permanente, constipación, pesimismo, necesidad imperiosa de escaparse. En un 40% de los casos observados, pueden aparecer síntomas de corrupción, mitomanía aguda y delirios de grandeza, más conocido como Kirchnerismis Pendular Unilateral.
Y acá tamos, nuevamente en el país que nos parió, despotricando como si no hubiésemos tenido vacaciones.
Miamilandia prometía más de lo que cumplía. Fuimos Soysolanosoytansola, y volvimos Soysola y punto.
Hacemos un mea culpa, y nos meaculpamos bastante. La paciencia no es nuestro fuerte. Y a la vejez viruela….que nunca entendí qué corno era ese paralelísmo pero me gusta decirlo.
Sí señores, hemos vuelto y somos millones! Soysolayo, mi sosyolaotroyo, y la soysolacreoparatodalavida.
Volvimos para quejarnos como siempre y a reclamar como de costumbre.
Culo vimos, culo quisimos. No por nada la ciudad es más conocida como Mármol. Para un lado el mar, para el otro el Mall (pronúnciese mol). Shopeamos, con el consecuente exceso de peso.
Playa, Mall, visita a amiga con cuatro niños cuatro, y a comer cheesecake se ha dicho!¡Que para algo sirva todo el pánico pre-viaje! Dale que dale al cheescake, común, con chocolate, con dulce de leche, con lima, con nueces pecan, con lo que quieras, con el también consecuente exceso de peso.
Pero no nos importa nada, porque en el país de la hamburguesa, el tuerto es rey…o la gorda no obesa es princesa…o algo así, qué se yo!
Hemos visto bellos anillos, hermosas mansiones, yates espectaculares. Éste es uno de los casos en que se hace un llamado a la solidaridad. Si alguien sabe si George se pudrió de la Aladina, que me avise. Ando necesitando uno de esos o algo similar. Clase 58/59/60/61/62/63/64 (nótese la amplitud) con ganas de tocar carne porcina de exportación, y la imperiosa necesidad de regalarme una casa en Coral Gables, Key Biscayne o Grand Caymán, con amarra y yate si es posible, el brillante amarillo de 330 mil dólares, fercho porque no sé manejar, una tarjeta black para mis nimiedades y por último y no menos importante, que pueda mantener la casa, el yate, el fercho, mis nimiedades y una cheescake todos los días.
Así que acá estamos…queriéndonos ir de nuevo, queriendo todo de nuevo, añorando la 30th Anniversary Chocolate Cheesecake. Ah! Y el Hepatalgina. Infaltable.